2020, además de pasar a la Historia como el año de la Covid-19, acabó con un estreno en Netflix: Equinox (1). Es una serie danesa que se ha postulado como la nueva Dark (2), pero que, honestamente, no le llega a aquella ni a la suela de los zapatos. Aunque sí que es entretenida y original – lo que pasa es que Dark es mucha Dark, y las comparaciones suelen ser odiosas -. Lo interesante es que en Equinox nos hablan de una diosa: Ostara, a la que relacionan con un maligno Rey Liebre, que anda liándola y organizando todo el cotarro en el que se desarrolla la trama (3). No os contaré más de la serie en sí, porque no quiero pecar de spoilear a mansalva y que me echéis a los leones. Os dejo el trailer para que os animéis a verla, si aún no lo habéis hecho.

Ostara en American Gods

Pero… Un momento… ¿Ostara? ¡¿Has dicho Ostara?! Esto nos suena a… ¡Sí! Efectivamente, no es la primera vez que esta diosa protagoniza una serie en la pequeña pantalla. Ostara/Pascua es una de las diosas antiguas de American Gods, al igual que nuestra amiga, de la que ya os hablé, Bilquis – la Reina de Saba (4). Amazon Prime ha abierto el 2021 con el estreno de la tercera temporada (5). En esta magnífica serie basada en la maravillosa novela de Neil Gaiman (6) – que no se note que soy fan – nos presentan, en la temporada uno, a una Ostara políticamente correcta, fabulosa, con conejitos por doquier y que monta unas fiestas la mar de nice y cool. Aunque también es poderosísima y tiene un lado oscuro muy interesante (7). Pero tampoco entraré más a destriparos esta serie.

Veamos, tenemos a una diosa antigua relacionada con conejos/liebres en dos series… Una de ellas, sospechosamente, se llama Equinox y es danesa. Blanco y en botella. O mejor, equinoccio de primavera – o Pascua para los amigos cristianos – (8).

¿Y tú de quien eres, Ostara? Secretillos de la Mitología Nórdica que no te han contado

Si me seguís la pista, ya os habréis olido la tostada. Una antigua diosa nórdica, con Gaiman de por medio, tenía que tener mi pequeño homenaje. Pero, ¿Diosa y nórdica? Parece que son palabras que no «nos pegan» juntas, ¿verdad? Porque, si pensamos en la mitología nórdica, lo primero que se nos viene a la cabeza son fornidos dioses musculados – un Odín o un Thor –, marcando paquete como nunca. ¡Testosterona en modo Dios! Pero, ¿qué pasa? ¿Que en el paganismo germánico no había diosas? ¿El patriarcado ya dominaba en los antiguos pueblos del norte? ¡Ja! ¡Hemosio engañás! Y, para empezar a comprender este lío terrible que nos han hecho, hay que tener en cuenta varias cosillas.

Lo primero, es la humildad: tenemos que reconocer que somos unos ignorantes perdidos sobre qué era la religión para los pueblos germánicos y escandinavos. ¿Por qué? Pues porque para ellos el dogma no existía: ni tenían sagradas escrituras ni una institución, rollo Iglesia, que dictase qué mitos eran aceptados ni qué creencias o fe eran obligatorias (9). Así, la religión no era para ellos una cuestión de profundas creencias, sino que era algo práctico y cumplía unos objetivos: ¿que no llovía y la cosecha escaseaba? Pues imploraban a sus dioses (10).

Además, los germanos vivían en pequeñas tribus (11), y cada uno de estos «pequeños pueblos» tenía sus divinidades, que, aunque semejantes, no tenían que por qué ser completamente iguales a las de sus vecinos (12). Por lo que no podemos esperar que su mitología fuese todo lo homogénea que nos gustaría (13). Al fin y al cabo, los germanos no tenían idea alguna de identidad étnica: simplemente, eran distintas tribus que, en ocasiones, se unían a otras para combatir juntas (14).

Cuando tu historia la cuentan otros, se olvidan de relatar ciertas cosillas

Ya os habréis coscado de que no nos dejaron nada por escrito, así que fuentes primarias (escritas) que nos cuenten cómo era su cultura y su religión, pues no tenemos. La historia de los germanos la sabemos «por otros». Los escritos más antiguos, son griegos y latinos. Después, los cristianos también dieron su versión. Así que no podemos esperar que lo que nos cuentan sea certero al cien por cien (15).

Las fuentes escritas más amplias y fiables que tenemos son sobretodo islandesas: los poemas de la Edda (16) y de los escaldas (17) y las sagas en prosa, como la Edda en prosa o Edda de Snorri (18), de principios del siglo XIII. ¿Problema? Que se escribieron doscientos o trescientos años después de la cristianización de los germanos. Así que esperar que en ellas el antiguo paganismo no esté alterado, «adaptado» e incluso olvidado, puesto que se escribieron desde un punto de vista cristiano y muchos siglos después, es de ser un poco ilusas (19).

Edda de Snorri Edda prosaica
Edda de Snorri. Fuente: Wikipedia.

Y es que los autores de estas obras:

veían el paganismo como un error en el que habían vivido sus antepasados durante siglos antes de abrazar la fe cristiana. Es fácil suponer que en sus narraciones haya mucho, o algo, de inventado, de adaptado al menos, con lo que se complica el acceso a lo que realmente era la mitología de los pueblos escandinavos antes de la cristianización (20).

¿Diosas germanas? ¡¿Dónde?!

El caso es que, según nos cuentan estas obras, apenas hay un par de diosas importantes en el panteón germánico. Y ni rastro de nuestra Ostara. Pero, ¿siempre fue así? ¿El paganismo germánico es un culto a la testosterona? ¿Ostara no existió? ¡Va a ser que no, amigas! Lo que pasa es que Snorri and company eligieron ofrecernos la versión masculinizada de la mitología nórdica. Normal, pues una vez que el cristianismo llegó para quedarse entre los germanos, alteró por completo el estatus social de la mujer, subordinándola completamente al hombre (21).

Acostumbrados a un mundo de mitología claramente patriarcal, donde las diosas tenían papeles subordinados, al menos en el relato literario “oficial”, y empujados por la ideología cristiana que apenas dejaba espacio a la Virgen María como representante de la mujer, no podemos extrañarnos del giro que tomaron las cosas en la mitología nórdica “oficializada” por Snorri y los poemas de la Edda (22).

También tenemos por escrito la versión del paganismo germánico que nos regalaron los hermanos Grimm (Jacob, para ser más exactas), en el siglo XIX. Pero, aunque Grimm sí menciona a Ostara, y su conocimiento en folclore es más que destacable, una enorme distancia temporal lo separa de los germanos (23). Por ello, tampoco podemos esperar un retrato al dedillo. ¿Cuán es, entonces, nuestra mejor amiga para conocer cómo era aquella mitología? Pues la arqueología. Porque, aunque hay muchísimas cosas que aún no hemos podido explicar, ella nunca miente (24).

Los germanos primitivos y… ¡¿su veneración a las diosas?!

La historia de los germanos abarca más de tres mil años, que se dicen pronto, y podemos rastrear su mitología hasta la mitad del segundo milenio a.n.e. (25). ¿De verdad esperamos que, en tantísimo tiempo, el paganismo germánico no cambiase? (26). ¡Venga ya!

El caso es que, en la Edad del Bronce, ni estos pueblos eran los guerreros que rondan en nuestra mente, ni sus divinidades más importantes eran fornidos y temibles dioses masculinos. ¡Para nada! En aquella época, los asentamientos germánicos eran pequeños, las relaciones sociales igualitarias y vivían de la agricultura. Además, comerciaban con otras tribus, por lo que los enfrentamientos eran más bien esporádicos. A nadie le convenía andar a voces con el vecino. Y la arqueología nos da un chivatazo: su religión se centraba en la fertilidad y predominaban las divinidades femeninas – después, veremos a las Matronae – (27). ¿Problema? Que no dejaron pruebas escritas, aunque sí una gran cantidad de pinturas rupestres al aire libre. En ellas, descubrimos que, en aquel entonces, adoraban a la Diosa Sol – sí DIOSA- (28).

¿Cambio climático? ¡Es hora de recorrer mundo!

¿Cuándo empezó a cambiar todo? Pues en el siglo VII a.n.e. Y la culpa la tuvo un cambio climático. Las cosas se pusieron feísimas y las condiciones de vida eran más que duras. Así que, ante la falta de alimento, ¿qué hacer? Pues liarla parda y quitárselo a tu vecino (29). ¿Principal preocupación? La supervivencia (alimentarse, evitar enfermedades y tener prole suficiente para no desparecer). ¿Y a qué divinidades se encomendaban? Pues a las diosas de la vida y la fertilidad, aún principales deidades de estos tiempos, cuyos favores se ganaban a través de ritos y sacrificios (30). Pero, en esta época tan convulsa, aumentaron los enfrentamientos, por lo que también surgieron los dioses de la guerra (31).

La vida cotidiana de hombres y mujeres en las aldeas se centraba en las diosas, que venían a ser divinidades tutelares, cercanas, mientras los dioses guerreros masculinos se centrarían en cultos mistéricos y en la guerra y tal vez la caza. Pero fue en estos en los que se fijaron los cristianos que quisieron construir un relato mitológico semejante al clásico, y dentro de la ideología cristiana de su tiempo (32).

Hasta ahora, nuestros germanos habían permanecido quietecitos en sus tierras. Pero estas, ahora, eran cada vez eran más improductivas. Y ante el hambre que pasaban, tuvieron que mover el culete e irse a buscar las habichuelas, desde el siglo II a.n.e. ¿Y con quiénes se toparon en su camino? Pues con los romanos, con los que tuvieron unas trifulcas que ríete tú de Juego de Tronos. – ¡Malditos bastarnas!, que dirían los romanos, quienes ganaron la partida a estos primeros invasores germanos y, o los aniquilaron, o los absorbieron – (33).

¡Sorpresa! El culto a las Matronae (madres, matronas, diosas de la fertilidad)

La arqueología nos da otro chivatazo respecto a estas primeras migraciones de los germanos: conservamos más de un millar de piedras y altares votivos pertenecientes a las regiones romanizadas (34). ¿En honor a quiénes eran? Pues a aquellas diosas que adoraban, las Matronae – las madres -. Nos lo dicen las inscripciones que encontramos en estas piedras votivas. Las Matronae eran divinidades femeninas, tanto germanas como celtas, que se representaban prácticamente igual y se diferenciaban por sus nombres. ¿Y cuál era uno de estos nombres? Sí, Ostara (35).

