Trecientos años antes de la llegada de Cristo, el filósofo Platón escribió un libro en que quedarían plasmadas las nociones básicas del amor (1). Lo curioso de ese libro es que no es un manual o un tratado como pudiéramos imaginar, sino que es el relato de una cena compartida entre amigos. El libro se llama El Banquete y leerlo es asistir a una de las costumbres o rituales más comunes de la Antigüedad en Grecia. Los banquetes eran reuniones sociales en que los hombres se reunían a comer y beber. Y en esas noches de conversación, que parecían no acabar, se consolidaban los valores y las prácticas políticas de la sociedad que ellos conformaban (2). Así, pasen y lean qué se dice del amor en El Banquete de Platón.

Simposio Platón
El Simposio o Banquete platónico (Pietro Testa, 1648). Fuente: Wikipedia.

Discursos de Amor en El Banquete de Platón

El caso de El Banquete narrado por Platón describe una noche en la que se reunieron siete amigos para homenajear al dueño de casas y que se convirtió en una exposición de discursos cuando uno de ellos propuso hacer alabanzas al amor. Cada uno recitó un discurso describiendo lo que era el amor y por qué era necesario alabarlo (3).

amor en El Banquete de Platón los amantes
Los amantes, 1928, René Magritte. Fuente: MOMA.

El primero en hablar fue Fedro, un poeta, quien había hecho la propuesta. Lo sucedió Pausanias, quien hablo desde su conocimiento de ciudadano. Luego fue el turno de Erixímaco, quien explicó qué era para el amor desde la medicina. Después fue el turno de otro poeta, Aristófanes, quien realizo su alabanza cómicamente. También escucharon al dueño de casa, Agatón, que, como poeta trágico, explicó la importancia de alabar al dios del amor. Alcibíades, en cambio, habló desde sus conocimientos de la ebriedad. Y, por último, Sócrates, lo hizo desde los saberes de la sacerdotisa Diótima.

Aristófanes y su discurso sobre el amor en El Banquete de Platón

De todos estos discursos, hay uno que nuestro imaginario social ha incorporado de tal modo hasta llegar a considerar al amor como la suma de dos partes iguales (4). El encuentro entre dos personas que se corresponden de tal modo que al permanecer separadas sufren y se sienten incompletas (5). Ya sabéis, eso de «la media naranja». Esta idea de amor romántico encuentra su origen en el discurso amoroso pronunciado por Aristófanes, en el año 416 a.C (6).

El mito de Aristófanes

Para explicar el poder del dios del amor, Aristófanes contó un mito que describe el origen de todos los seres humanos en la tierra. Empezó explicando que el género humano tenía tres formas: la forma masculina que descendía del sol; la forma femenina que descendía de la tierra; y la forma andrógina que pertenecía a los dos sexos y descendía de la luna – que participa tanto del sol como de la tierra.

Estos seres tenían una forma distinta a la nuestra. Al igual que sus progenitores – el sol, la tierra y la luna- ellos eran de forma “redonda” decía el poeta. Tenían cuatro brazos, cuatro piernas y dos rostros sobre un cuello circular, cuatro orejas, dos sexos. Caminaban en posición erecta, como nosotros, pero ellos podían caminar para adelante o para atrás, como quisieran. Y cuando deseaban correr lo hacían como los acróbatas haciendo las piruetas más graciosas que se puedan imaginar (7).

amor en El Banquete de Platón Aristófanes
Homenaje a Apollinaire, 1913, Marc Chagall. Fuente: vanabbemuseum.

Eran seres de terrible vigor, tenían mucha fuerza y además eran arrogantes. Se cuenta que un día quisieron escalar al cielo y llegar al Olimpo, donde residían los dioses, y atacarlos. Y ese episodio, es el que cambió las cosas para siempre.

El castigo de Zeus

Zeus y los demás dioses se reunieron y deliberaron qué hacer con este grupo de seres tan insolente. Los dioses estaban en un aprieto: no podían simplemente matarlos como habían hecho con otras criaturas porque lo cierto es que ellos disfrutaban de los honores y sacrificios que recibían por parte de ese grupo de hombres. Pero, por otro lado, tampoco podían dejarles pasar así su acto de insolencia, algo debían hacer para disciplinar a los hombres (8).

