La Historia de España esconde personajes que marcaron un antes y un después en los más diversos ámbitos. Sin embargo, muchos han sido condenados al olvido por su origen o por su sexualidad, borrados de la Historia y marginados del canon. Este es el caso del protagonista de hoy, José Pérez Ocaña (de aquí en adelante, solo Ocaña). Una figura clave en el franquismo tardío y en los primeros albores de la transición a la democracia, que fue una verdadera explosión lúdico festiva en medio de una sociedad gris en blanco y negro (1).

Y como todas las buenas historias, es pertinente empezar por el principio. Para ser exactos, en el pueblo sevillano de Cantillana, casi rozando la mitad del siglo XX…

El nacimiento de la diosa Ocaña

Ocaña (2), más conocido como Pepe en su pueblo, nació cuatro horas antes que su hermano mellizo Jesús (3). El cuarto de seis hermanos, pertenecía a una familia humilde. Su padre, antiguo barquero (4), era albañil y su madre, costurera (5). Los mellizos se criaron con la tía María, soltera. Ella, junto con su hermana Luisa y otra vecina del pueblo (6) serían las mujeres más admiradas y queridas por Ocaña.

El joven, desde siempre, era un niño tímido y callado, con una especial sensibilidad y, aunque inteligente, no prestaba atención a los estudios. Prefería dibujar y evadirse de aquel mundo rural hostil, que lo atacaba y no lo entendía y de una educación en la que no podía desarrollarse (7).

En este contexto, le tocó apuntarse al Frente de Juventudes de la Falange, con la promesa de ver el mar (aunque no lo conocería hasta que no hizo la mili el Cádiz) (8). Sin embargo, Ocaña solía pasar más tiempo con las integrantes de la Sección Femenina, dado que los eventos que organizaba (talleres de teatro, manualidades…) eran la única animación cultural de su pueblo (9).

«Me cabreé  y yo le dije [al maestro]: mira, ahora que ya soy mayorcito me borras rápidamente de esa monstruosidad [el frente de juventudes], que no quiero estar apuntando en ningún sitio» (10)

Ocaña prefería pasar las tardes con los grupos de manteras, criticonas y sabihondas a las puertas de las casas y sentadas en las plazas de Cantillana antes que con los chicos pegándose y probando su fuerza.

Al pasar la barca, me dijo el muerto barquero, mi niño es jornalero

Cuando cumplió 12 años, su padre murió tras una larga enfermedad. Ocaña abandonó el colegio para ayudar a la economía familiar y entró a trabajar como jornalero (11). Esta fue una de las etapas más duras para Ocaña, pues su débil constitución le hacia objeto de burlas por sus compañeros.

Poco después, pasó a trabajar como peón de albañil con su tío (12). Es aquí donde tuvo su primer contacto con el manejo de las pinturas. Con la pintura trataba de solventar los problemas que le planteaba en Cantillana su exagerada sensibilidad y el hecho de que le gustasen los hombres.

Las confesiones al cura del pueblo no provocaban más que que se sintiese culpable de su homosexualidad, que asumió desde bien pequeño (13). Pese a este rechazo, la religiosidad será fundamental tanto en la vida como en la futura obra de Ocaña.

Ocaña artista visual pintor religiosidad
Ocaña «la vieja» preparando una de sus vírgenes. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

Ocaña y el color de los mantones

El pique entre las dos hermandades cantillanas (La Asunción y La Pastora) fue también clave para Ocaña (14). Todo el mundo de las procesiones y los pasos le sirvieron para dar rienda suelta a su creatividad, pese a que era un ámbito circunscrito solo a las féminas. La mujer de Cantillana, con peineta, mantilla, mantones bordados y joyas es protagonista en el imaginario ocañí (15).

Con 17 años, Ocaña llegó a ser un gran pintor «de brocha gorda», muy trabajador (16). Con su sueldo ayudaba a su familia y, lo que iba ahorrando, lo empleaba para comprar materiales de pintura. Su primer taller lo tuvo en la casa de la tía María, en quien encontró refugio, cariño y comprensión.