Matronae Matronas Matres Madres
Altar votivo a las Matronae. Segunda Mitad del siglo II.

La mayor parte de las matronas conocidas tienen nombres que nos hablan de sus poderes, de los motivos que llevaban a los germanos a ofrecerles sacrificios, exvotos y, sin duda, oraciones (36).

Eran diosas protectoras, de la fertilidad. El culto a todas ellas era común en lo esencial en todo el mundo germánico, pero cada tribu tenía sus particularidades – de ahí los múltiples nombres que encontramos -. Aunque unos altares votivos eran más ricos que otros, solían representarse con tres figuras femeninas, que mostraban las tres edades de la diosa: como una diosa triple – ya os conté la historia de una diosa triple celta -. Pero estas diosas no siempre formaban un trío (37). ¿Cuándo pasaron a un segundo plano estas diosas? Pues cuando la guerra se convirtió en algo habitual y la religión germana acabó masculinizándose.

La auténtica religión germánica y vikinga se centraba en divinidades locales, casi siempre femeninas, mientras que los dioses masculinos desempeñaban su papel central solo en las agrupaciones de guerreros (38).

Con la guerra llegó el patriarcado y después, la cristianización

Como los enfrentamientos con otros grupos eran cada vez más frecuentes y violentos, los germanos tuvieron que formar un ejército de guerreros en condiciones, porque la guerra paso a ser el pan de cada día, y esto transformó para siempre su sociedad y su religión (39). La guerra se convirtió para ellos en una actividad principal, de la que quedaban excluidas las mujeres (40), y con los jefes militares se originó la realeza, hasta entonces desconocida para los germanos (41). Así, ahora, las comunidades germánicas eran más grandes, y aquella sociedad igualitaria que tenían se fue al traste. Las diferencias sociales, económicas y sexuales asomaron la patita, con una élite militar en la cima, exclusiva para varones (42).

El bautizo de los germanos

Para terminar de rematar la jugada y de perder su identidad, todos los pueblos germanos acabaron cristianizándose (43). Cosa que no pasó en un día ni fue un camino de rosas:

la cristianización fue un proceso violento en general, que comenzó muy pronto (hacia el siglo V) en algunos pueblos y no concluyó hasta el XII en Suecia. Hubo víctimas por ambos lados (…) La persecución de los paganos por los cristianos fue muy distinta, además de más frecuente y constante y ciertamente muchísimo más efectiva (…) cuando el muerto es cristiano se le llama mártir, mientras que el pagano sufre un justo castigo por ser recalcitrante, apóstata o hereje y nunca es objeto de persecución sino de justicia (44).

Con todo lo visto, os imaginaréis que reconstruir la historia de la diosa Ostara no va a ser fácil, más cuando la fiesta del equinoccio de primavera acabó convirtiéndose en la Pascua cristiana. – De ahí que en inglés y en alemán, esta fiesta no tome el nombre de la Pascua judía (cuando se decía que Jesús había sido crucificado), sino que se llama «Easter» y «Ostern» respectivamente – (45). Sin embargo, aunque difícil, no es imposible. Para sorpresa os diré que el paganismo germánico, lejos de ser una cosa del pasado, sigue muy vivo: está oficialmente aceptado y reconocido como religión por los gobiernos de Islandia y otros países. – Evitad el cachondeo, porque es una religión tan válida como cualquier otra – (46). Y este paganismo germánico moderno reconoce a Ostara como diosa (47), en cuyo honor celebran «un festival de renovación, regocijo y fertilidad» (48).

Ostara, la diosa del Equinoccio de Primavera

Para encontrar a nuestra Ostara – o Eostra/Eostre/Eástre – debemos remontarnos a los tiempos antiguos, cuando las diosas de la fertilidad (Matronae) aún partían la pana (49). Ostara es la diosa de la primavera germánica/anglosajona, cuyo nombre ha sobrevivido en «Easter» y «Ostern»: Pascua en inglés y en alemán (50).

ostara diosa equinoccio primavera equinox american gods
Autora: Eva SanJuán.

Como vimos, aquellos germanos eran pequeñas tribus, cuya vida giraba en torno a la agricultura, por lo que su religión estaba vinculada a la naturaleza. Así que no esperemos encontrar entre sus construcciones nada parecido a un templo: para ellos, los lugares sagrados eran lugares naturales (bosquecillos, colinas, lagunas, árboles). También amontonaban piedras, formando algo así como un altar (51). Como ya os chivé, tenemos muestras arqueológicas de altares votivos en honor a la diosa Ostara, la Matronae del renacimiento, de la primavera (52). Y, como los germanos vivían de la agricultura, celebraban fiestas significativas a sus deidades en cada uno de los momentos clave del año agrícola. Es decir, en los solsticios y en los equinoccios (53).

Estas fiestas aún se celebran en la actualidad, aunque tuneadas: Yule se convirtió en la Navidad, Ostara en la Pascua, Litha en San Juan y el Samhain en Halloween (54). Invierno, primavera, verano y otoño.

Dichas fiestas estaban oficiadas por personas importantes de la comunidad, que, en aquel entonces, eran mujeres – cosa que cambió con la llegada de la guerra y el patriarcado – (55). Y, en ellas, había procesiones, música, cantos y danzas (56). Toda esta alegría y alboroto desapareció con la llegada de los cristianos, quienes prohibieron las celebraciones paganas y castigaron duramente a quienes osaban seguir practicándolas (57). – En verdad, fueron muy listos: aprovecharon el viaje, se quedaron con la idea de estos jolgorios y los adaptaron a fiestas propias – (58).

Pero, ¿nadie escribió sobre Ostara? ¡Já!

En el siglo VIII, Beda el Venerable, en su obra De Temporum Ratione, al hablar sobre los meses del año ingleses, nos cuenta que abril se llamaba Eosturmonath, en honor a una antigua diosa (Eostre – inglés – / Ostara – alemán –), para la que celebraban fiestas en ese mes (59). Las festividades en Eosturmonath estaban relacionadas con el comienzo de la primavera, la nueva temporada de cultivo y la fertilidad (60). También nos cuenta cómo esta fiesta, ya en tiempos de Beda, se conocía como la Pascua (61).

Evidentemente, Beda alude directamente tanto a Ostara (62) como al Equinoccio de Primavera. Y es que Beda describe un calendario lunar, marcado por los festivales paganos (intrínsecamente relacionados con los nombres de los meses), donde las diosas son las protagonistas. – Aquellas Matronae de las que os hablé -. Aunque muchos se han cuestionado si el relato de Beda fue pura invención, aceptamos lo que nos cuenta este monje benedictino anglosajón, porque su relato es congruente con otras fuentes – entre ellas, la arqueología, como hemos visto -. Por lo tanto, la existencia de la diosa Ostara / Eostre se muestra evidente (63), por mucho que hayan tratado de ocultarla.

Nuestro amigo Jacob Grimm y sus conclusiones

Además, Jacob Grimm, en su Mitología Germana – de la que ya hablamos -, sostuvo que era intelectualmente insostenible afirmar que Beda, un cristiano devoto que no estaba por la labor de engrandecer el paganismo germánico, se inventase a Eostre/Ostara y a las demás deidades femeninas que nombra en su obra (64). Y no es que fuese su simple opinión, sino que, además, Grimm encontró rastros de los nombres de estas diosas en Alemania (65). Así, al menos en el mundo anglosajón y alemán, podemos situar a Ostara. Jacob Grimm concluye sus análisis sobre Ostara de esta manera:

Ostara / Eastre pudo haber sido la divinidad del amanecer radiante, de la luz que brota, un espectáculo que trae alegría y bendición, cuyo significado podría haberse adaptado fácilmente al día de la resurrección del Dios cristiano (66).

Ostara en Alemania

Sin embargo, Jacob Grimm no es la fuente más antigua de esta diosa en Alemania. En el siglo XVI, se encontró «La piedra de Osta» (Osta-Stein). Ese ‘Osta’, probablemente, es la forma abreviada de Ostara, y hace referencia a una diosa (67).

Osta-Stein piedra de Osta
Osta-Stein. Fuente: allsherjargode.

Además, otras fuentes escritas de los siglos XVII y XVIII nos hablan de Ostara y de su presencia en Alemania – e incluso en los Países Bajos – (68). También existe un documento medieval, que se conserva en el Monasterio de Corvey (Hóxter, Alemania), que contiene un poema en el que aparece el nombre de «Eostar» – reconocido como otros de los nombres de Ostara – (69). Pero el descubrimiento más importante se produjo en 1958, cuando se encontraron más de 150 inscripciones votivas romano-germánicas a deidades llamadas Matronae Austriahenae, encontradas cerca de Morken-Harff (actual distrito de Kaster, a unos 40 km de Colonia, Alemania), datadas alrededor del 150-250 d.n.e. Su conexión con Ostara/Eostre es indiscutible, por lo que constituyen una prueba irrefutable de la existencia de esta diosa – al menos, como una Matronae local – (70).

Matronae Austriahenae Eostre Ostara
Fuente: Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 99.

En cuanto a cuál es la fecha exacta en la que se celebraba la festividad de Ostara (el Equinoccio de Primavera), hay discrepancias. Pero todo apunta a que no coincide con nuestra fecha marcada para el equinoccio (21 de marzo), sino que, más bien, era a principios de abril (71). Ya se encargó Beda de explicarnos el antiguo calendario anglosajón, ¿verdad? Además, estos autores alemanes que os acabo de mencionar también señalan la festividad de Ostara en el continente europeo en abril y, como Beda, afirman que terminó por convertirse en la fiesta de la Pascua (72).

Ostara y la Pascua

En España, si os digo «Pascua» vais a pensar de inmediato en la Semana Santa y en el Domingo de Resurrección. Bien. Parece que los míticos conejitos y huevos de Pascua – tradiciones más que habituales en la Pascua cristiana (73) – no van con nosotros. ¿Estáis seguros? Vale que no nos regalamos conejos y huevos de chocolate, ni se los escondemos a nuestros seres queridos para que los encuentren. Al menos, no es lo común (aunque en las grandes superficies más famosas – y no quiero dar nombres para no hacer publicidad – ya están a la venta). Pero… ¿Qué me decís de las monas de Pascuahornazos para los jiennenses -? ¡Bien que os apretáis una torta con huevos cocidos!, ¿verdad? Pues resulta que os estáis merendando una tradición germánica. De nada.

