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Nos encontramos en el Marruecos de principios de siglo; un territorio dividido entre los fieles al Majzén, o aparato gubernamental dirigido por el sultán, y las tribus rebeldes, principalmente ubicadas en el norte del país, territorio que conocemos como el Rif. Al encontrarse el país en esta situación de anarquía las potencias europeas, entre ellas Francia y España, aprovechan la oportunidad para aumentar su control sobre el país y, en el caso de España, aumentar progresivamente  las zonas de influencia de las plazas de Ceuta y Melilla a través de una serie de encontronazos armados.

Región del Rif
Región del Rif, ubicada al Norte de Marruecos. Fuente

 

En 1911 el sultán pide ayuda a Francia para controlar sus territorios, adecuándose de este modo a lo firmado en la Conferencia de Algeciras (1906), pacto que autorizaba el despliegue de tropas galas para estabilizar el gobierno del Majzén comenzando así la ocupación de Marruecos por parte de Francia y creándose el protectorado francés en el año 1913. Al poco tiempo, Francia permite a España la creación de un protectorado propio en la pobre y rebelde zona del Rif. El protectorado español comenzó a ocuparse interrumpiendo el avance el estallido de la Gran Guerra. En 1919 se retoma la ocupación del protectorado, lo que llevaría a los trágicos sucesos del 1921.

Antes de establecerse el protectorado ya había extranjeros habitando en Marruecos, ya fuesen agentes de sus respectivos gobiernos u hombres en busca de oportunidades de negocios, pero fue tras Annual (1) cuando llegaron oleadas de pintorescos personajes a las orillas marroquíes. En este conflicto regional no escasearon aventureros  de diversas nacionalidades que se decidieron a ayudar a uno u a otro bando: soñadores anti-imperialistas, desertores en busca de refugio, buscadores de fortuna y otros muchos no faltaron en esta diminuta región africana.

Uno de estos trotamundos fue el alemán Joseph Klems, nacido en Dusseldorf. Formando parte de una acaudalada y prestigiosa familia se dedicó a vivir la buena vida mediante la falsificación de cheques de su padre, permitiéndose así lujosos viajes por España, Marruecos y Turquía. Llegó a formar parte, tal vez gracias a su posición o a sus exóticos viajes, del servicio secreto alemán del que fue expulsado por causas hoy desconocidas. Como muchos hombres de mala vida, vagabundos, delincuentes y desheredados de su época se acabó enrolando en la Legión Extranjera Francesa, donde alcanzó la graduación de sargento. Allí, tomando cuenta los mandos de la formación de cuál había sido su pasado, fue degradado. Aquello animó a Klems a desertar.

 

Recreación de un fuerte de la Legión Extranjera en el Norte de África. Rif
Recreación de un fuerte de la Legión Extranjera en el Norte de África. (2)

Tras un tiempo indefinido en el que se desconoce el paradero del antiguo sargento, se retoma su pista ubicándolo en la tribu rifeña de los Beni Warain, donde al parecer se había integrado y, tras convertirse al islam, se había casado con varias jóvenes de la zona. Una vez allí no dudó en combatir a sus antiguos camaradas de la legión en no pocas ocasiones. Tras los combates, dejaba sobre los cadáveres una anotación sujeta por un alfiler en la que se podía leer su característica firma: ‘El Hadj alemán’ (3).

Tras la revuelta de Abd el Krim contra los europeos, Klem no dudó en ofrecer sus servicios, convirtiéndose en asesor militar de los rifeños en materia de uso de artillería, topografía y redes de comunicación. Confeccionaba mapas, al parecer muy exactos, y recibió el cariñoso apelativo de ‘mi gran artillero’ por parte del líder guerrillero. También se dedicó a la formación de artilleros rifeños y consiguió que no pocos alemanes desertasen de la legión para unirse a los rebeldes, llegando incluso a lanzar octavillas en alemán sobre las posiciones francesas.

Pero su obra no cesaba ahí. Tras el desembarco de Alhucemas por parte de las fuerzas hispanofrancesas construyó una red de fortificaciones en torno a Axdir, la capital de la República del Rif con la que soñaba Abd el Krim (4). Esta red defensiva consistía en una serie de trincheras con emplazamiento de ametralladoras y fortines que la fortalecían en diferentes puntos, además contaba con una segunda red que protegía el cuartel general rifeño. Los españoles quedaron sorprendidos inicialmente, aunque lograron tomarla tras la llamada Batalla de la Loma de los Morabos, en el año 1926 con un coste total de 1.113 bajas en tropas y 76 oficiales caídos que formaban parte de un contingente de 12.000 hombres.

Desembarco de Alhucemas
Ilustración del desembarco de Alhucemas (5). Fuente

Al rendirse Abd el Krim y entregarse a los franceses, Kleims se hizo pasar por criado, pero fue rápidamente descubierto por unos antiguos compañeros de su etapa en la legión. Así fue rápidamente arrestado y sometido a un consejo de guerra cuya resolución nos es desconocida a día de hoy perdiéndose el rastro de este extraordinario hombre.

Una vida novelesca que, aunque desconocida por el gran público, se convirtió rápidamente en leyenda en los parajes rifeños, además, su fama fue tal que llegó a grabarse una película en 1971 sobre la vida de este curioso personaje dirigida de forma brillante por Sergio Grieco. Este filme nos aporta una curiosa frase para reflexionar y animarnos a descubrir más sobre este hombre del que apenas se encuentra información en internet: ‘Para algunos un desertor, para otros un héroe…’ Y vosotros, ¿qué opináis?

 


Referencias

(1) El Desastre de Annual, que comenzó el 22 de Julio del año 1921, fue una derrota militar de las fuerzas españolas contra la unión tribal dirigida por Abd el Krim en la que perdieron la vida en torno a 10.000 españoles.

(2) Recreación perteneciente a un fotograma de la película La Beau Geste, 1939, W. . Wellman.

(3)Hadj es el término usado en el Islam para todos aquellos que habían peregrinado a la Meca.

(4)Abd el Krim el Jatabi, líder rifeño que unificó a todas las tribus contra el poder español. Creó una efímera República del Rif. Su pasado como periodista en Melilla le permitió dotar de una estructura moderna a su gobierno además de contar con el apoyo de diversas personalidades

(5)Cuadro exhibido en el Museo del Aire de Cuatro Vientos.


Bibliografía

  • Campos, J. M., 2000, Abd el Krim y el Protectorado.  Editorial Algazara, Málaga.
  • Pando Despierto, J., 1996, «El Desastre de Annual», Historia 16, 243, pp. 12-30.
  • Woolman, D., 1971,  Abd el-Krim y la Guerra del Rif.  Editorial Oikos-Tau, Barcelona.

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