Gracias a la dirigente de la Sección Femenina (17), Ocaña descubrió y aprendió la que sería su otra gran pasión: el teatro. Su hermana contribuyó a este gusto, dado que solía ser la protagonista de las representaciones teatrales locales, que Ocaña imitaba.

Ocaña se interesó por el mundo audiovisual a raíz del rodaje de El padre coplillas (1968), una película musical en la que participó a escondidas como extra (18). Junto con otros conocidos, se propuso rodar un corto en súper 8. El resultado, experimental y surrealista, es la primera manifestación de algunos de sus fetiches. Sin embargo, el corto no tuvo ningún éxito (19).

ocaña padre coplillas procesiones
Ocaña, maquillándose. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

¡Ay! Ocaña y la voz secreta del amor oscuro…

Con 21 años recién cumplidos a los mellizos les tocó cumplir el servicio militar. Los tres primeros meses los pasaron en Cádiz, donde Ocaña conoció el mar. Pero la vida militar no era para nada del agrado de Ocaña, que trató de librarse alegando una deformación en los pies. La jugada no solo no surtió efecto, sino que encima pasó un tiempo castigado en el calabozo (20). Luego le destinaron a Madrid, al Ministerio de la Marina (21). Su hermano subirá después. Pese a que Madrid era una ciudad que no le gustaba demasiado, aprovechó para empaparse de los museos y de los grandes maestros de la pintura.

Desde Madrid le escribió a su hermana Luisa, reconociendo su homosexualidad. Fue en Madrid donde mantuvo una tormentosa relación con uno de sus compañeros de la mili. Cuando su hermano llegó a Madrid, se encontró a un Ocaña que se estaba volviendo loco (22). Su preocupante estado psicológico hizo que el comandante le mandase a Sevilla y lo ingresase temporalmente en un centro psiquiátrico.

Esto fue el culmen de una vida de represiones y marginación que cambiará el curso de la relación con sus paisanos (23)

Se aisló en casa de la tía María y se dedicó a preparar su primera exposición basada en un sueño que tuvo en la mili, sobre Vírgenes y entierros. La exposición, con un cierto componente performativo, fue un completo fracaso y desde ese momento fue tachado de loco. Dos años después, terminó el servicio militar obligatorio en Madrid. Aprovechó el viaje para hacer una exposición en frente del Museo del Prado y otra en la Plaza de Santa Ana (24). Pero no le duró mucho, ya que fue motivo de escándalo público.

Romeo y Julieto

Fue ahora cuando se enamoró de Manolo. Sobrino del alcalde de Cantillana, Manolo era antiguo seminarista, de perfecta educación, robusto, deportista, sensible y con el componente intelectual que a Ocaña le faltaba.

«Los dos salían al campo, pasaban tardes y noches juntos… se querían pero no se atrevían a dar el paso hacia una relación amorosa» (25)

Sin embargo, ser homosexual en un pueblo como Cantillana no era fácil. Manolo, incapaz de soportar la situación y la clara oposición de su familia por su relación con Ocaña, se suicidó con 20 años. Si ya de por sí Ocaña estaba en un momento delicado, esto fue un durísimo golpe. Por supuesto, la gente del pueblo achacaba a su prohibida relación el suicidio de Manolo. Así, la convivencia en el pueblo se hizo cada vez más insoportable.

Ocaña intentó evadirse: con la pintura, asistía a clases de adultos para completar sus estudios, pero se sentía cada vez más excluido. Ya había probado el viento de la libertad en Madrid y no podía volver atrás. Tanto sus amigos como familiares le animaron a viajar a Barcelona, pero Ocaña seguía siendo un chico muy tímido y callado. Un buen día, le dijo a su profesor de las clases para adultos que se marchaba a Barcelona, que allí no podía realizarse (26). 1971 sería un año clave para él.