Huevos y conejos/liebres: dos símbolos de la Pascua asociados con Ostara/Eostre

Cuando en American Gods rodean a Ostara de «conejillos espías» y de huevos la mar de barrocos, no dan puntada sin hilo. Lo mismo sucede con Equinox y la conexión que establece entre Ostara y el Rey Liebre.

Y es que, para el paganismo germánico, actualmente – ya os dije que seguía vivo-, regalar huevos de colores a amigos y seres queridos durante la festividad de Ostara, es su forma de desearles buena vibra para la siguiente cosecha. Un ritual de prosperidad y fecundidad (74), que, supuestamente, en los tiempos antiguos consistía en enterrar huevos en el campo, para alejar a los malos espíritus (75). El conejo – originalmente, la liebre – , supuestamente, también era un símbolo de esta fiesta, por su capacidad reproductiva y porque reaparecía en esta época del año (76). No olvidemos que Ostara era una Matronae: una diosa de la vida y la fertilidad.

He recalcado «supuestamente» porque, aunque sospechamos, y son tradiciones que los adeptos al paganismo actualmente han adoptado, no tenemos evidencias reales de que esto fuese así en los tiempos antiguos (77). Ya habéis visto lo complicado que es rastrear los orígenes de Ostara y saber a ciencia cierta en qué consistía su festividad y qué rituales o símbolos la rodeaban.

festival ostara fiesta equinoccio primavera

Otra de las tradiciones asociadas a Ostara era encender hogueras en las colinas, alrededor de las cuáles las gentes se divertían con música y bailando. Al final de la fiesta, saltaban la hoguera y conducían al ganado a través de las cenizas (78).

Ostara y… ¡¿los nazis?!

Que a los nazis les gustaba apropiarse de todo lo habido y por haber, no es una novedad. El caso es que Josef Adolf Lanz fundó una revista austriaca de corte derechista, llamada Ostara, que estuvo rulando desde 1905 hasta 1917. ¿Su contenido? Una mezcla de teorías esotéricas, racistas y antisemitas. Y se chismorrea que entre los lectores de dicha revista estaba el señorito Adolf Hitler. Fuese cierto o no, lo que sí es verdad es que muchas de las ideas que aparecieron plasmadas en Ostara, después, formaron parte del ideario nazi (79).

Pero no es lo único de lo que se apropiaron los nazis. En Lügde (Alemania) hay una tradición espectacular relacionada con Ostara: el Osterräderlauf. Al caer la noche, seis enormes ruedas de roble (Osterrider) se llenan de paja, se prenden fuego y ruedan por las laderas del Osterberg (montaña de Pascua). La antigüedad de este ritual es difícil de determinar, pero, según la tradición local, en el siglo VIII ya existía (80).

Osterräderlauf Lügde

Pues bien, desde 1933 hasta 1945, el Osterräderlauf se convirtió en el centro de atención de los nazis. Para reafirmar su pasado y su idea de la supremacía aria, asociaron dicha festividad en honor a la diosa Ostara con su ideario, y llenaron el Osterräderlauf de consignas en alabanza al Reich, mientras que los portadores de la antorcha formaban una enorme esvástica en llamas en las laderas del Osterberg. Muchos habitantes de Lüge se opusieron y protestaron erigiendo una cruz blanca en esta montaña, que aún se encuentra allí (81).

¿Ni rastro de Ostara en el paganismo germánico que todos conocemos? ¡Mentira!

Frigga/Frigg es la esposa de Odín, relegada en la mitología nórdica a eso: a ser simplemente «la esposa de» («la Amada esposa»), sin más autonomía (82).

Frigg es sobre todo la esposa de Odín y carece de una identidad bien definida en los mitos que conocemos, pero sin duda se trató de una diosa importante que, en la interpretación romana de los dioses germánicos, se equiparó a Venus (83).

Pero una de las invocaciones de Frigg es Hlín, «Amparo», nombre que encontramos también en algunas Matronae. Y también se hace referencia (ligeramente) a su faceta de «protectora» (84). Y el caso es que se le llegó a llamar Ostara/Eastre (85).

Ostara es idéntica a Frigga, porque ella también es considerada diosa de la tierra, o más bien de la resurrección de la naturaleza después de la larga muerte del invierno (86).

Así que ahí tenemos a nuestra diosa de la primavera, a nuestra Matronae de la fertilidad, camuflada y relegada a la sombra del gran Odín. Según los mitos que conocemos, la diosa de la primavera y de la fertilidad es Freya («la Señora») (87), pero, posiblemente, Frigg y Freya sean, originalmente, la misma diosa (88). «Freya» solo existe en Escandinavia, sin embargo la extensión de «Frigg» en el mundo germano es mucho mayor (89).

Frigga/Frigg Freya/Freyja

Ostara: una diosa desvirtuada y olvidada

Ninguneada en los relatos mitológicos que nos han llegado y reformulada como «la esposa de», gracias al azote del patriarcado; luego, absorbida por la Pascua cristiana; también erigida por los nazis como símbolo de sus antisemíticas perversiones… ¡Pobre diosita Ostara! ¡Qué poco queda ya de aquella diosa de la fertilidad todopoderosa a la que adoraban los antiguos germanos! No nos debe extrañar: asumir que para el antiguo paganismo germánico las diosas, como Ostara, fuesen el centro de atención, no es tarea fácil para la perspectiva falocéntrica desde la que nos cuentan la Historia.

Para concluir, no se me ocurre mejor manera de plasmar esta devaluación de la diosa Ostara que citando al Señor Miércoles (Odín) en American Gods. Ansioso por llevársela a su terreno, reta a Ostara, para recalcarle cómo las gentes se han olvidado por completo de ella y de su significado:

Y bien, Pascua, querida, ¿quieres que salgamos a la calle y repitamos el experimento? ¿Quieres que averigüemos cuántos americanos saben que la palabra «Easter» deriva del nombre de la diosa Ostara? Vamos a ver… ya lo tengo. Preguntaremos a cien personas. Por cada uno que conozca el verdadero origen de la palabra, puedes cortarme un dedo, primero de las manos y luego de los pies; y, por cada veinte que no lo sepan, me regalas una noche de amor. Y juegas con ventaja, que al fin y al cabo estamos en San Francisco. Aquí hay impíos, paganos y fieles de la Wicca por todas partes (90).



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Equinox es una serie de televisión danesa, estrenada el 30 de diciembre de 2020 en Netflix. Está basada en el podcast danés Equinox 1985. Albertini, 2021. Netflix, 2019.

(2) Dark es una serie de televisión alemana, estrenada el 1 de diciembre de 2017 en Netflix. La tercera y última temporada, se estrenó el 27 de junio de 2020. Es compleja, no es para todos los gustos, pero es una auténtica joya, con un final más que redondo y una banda sonora espléndida. A pesar de que muchos han postulado a Equinox como la nueva Dark (Herrera, 2021), estoy muy de acuerdo con el análisis que hace Albertini comparando Dark y Equinox: Albertini, 2021.

(3) Tenéis un resumen – y explicación del final – en: De Cordova, 2021 y Herrera, 2021. Podéis leer un análisis de la serie y de toda la mitología que la envuelve en: Muñoz, 2021 y Yah, 2020.

(4) American Gods es una serie de televisión estadounidense, estrenada en 2017, producida por la cadena Starz. En España, se puede disfrutar en Amazon Prime. La serie es una adaptación de la novela homónima de Neil Gaiman, de 2001 (Gaiman, 2012). Ostara aparece por primera vez en la serie en el último episodio de la primera temporada (1×08), Interpretada por Kristin Chenoweth (BORDERXP, 2017); es uno de los dioses antiguos que el Sr. Wednesday y Shadow Moon visitan para reclutar. Eostre u Ostara, también conocida como Pascua, es la diosa germánica del amanecer, la primavera, la fertilidad de la tierra, la prosperidad, el crecimiento, la cosecha, la renovación y el renacimiento. American Gods Wiki, s.f. “Esta diosa de la fertilidad asociada al comienzo de la primavera y del «despertar» de las fuerzas germinativas, es de origen sajón y se remonta al siglo VII. No obstante, como bien dice Mr. Wednesday, su origen es aún más antiguo ya que la humanidad ha venerado a la primavera desde el principio de los tiempos. Las manifestaciones de Ostara (o como quiera llamarse) son aún más profusas y extendidas que las de cualquier otro dios. Por otra parte, es verdaderamente curiosa la relación que se le ofrece con el cristianismo ya que la Pascua cristiana es, sin duda alguna, una de las más importantes en la historia de la humanidad de los últimos milenios”. Campillo, 2017.

(5) La tercera temporada de American Gods se estrenó en la cadena Starz, en Estados Unidos, el 10 de enero de 2021. Amazon Prime la estrenó para España al día siguiente. Podéis leer un avance de la misma en Ferreirós, 2020. Aquí tenéis el tráiler.

(6) American Gods es una novela de Neil Gaiman, de 2001. Ver Gaiman, 2012.

(7) Ella es políticamente correcta, pero también tiene mucha cólera que necesita ser tratada. BORDERXP, 2017. Campillo, 2017. Es la diosa y encarnación de la primavera, la fertilidad, la renovación y la naturaleza. Como resultado, controla el clima, la vida vegetal y la fertilidad del suelo. Cada celebración de Pascua, traía la primavera a la tierra, devolviendo energía, calidez y fecundidad al mundo después del invierno. También es capaz de hacer lo contrario y sumergir la totalidad de la vegetación local en un estado de invierno (árboles estériles y muertos, cultivos regresados ​​al suelo). Estos poderes se combinan con su papel de diosa del amanecer: cuando usa sus habilidades, una gran y brillante luz llena el cielo (el amanecer es un símbolo de la primavera y el renacimiento, la luz después de la noche es igual a la calidez después del invierno y la vida después de la muerte). Como la diosa de la renovación y el renacimiento de la naturaleza y el mundo, puede resucitar a los muertos. Sin embargo, no puede devolver la vida a alguien que fue asesinado por un dios. Tiene sus “secuaces”: numerosos conejos blancos, con los que puede hablar y que actúan como espías para ella (sus animales sagrados son el conejo y la liebre). American Gods Wiki, s.f.

