El fracaso del pronunciamiento progresista de 1844 en Alicante

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El pronunciamiento de 1844 vino precedido de la expulsión del poder, un año antes, del progresista y regente Espartero. Su autoritarismo había quedado claro al mandar bombardear la ciudad de Barcelona, porque la burguesía de esa ciudad se había manifestado contraria a su política económica. Abandonado por todos, incluso por su propio partido, Espartero marchó al exilio.

Mientras, en Madrid, el poder iba a caer fácilmente en manos del partido moderado. Una vez derrotado y exiliado Espartero, y para evitar una nueva regencia, fue proclamada la mayoría de edad de Isabel II. Isabel fue una reina sujeta al control de una camarilla y que se mostró claramente partidaria del dominio del liberalismo moderado ultraconservador. Ya en el poder, los moderados  empezaron a tomar medidas de carácter reaccionario, inaceptables de todo punto para los progresistas.

Isabel II pronunciamiento de 1844
Isabel II. Federico de Madrazo. Colección del Banco de España.

La polémica y la traición: la Ley de Ayuntamientos

El verdadero origen de la sublevación fue la aplicación de la antigua Ley de Ayuntamientos. Esta ley acababa con la elección de los alcaldes por los ciudadanos. Y, claro, fue vista por los progresistas como una verdadera puñalada trapera de un gobierno que les había prometido no cambiarla. Además, el gobierno desarmó a la Milicia Nacional en toda España. Y también detuvo a alguno de los progresistas más destacados en Madrid. Así, la chispa del pronunciamiento de 1844 ya estaba encendida.

Esta crisis demostró que el pilar principal del nuevo régimen moderado iba a ser el ejército, bajo el completo control del general Narváez. Este decidió aumentar el tamaño del ejército. El resultado final sería la ejecución de aproximadamente 200 personas en pocas semanas (1).

El pronunciamiento de 1844 en la plaza fuerte de Alicante

Pantaleón Boné, coronel del arma de carabineros, fue el director militar de una arriesgada rebelión contra el gobierno moderado. De ahí que el pronunciamiento de 1844 también se conozca como la Rebelión de Boné. Su objetivo era levantar en armas varias ciudades levantinas. Para lograrlo, entró en Alicante el 27 de Enero de 1844. Y lo hizo junto a unas tropas que, posteriormente, tras su fracaso y ejecución, serían conocidas como los «Mártires de la libertad». El oscense Boné aprovechó la celebración del carnaval en la ciudad para tomar el castillo de Santa Bárbara. La sublevación contó con unos 150 carabineros de infantería y 50 de caballería procedentes de Valencia (2).

castillo de santa barbara alicante Rebelión de Boné
Castillo de Santa Bárbara. Fuente.

Las demandas de los insurrectos en Alicante estaban revestidas de un carácter más social que político. Para lograrlas, era necesario levantar en armas el país, intentando expulsar con determinación al gobierno. Junto a otros dirigentes civiles de la ciudad, algunos ya próximos al republicanismo, pretendían implantar un gobierno nuevo que que favoreciese a las clases bajas, a través de la creación de juntas por todo el territorio. El gobierno de González Bravo actuó con rapidez suprimiendo por decreto las juntas formadas en las provincias. Ello produjo manifestaciones populares, teniendo el movimiento juntista su máxima virulencia en Barcelona (3).

Los sublevados fracasan en su intento por extender el pronunciamiento de 1844

Entre el 27 y el 28 de enero, Boné detuvo a las autoridades alicantinas. El pueblo secundó el levantamiento, dando por las calles vivas a libertad, al compás del himno de Riego (4). Tratando de sublevar a parte del levante español, Boné dirigió una dialogante misiva al Comandante General de Albacete, Antonio Buil. En ella, lo invitaba a sumarse al pronunciamiento. Pero en Madrid no estaban para bromas y el gobierno, ni corto ni perezoso, declaró el estado de guerra.

Por desgracia para los rebeldes, solo tuvieron apoyos en pueblos como Villajoyosa, Monóvar y en Orihuela, Murcia y Cartagena. Así, la Junta Revolucionaria quedó en manos de progresistas radicales y republicanos. Para impedir cualquier tibieza, Madrid envió rápidamente a los generales Fernández de Córdoba y  Concha y ordenó al capitán general de Cataluña que pusiera a disposición del de Valencia, Federico Roncalli, sus efectivos.

Roncalli actúa de manera contundente y asedia la ciudad de Alicante

Federico Roncalli declaró el estado de excepción en todo el distrito militar, ordenando el bloqueo de la ciudad por tierra y mar. Desde Murcia, el brigadier Juan Antonio Pardo se dirigió hacia Alicante, derrotando y capturando a un grupo de hombres de Boné, cerca de Elda. Así, los revolucionarios quedaron confinados entre las murallas de la fortaleza alicantina, lo que hizo fracasar el pronunciamiento de 1844. Los alicantinos y demás población extranjera vivieron situaciones de grave tensión. Y es que el gobierno endureció al máximo su actitud, evitando el acuerdo (5).