Un nuevo comienzo para Ocaña

Los primeros meses de su etapa en Barcelona los pasó en casa de unos vecinos de Cantillana que habían migrado hacia allí, junto con su hermano Jesús. Después de dar tumbos para encontrar un trabajo con el que subsistir (27), volvió a ser pintor de paredes. Asimismo, para formarse en sus aspiraciones artísticas, se matriculó en una academia de arte y en el taller de un famoso pintor (28).

Si bien los hermanos consiguieron independizarse, su relación fue cada vez peor. Ocaña se sentía controlado por su mellizo, quien además no aceptaba ni su homosexualidad ni las nuevas amistades y lugares que frecuentaba. A esto hay que sumarle las constantes peleas ideológicas entre el espíritu libertario y anarquista de Ocaña y la convicción y militancia comunista de Jesús (29).

La canción del «divino andaluz que quería ser pintor» (30)

Fue ahora cuando Ocaña tuvo su primera relación sentimental sin ocultarse. José Manzano, recién divorciado de su mujer, es el hombre con quien compartirá algo más que un piso nuevo (31).

Ocaña empezará a vivir con libertad su homosexualidad y se dará a conocer en los lugares de ambiente gay. Fue en uno de estos locales donde conoció a una pareja que se convertirá en grandes amigos: el empresario y anticuario José María Caralt y a un joven estudiante de Bellas Artes, Frances Rius Castell.

Gracias a ellos, alimentó su formación académica y obtuvo el impulso que le faltaba para su carrera como pintor. Además, le acogieron en su casa tras la ruptura con Manzano (32). También le presentaron a las galeristas francesas (33) que tanto apoyarán la obra de Ocaña en el verano del 73.

El desparpajo del andaluz conquistó tanto a la «gente bien» de la «alta cultura» de Barcelona como a las putas, chulos y otros marginados de Las Ramblas. Fue aquí, en la Plaza Real, donde encuentró su espacio propio. Su piso en el «Montmartre barcelonés» fue un punto de referencia en el ambiente de la Movida de Barcelona.

Placa en la casa de la Plaza Reial de Barcelona donde vivió Ocaña. Fuente: Wikipedia,

Ocaña y Camilo

En este año participó en su primera exposición colectiva de pintura (34) y comenzó a hacer actuaciones en varios sitios de Barcelona. En el Café de la Ópera conoció a Camilo, andaluz también y con una historia parecida a la de Ocaña (35). El flechazo y la química entre ellos es casi instantánea. Desde este momento, Camilo será su perfecto acompañante en sus acciones, provocaciones y exhibiciones.

Camilo y Ocaña
Camilo y Ocaña en una sesión de fotos. La reivindicación del desnudo como acto revolucionario será una de las claves de Ocaña. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

Ocaña: el ángel travestido de Las Ramblas

Si hubo un año importante para Ocaña este fue 1975. Durante su viaje a París se enteró de la muerte de Franco. El fallecimiento del dictador desató un boom libertario que se esperaba con ansias.

Ocaña celebró su primera exposición individual en tierras catalanas, en Tarragona (36). Y comenzó a desatar sus perfomances. Su primera aparición pública documentada recoge a Camilo y a Ocaña vestidos de ángeles pintando grandes lienzos frente al Café de la Ópera (37). Pero parece que este arte «moderno» no gustaba demasiado a las fuerzas del orden, así que el día acabó con visita al calabozo.

Con la compañía de Camilo y de Nazario, completaron el «corral de vecinas de la reina Ocaña», que se ocupó de reactivar la vida de Las Ramblas (38). Aquí, Ocaña creó su propio personaje, donde el vestuario supuso un elemento fundamental. Ocaña mezcló prendas de hombres y mujeres de distintas clases sociales, entre las que reforzó su origen campesino (39).

ocaña transformista
Ocaña durante el Festival de París. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

Ocaña: cuando la reivindicación también puede ser lúdico-festiva

En 1976 el movimiento gay de Barcelona logró organizarse bajo los principios de la Plataforma para la Liberación homosexual del Front d’Alligerament Gai de Catalunya (FAGC) (40). El frente se encargó de organizar y convocar la primera manifestación gay en Barcelona el domingo 26 de junio.