(8) Ēostre es una diosa germánica y homónima de la fiesta de la Pascua. En el siglo VIII durante Ēosturmōnaþ (nombre anglosajón de abril,  registrado por Beda el Venerable en su tratado De temporum ratione, diciendo “Eostur-Monath, que ahora interpretamos como el mes de Pascua, proviene de [la diosa] Eostre. Ahora llamamos el tiempo pascual por su nombre, refiriéndose así a las alegrías de la nueva fiesta con la antigua designación”; Venerabilis, 1862, cap. XV) los anglosajones paganos daban fiestas en honor a Ēostre, pero la tradición se extinguió y fue reemplazada por el mes pascual cristiano: la celebración de Jesús resucitando. American Gods Wiki, s.f.

(9) “Tendemos con frecuencia a interpretar el paganismo germánico en términos parecidos a como interpretamos las grandes religiones de Estado, pero sería absurdo esperar algo así de una religión que no era parte de un Estado que ni siquiera existió hasta la desaparición misma del paganismo”. Bernárdez, 2002, p. 14.

(10) “La religión no era para ellos una cuestión de profundas creencias, sino algo que cumplía unos objetivos tanto sociales como individuales. Si éstos no se realizaban, era señal de que algo iba mal y que quizá la solución estaba en adoptar otros dioses”. Bernárdez, 2002, p. 15.

(11) “Eran unos pueblos de lengua y cultura indoeuropeas surgidos en tomo a la mitad del primer milenio a.n.e. a partir de los pueblos asentados desde antiguo en el norte y de algunas tribus indoeuropeas llegadas del este que, poco a poco, fueron cambiando y diferenciándose de los otros pueblos de la familia. (…) Si la lengua fue desarrollándose sobre las que había allí antes, la religión debió de sufrir un proceso semejante de sincretismo (…) la idea tradicional de los indoeuropeos como «invasores» ya no es defendible (…) se trató de (…) la expansión gradual de pequeños grupos que iban asentándose poco a poco por territorios cada vez más amplios. El resultado fue la creación de una identidad lingüística y cultural que identificamos con la etiqueta «germánica», que se decantaría de modo definitivo cuando el contacto con otros grupos indoeuropeos de la zona se rompió de modo prácticamente total hacia mediados del primer milenio a.n.e. (…) ¿Desde cuándo hay germanos? La pregunta es difícil de responder (…) Las definiciones de «germano», «cultura germánica» y «religión germánica» serán siempre problemáticas y tendremos que contentarnos con ideas más bien genéricas y un tanto vagas, de límites difusos y además cambiantes a lo largo del tiempo. Eso sí: excepto los que vivían en inmediato contacto con el imperio Romano, nadie perteneciente a cualquiera de esas muchas tribus se denominaría a sí mismo, ni a la tribu de al lado, germano”. Bernárdez, 2002, pp. 41-43. “Si bien los romanos mencionaban como bárbaros (extranjeros) a todos los pueblos que no pertenecían al Imperio, tal denominación se concedía especialmente a las gentes del norte de Europa, adscritos al tronco racial germano de la más pura raigambre indoeuropea”. Cardona i Castro, 1999, p. 144.

(12) Sucede igual si comparamos una tribu germánica con una céltica. Bernárdez, 2002, p. 43.

(13) “¿Podemos llamar «germanos» a esos pueblos de la Edad del Bronce? Podríamos decir que hacia el 1500 a.n.e., en el norte de Alemania y sur de Escandinavia comenzó a desarrollarse una cierta población, con testimonios arqueológicos claros, que seguramente creó también los grabados rupestres de ciertas zonas de Escandinavia y fue responsable de los sacrificios de objetos, armas, animales e incluso personas. Sin duda, estos pueblos tenían ciertas creencias religiosas que fueron evolucionando con el tiempo y que, ciertamente, no eran monolíticas e indiferenciadas pero poseían numerosos rasgos comunes”. “El periodo prehistórico denominado Edad del Bronce nórdica abarca los que luego serían territorios germánicos, es decir, la parte central y septentrional de la actual Alemania, así como el territorio danés y el sur de Suecia y Noruega (…) los contactos de los pregermanos con preceltas, prebaltos y preeslavos debían de ser cotidianos”. Bernárdez, 2002, pp. 44 y 46-47.

(14) “Los germanos carecían de cualquier idea de nación o identidad étnica: había clanes y tribus más o menos pequeñas que de vez en cuando, y a fines del Imperio Romano de modo más general, se aliaban, normalmente de manera temporal, en lo que se suele denominar «confederaciones», grupos de tribus que decidían aceptar temporalmente la autoridad de un jefe. En los tiempos más antiguos, los reyes germánicos eran tan sólo los jefes de un clan (…) El desarrollo de la institución real va unido al contacto con los romanos, de modo que durante las migraciones hubo tribus que se aliaban o confederaban de vez en cuando para enfrentarse a los romanos y elegían un rey cuya función principal era dirigirlos en el combate”. Bernárdez, 2002, pp. 44-45.

(15) “Para el periodo más antiguo, escritos de autores latinos y griegos, muy especialmente la descripción de Germania que, con este nombre, redactó el romano Tácito (en su Germania, hacia el 98 n.e.; Bernárdez, 2015, p. 3; Bernárdez, 2019, pp. 71-77; Bartolotti, 2011, p. 110; Cardona i Castro, 1999, p. 145) a fines del siglo I de nuestra era (…) sería absurdo esperar que el cien por cien de su información fuera totalmente veraz. Más tarde hay referencias dispersas en muchas fuentes cristianas europeas (…) Tenemos incluso viajeros exóticos que levantan acta muy fiel de lo que veían (…) Tenemos también las inscripciones rúnicas más antiguas (la runa YR nos entrega la sabiduría sobre el principio femenino; Céspedes, 2009, p. 106), y aunque su interpretación suele ser complicada y hay bastantes ininteligibles, encontramos en ellas referencias que podemos encajar con lo que sabemos de otras fuentes”. Bernárdez, 2002, pp. 24-25.

(16) El término Edda proviene de la palabra nórdica poesía. Díaz Sánchez, 2018, p. 46. Es “una amplia colección de poemas de tradición antigua, realizada como tal colección en Islandia a principios del siglo XIII (…) tratan sobre los antiguos héroes y dioses, proporcionándonos información importantísima sobre divinidades, mitos, lugares míticos, seres mitológicos e incluso, indirectamente, sobre ritos y prácticas”. Bernárdez, 2002, p. 27. Bernárdez, 2019, p. 24. McCoy, 2016, pp. 17-20. La mayoría de estos poemas (unos 35) están en un solo manuscrito, visto por primera vez en el siglo XVII, por el obispo Brynjólfur Sveinsson, quien percibió una similitud con el libro llamado Edda de Snorri Sturluson  –  ver (18) – e imaginó que este manuscrito, otra “Edda”, había sido compuesto por Sæmund Sigfússon el Sabio, sacerdote que floreció alrededor del 1100 y que según la tradición fue el primer historiador islandés, aunque no se conservan obras suyas. Por lo tanto, este manuscrito se llamó no sólo «La Edda de Sæmund», sino también «Elder Edda» (Edda Mayor; Lanceros, 2001, p. 17), ya que Sæmund había vivido un siglo antes que Snorri. Ya nadie se toma en serio que Sæmund tuviese algo que ver con la composición de esta obra o que precedió a Snorri, pero todavía la llamamos “Edda”: la Edda Poética (Bartolotti, 2011, p. 90). Debido a que el manuscrito se convirtió en parte de la colección de la Biblioteca Real de Copenhague, ahora lo llamamos «Codex Regius (manuscrito real) de la Edda Poética», y llamamos a los tipos de poemas que contiene «poesía eddica». Lindow, 2002, p. 12. El Codex Regius en el que se encuentran es de 1270. Bernárdez, 2015, p. 2.

(17) “Poemas que con frecuencia son tan antiguos como los incluidos en la Edda, o incluso más que varios de éstos: los compuestos por los escaldas, poetas cortesanos que iban de corte en corte por Escandinavia y las Inglaterra e Irlanda escandinavas recitando complejos poemas en honor de sus anfitriones. Compuestos por paganos para paganos“. Bernárdez, 2002, p. 27. Bernárdez, 2019, p. 24.

(18) O Edda Menor. Lanceros, 2001, p. 19. Lindow, 2002, pp. 335-336. McCoy, 2016, pp. 17-20. “Sagas y otros textos semejantes en prosa, que tratan de personajes de la historia propia islandesa, de los reyes de Noruega o de héroes vikingos (…) escritas por cristianos en época cristiana (…) tiene especial interés el Libro de la colonización de Islandia (Landndmabók) (…) Y claro, está el libro del más grande intelectual islandés del Medievo, Snorri Sturluson (1179-1241). (…) Snorri escribió hacia 1220 un libro en el que explicaba las cosas que debía saber un poeta (…) Suele conocerse como Edda en prosa o Edda de Snorri (…) Esta obra es fundamental, junto con la otra Edda – ver (16) -, para conocer la base mitológica, digamos narrativa, del paganismo escandinavo (…) Saxo Gramático (1150-1220), este monje danés escribió, también a principios del siglo XIII, una historia más bien legendaria de los reyes de Dinamarca que incluía abundante información que nosotros juzgamos mitológica y religiosa”. Bernárdez, 2002, pp. 28-30. Bernárdez, 2019, pp. 24-25. Cardona i Castro, 1999, p. 148. Díaz Sánchez, 2018, pp. 46-47. Y la Gesta Hammaburgensis ecclesiae pontificum de Adán de Bremen, de finales del siglo XI. Bernárdez, 2015, p. 2.

(19) «Snorri y Saxo escriben a principios del siglo XIII, cuando Dinamarca llevaba ya casi trescientos años de cristianismo oficial e Islandia unos doscientos. Los dos escribían desde su conocimiento de la literatura medieval cristiana e incluso del clasicismo latino, sobre todo en el caso de Saxo. Los dos veían a los dioses (…) como antiguos héroes divinizados por sus grandes hazañas. La visión de ambos era indudablemente cristiana”. Bernárdez, 2002, pp. 25 y 30. “Esos narradores y compiladores eran ya cristianos desde hacía varias generaciones y estaban bien instruidos en la mitología clásica y las letras cristianas (…) Podemos esperar que esos autores islandeses del siglo XIII adaptaran el relato mitológico a los ya conocidos, además de asimilarlo a la nueva ideología –mucho más centrada en el varón”. “La versión que nos proporcionan los textos escritos es necesariamente parcial, vaga y ambigua; no hay que otorgarle credibilidad total”. Bernárdez, 2015, pp. 1 y 9. “(…) reflejan con suposiciones —más que con una exposición exacta de las antiguas creencias—, el deseo de fijar, según los criterios de la época, los mitos más antiguos antes que sean erradicados por la nueva religión”. Bartolotti, 2011, p. 7.

