Pocos placeres mundanos y tan simples como tomarse una cerveza han perdurado tanto en el tiempo. Desde el origen de los tiempos hasta la actualidad. Humanos, enanos, elfos, medianos (1) e incluso brujas no pueden resistirse a ella. Espera, ¿las brujas beben cerveza?!! Las brujas, queridos míos, fueron las que inventaron la cerveza que tanto veneráis y saboreáis hoy en día, no unos monjes… así que cuidado… ¡habéis sido hechizados!!!
Del desierto al Valhala
La relación del ser humano con la cerveza es casi tan antigua como la humanidad. Allí donde se originó la civilización, en Mesopotamía, se originó también esta magnífica bebida. Hay evidencias de su consumo en Sumer Y Akab (2)
Pese a su origen mesopotámico, es Egipto la que se considera inventora de la cerveza. Por lo menos de su producción a nivel podríamos decir industrial. Su consumo estaba totalmente generalizado entre la población, incluso entre los niños (2). Qué locura pensaréis, pero si nos ponemos a pensar enseguida nos daremos cuenta que, en aquella época era más seguro consumir cerveza que agua “potable” (3).
Skol!! Seguro que esta palabra os suena, y no sólo porque sea el nombre de una cerveza, mira tú por donde, guiño guiño. La proliferación de series y películas de temática vikinga han hecho que nos sea más familiar que “¡Salúd!” a la hora de brindar. Y es que los vikingos, además de hidromiel, eran unos grandes consumidores de cerveza (4).
Cerveza: cosa de mujeres
En esos primeros momentos de la historia de la humanidad, la cerveza era considerada, digamos, parte de la dieta. Una forma fácil de consumir y de conservar el cereal. Se la consideraba una importante fuente de nutrientes, estaba llena de carbohidratos y proteínas (5).
Así que podemos decir que era parte de la “comida”, ¿y quienes se encargaban de preparar la comida?… como no, las mujeres. Es por esto que casi casi podemos decir que la cerveza fue inventada por las mujeres. El fermentar el grano formaba parte de sus tareas cotidianas, igual que hornear el pan (6). Entre los pueblos vikingos, sólo a las mujeres les estaba permitido atesorar y transmitir los conocimientos de la elaboración de la cerveza (7).
La elaboración y venta de cerveza se convirtió en una importante fuente de ingresos para las mujeres. Conocidas como Alewives, cerveceras, estas mujeres se dieron cuenta que además de elaborar cerveza para sus propios hogares, podían venderla. Muchas lo hacían en sus propias tabernas, otras en los mercados (8) y aquí es donde entran en escena las brujas…
Brujas y cerveza: una historia de cereal, lúpulo y envidia
¿Si tuvierais que dibujar a una bruja como lo haríais? Sombrero alto y picudo, escoba, caldero y un gato negro serían sin duda los elementos que no podrían faltar en ese retrato, ¿verdad? Pues mira por donde, así es como vestían las Alewives.
Pero, cómo llegamos a esa asimilación de imágenes. ¿Cómo es que el “uniforme” de trabajo de las Alewives se convirtió en el atuendo “oficial” de las brujas?
Vayamos por partes. El caldero, o barril, tinaja, etc. parece que es obvio para que se usaba: el transporte y almacenamiento de la cerveza. El gato, pues también tiene sentido. Ya los antiguos egipcios usaban a este felino para mantener a los roedores alejados del grano (9). Pero, ¿y el sombrero y la escoba?
Si habéis estado en algún mercado alguna vez seguro que os es familiar el sonido del megáfono anunciando “lencería fina” a tres euros. Y es que la competencia es muy dura, y hay que hacerse notar entre el resto. ¿Ya lo habéis visto venir?, pues igual que los visitantes de los mercados veían los altos sombreros de las vendedoras de cerveza (10) ¿Os acordaís aquellos tiempos en los que íbamos de festival, o concierto, y buscabas entre la multitud al tipo de la banderita, el heraldo de la birra? Pues es el mismo sistema de “rápida localización” que usaban las alewives.
La escoba tenía ese mismo objetivo de localizar e identificar. En los locales donde las alewives elaboraban y vendían cerveza colocaban una escoba en la puerta. Era su “letrero” particular (11)
A toda esta historia le falta un ingrediente: la envidia. Es lo que va a hacer que las cerveceras pasen a ser brujas
Brujas vs monjes: la guerra (sucia) por el control de la cerveza
El ingrediente estrella de la cerveza que actualmente tomamos, el lúpulo, fue introducido por una mujer. Concretamente por una monja alemana en el s. XII, Hildegard von Bingen. Mejor dicho, Santa Hildegard (12) ¿Pero las de la cerveza no eran brujas?
Ya os hemos hablado en otros artículos sobre las brujas y sobre la persecución que estas sufrieron tanto en Europa como en América en época moderna. En 1487 se publica el Maellus Maleficarum, el Martillo de las bujas. Gracias a la imprenta esta obra se extendió rápidamente, y sus premisas (13). Toda mujer era susceptible de ser bruja, imaginaos si estabas instruida en las propiedades de las plantas, o lo que es lo mismo, si elaborabas cerveza (14)
Los cerveceros, hombres, vieron en esa situación la excusa ideal para deshacerse de la competencia femenina. Fue así como empezaron a circular rumores sobre los ingredientes de la cerveza elaborada por las alewise. En sus calderos mezclaban pociones mágicas con la cerveza (15).
Ya he mencionado la escoba que se colocaba a la puerta de los establecimientos para indicar que había cerveza disponible. Pues bien, otro elemento que acompañaba a esta era una estrella de seis puntas. Este distintivo indicaba la pureza de la cerveza. Cada una de las puntas se identificaba con los ingredientes de la fabricación de la cerveza: lúpulo, grano, malta, levadura, agua y como no, el cervecero (16). Es muy fácil, en medio de esa histeria brujeril que azotaba Europa, confundir esa estrella con un pentagrama, símbolo por excelencia del maligno… (17)
Brujas y cerveza: maestras cerveceras
Y una vez más la historia se repite. Una vez más el “con la iglesia hemos topado” queridas hermanas. Las creencias religiosas, la iglesia, protestante en este caso, fue la encargada de poner freno y de finiquitar un oficio preeminentemente femenino (18). El lugar de las mujeres era su casa, teniendo y criando hijos, no fabricando cerveza (19).
Por suerte, a día de hoy son bastantes las mujeres que están en la industria cervecera. La Pink Boots Society es el lugar de reunión de las actuales maestras cerveceras, su aquelarre. Esta sociedad nacida en Estados Unidos en 2008, reúne y forma a mujeres que quieren trabajar en esta industria.
¡volvemos a tomar el control!
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