A lo largo de la última década hemos visto como la Justicia española ha actuado contra cantantes, tuiteros o dibujantes, por expresar en sus obras pensamientos controvertidos. Todos recordamos la que se lio con la portada de El Jueves. Felipe contentaba a Letizia de la manera más perra, provocando que se decidiese secuestrar la revista. También, ahora nos lo pensamos mucho antes de escribir o dibujar sobre el presidente del Gobierno que pilotó el primer coche volador español en 1973.
Los Borbones en pelota – pornografía en tiempos de Isabel II
Este pan de cada día, nos hace sorprendernos aún más al ver las diferentes escenas satíricas dibujadas en Los Borbones en pelota. Se trata de una colección de dibujos, en su mayoría porno, del final del reinado de Isabel II, a la que llamaban «La reina puta». (1) No eran pocas las barbaridades que se soltaban en la revista, de las que reproducimos algunas a modo de ejemplo.

En ella encontramos retratados a Isabel II de España (que era popular por su conejo insaciable) y a su camarilla de consejeros en gangbangs, trenecitos, dobles penetraciones… Pese a que mucha gente solamente verá cipotes por todos lados, estos dibujos suponen una durísima crítica en uno de los periodos más frustrantes de la Historia española, caracterizado por unos gobiernos que bailaban al son de una reina lujuriosa, caprichosa e imprevisible.
El «conejo» de Isabel II – puerta de acceso directa a puestos de poder
La lista de supuestos amantes de la Reina que acabaron ocupando puestos de poder, la mayoría breves y con el único objetivo de lucrarse a costa del Estado, es tan larga que no vale la pena enumerarla. Aparecen presidentes del consejo de ministros, generales, ministros, galanes de turno, actores, y un largo etcétera. Simplemente, cabe recordar que a día de hoy, aún no se sabe a ciencia cierta quién fue el padre de Alfonso XII (2).
Según se decía, el rey consorte, Francisco de Asís, se limitaba a aceptar la situación con tal de mantener su lugar de poder. Al parecer, no le dolía mucho ver como su mujer era visitada por tantos caballeros erectos; y no porque no le gustara Reina. Ya en el proceso de escogerle un marido, hubo voces en las Cortes que advirtieron de la «impotencia» del candidato. Y es que a don Francisco se le conocía en la Corte con el sobrenombre de Paquita.
No hace falta mucha imaginación para saber que tipo de «impotencia» sufría. De hecho, se rodeó de religiosos, la monja sor Patrocinio y el padre Claret, con el objetivo de cerrar su armario a cal y canto(3); ya sabemos que la España de entonces era poco tolerante… Pero a los dibujantes de Los Borbones en pelota, su condición de religiosos se la traía al pairo, así que no es extraño ver dibujos de como Claret le da por culo a Francisco, o de como a sor Patrocinio ya no le quedan agujeros por rellenar. El estilo, cuanto menos, era radical, como si fueran obras del mismísimo diablo.
Una corte real digna de una «sitcom«
Una reina viciosa, un rey renegado por su sexualidad, una monja y un cura; vaya cuatro patas para una mesa llamada España. Además de estos cuatro personajes básicos, los más representados en Los Borbones en pelota son Carlos Marfori (4), el amante de turno de la Reina, y Luis González Bravo, político que gracias a su capacidad camaleónica (5) y a su fidelidad a la Reina se mantuvo en los círculos de poder durante mucho tiempo siendo, de hecho, el último presidente de un Consejo de Ministros isabelino.
Llegados a tal nivel, la situación solo podía mejorar…
Por otro lado, no cabe olvidar que todo el vicio representado no es más que una brutal crítica contra el sistema. Así que en los dibujos también existen referencias a la Revolución Gloriosa (6), ya que supuso un gran soplo de esperanza. Cualquier novedad sería mejor que ese podrido sistema. Hay varias ilustraciones que engrandecen al movimiento y a su cabecilla, Juan Prim, y se ríen del ridículo que envuelve a Isabel en el exilio en París.

Tal radicalidad no podía durar mucho en este país…
Tristemente, la colección de láminas abarca hasta 1870. Por esto mismo, no encontraremos referencias a la Primera República ni al reinado de Amadeo de Saboya, quien en poco más de dos años ya había abdicado afirmando que los españoles éramos ingobernables (7).
Seguramente el problema no era el pueblo español, sino las clases poderosas que solo miraban por su interés personal. No eran más que un grupo de privilegiados endogámicos que hacían lo que hiciera falta con tal de mantener su trozo del pastel. Esa era España y, desgraciadamente, lo sigue siendo en cierta medida, pero eso es otra historia.
El romántico Bécquer – un cachondo más
En cuanto a la autoría de las ilustraciones, las siglas SEM han sido atribuidas generalmente a los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer. Según la teoría, Valeriano era el dibujante y Gustavo Adolfo el guionista. Frente a este planteamiento hubo voces que mostraron su desacuerdo. El hecho de atribuir estas cachondas ilustraciones a un autor tan sensible e imbuido de romanticismo como Bécquer les resultaba disparatado. Lo cierto es que la diferencia de estilos entre láminas deja entrever que, como mínimo, algunas ilustraciones de la serie son de otros autores.(8)

Publicado más de cien años después
Ahora bien, no creamos que estos dibujos eran compartidos fácilmente y menos que eran tolerados por las autoridades. De hecho, no será hasta el año 1991 cuando Los Borbones en Pelota se publicará por primera vez (9). Hasta ese momento, las ilustraciones habían sido publicadas en revistas satíricas de la época o se pasaban de mano en mano en forma de litografías sueltas.
Crónica de una muerte anunciada
En conclusión, la costumbre de los de abajo de reírse de los de arriba, supone uno de los pocos consuelos que se pueden tener en las sociedades injustas en las que vivimos. Si al pueblo no se le deja reír, se acaba por enfadar, y eso sí que es verdaderamente peligroso. Aquello surgido de un lápiz solo preocupa a quienes, en una posición ventajosa, ven como simples ideas podrían ser suficiente para acabar con sus inmerecidos privilegios.
En este caso, por mucho que se intentaran prohibir esta serie de dibujos, se trataba de una crónica de una muerte anunciada. Las revueltas eran constantes y la única respuesta del Estado, como buen absolutista, era la fuerza. Vino la revolución en 1868 y empezaron a pasar de golpe todas las cosas que no habían pasado (10). Isabel tuvo que hacer las maletas hacia Francia. Como hubieran dicho entonces, por suerte para ella, se comentaba que se le daba muy bien el francés.
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