(20) Los especialistas han oscilado tradicionalmente entre dos extremos: o consideran que todo lo que narran es verdad o, por el contrario, pura literatura. Bernárdez, 2002, pp. 30-31.

(21) Frigg y Freya son las diosas que aparecen en estas fuentes. Bernárdez, 2002, pp. 143 y 159-178. “El predominio de los dioses masculinos procede también, en parte, de los estudiosos modernos (…) parece que la importancia cotidiana de las diosas era indudable, aunque carecieran del glamour social de los grandes dioses”. Bernárdez, 2002, p. 148. “La culpa es en buena medida de los nórdicos mismos; más exactamente, de los autores islandeses que escribieron las sagas, y singularmente de Snorri Sturluson, que pone orden en el panteón nórdico y cuenta historias de reyes y de dioses. También, sin duda, de quienes seleccionaron los poemas que acabarían conformando la Edda. Fue culpa de todos ellos elegir en exclusividad la visión masculina de la mitología nórdica (…) Una de las cosas que hizo el cristianismo nada más convertirse en única religión públicamente admitida en Islandia, hacia el año 1000, fue alterar el estatus de la mujer. Su antiguo poder ‘de puertas adentro’, su derecho a la propiedad, su derecho a divorciarse con plena autonomía y su relativa libertad en el mundo islandés de entonces se recortaron a toda velocidad hasta desaparecer prácticamente por completo”. Bernárdez, 2015, p. 1. Los discursos académicos en los estudios anglosajones son incapaces de llegar a un acuerdo sobre la existencia de Ostara/Eostre, y encontramos escepticismo académico por un lado, y reinvención ecléctica pagana por el otro. Cusack, 2007, p. 22.

(22) Bernárdez, 2015, pp. 1-2.

(23) Grimm, 1835. “Los hermanos Grimm, en su monumental estudio de la mitología germánica (1835), hicieron uso constante del folclore”. Bernárdez, 2002, p. 39. Cusack, 2007, p. 25. Lanceros, 2001, p. 18.

(24) “La arqueología del norte de Europa nos proporciona valiosísimas informaciones para conocer los más variados aspectos de una religión desaparecida (…) no es nada sencillo interpretar en términos de religión lo que encontramos en las tumbas, las ruinas o los grabados rupestres, y muchas cosas están lejos de haber sido dilucidadas a satisfacción de todos”. Bernárdez, 2002, p. 39.

(25) Bernárdez, 2002, pp. 43-44. Bartolotti, 2011, p. 75.

(26) “Tendemos a pensar que el paganismo germánico es esencialmente el mismo de principio a fin: sin planteárnoslo realmente, esperaríamos que las cosas fueran iguales a lo largo de su historia de más de tres mil años. Si lo pensamos un poco, vemos que semejante situación es de lo más improbable”. Bernárdez, 2002, p. 39.

(27) “Las cosas siguieron así muchos siglos, hasta que a partir del siglo VII a.n.e. empezaron a cambiar. En esta sociedad netamente agraria, la religión estaba claramente centrada en todo lo referente a la fertilidad; quizá con predominio de las divinidades femeninas, a juzgar entre otras cosas por la frecuencia de elementos femeninos en los depósitos votivos arrojados a los pantanos en la llamada «fase V» de esta era, entre el 900 y el 700 a.n.e.”. “El término general para «dios» (…) En germánico común, la forma básica era guða, palabra que, curiosamente, era de género gramatical neutro. Más tarde, para poner de relieve la virilidad de su dios, el cristianismo lo masculinizó, reservando el neutro para los dioses paganos (Bernárdez, 2015, p. 4), de manera que el alemán Gott, por ejemplo, es ya gramaticalmente masculino”. Bernárdez, 2002, pp. 47 y 68-70.

(28) Bernárdez, 2019, pp. 65-67. Disponemos de una gran cantidad de grabados rupestres al aire libre. Nos interesan los efectuados en el sur de la península escandinava, desde casi los comienzos mismos de la Edad del Bronce (hacia el 1500 a.n.e.), hasta principios de la del Hierro (hacia el 500 a.n.e.). La religión de esta época parece centrada en dos temas estrechamente relacionados: el sol y la fertilidad. «Sol» era una diosa en el mundo germánico, fenómeno no muy frecuente; esta peculiaridad germánica de «una Sol» puede rastrearse por muchos sitios a los que llegaron los pueblos germánicos, incluso en España. Bernárdez, 2002, pp. 47-51.

(29) Bernárdez, 2019, pp. 68-69. “A partir del 700 a.n.e. empieza a producirse un cambio climático que culminaría en los comienzos de la primera Edad del Hierro, hacia el 500 a.n.e. El cambio fue realmente brutal (…) los drásticos cambios en el clima alteraron las condiciones de vida, y con ellas también las creencias religiosas (…) Hacia mediados del primer milenio a.n.e., lingüísticamente ya podríamos identificar a un pueblo como germánico (…) En toda la Germania de esta época, que incluye casi la totalidad de la actual Alemania, los Países Bajos, las tierras danesas y las costas meridionales de la península escandinava, apenas habría dos o tres millones de almas. Los pequeños asentamientos podían contar con veinte o treinta personas, dedicadas casi todo el tiempo a las tareas domésticas, la agricultura y el ganado (…) si no hay suficiente comida, ¿qué hacer? Lo más fácil es atacar a quienes la tengan, de modo que se multiplicarían y harían más desesperadas en tiempos de penuria las incursiones breves para conseguir comida, especialmente ganado, que probablemente habrían existido siempre como una amenaza permanente a los poblados”. Bernárdez, 2002, pp. 51-55.

(30) “Los germanos de estos primeros tiempos, como sus predecesores de la Edad del Bronce, adoraban sobre todo a la diosa de la vida y la fertilidad, que no sería una figura claramente personificada y además variaría de un lugar a otro (…) una buena cosecha respondía al favor de los dioses, pero también eran ellos los responsables de la pérdida del trabajo de un año en los campos; gracias a las diosas el ganado se reproducía, pero también eran las causantes de la muerte de las crías; y del nacimiento de los hijos y también de su muerte, y de la enfermedad y la salud. Así que ¿cómo conseguir de ellas y ellos las cosas buenas y evitar las malas? Para eso están los ritos y los sacrificios (de animales, plantas e incluso vidas humanas)”. Bernárdez, 2002, pp. 56-57. Para saber más sobre los sacrificios: Bernárdez, 2002, pp. 103-105 y 114-118.

(31) Bernárdez, 2019, p. 70. “(…) dioses de la vida y la fertilidad, de la guerra y de la vida comunitaria (…) pese a esa trinidad funcional de los dioses germánicos, en esta época había una que gozaba del papel más importante: la que suele llamarse «tercera función»: la fertilidad”. Bernárdez, 2002, pp. 57-58.

(32) Bernárdez, 2015, p. 8.

(33) “Los primeros que sabemos que se pusieron en movimiento fueron los cimbros y teutones, ya en el siglo II a.n.e. (…) Estos germanos, que serían denominados bastarnas, acabarían por ser asimilados por los pueblos originarios de sus nuevas tierras hacia el siglo II d.n.e (…) este primer ensayo fue acompañado de feroces luchas con resultados alternos, incluyendo la aniquilación de varias legiones romanas, hasta culminar en la derrota final de aquellos primeros invasores germanos y su desaparición del panorama histórico (…) algunos pueblos, como los que luego serían conocidos como «godos», tuvieron éxito en esas primeras migraciones e iniciaron una existencia nueva que incluyó el abandono de sus lenguas y muchas de sus costumbres, entre ellas las creencias religiosas, en territorios plenamente romanizados. Otros grupos (…) optaron por irse a Inglaterra (…) aunque eso no sucedió hasta el siglo V, seguramente en coincidencia con otro periodo de empeoramiento climático. Otros permanecieron en sus lugares de origen aún más tiempo, como es el caso de los escandinavos, que no empezarían sus correrías vikingas y sus asentamientos migratorios hasta tres siglos más tarde”. Bernárdez, 2002, pp. 58-59. Tras las constantes invasiones y la caída del Imperio Romano, en los siglos V y VI, los territorios de la actual Inglaterra recibieron la migración de tribus germánicas, tales como: vándalos, anglos, sajones, yute, frisones y francos, más tarde conocido sólo como “anglosajones”. El establecimiento de estas poblaciones influyó en la constitución del idioma inglés, desarrollado a partir de dialectos germánicos, hablados originalmente en la costa de Frisia, Baja Sajonia y Jutlandia. Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 93.

(34) Lindow, 2002, p. 224. Shaw, 2011, p. 41. “Erigidos por mercenarios germanos integrados en los ejércitos romanos, aunque también por comerciantes, marinos y sus familiares. Esas piedras con grabados e inscripciones se hallan sobre todo en la región del Bajo Rin (…) Inglaterra (…) Italia, Francia e incluso España (…) (es estas zonas se adoraba a las Matronae; los mercenarios germánicos en el ejército romano adoraban a las Matronae en privado, como una especie de ‘diosas de la casa’, posiblemente porque estaban en el extranjero; Goos, 2020, pp. 7-8). No conservamos nada de las regiones no romanizadas, pero estas piedras poseen extraordinario interés porque muestran muchísimos rasgos comunes, lo que indica que no se trata de figuras o cultos aislados; todas pertenecen a época pagana, desde mediados del siglo I d.n.e. hasta el V; bastantes se agrupan en lo que probablemente fueron lugares de culto e incluso templos; no existía en Roma un culto semejante al que reflejan estas piedras”. Bernárdez, 2002, p. 144. Sermon, 2008, pp. 339-340.

