Para aquellos amantes de la historia y de la mitología, cambiar de estaciones no es solamente un fenómeno meteorológico. También es la oportunidad de pensar en una madre y en su hija y en imaginarlas fundiéndose en un abrazo. El mito de Deméter y Perséfone ha sido utilizado para dar explicación al cambio de estaciones. Pero al interpretar la manera en que Gian Lorenzo Bernini retrata este relato mitológico es posible preguntarnos por el aspecto dramático que nos presenta el mito. También, por la relación partida entre una madre y una hija.

Violencia sexual contra Deméter y Perséfone

Según la mitología griega, Perséfone era hija de Deméter – madre de la cebada para los griegos – y de Zeus – padre de los dioses y los hombres (1). Y aquí comienza la tragedia, porque Perséfone fue fruto de la violación de Zeus contra su hermana Deméter (2).

Un día, mientras Perséfone recogía flores en una pradera, el dios del inframundo, Hades, se encaprichó de ella. Y, con la ayuda de Zeus, consiguió “raptarla” y llevársela con él para convertirla en su esposa por la fuerza. Hades emergió de la tierra, en un carruaje tirado por cuatro caballos negros y “raptó” a Perséfone, arrastrándola consigo al inframundo (3).

El rapto de Proserpina Rubens Museo del Prado
El rapto de Proserpina, 1636-37, Pedro Pablo Rubens Museo del Prado. Fuente: Museo del Prado.

Deméter emprende la búsqueda de Perséfone

Durante nueve días, Deméter caminó errante por el mundo, desesperada, en búsqueda de Perséfone (4). La ira y el dolor que sentía por no encontrar a su hija fueron tan fuertes que la tierra se volvió infértil y hubo hambruna para todos los hombres.

Deméter diosa atributos
Deméter lamenta la ausencia de su hija Perséfone. Fuente: Mitos Griegos.

Deméter pidió a Zeus que interviniera. Y así lo hizo. Pero Perséfone, engañada por Hades, comió de un fruto del inframundo dejando sin efecto el trato que existía entre los dioses. El destino de Perséfone cambio para siempre. El nuevo acuerdo la obligaba a vivir tres meses como reina del inframundo junto a Hades y, durante los nueve meses restantes, podría volver a la tierra y vivir junto a su madre Deméter (5).

Y así es que cuando Perséfone desciende al inframundo, todo en la tierra muere y conocemos el invierno. En cambio, cuando ella asciende y está en compañía de su madre, llega la primavera. Entonces, la tierra revive, crecen las flores, se van las nubes y el sol se regocija al ver la felicidad plena de la madre y su hija.

Esculpir el dolor de una violación

Existen muchas representaciones artísticas de Hades y Perséfone. Pero hay una que está dedicada enteramente a contar el drama vivido por Perséfone. Se trata de “El Rapto de Proserpina” (6), de Gian Lorenzo Bernini. Es esta obra, Bernini inmoviliza en el tiempo el momento preciso en que Hades ejerce la violencia más atroz sobre Perséfone. Esculpe el momento de mayor tensión, esculpe la lucha, el drama, la catástrofe.

Violación de Proserpina Bernini
Violación de Proserpina, 1622, Gian Lorenzo Bernini, Galería Borguese. Fuente: Historia-Arte.

Muchos dicen que en esta obra el mármol se vuelve carne (7). Y eso es porque podemos ver los dedos de Hades haciendo presión en los muslos de Perséfone. Sentimos su fuerza al ver las venas sobresaliendo en su piel. Pero también podemos ver la desesperación, la angustia en los brazos de Perséfone que luchan por escapar. “El rapto de Proserpina” se convierte en una de esas obras que te atrapa, te perturba y te conmueve.

Las cosas por su nombre

Hace un año grababa un episodio de mi podcast “Voz y Tinta” dedicado a este mito. Confieso que me resultaba difícil llamar a las cosas por su nombre.

