Os vamos a hablar sobre los protagonistas de la Revolución española de 1868. Esta, también se conoce como «la Gloriosa», Revolución de Septiembre, o «la Septembrina». ¿En qué consistió? Pues fue un enfrentamiento entre diversas élites que perseguían unos objetivos incompatibles. Dichas élites, además, tenían una influencia política suficiente como para movilizar a diferentes sectores sociales. En definitiva, estas élites se disputaron el poder que concentraba el Estado y también la capacidad de este para intervenir en la sociedad.

La Revolución española de 1868: dos élites enfrentadas

En la Revolución española de 1868 hubo dos bandos enfrentados que compartían características sociales y rasgos de conducta ideológica semejantes. Aunque, ambos bandos se distanciaban en sus relaciones con la Corona. Por un lado, estaban las élites moderadas. Estas contaban con el respaldo de la monarquía, de la Iglesia y del clero. Por otro lado, estaban las élites revolucionarias. Estas tenían el apoyo de los burgueses, de los profesionales de las artes liberales y de los intelectuales.

Revolución española de 1868 la Gloriosa Revolución de Septiembre Septembrina
En la Revolución española de 1868, participaron diversos grupos de muy diferente extracción social. Fuente: Wikipedia.

¿Eran tan diferentes las élites de la Revolución española de 1868 de las élites moderadas?

Las élites revolucionarias no eran muy distintas de los grupos de poder que integraban el Partido Moderado. ¿Por qué? Pues porque los principales grupos socioeconómicos que regían el país estaban presentes en ambos lados. Los revolucionarios estaban liderados por unas élites interclasistas y urbanas. Estas defendían una cultura política liberal. Asimismo, los dirigentes moderados también estaban ligados a las clases urbanas acomodadas y cultas de la sociedad. De igual forma, las élites revolucionarias eran un reflejo de las élites políticas moderadas afines al reinado de Isabel II.

El régimen isabelino era oligárquico y estaba regido por unos partidos clientelares. El caso es que dos partidos estaban descontentos. Por un lado, el Partido Demócrata se vio abocado a la vía insurreccional. ¿Por qué? Fácil: porque no pudo optar al gobierno por la vía legal. Por otro, el Partido Progresista fue relegado al ostracismo. Y es que no contó con el beneplácito de Isabel II. Por lo tanto, este se alió con el primero en una coalición revolucionaria. ¿Objetivo? Derrocar al Partido Moderado del poder. Asimismo, la Unión Liberal, que se encontraba en la oposición, se adhirió a esta coalición revolucionaria en contra del gobierno del régimen moderado y de la monarquía borbónica. De esta forma, se conformó una coalición reformista. Esta se caracterizó por ser liberal, democratizadora, anticlerical y laicista.

Los mismos sectores con distintos collares

«La Gloriosa» estuvo dirigida por una clase social: la burguesía. Esta aspiraba a dominar a la sociedad en exclusividad. Hasta este momento, los burgueses eran débiles socialmente. Por ello, necesitaban pactar con las fuerzas del Antiguo Régimen. De esta manera, compartirían con ellas, en una posición subordinada, un papel determinante en la sociedad. Así, la Revolución de 1868 representó el último intento burgués de destruir la base del poder social de la aristocracia en España.

La burguesía revolucionaria se identificó y se alió con los capitalistas de la actividad industrial y de los negocios mercantiles. Esta burguesía estaba integrada por la clase minoritaria de industriales y de comerciantes que se apartó del régimen moderado. Los burgueses consiguieron atraer a la población civil. ¿Con que fin? Pues para enfrentarse a la reina, a la camarilla palaciega y al gobierno moderado. Esta coyuntura supuso un momento propicio para que la burguesía relevase del poder a la nobleza. También, para que destruyera las posiciones económicas e ideológicas de la aristocracia y de la Iglesia.