(35) Las Matres (se usa en Inglaterra y Galia), Matrae (limitado al sur de Francia) o Matronae (nombre habitual en el Bajo Rin), eran grupos de diosas adoradas en el área germánica que entró en contacto con Roma, durante los primeros cinco siglos más o menos d.n.e. El culto a ellas era tanto germánico como céltico (Lindow, 2002, p. 224; Matronae era un apodo honorable que incluía una función protectora, similar a la del “patrón” masculino; en su apogeo, el culto a ellas ciertamente puede verse como un fenómeno romano-celta-germánico: la piedra votiva de matrona más antigua encontrada, data del 70-89 d.n.e.; las inscripciones en las piedras votivas consisten en casi todos los casos de contracciones, abreviaturas y truncamientos de expresiones; Goos, 2020, pp. 7-8) – en algunos casos, los nombres mismos de las divinidades, apunta a poblaciones mixtas germano-celtas – y casi no hay diferencias entre la manera de representar las célticas y las germánicas: sólo el nombre nos permite reconocer uno u otro origen. Normalmente, encontramos denominaciones colectivas (estos nombres  son difíciles de interpretar; algunos hacen referencia a topónimos e incluso a nombres de persona), pero también hay piedras dedicadas a diosas individuales, como Eostra/Ostara. Bernárdez, 2002, pp. 144-145. Shaw, 2011, pp. 41-45. Se ha encontrado el nombre de una diosa similar en un grupo de piedras de altar romano de la zona del Bajo Rin en el noroeste de Alemania, lo que era la provincia romana de Germania inferior. Estos altares están dedicados a las diosas madres nativas (Matres o Matronae). En 1958, en Morken-Harff, cerca de Bedburg, se descubrieron más de 150 piedras que datan de aproximadamente del 200 d.n.e. Se recuperaron más de mil fragmentos de un altar, restos arquitectónicos y ánforas rotas. Todas las piedras del altar, excepto una, parecen haber estado dedicadas a las diosas madres nativas, conocidas como Matronae Austriahenae (Shaw, 2011, p. 41); su nombre se obtiene claramente de la raíz «Austri», que, si es germánica, estaría relacionada con la Eostre de Beda. Sermon, 2008, pp. 338-340.

(36) Bernárdez, 2002, p. 145. Más sobre lo que se interpreta de sus nombres: Goos, 2020, p. 8 y Shaw, 2011, pp. 45-47.

(37) Bernárdez, 2015, p. 6. Bernárdez, 2002, p. 146. Davidson, 2001, p. 6. Goos, 2020, p. 7. Sermon, 2008, p. 339. Shaw, 2011, p. 41. “Tampoco podemos olvidar que las diosas no siempre formaban trío”. Bernárdez, 2002, p. 160.

(38) Bernárdez, 2015, p. 8.

(39) “Cuando la guerra se convirtió en una actividad regular, las consecuencias sociales y religiosas fueron trascendentales”. “Podemos definir el druht como una agrupación estable de guerreros comandada por un jefe, el druhtinaz, que no sólo los dirigía en el combate sino que era también su líder en las cuestiones políticas y económicas y, seguramente, también en las religiosas. La institución se mantuvo casi intacta mientras existió la cultura tradicional germánica”. Bernárdez, 2002, pp. 59 y 61.

(40) También niños, ancianos y enfermos quedaban marginados de esta actividad. Bernárdez, 2002, pp. 59-60.

(41) Bernárdez, 2002, p. 60.

(42) “Ahora tenemos comunidades mayores (hemos pasado de tres o cuatro docenas de personas a dos o más centenares), con diferencias sociales y económicas internas permanentes y con una élite militar cuyos miembros no tenían que pertenecer todos a la misma familia y ni siquiera al mismo clan, que vivían un tanto al margen del resto de la gente y que se debían sobre todo a su jefe, a su druhtinaz, por encima de las lealtades tradicionales. Este grupo militar era el más rico y el más prestigioso, y además estaba limitado a los varones”. Bernárdez, 2002, p. 65.

(43) “Los visigodos de España perdieron pronto su lengua y muchas de sus costumbres (…) como para entonces la religión oficial del Imperio Romano era el cristianismo, se cristianizaron. Mucho más tarde, en el año 911, sucedió lo mismo con los vikingos daneses y noruegos que, tras saquear París varias veces, decidieron aceptar la oferta (…) de hacerse cristianos y vasallos feudales del rey. Como la oferta era interesante, se dejaron bautizar, abandonaron bastante pronto su lengua, invadieron Inglaterra en 1066 como buenos cristianos y se quedaron hasta hoy mismo allí y en Normandía”. Bernárdez, 2002, p. 15.

(44) Bernárdez, 2002, p. 18.

(45) Eostre u Ostara es más conocida por otorgar su nombre a la fiesta cristiana de la Pascua (Easter en inglés) (Venerabilis, 1862, cap. XV). Es innegable que ciertas costumbres practicadas por los cristianos en la Pascua tienen más tiene que ver con la fertilidad que con la resurrección de Jesús. Cusack, 2007, pp. 22 y 32. Grimm, 1835, p. 241. Nuestro conocimiento de las diosas adoradas por los anglosajones en el período relativamente corto entre su asentamiento en Inglaterra y su conversión al cristianismo es lamentablemente limitado. Davidson, 2001, p. 20. “En la mayoría de los idiomas europeos, la fiesta cristiana de la resurrección tiene un nombre derivado de la palabra hebrea Pesaj para la Pascua judía, cuando se decía que Jesús había sido crucificado. Sin embargo, en inglés y alemán, el festival tiene un nombre muy diferente: Easter y Ostern (Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 92) (…) Se sabe que los primeros cristianos celebraron la fiesta pascual (Pascua) en la época de la Pascua judía. Se dice que Jesús fue crucificado un viernes que era la víspera (Juan 19:14) o el primer día (Mateo 26:19; Marcos 14:16; Lucas 22:13) de la Pascua (…) siendo su resurrección al tercer día, domingo. Sin embargo, adherirse al calendario hebreo significaba que la Pascua no siempre caería en domingo, sino que podría ocurrir en cualquier día de la semana. Después del Concilio de Nicea, se dictaminó que la Pascua debe celebrarse el ‘primer domingo después de la luna llena, en o después del equinoccio de primavera’. El equinoccio de primavera eclesiástico se celebra un domingo entre el 22 de marzo y el 25 de abril”. “En el 601 d.n.e., el Papa Gregorio el Grande aconsejó a Agustín, su misionero en Inglaterra, que volviera a dedicar templos paganos a los santos y mártires cristianos, y que adoptara un enfoque paso a paso en la conversión de los ingleses. Esto puede explicar por qué en Inglaterra la Iglesia tomó prestado el nombre de Pascua del idioma nativo, en lugar de usar el nombre latino Pascha”. Sermon, 2008, pp. 331-333 y 335. Wagenheimer Belmaia, 2016, pp. 108-112. La existencia, y la posterior cristianización, de la diosa Ēostre/Ostara podría explicar por qué el idioma inglés fue contra la corriente al desarrollar un término vernáculo para el festival de primavera cristiano en lugar de tomar prestado el latín pascha, como se ve en la mayoría de los idiomas germánicos. Murphy y Ameen, 2020, p. 223. Shaw, 2011, pp. 53-54.

(46) Bernárdez, 2002, p. 19. El paganismo germánico moderno es una forma revitalizada del paganismo del norte que se remonta a principios de la década de 1970, cuando los fundadores principales, incluido el estadounidense Stephen McNallen, profesaban creer en los dioses del norte precristiano. McNallen fundó la Hermandad Vikinga en 1972, y al año siguiente fue reconocida como organización religiosa a efectos fiscales en los Estados Unidos. En 1976 fundó Asatru Free Assembly, habiendo encontrado el término «Asatru» en Hammer of the North de Magnus Magnusson. Significa «los fieles a los dioses». Desde los esfuerzos pioneros de McNallen, se han fundado muchas otras organizaciones paganas germánicas. En Gran Bretaña existe el Odinic Rite (1973, fundador John Yeowell) que se dividió en dos en la década de 1990, y en Islandia Asatruarmenn (1973, fundador Sveinbjorn Beinteinsson). En el renacimiento del paganismo germánico se respeta la minuciosa reconstrucción académica, y en algunos grupos se favorece explícitamente. Cusack, 2007, pp. 29-31.

(47) A través de rituales y creencias que se basan, más o menos, en la erudición sobre los textos medievales (incluyendo el texto de Beda el Venerable: Venerabilis, 1862). Cusack, 2007, p. 31.

(48) Cusack, 2007, p. 32.

(49) Aquellas diosas de la fertilidad, las madres, cuyos favores se ganaban con sacrificios oficiados por la mujer de más edad e importancia. Bernárdez, 2002, p. 107. Ver (30).

(50) Hampton Belton, 2009, p. 67. Real Instituto de Jovellanos, 2010, p. 191. Sermon, 2008, p. 331. Ver (45) y (62).

(51) Bernárdez, 2002, p. 106. Desde la Edad del Bronce, se hacían ceremonias en claros del bosque, entre círculos de piedra y en túmulos megalíticos. Bernárdez, 2015, p. 5.

(52) Céspedes, 2009, p. 106. Ver (35).

(53) “Los germanos dividían sus años en sólo dos estaciones, que convencionalmente denominamos «verano» e «invierno» pero que propiamente son, respectivamente, los meses en los que la naturaleza está viva y aquellos en los que parece muerta”. Bernárdez, 2002, p. 108. La runa Jera representa a las estaciones del año, el ir y venir entre un extremo y otro de la dualidad del mundo fenoménico (invierno/verano). Se conforma por la contraposición entre dos runas creativas kenaz, por esto también simboliza las cosechas, los ciclos y las estaciones del año: una runa positiva ascendente (primavera y verano) y otra negativa descendente (otoño e invierno). La runa Ingwaz, con forma de semilla, es la runa de la fertilidad, la tierra y la propiedad y dominio equilibrado de ésta. Simboliza también a la primavera y la capacidad de reproducción. Céspedes, 2009, pp. 36 y 44.

(54) Bernárdez, 2002, p. 109.

(55) “Situación que cambió con la transformación de la antigua religión en otra más belicosa y masculina”. Bernárdez, 2002, p. 110.

(56) Bernárdez, 2002, pp. 112-113.

(57) Bernárdez, 2002, p. 114.

(58) “El cristianismo mostró cierta tolerancia (a posteriori) ante las historias de dioses, mientras que el culto popular a las diosas desapareció como tal, fue perseguido y despreciado y tuvo que esconderse en formas nuevas y adoptar elementos cristianos como, sobre todo, el culto de la Virgen María y el de algunas santas, «reales» como santa Ana o inventadas como santa Brígida”. Bernárdez, 2002, p. 149.

(59) Cusack, 2007, pp. 22-23. Davidson, 2001, pp. 20-21. GardenStone, 2015, pp. 7-13. Goos, 2020, p. 238. Grimm, 1835, pp. 239-240. Shaw, 2011, p. 49. Venerabilis, 1862, cap. XV. Wagenheimer Belmaia, 2016, pp. 89-90. Beda, escribió su obra en el 725 d.n.e.; afirmó que el nombre ‘inglés’ para el mes en que ocurría la Pascua era Eosturmonath, nombre derivado del festival de primavera precristiano, dedicado a la deidad Ēostre. Murphy y Ameen, 2020, p. 223. Sermon, 2008, pp. 331 y 333-334.