A lo largo de este artículo utilicé el título “Rapto de Proserpina” para referirme tanto a la obra de Bernini como al mito. El término “rapto” en reemplazo de la palabra “violación” ha sido usado a lo largo del siglo XIX y XX por infinidad de autores (8). Tanto es así que resulta impensado encontrar el título “Violación de Proserpina” en un libro de Historia del Arte.

Últimos ejemplares
violación deméter y perséfone
Violación de Proserpina, 1622, Gian Lorenzo Bernini, Galería Borguese. Fuente: Galería Borguese

Lo cierto es que afortunadamente las cosas cambian, nosotros cambiamos y el modo de estudiar y apreciar el pasado también lo hace. Desde el momento en que llamamos “violación” al “rapto” nuestra sensibilidad se ve herida. Tomamos conciencia del drama que representa el mito. El elegir un término u otro, sin duda, contribuyen a que este articulo reproduzca la cultura de la violación, si es que decidimos seguir maquillando con “rapto” lo que es violencia sexual pura y dura. O, si decidimos poner sobre la mesa la violación, invitaremos al lector a detenerse y repensar este mito y sus representaciones en el arte (9).

El poder de las palabras

Al momento en que redacto este artículo es posible encontrar en el sitio oficial del Museo Borguese la escultura realizada por Gian Lorenzo Bernini bajo el título “Violación de Proserpina” (10). Creo, sin duda, que ese título es un estímulo al pensamiento. Un llamado a nuestra interpretación.

En los Siglos XVIII y XIX los románticos redefinían el concepto de “sublime”. Edmund Burke definía a lo sublime como aquello opuesto a lo bello. Algo que nos produce terror, que nos mueve desde los más profundo y que a su vez, no podemos dejar de contemplar (11). Immanuel Kant, por su parte, definía a lo sublime como aquello que genera en nosotros un placer negativo. Aquella presencia que violenta nuestros sentidos y nos conmueve desde el displacer (12).

Llamar a la obra de Bernini “Violación de Perséfone” puede hacernos valorar la escultura desde una posición nueva.

La extraordinaria factura con la que Bernini realiza la obra puede conmovernos por su belleza, la delicadeza de las formas, la exactitud de su anatomía, la suavidad de la piedra. Pero ese placer se torna macabro cuando comprendemos la escena que tenemos ante nuestros ojos. Cuando entendemos la desesperación de Proserpina por escapar y la fuerza de Hades dejando huellas en su piel. El mismo Bernini hace evidente este sufrimiento cuando esculpe una lágrima en la mejilla de la víctima.

En ello, creo yo, radica el poder de esta obra. En la contradicción que nos genera, en la perturbación a la que nos somete: belleza, miedo y terror.

El reencuentro de Deméter con su hija Perséfone

Podríamos considerar a Hades como protagonista del mito y al mito como explicación de la primavera (el acuerdo entre dioses que da origen a la estación). La tradición psicoanalítica veía en Hades al autor de la separación madre e hija. Esa separación era necesaria para que la hija pudiera construir su subjetividad femenina estando sola en el inframundo sin ser vista por su madre en la tierra. Sin embargo, nuevas interpretaciones psicoanalíticas hacen hincapié en el reencuentro de Deméter y Perséfone y lo consideran una representación del ciclo identitario femenino (13).

La clave está en que la separación no es definitiva. Perséfone deja su reino y llega a la tierra en cada primavera. Madre e hija se encuentran. Su historia se transforma en un ciclo. Ese ciclo – separación y reencuentro – es trágico y a la vez es regenerativo. Esto es, según Graciela Cardó Soria, el proceso inconsciente que puede reconocerse en la relación madre – hija (14). Perséfone se separa de su madre para reencontrarla cada vez de una manera nueva. Y en ese ciclo de pérdida y reencuentro construye su identidad femenina.

Deméter y Perséfone mito primavera
El alma de la Rosa, 1903, John William Waterhouse, Colección Privada. Fuente: Wikipedia.