«Libertad sexual, amnistía total» (41)

Allí se presentó Ocaña, travestido y alegre, junto con Camilo. Fue una de las cabezas más visibles. Sin embargo, dentro del movimiento había sendas discrepancias. Parecía que el componente colorido y festivo no debía tener cabida. La policía disolvió al poco la manifestación muy duramente.

Un año después, se organizaron las Jornadas Libertarias Internacionales en el Parque Güell (42), que resultaron un éxito. Parte se debe a los espectáculos que Ocaña y sus acompañantes preparaban después: fandangos, striptease, mítines paródicos (43)… Pese a que los organizadores lo permitieron, a la CNT no le hizo especial gracia que el centro de las Jornadas hubieran sido Ocaña y sus amigos.

Sus transgresoras y reivindicativas actuaciones dejaron en segundo plano su obra (44). Por ello, en los años consecutivos, intentó darse a conocer en el mundo artístico. Su verdadero estreno fue con Un poco de Andalucíaen la galería Mec-Mec (45).

primera manifestación gay de Barcelona 26 de junio de 1976 Plataforma para la Liberación homosexual del Front d'Alligerament Gai de Catalunya (FAGC)
Ocaña durante la primera manifestación gay de Barcelona. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

Ocaña, retrato intermitente (46)

Ventura Pons dirigió el filme sobre Ocaña que de verdad lo presentó «en sociedad», tanto nacional como internacionalmente. El estreno en 1978 en los cines Maldá (la Filmoteca) cosechó un éxito inesperado tanto por el director como por Ocaña.

El recibidor del cine estaba cubierto de flores. El incieso era el símbolo de un personaje que se atrevió a mezclar su amor por las tradiciones populares con la necesidad de provocación (47)

Si hay algo que se ha querido destacar, es la dignidad y respecto a la hora de representar el mundo de los marginados y de los travestis en el que se movía Ocaña (48). Ocaña, retrato intermitente se presentó en varios festivales internacionales de cine. Ocaña aprovechó el empujón del documental para dar a conocer su obra artística.

El «Max Estrella» de Barcelona (49)

Durante la verbena de Sant Jaume (el 24 de julio) a la policía municipal se le cruzaron los cables y detuvo a Ocaña, Nazario y un amigo fotógrafo. Los tres, travestidos, estaban acusados de escándalo público (50).

Ocaña trató de resistirse y se llevó una soberana paliza de propina. Desde allí, los llevaron a la Modelo, la cárcel por excelencia. La policía quería usar a Ocaña como ejemplo de escarnio público, pero su popularidad desató un fuerte impacto mediático que pedía su liberación.

Se organizaron varias manifestaciones y, gracias a la intervención de un amigo diputado (51), liberaron a los tres días a Ocaña y sus compatriotas. Ocaña inmortalizó su breve estancia en la Modelo en algunas pinturas sobre papelillos de fumar (52). Los otros presos políticos lo recibieron como a un héroe. Cuando salió, lo arroparon con claves, gritos y abrazos.

ocaña pinturas
Obra sobre papel de fumar en la Modelo tras la paliza de la Guardia Civil. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

La gloriosa diosa Ocaña (53)

A la par que Ocaña rebajaba su faceta más exhibicionista, explotaba la artística. Gracias al gran impacto mediático de Ocaña, retrato intermitente pudo vivir de su arte y exponer en galerías reconocidas tanto en España como en otros países como en Francia (54). La temática religiosa, las vírgenes de Cantillana, los óleos, las acuarelas, los montajes y la interacción con la escenografía son los aspectos clave para entender el arte ocañí (55).

Una de las acciones performativas más sonadas de su carrera fue la que realizó sobre el muro de Berlín. Maquillado como una puerta y con un mantón de manila, Ocaña increpó a un maniquí de Marilyn Monroe que anunciaba golosinas en un cine de Berlín. Al otro lado, la policía soviética permanecía atenta para responder ante cualquier movimiento en falso (56).