(60) Cusack, 2007, p. 25.

(61) Cusack, 2007, pp. 22-23. Goos, 2020, p. 238. Venerabilis, 1862, cap. XV.

(62) ‘Eostre’ es en inglés – que derivará en ‘Easter’ (Pascua) – y ‘Ostara’, alemán, que se acuñó de ‘Ostern’, el festival de primavera (Ostern – ‘oriente, amanecer’ – aparece vinculado, en ciertos dialectos alemanes, al festival de primavera). Cusack, 2007, pp. 27 y 32. Shaw, 2011, p. 51. La etimología de Eostre no es concluyente, pero generalmente se proponen tres posibilidades: se deriva del indoeuropeo ‘aues-‘, relacionado con el proto-germánico ‘Austró’ y con el germánico ‘aus –‘, ‘ausra-‘: todo significa ‘brillar’, ‘iluminar’; está relacionado con ‘austa’ germánico, ‘austra’ y ‘éaste’ del inglés antiguo: ‘este’ (no va más allá de una conjetura); se sugiere una relación con la deidad griega ‘Eos’, la ‘Aurora’ romana y la ‘Ushas’ india (‘Usha’ o ‘Ushas’ a veces se presenta en relación con la primavera y eso se usa como una ‘prueba’ de que Eostre / Ostara sería una diosa de la primavera), todas vistas como ‘diosas del amanecer’ conectadas al cielo rojo brillante de la mañana, una deidad del nacimiento del día. GardenStone, 2015, p. 33.

(63) Cusack, 2007, pp. 23-29. Davidson, 2001, pp. 20-21. Murphy y Ameen, 2020, p. 223. Shaw, 2011, pp. 49-51. Se acusó a Beda de haber creado una fantasía etimológica, en torno a una influencia pagana en una de las mayores celebraciones del calendario litúrgico de la Iglesia medieval. Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 89. Las versiones de los sajones occidentales de los nombres de estos meses también aparecen en varias fuentes de los siglos X y XI. Además, tenemos evidencia continental del reinado de Carlomagno (rey de los francos y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, un 742-814) que puede dar peso a la descripción de Beda del año anglosajón. El nuevo nombre de Carlomagno para abril era Ostarmanoth, que es casi idéntico al Eostunmonath de Beda. Una de las principales críticas dirigidas contra Beda es que proporciona nuestro único relato de la diosa Eostre. Sin embargo, se ha encontrado el nombre de diosa similar en un grupo de piedras de altar romano de la zona del Bajo Rin en el noroeste de Alemania, como ya vimos – ver (35) –. Además, a 40 km del monasterio de Beda se encuentra el fuerte romano de Corbridge (Corstopitum). Entre las muchas inscripciones encontradas en el fuerte, se encuentra un altar dedicado a la diosa de la fertilidad siria y fenicia Astarte; es el único ejemplo de este tipo en Gran Bretaña. Teóricamente es posible proyectar el nombre Ástarte a un ‘Astare’ o ‘Astre’ intermedio, que luego podría haber aparecido en la ortografía del inglés antiguo como Eastre / Eostre; esta única inscripción de Corbridge no significa un centro de culto importante como el de las Matronae Austriahenae – ver (35) –, pero dada su proximidad a Jarrow es digno de mención. Sermon, 2008, pp. 333-334 y 337-340.

(64) Jacon Grimm alega que Beda solía minimizar su cobertura de la religión antigua. Cusack, 2007, p. 25. GardenStone, 2015, p. 19. Grimm, 1835, p. 240. Shaw, 2011, p. 51. Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 96.

(65) Davidson, 2001, p. 21. Grimm, 1835, pp. 240-241. Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 95. En 1835, en su Deutsche Mythologie, Jacob Grimm propuso que los equivalentes alemanes Ostem y Ostermonat deben haber derivado de la misma diosa que el Eostre de Beda. Grimm reconstruyó el nombre de la diosa en alemán como ‘Ostara’ y señaló que el nombre es afín a Oriente y al cielo del amanecer, por lo que se conduele que Eostre / Ostara debe haber sido la diosa del amanecer radiante. Sermon, 2008, pp. 331 y 335. La forma latina utilizada por Beda es ‘Eostre’ y ‘Eastre’, la forma del alto alemán antiguo Ostara (‘Óstara’) fue propuesta por Jacob Grimm en el siglo XIX, probablemente derivada del germánico ‘austa’, ‘austra’ (hacia el este, este de, este), del antiguo alto alemán ‘óstar’ (en el este, al este), ‘óstara’ (Ostern, Osternfest: pascua, festival de pascua) y el nombre antiguo en alto alemán ‘óstarmánóod’ (abril). Con esto, Grimm estableció un festival de primavera y fertilidad llamado Eostre u Ostara. Goos, 2020, p. 238. El investigador holandés Tineke Loojinga interpreta a Hurstrga como una diosa de Batavia que era adorada como una diosa de la fertilidad en un bosquecillo o una pequeña colina. En 1954 se encontró un altar de Hurstrga, de piedra, del siglo I d.C. en la provincia de Gelderland en los Países Bajos. En holandés de hoy, Hurstrga se pronunciaría como ‘Oestghra’, que fonéticamente, se acerca mucho a ‘Ostara’, por lo tanto, ‘Hurstrga’ podría verse como un nombre temprano para Ostara. Sin embargo, esta sugerencia no va más allá de la etimología folklórica o popular. GardenStone, 2015, p. 39.

(66) Grimm, 1835, p. 241. Sermon, 2008, p. 335. Shaw, 2011, p. 52. Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 95. Así, Jacob Grimm concluye que una diosa de la primavera y de la fertilidad llamada Ostara /Esotre debio haber existido. GardenStone, 2015, p. 19.

(67) GardenStone, 2015, pp. 60-62. Alrededor de 1590, la «tabla de runas de Hohenstein» o el «Osta-Stein» se encontró en Weser Uplands. El Osta mencionado en las runas allí, muy probablemente una deidad, a menudo se ve como una forma abreviada de Ostera u Ostara. Goos, 2020, p. 238.

(68) Johann Schildius de Chaucis, en su obra de 1649, se refiere al pasaje de Beda y reconoce en una diosa Ostera la contraparte continental de la Eostre inglesa. El historiador y autor de Lüneburg Mushard (1672-1708) publicó en 1700 su libro llamado De Ostera Saxonum. En él, Mushard se refiere a la obra ya mencionada de Schildius of Chaucer, quien menciona a la diosa Ostera y varios de sus topónimos relacionados en Alemania (algunos de los nombres de lugares asociados con ella en Alemania). Ostara, Ostera, Osta y Eostar son nombres que aparecen en el continente. El mismo Mushard menciona un texto más antiguo en el que el lugar Österholm / Osteralb se llama el “Templo de Ostara”: “A este grupo (de lugares) que en días anteriores fueron llamados después de Ostera, hoy también pertenece Osterholt / Osteralb con el significado de ‘El Templo de Ostera’”. La obra holandesa Schatkamer der Nederlandsse Oudheden (Tesoro de antigüedades holandesas) de Ludolph Smids, publicada en 1711, también contiene una entrada sobre la diosa Ostera. Ludolph Smid la sitúa en Westfalia. Además, el teólogo e historiador Emst Casimir Wasserbach (1664-1709) mencionó a una diosa Ostera en Osterbolz (distrito alemán), en 1698. GardenStone, 2015, pp. 39-46. Goos, 2020, p. 238.

(69) Además, varias fuentes mencionan a una diosa ‘Eostar’. Nikolaus Hocker en su Deutscher Volksglaube in Sang und Sage de octubre de 1853, menciona dicho poema. La fuente más antigua que menciona el poema completo es el autor Montanus (Vincenz v. Zuccalmaglio) en el Volumen I de su Die deutschen Volksfeste, Volksbráuche und deutscher Volksglaube en Sagen, Márlein und Volksliedern, de 1854. El documento medieval desapareció (la desaparición de documentos de la Edad Media no es una rareza), lo que no significa que no existiese. GardenStone, 2015, pp. 62-69.

(70) Ver (35). El primer elemento del nombre ‘Austriahenae’ se puede conectar etimológicamente con el nombre ‘Eostre’. Si hay un rasgo absolutamente característico de los cultos de las matronas es que son fundamentalmente locales. El culto de las Austriahenae puede proporcionarnos algunas pistas sobre la naturaleza del culto a Eostre. El hecho de que los primeros topónimos anglosajones testifiquen claramente del uso del término ‘ēastor’ para referirse a áreas locales (como en el caso de Eastry), y quizás también a grupos locales (como en el caso de Eastrington) parecería apoyar una interpretación de Eostre como una diosa asociada con tal grupo y/o área. No es inverosímil sugerir que los nombres de ‘Eostre’ y de ‘Austriahenae’ sean etimológicamente similares: se trata de deidades con importancia local, cuyos nombres se desarrollaron de manera paralela para referirse a un área o un grupo que de alguna manera fue identificado como oriental. Esta es, en muchos sentidos, una forma obvia de entender a Eostre, y, de hecho, elimina la necesidad de hacer argumentos especiales para una relación entre las palabras relacionadas con «este» y la idea de amanecer o incluso primavera. Esto justifica la existencia en la Inglaterra precristiana de agrupaciones sociales de relativamente pequeña escala que muy posiblemente tenían sus propias diosas locales, específicas de grupo, y Eostre bien podría ser una diosa así. También hay conexión con un grupo sociopolítico y religioso local, sub-tribal en los relatos romanos de los celtas y los germanos. Shaw, 2011, pp. 52-53, 55-68. El perfil de los fieles de las Austriahenae consistía en una mezcla de poblaciones germánicas, celtas y romanas, que habían estado presentes en la cuenca del Rin desde la Guerra de los Galos. De las relaciones más estrechas entre los romanos y las tribus locales surgió una población mixta de soldados, comerciantes y nativos, que combinaron diferentes factores culturales y creencias. Se concluye que el nombre de Eostre posiblemente se vinculó etimológicamente al nombre ‘ēastor’, que también forma la base de nombres propios y localidades en territorios británicos pre-medievales, señalando la relación de Eostre específicamente con el territorio de Eastry, denotando así una muy culto localizado. El mismo entrelazamiento con nombres personales y localidades se encuentra también en el culto de matronas germánicas Austriahenae, emparentadas etimológicamente con Eostre, con su afín alemán Ostara y, más tarde, Easter y Ostern por la raiz ‘austr’, que dio origen a estas palabras. Debido a la similitud de patrones de comportamiento y nomenclatura, la adoración de las matronas Austriahenae puede proporcionar un modelo general de un posible culto a los Eostre, principalmente porque, además de la lingüística, la relación de ambos se ve reforzada por las diversas fuentes, que atestiguan las migraciones de los pueblos germánicos a las islas británicas en los siglos IV y V, y las placas votivas dedicadas a las Austriahenae datan de los siglos I al III. Wagenheimer Belmaia, 2016, pp. 97-102 y 112-113.

