Ángeles, para los soldados destinados a la guerra eran ángeles. Lo más probable es que hayáis oído hablar ya de estas mujeres, pero seguro que no conocéis las historias que contaré a continuación. 

Estas féminas admirables eran las madrinas de guerra. Mujeres que lo eran todo para los soldados, quienes les otorgaban la entereza y fuerza necesaria para seguir batallando en el frente. Gracias a ellas, los militares podían continuar su lucha en defensa de su patria y gloria. Hay muchas historias protagonizadas por estas luchadoras, algunas acaban en muerte, pero otras, en tiernos finales de amor. Lo veremos más adelante.

No obstante, ¿quiénes y qué eran las madrinas de guerra? ¿qué hacían exactamente y por qué? Si quieres conocer más sobre estas apasionantes mujeres sigue leyendo este artículo.

¿Quiénes y qué eran las madrinas de guerra?

Allí, en la guerra, el hecho de recibir una carta de algún ser querido era lo más valioso que te podía pasar. La correspondencia epistolar de los soldados con sus madres, hermanas, hijas o novias era algo, sin lugar a dudas, necesario para aguantar fuerte y despierto en el campo de batalla.

De esta forma, surgen las figuras de las madrinas de guerra en la Primera Guerra Mundial. Se trata de aquellas mujeres que dedicaron parte de su tiempo a enviar cartas de apoyo y cariño a aquellos que estaban destinados a jugarse la vida por defender la libertad y honra de su tierra. (1)

Carta a José Mañez Alcaide, soldado en el frente
Carta a José Mañez Alcaide, soldado en el frente. Fuente.

Aquellas mujeres que soñaban con ayudar a su patria de forma más directa y activa, es decir, yendo directamente a luchar junto a los hombres en la guerra, eran conscientes de lo difícil que era hacer este sueño realidad. Además de múltiples trabas, las mujeres debían entrenar mucho para conseguir la fortaleza y agilidad – las mismas que se exigían a los hombres – en las actividades físicas. Aun así, la mujer fue necesaria en muchas ocasiones, dado el gran número de bajas en la guerra. Se necesitaban personas para luchar y eso facilitó la inclusión de la mujer en el ámbito bélico. (2)

En el caso de España, las madrinas de guerra nacen en la Guerra del Rif con Marruecos, y su auge se encuentra en la Guerra Civil Española. Estas mujeres solían ser jóvenes, religiosas y solteras. (3)

¿Cómo ser parte de las madrinas de guerra?

En la gran mayoría de las ocasiones, eran las mujeres las que decidían inscribirse para comenzar una correspondencia con algún soldado. Se intentaba que las madrinas de guerra fuesen del mismo pueblo o al menos de la misma zona que el militar. Con ello, el destinado sentiría más cerca el calor de su hogar. (4)

Como en todos los lados, esto se conseguía más fácilmente a través de enchufes o recomendaciones. Es decir, los propios soldados se aconsejaban entre ellos o se informaban de madrinas de guerra disponibles y de aquellas que eran cercanas a la procedencia del militar en cuestión. (5). También podías llegar a convertirte en madrina a través de la propia petición que ellas hacían llegar directamente a los jefes legionarios. (6)

Por otro lado, las mujeres interesadas trataban de informarse de si eran o no necesarias para algún combatiente a través de revistas u otras publicaciones. Ahí, también, los soldados podían anunciar su deseo de entablar conversaciones con alguna mujer que se ofreciera para ejercer de madrina de guerra. (7)

Correspondencia desde el hogar hacia la guerra

Como nos podemos imaginar, el día a día en una zona de guerra es muy duro y difícil de sobrellevar. Por lo que, recordad, este tipo de actividad epistolar era la salvación moral y la energía para muchos de los soldados.

En estas cartas se intentaba eludir el tema de la guerra. Los soldados ya tenían bastante con sufrirla en primera persona. Así que, los temas más recurridos eran aquellos que distraían al soldado. La carta simbolizaba “la hora de descanso” para un militar, por lo que tenía que servir para que este desconectase y se divirtiese. (8)

Las madrinas de guerra
Soldados aprendiendo a escribir. Fuente.