A la vuelta, desde su piso-taller en la Plaza Real, preparó una de las exposiciones más importantes: La Primavera. El objetivo era realizarla en un entorno sacro, en la capilla del antiguo Hospital de la Santa Cruz en Barcelona (57). Mientras en la ciudad agonizaba la Movida de Barcelona y se teñía de un manto gris, Ocaña quería pintarlo todo de colores. Así lo dejó claro en el mural de La esperanza en la escuela de Cantillana, dedicado a los niños.

«Permaneced siempre niños. ya que el día que dejéis de serlo, habréis dejado de vivir» (58)

Sagrado corazón de marica
Sagrado corazón de marica, Ocaña. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

El rey Sol vuelve a casa

Sin embargo, parece que algo preocupaba a Ocaña. Su salud, cada vez más delicada, le  impulsó a darse prisa por pintar. Dejó los óleos para optar por los acrílicos, de secado rápido (59). Las exposiciones y el ritmo frenético del trabajo lo agotaron. Sus visitas al pueblo eran cada vez más frecuentes y decidió tomarse un descanso y retirarse temporalmente a Cantillana durante el verano del 83. Si bien le seguían tachando de raro y extravagante, las nuevas generaciones lo esperaban con ansias para oír sus aventuras (60).

Ocaña decidió quedarse a ayudar a sus vecinos a preparar la Semana de la Juventud con un pasacalles con cabezudos y bulla infantil. Él se preparó un traje de sol con papel de seda y un bastón con un sol de papel maché coronado con bengalas (61). Aquel desfile sería su última gran actuación.

ocaña pintor muerte
El traje de Sol que llevó Ocaña durante la Semana de la Juventud y que le condenó a la muerte. Fuente: HERMANDAD DE LA BEATA OCAÑA (Facebook).

Cuando Ícaro besó al sol

El cometa que llevaba a modo de estandarte prendió aquel 24 de agosto (62). El traje de tiras multicolores sería la fatídica túnica de Heracles que lo mataría. Él, la fiesta eterna, se quemó con apenas 36 años (63). Aunque la gente intentó apagar el fuego, ya era demasiado tarde. Las quemaduras consumieron el 35% de su cuerpo y, tras varios días en el Hospital, falleció el 18 de septiembre (64).

La muerte de Ocaña fue un duro golpe para el movimiento gay y marcó el fin de una era de lucha por nuevos objetivos sociales. El impacto mediático de su muerte es realmente llamativo si se tiene en mente que, desde el mundo institucional, apenas se reconoció su figura (más allá de una celebración por el primer aniversario de su muerte) (65).

Se apagaba la Beata, una explosión de color, un provocador y defensor de los derechos de los homosexuales. En lo que respecta a su muerte, si bien la versión oficial sostiene que a las quemaduras se sumó una hepatitis mal curada, algunos de sus colegas afirman que pudo tener sida (66). Dejó un gran proyecto sin mostrar, varias exposiciones pendientes y un recuerdo en Las Ramblas. Quizá lo patético de su muerte ayuda a entender la fama del personaje.

Luna y Sol. Lorca y Ocaña

Algunos de los amigos de Ocaña subrayan el hecho de que el artista tuvo una premonición de su muerte. Un año antes, pintó Mi velatorio donde él, de cuerpo presente, era cuidado por ángeles que representaban a sus allegados y las Vírgenes de su tierra (67).

Mi Velatorio o Premonición
Mi Velatorio o Premonición, óleo por Ocaña. Fuente: La Razón.

Si bien Ocaña buscaba distanciarse de la Luna como muerte de Lorca, él acabaría sometido por el sol con los gritos de Cantillana-Dédalo de fondo. Ambos, Lorca y Ocaña, andaluces y homosexuales, son la noche y el día de una sociedad que empezaba a despertarse tras la dictadura (68). Sin embargo, como con tantos personajes parecidos, Ocaña quedó condenado al olvido hasta prácticamente el 25 aniversario de su muerte (69). Hoy, como el Guadiana, su retrato aparece de forma intermitente.