(71) No hay una fecha específica en la que se deban llevar a cabo los rituales de Ostara (actualmente). Las festividades en honor a Ostara, actualmente, no solo las practican los odinistas (Asatru), sino también los wiccanos (Wicca), cuyo ritual combina elementos germánicos, con elementos wiccanos. Sin embargo, el paganismo germánico tradicional o reconstruccionista no celebra en absoluto el festival del equinoccio de primavera de Ostara, ya que no aparece en las fuentes escandinavas medievales. Cusack, 2007, pp. 33-37. El equinoccio venal astronómico generalmente cae el 20 o 21 de marzo y es celebrado por neopaganos y wiccanos como el «Sabbat de Ostara»; uno de los ocho festivales en su «Rueda del año». Sermon, 2008, p. 332.

(72) Ver (68). Ludolph Smids, en Schatkamer der Nederlandsse Oudheden (1711), dice: “Oostera; weleer een afgodinne der oude Saxen. Ja, deswegen heetmen noch heden, in Westfalen (ik heb het te Munster meer als eens gehoord) de hooge vierdagh van Paschen, het Oosterfeest”. GardenStone, 2015, p. 44.

(73) Cusack, 2007, p. 32. Existe la leyenda del Conejito de Pascua. En muchos países cristianos (europeos y americanos) los padres esconden los «dulces traídos por el conejo» en la casa y promueven la búsqueda de los huevos. Estos productos relacionados con la Pascua repletan los supermercados. En algunos países europeos, como Alemania e Inglaterra,  la Pascua también se celebra con motivos primaverales. Wagenheimer Belmaia, 2016, p. 90.

(74) Cusack, 2007, p. 32. “Durante mucho tiempo se había acostumbrado a celebrar este día mediante el intercambio de regalos de huevos de colores, porque el huevo es símbolo de comienzo de vida; así que los primeros cristianos continuaron conservando esta tradición, declarando, sin embargo, que el huevo también es un símbolo de la Resurrección”. Hampton Belton, 2009, pp. 67-68. Real Instituto de Jovellanos, 2010, p. 191.

(75) Pues “los germanos interpretaron como fuerza misteriosa y mágica el romper de la cáscara apareciendo un polluelo. Este poder de alejar a los espíritus malignos, simbolizados por el invierno, y la llegada de la primavera, se ha conservado en la tradición del «huevo de Pascua»”. Cardona i Castro, 1999, p. 150. GardenStone, 2015, pp. 78-80.

(76) Cusack, 2007, p. 32. GardenStone, 2015, pp. 78-80. Sermon, 2008, p. 340. En la Inglaterra medieval temprana, construyeron y emplearon una figura femenina supranatural, Ēostre, con un vínculo zoomorfo – común a la construcción moderna ‘Easter’ –: la liebre. Pero Ēostre era una diosa local y no hay evidencia alguna que vincule a Ēostre con las liebres, y las sugerencias populares en sentido contrario parecen estar basadas en malentendidos o proyecciones. No está claro cuánto tiempo pudo haber existido la liebre de Pascua antes de que se registrara en la Alemania del siglo XVII, al igual que sus relaciones con los Osterfuchs (Zorro de Pascua) de principios del siglo XX registrados en el folclore del noroeste de Alemania y el Conejo de Pascua aparentemente victoriano en Gran Bretaña. Murphy y Ameen, 2020, pp. 214 y 223.

(77) Dos símbolos de Pascua que a menudo se dice que están asociados con la diosa Eostre / Ostara son el Huevo de Pascua y el Conejo de Pascua (originalmente una liebre). Sin embargo, no hay evidencia real que respalde estas afirmaciones. El huevo es probablemente el símbolo más conocido de la Pascua y fue de gran importancia para la Iglesia primitiva. Los huevos de primavera anunciaban el comienzo de una nueva vida después de los fríos meses de invierno y, por lo tanto, también simbolizaron la resurrección de Jesús. En la Edad Media, era costumbre en toda Europa regalar huevos decorados el domingo de Pascua, cuando finalmente se podían comer después del largo ayuno de Cuaresma. En Inglaterra, estos huevos de Pascua de colores también se conocían como huevos «Pace» o «Paste», un nombre que nuevamente se deriva del latín Pascha. En los siglos XVII y XVIII, los juguetes con forma de huevo se regalaban a los niños el domingo de Pascua. En el siglo XIX, estos obsequios de Pascua incluían huevos de cartón llenos con dulces y el Huevo de Pascua de chocolate que conocemos hoy. La evidencia más temprana de la Liebre de Pascua (Osterhase) se registra en 1678, en el libro Satyrae Medicae (1722) de Georg Franck von Franckenau, en el suroeste de Alemania, pero permanecieron desconocidas en otras partes del país hasta el siglo XVIII. En el siglo XIX, la influencia de las tarjetas de Pascua, los juguetes y los libros hizo que la Liebre / Conejo de Pascua fuera popular en toda Europa. Los inmigrantes alemanes luego exportaron la costumbre a Gran Bretaña y Estados Unidos, donde se convirtió en el Conejo de Pascua. Sermon, 2008, pp. 340-341.

(78) En toda Alemania existe una tradición de encender hogueras el Domingo de Pascua (Osterfeuer), encendidas con el Cirio de Pascua en la iglesia local, cuyos primeros relatos aparecen en el siglo XVI. Sermon, 2008, p. 338. Johann Timaeus, en su libro Vom Osterfeuer (Hamburgo, 1590) describió cómo la gente en la región de las ciudades alemanas de Brunswick, Lúnel e Hildesheim lo hacían. Hay más fuentes que nos cuentan como en ciudades como Dortmund, en Alemania, las gentes encendían hogueras en las colinas, durante la Pascua cristiana. GardenStone, 2015, pp. 81-85. “En varias regiones de Alemania se pueden ver todavía altares de piedra, conocidos como Osternsteine (piedras de Pascua), pues habían sido dedicados a la hermosa diosa Ostara. Los jóvenes los coronaban con flores y danzaban alegremente a su alrededor, a la luz de grandes hogueras, una especie de juego popular practicado hasta la mitad del siglo XX, a pesar de las denuncias de los sacerdotes y de edictos publicados repetidamente en su contra”. Hampton Belton, 2009, p. 68. Real Instituto de Jovellanos, 2010, p. 191.

(79) Sermon, 2008, p. 338.

(80) La tradición local dice que Carlomagno se quedó en Lügde para la Navidad del 784 y se le informó del Osterröderlauf, que permitió que continuara siempre que se llevaran a cabo en celebración de la resurrección de Cristo. Puede ser parte de una tradición europea mucho más amplia, ya que se registraron ruedas de fuego similares en pleno verano en Francia del siglo IV, en Gloucestershire en el siglo XV y en Devon y Glamorgan en el siglo XIX, y todavía forman parte del festival de verano de Jani en Letonia. Sermon, 2008, p. 338.

(81) Sermon, 2008, p. 338.

(82) Bernárdez, 2002, pp. 143 y 161-162. O “la bien amada”. Carrasco Garibay, s.f., p. 5. Holst, Jorgensen y Warners, 2017, p. 57. McCoy, 2016, p. 28. Niedner, 1997, pp. 71-72.

(83) Así, el día que los romanos dedicaban a esta diosa, el Veneris dies o, viernes, se transformó para los pueblos germánicos en el día de Friia: Friday. En los poemas de la Edda, su nombre sólo se menciona seis o siete veces y además en ocasiones aisladas sin que la diosa sea protagonista, ni siquiera primera actriz de reparto. Bernárdez, 2002, p. 162. Niedner, 1997, p. 72.

(84) Bernárdez, 2002, pp. 164-165.

(85) Carrasco Garibay, s.f., p. 5. Real Instituto de Jovellanos, 2010, p. 191.

(86) Hampton Belton, 2009, p. 67. Real Instituto de Jovellanos, 2010, p. 191.

(87) Carrasco Garibay, s.f., p. 5. Holst, Jorgensen y Warners, 2017, pp. 61-64. Freya es la diosa más exaltada de la mitología y religión nórdicas. McCoy, 2016, p. 31.

(88) Frigg significa «Amada» (Esposa); Freya, «La Señora». “De modo que hay una importante diosa pangermánica que vemos siempre y principalmente como esposa y que significa «Amada» pero que no tiene un papel muy significativo. Y otra, al parecer mucho más importante pero limitada a Escandinavia y cuyo nombre es simplemente «Señora»”. Podrían ser originalmente la misma diosa. Bernárdez, 2002, pp. 161-162. “La separación de esta diosa en dos probablemente comenzó a finales de la era vikinga y nunca se completó porque fue interrumpida por la aceptación del cristianismo. La siguiente pregunta, por supuesto, es: ¿por qué Freya-Frigg se dividió en dos diosas? Simplemente no lo sabemos”. McCoy, 2016, pp. 31-33.

(89) “Con ese nombre, Freya solamente existe en Escandinavia (…) Ni en Inglaterra ni en el continente se conserva recuerdo alguno de ella. En cambio, Frigg aparece también como Frigga, Fricca y Friia según las regiones de Germania, lo que indica que la extensión de su figura y su calco eran muy superiores”. Bernárdez, 2002, p. 161.

(90)  Gaiman, 2012, p. 562.


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Estudiante de filosofía y escritora. Mis áreas de mayor interés - como comprobaréis si me leéis - son la Historia de la Mujer, la Historia de las Religiones, la Filosofía Política y la Antropología. Como buena cinéfila y melómana, me encanta practicar la miscelánea cuando escribo (llamadme friki). Amante de los animales, defensora del medio ambiente, y de firmes posiciones feministas y marxistas.