Muchos de estos soldados no marchaban a la guerra por sus propias ideas políticas – lo que restaba fuerzas y “ganas para batallar»- sino por lo que los gobiernos prometían: sueldo y ventajas. De este modo, el hecho de que las madrinas de guerra les recordasen las costumbres de su tierra, sus lugares u olores típicos, o les contasen las novedades que se iban sucediendo, les energizaba considerablemente (9). Probablemente, durante unos segundos, conseguían sentirse como en casa.

Por supuesto, no pensemos que se podía hablar libremente de todo lo que a uno le apeteciese. Había una gran censura en torno a la actividad epistolar en el frente. Si las cartas llegaban al enemigo, se le daba información privilegiada y, en ocasiones, determinante. Por lo que algunas de estas cartas entre madrinas de guerra y soldados, o no llegaron, o llegaron “retocadas” por causa de las inspecciones de la época. (10)

Madrinas de Guerra vs Amazon Prime

¡Por cierto! La correspondencia no consistía solo en epístolas. ¡Para nada! Las madrinas enviaban a los soldados numerosos regalos y obsequios como papel para fumar, tabaco, papel para escribir, calcetines, pañuelos, caramelos, chocolate (11). Así que, como si se tratara de un pedido online, los hombres en el frente se hacían con todo tipo de objetos que llegaban fácilmente mediante el correo. La diferencia con cualquier otro servicio comercial es que este era gratuito. Las madrinas lo enviaban desinteresadamente. Solo con la intención de ayudar y facilitar la vida al destinatario lo mayormente posible.

En gran parte de las ocasiones, los soldados les decían a sus madrinas qué anhelaban, pero, en otras, tenían que adivinarlo. Podían imaginarse qué necesitaban a través de las cartas y de lo que era más evidente que podían hacerles falta, como carteras de piel para guardar los cigarros o paquetes de velas para iluminar en las noches. (12) Asimismo, podían enviarles estampitas o pequeñas artesanías para darles ánimo y esperanza. (13)

Durante la Guerra Civil española, muchas mujeres intentaron participar activamente en la guerra. Algunas lo consiguieron, pero la gran mayoría ejercía o de madrina o de una especie de apoyo o auxiliar del soldado. Es decir, que se encargaban de cuidarles en la distancia. Por ejemplo, estas se acercaban a la zona de guerra y recogían la ropa sucia de los soldados, la lavaban, les daban ropa limpia y comida caliente. (14)

Mujeres Auxiliares de vuelo del ejército alemán madrinas de guerra cartas desde el frente
Auxiliares de vuelo del ejército alemán, 1941. Fuente.

Las historias que prometí – derrota y victoria

Esta experiencia como madrina de guerra nunca será olvidada por las que la ejercieron. Realmente se sintieron plenamente útiles y fue para ellas la herramienta perfecta para ayudar en el frente. Como os prometí al comienzo del artículo, conoceremos alguna de estas historias entre madrinas de guerra y soldados…

La derrota: el soldado encuentra a la muerte

Dado que la correspondencia epistolar se daba en campos de batalla donde los soldados se jugaban la vida diariamente, algunos de ellos no tuvieron la suerte de poder regresar a casa con vida.