«Los artistas son los mensajeros de la alegría» (70)

¿Te has quedado con ganas de más?

Una de las performances de Ocaña. Procesión de La Macarena ocañí:

Entrevista de Jesús Quintero a Ocaña en su programa El loco de la colina (solo audio):

Ocaña en RTVE, «La Movida de Las Ramblas»:

Además, Nazario Luque le dedicó su cómic Alí Babá y los cuarenta maricones y María Dolores Pradera cantó el Romance a Ocaña de Carlos Cano.



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Para contribuir a destacar más la obra pictórica, las fotografías de Ocaña aparecerán en blanco y negro, mientras que sus cuadros se verán en su pleno esplendor de color.

(2) José Pérez Ocaña. Más en el “Archivo ocañí”: Pedrals, s.f.

(3) Casillas, 2018.

(4) El padre de Ocaña fue barquero hasta la construcción del puente sobre el río Viar, pero a Ocaña le gustaba más decir que aquel era el oficio de su progenitor, el resultaba más poético. Más en Naranjo, 2013, p. 26.

(5) Según comentará Jesús en una entrevista, su madre solía llevarse las manos a la cabeza viendo que un hijo (José) le había salido mariquita y libertario y el otro (Jesús) comunista. En un contexto de postguerra posicionarse así políticamente era, cuanto menos, una declaración de intenciones. Más en Casillas, 2018.

(6) Nos referimos a Dña. Presenta o “Presentita”, la dirigente de la Sección Femenina en Cantillana. Naranjo, 2013, p. 29.

(7) Aquí se alude al nacionalcatolicismo impuesto por la dictadura franquista. La religión pasó a ser el centro neurálgico que controlaba, en especial, la educación. Por supuesto, alguien como el joven Ocaña desentonaba, pese a su pasión por la liturgia católica. Más en Rondón, 2017.

(8) Tampoco se permitía otra opción que no fuera participar en las actividades del Frente de Juventudes. La Falange, junto con la Iglesia, controlaba la vida social de todas las capas de la sociedad.

(9) Naranjo, 2013, p. 29.

(10) Cita del propio Ocaña. En Naranjo, 2013, p. 30.

(11) Naranjo, 2013, p. 31.

(12) Su tío Juan. Su trabajo consistirá en limpiar tejados y escalar paredes. Naranjo, 2013, p. 31.

(13) Según se cita en Naranjo, 2013, p. 28: “Se inició en la sexualidad a temprana edad, con jóvenes amigos e inocentes ‘juegos eróticos’ y compañeros de escapadas al campo después de la misa de los domingos. Solía escaparse al río Viar a ver a los gitanos bañarse desnudos o a las viñas y pajares acompañado de algún amigo con los que surgía un inevitable juego de atracción”.

(14) El pique entre hermandades es bastante común en Andalucía. Las diversas hermandades, cada una asociada a una virgen o cristo, “luchan” por ser las más distinguidas o las más ricas en cuanto a sus figuras.

(15) Rondón, 2017.

(16) En Naranjo, 2013, p. 34: “Pepe era muy querido por las señoras para als que trabajó, desde gente sencilla a las ricas del pueblo. Lo trataban siempre desde el cariño a una persona especial, excelente trabajador y mejor persona, con su gracia y desparpajo les hacía partícipes de sus locuras”.

(17) Doña Presenta o “Presentita”. Ver (6).

(18) Los padres de Ocaña no querían dejar que se sumiera en el mundo de la farándula, pero aquello fascinaba al chico. Más en Naranjo, 2013, p. 32.

(19) En el corto se aunaban grabaciones dispersas que no decían nada a la gente de Cantillana.

(20) Naranjo, 2013, p. 35.

(21) Como ascensorista.

(22) No se conocen muchos datos relativos a este hecho, pero el estado de desasosiego de Ocaña debía ser suficientemente alarmante como para que el propio comandante lo enviara de vuelta a Sevilla. Más en Naranjo, 2013, p. 36.