Finalmente, Zeus tuvo la idea que explica nuestra forma humana. Zeus decidió dividir a los hombres en dos partes, de forma que siguiesen caminando de forma erecta, pero siendo más débiles y, a la vez, haciéndolos crecer en cantidad. Y advirtió además que si todavía seguían insolentes, los dividiría una vez más, hasta ser seres que para caminar tuviesen que saltar a la pata coja.

Partidos en dos

Así, Zeus dividió a los hombres en dos mitades, y dejamos de ser circulares para ser lo que somos ahora. Y a medida que iba cortando a los hombres en dos, le pedía al dios Apolo que les diera la vuelta al rostro en el sentido del corte para que el hombre, al ver su seccionamiento, se hiciera más disciplinado. La cicatriz de ese corte, y de la curación que luego hizo Apolo, es nuestro ombligo. Al verlo, recordaríamos a Zeus y a su castigo (9).

Una vez que toda la humanidad fue divida en dos, cada parte andaba en busca de la otra. Y cuando una parte encontraba a la otra con la que eran una, se abrazaban y deseaban unirse en un solo ser otra vez. Esto constituye “el amor de lo mismo” (10): la búsqueda incesante de esa otra parte que nos pertenece y que los dioses nos sacaron. Y cuando dos partes de un mismo ser se encuentran, conocemos el amor.

El origen de un tipo de amor en El Banquete de Platón

De este mito clásico, surge la creencia de que el amor es la búsqueda de una parte semejante a nosotros (11).  La creencia de que existe otro ser humano aguardando a nuestro encuentro para completarnos y, sobre todo, la idea de que el más maravilloso amor es ese que se siente cuando se encuentra la persona que había habitado antes nuestro cuerpo.

“Cuando se encuentran con ella mitad de sí mismos, experimentan entonces una maravillosa sensación de amistad, de intimidad y de amor, que les deja fuera de sí, y no quieren por decirlo así, separarse los unos de los otros ni siquiera un instante. Estos son los que pasan en mutua compañía su vida entera y ni siquiera podrían decir qué desean unos de otros” (12).

Mi propia alabanza al amor

Te invito a revivir esta historia en el episodio Amor  de mi podcast «Voz y Tinta», donde reflexiono sobre ese amor descrito por Aristófanes que es posible reconocer en un dibujo del artista austríaco Egon Schiele.



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Platón escribe El banquete o El Simposio entre 385 y 370 a. C. El banquete junto a Fedro, son los dos trabajos literarios donde Platón desarrolla su idea de amor platónico. En este libro sus ideas filosóficas discurren a través de diálogos creados entre a través Sócrates y de otras figuras de la Grecia clásica.

(2) Murray, 1990, p. 5.

(3) Platón, 1933, pp. 55-64.

(4) Tenembaun, 2020.

(5) En Latinoamérica, frases como “Mi media naranja” han sido utilizadas en publicidades, películas y novelas de televisión para aludir a la idea de amor romántico que considera que dos personas están destinadas a encontrarse y que están “incompletas” mientras permanecen separadas. Tenembaun, 2020.

(6) Platón, 1933, pp. 55-64.

(7) Los seres andróginos son comparados con los personajes mitológicos Oto y Efialtes presentes en el mito de Alóadas. Graves, 1955, p. 166.

(8) Graves, 1955, p. 167.

(9) Grimal, 1989, p. 23.

(10) Sztajnszrajber, 2019, pp.17-25.

(11) Sztajnszrajber, 2019, pp.17-25.

(12) Discurso de Aristófanes. Platón, 1993, p. 60.


Bibliografía

  • Graves, R., 1995, Los mitos griegos. Tomo I, Penguin, Madrid.
  • Grimal, P., 1989, Diccionario de Mitología Griega y Romana, Paidós, Barcelona.
  • Murray, O., 1990, Un simposio sobre el simposio, Claredon Press, Oxford.
  • Platón, 1993, El banquete, Orbis, Barcelona.
  • Sztajnszrajber, D., 2019, Filosofía a Martillazos. Tomo I, Paidós, Buenos Aires.
  • Tenenbaum, T., 2020, El fin del amor. Querer y coger en el Siglo XXI, Ariel, Buenos Aires.
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Arquitecta graduada en la Universidad de Buenos Aires. Ha sido docente e investigadora en dicha universidad. Es conferencista en distintas instituciones culturales. Próximamente continuará sus estudios de Filosofía en España. / IG: agustinalezcanotinta