Desde este punto de vista, la primavera se convierte en el símbolo de ese ciclo identitario tan necesario para Deméter y Perséfone. Ambas necesitan perderse la una a la otra, transitar el dolor de la tragedia, para luego reencontrarse y restituir el vínculo desde un nuevo lugar.

Deméter y Perséfone: una nueva manera de pensar la primavera

Deseo que durante esta primavera podamos recordar esta historia. Que al ver una flor brotar de un árbol recordemos a Deméter y a Perséfone; a su encuentro tras largo tiempo de separación; al ciclo de la muerte y de la vida; de lo perdido y lo encontrado. Flores, aromas, y el canto de los pájaros anunciándonos que la relación entre una madre y su hija se está transformando.

Te invito a recordar esta historia en el episodio Perséfone de mi podcast «Voz y Tinta».


PD:

Si os ha gustado este mito y os interesa la reflexión sobre la cultura de la violación, que se empieza a perpetuar desde la mitología griega, no os perdáis nuestro libro: Los Otros Mitos Clásicos. Dioses, Héroes y Cultura de la Violación. Encontraréis el análisis de mitos griegos y romanos (divididos en treinta y tres capítulos) en los que la violencia sexual ejercida contra las mujeres, tristemente, es la protagonista.

Si preferís la obra en papel, no dudéis en escribirnos un correo a khronoshistoria@gmail.com y os informaremos de cómo conseguirlo.



No te pierdas más artículos interesantes en nuestra revista Khronos Historia.


Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Grimal, 1989, p. 55.

(2) Khronos Historia, 2020, pp. 36-38.

(3) Khronos Historia, 2020, pp. 84-87.

(4) Grimal, 1989, p. 127.

(5) Grimal, 1989, p. 132.

(6) El nombre Proserpina, perteneciente a la mitología romana hace referencia a Perséfone en mitología griega. (Graves, 1989, p. 288) Bernini utiliza el termino romano siguiendo la tradición artística del siglo XVII.

(7) Wittkower, 1955.

(8) Khronos Historia, 2020, p. 13.

(9) Khronos Historia, 2020, p. 13

(10) Galleria Borghese, s.f.

(11) Assunto, 2005, pp. 31-35.

(12) Assunto, 2005, pp. 45-48.

(13) Cardó Soria, 2006, p. 12.

(14) Cardó Soria, 2006, p. 14.


Bibliografía

  • Assunto, R., 2005, Naturaleza y Razón en la estética del setecientos, Antonio Machado, Madrid.
  • Cardó Soria, G., 2006, “El mito de Deméter y Perséfone: La relación primaria con la madre y la feminidad”, XXVI Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis “El legado de Freud a 150 años de su nacimiento”, Fepal , Lima.
  • Galleria Borghese, s.f., “Rape of Proserpina”, Galleria Borghese. [En línea] Disponible en https://galleriaborghese.beniculturali.it/en/opere/rape-of-proserpina/ (10 de abril de 2020).
  • Graves, R., 1995, Los mitos griegos. Tomo I, Alianza, Madrid.
  • Graves, R., 1995, Los mitos griegos. Tomo II, Alianza, Madrid.
  • Grimal, P., 1989, Diccionario de Mitología Griega y Romana, Paidós, Barcelona.
  • Khronos Historia (ed.), 2020, Los Otros Mitos Clásicos. Dioses, Héroes y Cultura de la Violación, Khronos Historia.
  • Wittkower, R., 1955, Gian Lorenzo Bernini: The Sculptor of the Roman Baroque, Phaidon Press, Londres.
Artículo anteriorWilma Mankiller: jefa de la nación Cherokee
Artículo siguienteEl final de los anglosajones: el dominio normando (Parte 2)
Arquitecta graduada en la Universidad de Buenos Aires. Ha sido docente e investigadora en dicha universidad. Es conferencista en distintas instituciones culturales. Próximamente continuará sus estudios de Filosofía en España. / IG: agustinalezcanotinta