Por ese soldado que luchó hasta el fin

Este es el caso de Andrés Alta Aguilar, soldado en la Guerra de Ifni, el cual comunicaba a su madrina de guerra que había sido herido pero que esto le facilitaría el poder regresar a su hogar:

“Me han herido en una pierna; estoy en el hospital y tal vez dentro de unos días seré evacuado a Las Palmas…” (15)

Desde luego, en estas letras se ve esperanza, ilusión por volver a su tierra y comenzar su vida de nuevo, lejos de las balas y bombardeos. Sin embargo, la muerte le alcanzó antes de eso y su madrina recibió días más tarde una carta del Suboficial Legionario:

“Solo unas letras para comunicarla la muerte de su ahijado Andrés Alta Aguilar. Después de la operación que le hicieron, y de la cual salió bien, repentinamente falleció de un derrame de sangre, no pudiendo hacer nada por salvarle… Indiscutiblemente en sus cartas a su ahijado se refleja la virtuosa mujer española digna y alentadora del heroísmo español…” (16)

Al menos se solía informar a las madrinas de guerra del fallecimiento de “sus soldados”. No obstante, en esta misma carta, vemos cómo el Suboficial, encandilado con las cartas que recibía el soldado fallecido de esta gran mujer, le pide lo siguiente:

“Yo le pediría a usted que fuera mi madrina, con la seguridad de que nuestro querido legionario desde el cielo lo vería bien, pero gracias a Dios ya la tengo y me alienta en las fatigas legionarias, pues es mi esposa. Pero de todas formas no está de más tener un ángel tutelar; con sus oraciones por su ahijado y por mí. Dios nos guiará a la Victoria por Dios y por España.” (17)

Aquí el que no corre vuela y las madrinas de guerra estaban muy solicitadas, así que el suboficial debió de pensar: ¡Esta es la mía!

Madrinas de guerra con sus soldados
Madrinas de guerra con sus soldados. Fuente.

Victoria: la muerte pasa de largo. Triunfa el amor

Afortunadamente, no fue todo muerte en la guerra y, eventualmente, el amor consiguió hacerse un huequito entre tanto odio y brutalidad.

En ocasiones, entre carta y carta asomaba el cariño y la pasión que iba surgiendo entre ambos destinatarios. Poco a poco, iba ganando espacio entre mensajes de apoyo, esperanza y optimismo la necesidad de conocerse el uno al otro. Cada vez predominaba más la curiosidad de saber más sobre sus respectivas vidas e ir dibujando mejor en sus mentes la personalidad y aspecto físico del otro. Y claro, se enviaban fotos _sobre todo ellas, las cuales tenían más facilidad para fotografiarse_, se informaban sobre sus gustos, costumbres, manías, actividades diarias, familias, etc. (18)

Gracias a la confianza y cercanía que se generaba se llegaban a apodar y a hablar como si se conociesen de toda la vida. A través de esa amistad y cariño se daba paso a temas más apasionados llegando a convertirse en novios por correspondencia. (19) Muchas de estas parejas que se cartearon durante la guerra, posteriormente se casaron y formaron su propia familia. (20) Un precioso final para tan angustiosa y dura pesadilla, ¿no os parece?

¡Qué viva el amor y no la guerra!

Conozcamos, entonces, la historia de Peter, un guerrillero republicano y Mary, una falangista que emparentaba con José Antonio Primo de Rivera. Como es de esperar, las cartas que se enviaban eran altamente secretas, pues sus vidas corrían peligro si estas salían a la luz. Tras la Guerra Civil Española, Peter fue encarcelado en la prisión de Alcalá de Henares. Entre aquellas paredes tuvo que padecer la muerte de muchos de sus camaradas y amigos, quienes fueron fusilados. (21)

Fotografías de «Piter y Mary. Fuente.

Desde que Peter ingresa en la cárcel, la dificultad para ambos de recibir y enviar cartas se duplica por mil. Recibir en una casa falangista una carta desde la cárcel no era muy común. Lo mismo pasaba con Peter, pues conseguir que le llegasen las cartas y que el régimen no se percatara de nada era bastante complicado. Aun así, ¡lo consiguieron! (22)

Leed una de las cartas que Mary le envió a prisión:

“Mi Pedro, Mi amor: Mientras desfilaba con los Nacionales sólo en ti pensaba… ¡Madrid era un clamor! Tú, preso…y yo, libre… libre y aclamada… A los falangistas, con el uniforme azul de trabajo, nos daba la gente de besos y abrazos… Tú, preso…y yo, libre… En cuanto se pasen los primeros días seréis liberados. Sólo los que tengan delitos de sangre irán a la cárcel, después de juzgados. He estado en el campo de concentración. No he podido verte, en estos momentos hay tal confusión… Pero me han jurado que el paquete con pan y tabaco, junto con la carta, te será entregado. No se encuentra nada… No sabes, mi vida, lo que han costado estas pequeñeces. ¡Dios quiera que lleguen bien pronto a tus manos! Estáis todos presos: tus tíos, tus primos, un montón de amigos y mis tres hermanos.” (23)

La cárcel, sin lugar a dudas, marcaría la vida de ambos, pero no solo con momentos tristes, sino con momentos buenos también. Uno de ellos fue su boda, sí. Allí, en la cárcel se casaron los tortolitos. Desde luego, un enlace muy singular. (24)

Morir fusilado como sus “compis” habría sido realmente su destino. Sin embargo y muy afortunadamente, gracias a estas cartas y a los contactos de Mary, consiguió salir en libertad. Disfrutaron de su amor y fueron felices junto a sus hijos.(25)

Al menos, ¡esta historia acabó muy bien! Quién iba a pensar que, de una guerra, que es de los escenarios más crueles que puede un ser humano vivir, surgiría una historia tan bonita y particular, dando lugar a una hermosa familia. ¡Qué viva el amor y no la guerra!


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) García, 2009, p. 54.

(2) AAVV, 2013, p. 248.

(3) Documental RTVE.

(4) Fernández y Fernández, p. 6.

(5) Fernández y Fernández, p. 6.

(6) García, 2009, p. 54.

(7) García, 2009, p. 52.

(8) García, 2009, p. 52.

(9) Documental RTVE.

(10) Documental RTVE.

(11) Fernández y Fernández, p. 6.

(12) Casal, 2012, p. 285.

(13) Documental RTVE.

(14) AAVV, 2013, p. 246.

(15) García, 2009, p. 53.

(16) García, 2009, p. 53.

(17) García, 2009, p. 53.

(18) Documental RTVE.

(19) Documental RTVE.

(20) Fernández y Fernández, p. 6.

(21) Pacheco, 2017.

(22) Pacheco, 2017.

(23) Pacheco, 2017.

(24) Pacheco, 2017.

(25) Pacheco, 2017.

Bibliografía

  • VVAA, 2013, Guerra y paz. La sociedad internacional entre el conflicto y la cooperación,  Dykinson, Madrid.
  • Casal, J. M., 2011, “Paraguay en la historia, la literatura y la memoria”, Actas de las II Jornadas Internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo,  Tiempo de Historia, Asunción, Paraguay.
  • Cartas en el tiempo, documental RTVE. [En línea] Disponible en:  http://www.rtve.es/alacarta/videos/cartas-en-el-tiempo/cartas-tiempo-mano-tendida-madrinas-guerra-confortar-hombres-trincheras/5301820/  (24 de mayo de 2020).
  • García, A. G., 2009, «Yo fui madrina de guerra en la Campaña de Ifni 1957-1958″, La Legión, Colaboraciones, nº 503.
  • Fernández, J. y Fernández, V., Vida cotidiana de un militar en el frete de Madrid y otros frentes españoles durante la Guerra Civil española. [En línea] Disponible en: http://www.valentinfernandez.com/app/download/15002055/VIDA+COTIDIANA+DE+UN+SOLDADO+EN+LA+GUERRA+CIVIL+ESPA%C3%91OLA.+Jos%C3%A9+Fern%C3%A1ndez.+Valent%C3%ADn+Fern%C3%A1ndez.pdf  (24 de mayo de 2020).
  • Pacheco, R., 2017, Alcalá/El republicano que enamoró a la falangista y se salvó de la muerte. [En línea] Disponible en: https://lalunadealcala.com/el-republicano-que-enamoro-a-la-falangista-y-se-salvo-de-la-muerte/  (26 de mayo de 2020).