El hambre y la desesperación se apoderó de la ciudad, que quedó prácticamente desierta. La numerosa comunidad extranjera escapó hacia las embarcaciones de sus respectivas nacionalidades. Ante la tozudez de Boné a negociar y su amenaza de ejecutar «a todos los que no profesan principios liberales», se respondió con contundencia. Así, los rebeldes prisioneros de Elda fueron ejecutados el 14 de febrero, en la partida de Villafranqueza.

pronunciamiento de 1844 Federico Roncali
Federico Roncali Autor: Blanco y Pérez, Bernardo – Biblioteca Virtual del Patrimonio

El final del pronunciamiento de 1844 y el fusilamiento en el malecón

La ciudad estaba hecha polvo, bombardeada por el vapor Isabel II. Apresaron el falucho África, mientras que los bues rebeldes Plutón y Proserpina lograron huir (6).

Un personaje resultaría clave para el desenlace: el sobrino del famoso guerrillero Juan Martín, “El empecinado”, Juan Martín Arranz, capitán de carabineros en el castillo. Compañero de Boné, parece ser que negoció la rendición de la ciudad a sus espaldas.

La superioridad de los sitiadores era aplastante. Tanto que, el 6 de marzo, entró una fuerza de 5.000 hombres al mando de Roncalli. Boné, que había huido al alba, acabó siendo detenido horas más tarde, al norte de la ciudad. Finalmente, el 8 de marzo, Pantaleón Boné y sus 23 compañeros fueron fusilados “en postura indigna”. Es decir, de rodillas y con los ojos vendados. Sucedió en el malecón del puerto. Según la visión romántica del cronista Pastor de la Roca, en el momento de la ejecución:

Muchos de ellos, estimulados por el animoso Boné, exclamaron un grito entusiasta y uniforme de !Viva la Constitución¡… La formidable voz del general Roncali se apresuro a cortar la exclamación con un !Viva la Reina¡.”

Fusilamiento en posición indigna de Boné y sus compañeros sublevados 1844
Fusilamiento en posición indigna de Boné y sus compañeros. Fuente: Alicante Vivo.

El nacimiento de la leyenda de los «mártires de la libertad»

El triunfo del nuevo orden moderado fue completo, marginando a partir de entonces a los progresistas del poder. Fue, en definitiva, la puerta de entrada a la Década Moderada. Esta mantendría en el poder por diez años al liberalismo conservador, que ejerció su poder de forma incuestionable. El pronunciamiento de 1844 permitió la consolidación de un gobierno formalmente liberal. Pero que, en la práctica, era claramente autoritario (7).

Como recuerdo a tal hazaña, con el paso de los años, comenzó a homenajearse en la ciudad a los ejecutados, con una procesión cívica al «monumento a los mártires«. Este estaba erigido en el lugar dónde fueron fusilados nuestros héroes. Por suscripción popular, se levantó un nuevo monumento, que fue desmantelado en 1939. Pero, en los últimos años, se ha recuperado la antigua tradición. El paseo del malecón, actual Explanada de España, el paseo marítimo más importante de la ciudad, sería conocido como «paseo de los mártires» durante muchas décadas. Dicho nombre se ha recuperado hace poco tiempo para el paseo del puerto alicantino. Aunque no el monumento destruido.



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Marichal, 1980, p. 269.

(2) Gil Sánchez, 1984.

(3) Rubio Paredes, 2007.

(4) Pastor de la Roca, 1854, p. 233.

(5) Díaz Marín, 2000, p. 22.

(6) Parodi, 2018, pp. 155-158.

(7) Marichal, 1980, p. 297.


Bibliografía

  • Díaz Marín, P., 2000, Las estructuras de poder durante la década moderada: Alicante 1844-1854, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Universidad de Alicante.
  • Gil Sánchez, F., 1984, «Los mártires de la libertad: un episodio prácticamente olvidado 150 años después», Diario Información, p. 20, Ed. Prensa Alicantina, Alicante.
  • Marichal, C., 1980, La revolución liberal y los primeros partidos políticos en España, Cátedra, Madrid.
  • Pastor de la Roca, J., 1854, Historia general de la ciudad y castillo de Alicante, Imprenta de Rafael Jordá, Alicante.
  • Parodi, A., 2018, Crónicas de Nueva Tabarca, Publicaciones de la Universidad de Alicante, Alicante.
  • Rubio Paredes, J. M., 2007, «El levantamiento progresista de 1844 en Cartagena», Cartagena Histórica, nº 33, pp. 3-4, Ed. Áglaya, Cartagena.
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