(23) Naranjo, 2013, pp. 36-37.

(24) Naranjo, 2013, p. 37.

(25) Naranjo, 2013, p. 38.

(26) Cita textual de Ocaña: “José [Barragán], mañana no vengo, me voy a Barcelona porque aquí no me puedo realizar y yo quiero buscar algo para realizarme”. En Naranjo, 2013, p. 39.

(27) Estuvo un tiempo trabajando en la fundición en Santa Perpetua de la Moguera. Naranjo, 2013, p. 40.

(28) En la Academia Baixas y asiste al taller del pintor Narciso Goliat.

(29) Naranjo, 2013, p. 41.

(30) Así se le conocía en los bares de ambiente gay de Barcelona. Naranjo, 2013, pp. 41-42.

(31) En Santa Perpetua de Mogueda, para ser exactos.

(32) Le acogen en su ático en el 313 de la calle Balmes.

(33) Nos referimos a Amick Jaccard y Marie Theresse Domon. Años más tarde, expondrá en su galería en Francia. Más en Naranjo, 2013, p. 43.

(34) La exposición, en el London Bar de la calle Nou, es organizada por María José Winn.

(35) Original de Moguer, vivía en el anonimato de una barriada obrera mientras trataba de ser artista.

(36) En la Librería e la Rambla.

(37) Rondón, 2017.

(38) Naranjo, 2013, p. 46.

(39) En varias entrevistas Ocaña subrayó que no le gustaba que le definieran como el pionero del travestismo en Barcelona dado que “siempre ha habido travestis”. Más en Roig, 1983. En cuanto al travestismo de Ocaña, Fernando Trueba sostiene que “no invoca el lanzamiento publicitario, la explotación comercial; sino que era, por el contrario, un relicario de mitologías populares con meca en Andalucía” y explica que esa fascinación hace que el mundo homosexual sea el público más adicto a fenómenos como Sara Montiel o Concha Piquer. En Trueba, 1978.

(40) En 1976 el movimiento homosexual se organizó oficialmente bajo la dirección del abogado Armand de Fluviá. Bajo el título de “Puntos básicos de la Plataforma para la liberación homosexual del Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH), publicado el 29 de marzo de 1976 en la revista Guadiana, se recogen los objetivos y líneas de acción del MELH. Posteriormente, pasaría a llamarse Front d’Alligerament Gai de Catalunya. En Naranjo, 2013, p. 49.

(41) Lema de la primera manifestación gay de Barcelona. Se buscaba la derogación de la ley de Peligrosidad Social que atentaba cualquier manifestación no heteronormativa. Más en Naranjo, 2013, p. 49.

(42) En julio de 1977. El objetivo de la CNT, organismo convocante, era reivindicar la tradición ácrata con pensamiento libertario.

(43) La trascendencia del escándalo hizo que Ocaña acuñase la expresión de “libertataria” como ese paso más allá del anarcosindicalismo clásico. Naranjo, 2013, P. 51.

(44) Algo similar ocurrió durante el festival de Cannet Rock. Las actuaciones de “Ocaña y su ballet” eran la verdadera chispa dentro del mundo gay. Al ritmo de sevillana, incluían desnudos integrales con los que Ocaña reivindicaba la libertad sexual. De igual forma, en la Plaza del Sol durante la Fiesta Mayor de Gracia, Ocaña fue el protagonista absoluto tras la fiesta rockera. La actuación, grabada por Ventura Pons, acababa con un recitado y el desnudo completo de Ocaña. Más en Naranjo, 2013, pp. 51-52.

(45) En esta instalación o exposición-espectáculo Ocaña demostró que podía vivir de la pintura. Fue organizada por María Jose Winn en septiembre de 1977. Más en Narajo, 2013, p. 52.

(46) Título del documental filmado por Ventura Pons que permitió a Ocaña despegar en su carrera.