La élite revolucionaria: profesionales liberales e intelectuales

En la Revolución española de 1868, participaron diversos grupos de muy diferente extracción social. Sin embargo, el movimiento revolucionario presentó una jerarquización muy definida. Esto permitió distinguir a unas élites políticas dirigentes. ¿Qué pretendían? Pues derrocar a la monarquía borbónica y obtener la toma del poder. Estas élites revolucionarias eran social y políticamente heterogéneas. Por ello, no cabe identificarlas en bloque como una sola clase social. Asimismo, estas élites rebeldes trataron de recabar apoyos en el conjunto de la sociedad.

Isabel II élites moderadas
Los dirigentes moderados eran afines al reinado de Isabel II. Fuente: Wikipedia.

Como hemos visto, dichas élites revolucionarias articularon una coalición contra el gobierno isabelino y lograron movilizar a los sectores populares. ¿Qué objetivo perseguían con ello? Pues tomar el poder y legitimarse en él.

Los miembros de las élites revolucionarias eran abogados, periodistas, comerciantes y empleados públicos. Así, los profesionales liberales eran los que representaban más ampliamente a estas élites. Y resultan muy significativas las conexiones de estos rebeldes con el Estado. ¿Por qué? Pues porque muchos revolucionarios de 1868 habían participado en las instituciones políticas. Sí, lo hicieron durante el reinado de Isabel II.

El perfil socio-profesional de estos revolucionarios se completaba con un nivel de estudios muy alto. Y es que el cambio político de 1868 estuvo dirigido por las élites profesionales, funcionariales e intelectuales de la época. Así, el nivel de riqueza que ostentaban los dirigentes revolucionarios era considerable. Para que os hagáis una idea, más de dos tercios de estos individuos poseían derecho a voto. Y recordemos que aquel sistema electoral se caracterizaba por tener un sufragio censitario muy restringido.

La Revolución española de 1868 capitaneada por la burguesía

En definitiva, las élites rebeldes no diferían de las del Partido Moderado. Aunque los moderados amasaban más riqueza que los revolucionarios y reunían a menos profesionales liberales. Pero, como hemos visto, los principales grupos socio-económicos del país estaban presentes en ambos bandos. Sin embargo, los moderados tenían una posición social más alta y unos apoyos sociales más poderosos.

Resumiendo, los actores revolucionarios que perpetraron «la Gloriosa» estaban conformados por la burguesía capitalista industrial y mercantil. Estos industriales y comerciantes se apartaron del gobierno y lograron atraer hacia su terreno a la población civil. Tenían el objetivo de derrocar del poder al Partido Moderado y de destronar a la monarquía. De esta forma, la burguesía demoliberal usurpó el control del Estado a la nobleza mermó las posiciones económicas y políticas de la Iglesia y de la aristocracia.



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Tuñón de Lara, 1980, pp. 91-138.

(2) De la Fuente Monge, 2000, pp. 31-43.

(3) Artola Gallego, 1973, pp. 363-397.

(4) Ruiz Torres, 1994, pp. 186-187.

(5) De la Fuente Monge, 2000, pp. 31-43.


Bibliografía

  • Artola Gallego, M., 1973, La burguesía revolucionaria (1808 – 1874), Alianza Editorial, Madrid.
  • De la Fuente Monge, G., 2000, Los revolucionarios de 1868. Élites y poder en
    la España liberal, Marcial Pons, Madrid.
  • Ruiz Torres, P., 1994, «Del Antiguo Régimen al Nuevo Régimen: carácter de la
    transformación», Antiguo Régimen y liberalismo. Homenaje a Miguel Artola, Alianza Editorial, Madrid.
  • Tuñón de Lara, M., 1980, Historiografía española contemporánea, Siglo XXI, Madrid.
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Grado en Periodismo y Máster en Historia Contemporánea. Actualmente estoy estudiando el Grado de Historia. "Escribiendo recuperaba retazos de paz y volvía a ser un HOMBRE. Ni mártir, infame o santo. Un HOMBRE normal que mira al futuro y al pasado", Primo Levi en "Si esto es un hombre".