(47) Sobre el estreno de Ocaña, retrato intermitente. Más en Naranjo, 2013, p. 54 y en Moix, 1978.

(48) Según palabras de Terenci Moix: “En Ocaña, retrato intermitente el gusto homosexual favorece lo que algún crítico ha llamado el primer retrato auténtico de la España del postfranquismo (…). Reencarna la tradición homosexual y vive en lo kitch. En Moix, 1978.

(49) Las referencias a Valle Inclán, junto con Lorca, serán relevantes en la obra de Ocaña. Más en Roig, 1983.

(50) Amparándose en la ley de Peligrosidad Social. Más en Naranjo, 2013, p. 56.

(51) Se trata de Solé Barberá, amigo y protector artístico de Ocaña.

(52) Las referencias a los Fusilamientos del 2 de mayo de Goya quedan palpables en estas pequeñas ilustraciones que sirven como testimonio artístico importante en la lucha de los derechos homosexuales durante la Transición. El activismo de Ocaña se traducirá también en su participación apenas un mes después de este acontecimiento en la manifestación de la FAGC por el Día internacional de la liberación homosexual, prohibida por el Gobierno Civil. En Naranjo, 2013, p. 57.

(53) Según explica Terenci Moix, “Ocaña -que se autocalificaba como diosa Ocaña- reproduce en su pequeño mito ramblero el catálogo esencial de aquel patetismo desbordado para el siglo en un grito de libertad”. Moix, 1978.

(54) Ocaña revolucionó las galerías Artemis de sus amigas galeristas francesas durante su exposición en Besançon. Pons grabó algunas de sus performances allí, a las que Ocaña solía denominar teatrillos. Más en Naranjo, 2013, p. 60.

(55) El éxito de su figura y las claves de su arte quedaron también registradas en el documental de Gérard Courant, Ocaña, el ángel que canta en el suplicio, durante por su gira europea. En Rondón, 2017. Sobre su pintura, ver también Tovar, 2020.

(56) Recordemos que todavía estaba operativa la división de las dos Alemanias. Naranjo, 2013, p. 61 y en Solís, 1983.

(57) No hay que entender las instalaciones de Ocaña desde un punto de vista de insulto o sacrílego, sino todo lo contrario. La exposición fue financiada con dinero del Ayuntamiento de Barcelona y gestionada por Pep Torruellas. Más en Tovar, 2020 y en Rondón, 2017.

(58) Cita del propio Ocaña. La pintura mural es muy importante en su obra. Una de sus primeras creaciones fue un mural con un coche con las banderas republicanas y andalucistas. Más en Naranjo, 2013, p. 65.

(59) Lo aqueja una hepatitis mal curada. Aunque varios amigos coinciden en que probablemente no se tratase de una hepatitis, sino de sida. Monserrat, 1983.

(60) Los vecinos que otrora lo discriminaba, ahora lo reciben con cierto cariño. En palabras de Ocaña: “Unos me quieren y otros me critican. Cuando vengo, una vieja me dice: ‘Pepe, eres lo más lindo del mundo’; se da l vuelta y comenta con otra vecina, ‘ya ha vuelto el mariconazo este’ (…). Sé que, si la gente pierde el sentido de la crítica, todo se habrá acabado”. Naranjo, 2013, p. 69.

(61) Solís, 1983, p. 21.

(62) Samit, 1983.

(63) Casillas, 2018.

(64) Concretamente a las 4:30 de la madrugada. Samit, 1983.

(65) Trueba, 1978.

(66) Trueba, 1978 y Samit, 1983 p. 21.

(67) Naranjo, 2013, p. 74.

(68) Mientras Lorca/luna muere en silencio, de noche, olvidado y condenado; Ocaña/sol lo hace a plena luz del dia, despampanante, exhibicionista, amado y adorado. Monserrat, 1983.

(69) Tovar, 2020.

(70) Cita del propio Ocaña. Naranjo, 2013, p. 67.


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Graduada en Periodismo y Humanidades apasionada de la Historia y de la literatura.