… “Tiempos difíciles hacen hombres fuertes”. No sé de quién es la frase, pero es una verdad como un templo. Y para muestra, la vida de mi héroe con sotana y alzacuellos: el pastor protestante Dietrich Bonhoeffer. Fue una de las voces más lúcidas de la teología alemana y, sobre todo, un valiente que se enfrentó a Hitler y a su ideología del odio.

Actuó siempre sin miedo, desde la fuerza de Evangelio. Aunque por desgracia, en el intento de salvar el mundo del nazismo, perdió su vida en un campo de concentración. Mas nos legó una lección de ejemplaridad, compromiso y esperanza.

Vamos a acercar la lupa a este prohombre, estudiado por teólogos y filósofos, admirado por todos los que detestan los totalitarismos. Venerado por los cristianos como mártir de la fe.

El niño que soñaba con la eternidad – Infancia de Dietrich Bonhoeffer

Dietrich Bonhoeffer nació [1] en el seno de una familia acomodada. De esas que viven en un palacete, rodeados de sirvientas con cofia, cocineras, institutrices, jardineros, chóferes [2], etc. Privilegios fruto de la ética del esfuerzo que dimana del protestantismo.

Su padre fue un eminente neurólogo y profesor de psiquiatría y, su madre, una excelente pianista y docente titulada. Ambos estaban obsesionados con la cultura y la formación de sus nada menos que ¡ocho hijos! Suerte que no tenían televisión.

Dietrich Bonhoeffer con su hermana melliza Sabine
Dietrich con su hermana melliza Sabine.

Hasta tal punto eran rigurosos que, después de cenar, los Bonhoeffer juntaban a su prole en la biblioteca y les leían en voz alta textos del filósofo Schiller, de Dostoievski y poemas de Goethe [3]. Imposible ser un zote en esa familia…

En este sentido, lo más reseñable de su infancia es que, en una de sus primeras cartas a Papá Noel, llegó a pedir las obras completas de Kant y Hegel [4]. Un niño prodigio, sí. También, que jugaba con su hermana melliza, Sabine, a cerrar los ojos e imaginar la eternidad (Ewigkeit)[5]. Asimismo, pensaba mucho en la muerte. Pero es comprensible, pues tenía ocho añitos cuando comenzó la I Guerra Mundial y la parca se enseñoreaba a su alrededor.

¡Papá, quiero ser teólogo! – Bonhoeffer se convierte en pastor

No es de extrañar que un chaval que sueña con el Más Allá esté dotado de una profunda espiritualidad. Y mucho menos que, en un momento dado, se constate su vocación religiosa.

Así las cosas, a la edad de trece años le comunica a sus padres la intención de convertirse en pastor de la Iglesia Luterana [6]. En su caso, no le venía de tradición familiar ya que su progenitor, aunque creyente, no pisaba la iglesia [7]. ¡Cuando se enteraron sus hermanos mayores llegaron a soltar la carcajada! [8] Finalmente, todos apoyaron y respetaron su decisión.

A decir verdad, el adolescente Dietrich Bonhoeffer era muy completo. Excelente en todos los sentidos: siempre fue el primero de la clase. Además del más alto [9] y el más fuerte en las competiciones deportivas del cole. Sin embargo, nunca pecó de arrogante. Esto es, su sentido de la justicia le llevaba a defender al más débil [10] con agallas. Sobresaliente en humanidad.

Desde pequeño intuía que a Dios se le encuentra con los marginados, no entre los poderosos. Se me viene a la cabeza una pregunta, ¿los héroes nacen o se hacen?

Dietrich Bonhoeffer y su íntimo amigo Eberhard Bethge

Nuestro Dietrich estudia Teología en la Universidad de Tubinga (Alemania) y realiza un doctorado en Berlín. Se ordena pastor a la edad de veinticinco años y, paralelamente, conoce a su alma gemela Eberhard Bethge. “¿Y cómo es él?” “¿En qué lugar se enamoró de ti?” [11]Hablamos de un colega que se convirtió en su amigo inseparable. Más aún: en su cómplice, confidente [12] y su apoyo en momentos difíciles.

Dietrich Bonhoeffer y su amigo Eberhard Bethge en la playa
Dietrich Bonhoeffer y su amigo Eberhard Bethge en la playa.

Ambos compartían el mismo punto de vista, la misma cuenta bancaria y tenían tarjetas de visita con sus nombres. Es decir, que figuraban socialmente como una pareja [13]. Les unía un amor romántico y casto y, ¡cómo no!, el mismo odio por Hitler

No obstante, hay que saber que a Dietrich Bonhoeffer le gustaba vestir elegante y, en este sentido, su querido amigo Eberhard Bethge se le antojaba un pelín hortera en su atuendo [14]. En esto no estaban de acuerdo. ¡Llegó a comprarle ropa de moda a su “confesor predilecto”! Así le llamaba cariñosamente. [15]

Cuando estaban separados sufrían tanto que la correspondencia epistolar era kilométrica. ¿Era gay Dietrich Bonhoeffer? ¡Y qué más da! Durante los últimos años de su vida se echó una novia llamada Maria [16] a la que también quiso. En su corazón cabían los dos. Pero Eberhard significó mucho más, sin lugar a dudas…

No todo es Rezar. Dietrich Bonhoeffer en Cataluña

Lo tenía claro: no todo es rezar. Él era un religioso, pero nada de meapilas y carca. Quería conocer mundo y, en este afán,  viajó desde Alemania hasta Barcelona. Como toda mente inquieta se sentía ávido de experiencias [17]. Así que, en el esplendor de su juventud, aceptó un puesto de vicario de la congregación alemana en la Ciudad Condal. ¡Estaba encantado con los catalanes! Los consideraba abiertos y hospitalarios, pese a ser “un pueblo de pequeña estatura” [18]…¡zasca!

Me imagino que, siendo tan rubio y tan alto, tan ario, le llamarían la atención. Aunque en absoluto era supremacista. Los prejuicios son para los ignorantes.

Dietrich Bonhoeffer martir protestante pastor Iglesia Luterana espía contra el nazismo
Dietrich Bonhoeffer. Fuente: parroquia de Centelles.

Este comentario sobre la altura de los catalanes contradice netamente la visión de “raza superior” de la que se enorgullece Quim Torra. Da la casualidad de que el president de la Generalitat admira la figura de Dietrich Bonhoeffer y lee en público sus escritos [19].

Lo cierto es que le invitaban a todas las fiestas y disfrutaba del clima mediterráneo y de la alegría de sus gentes. Nada que ver con la austeridad luterana.

Tanto se adaptó,  que llegó a mandar a sus padres una postal vestido de torero frente a un toro agonizante. En realidad, era una turistada hecha con un montaje fotográfico, donde escribió: “este torero os manda saludos” [20]. Ejem, esto ahora sería imposible, pues gracias a Dios, Barcelona es desde el año 2004 una ciudad antitaurina. ¡Visca Catalunya!

Hay que matar a Hitler

Llegan los oscuros años treinta [21] y Dietrich Bonhoeffer viaja incansablemente por Europa y América. Unas veces acompañado por Eberhard Bethge, y otras, solo. Impartía cursos y seminarios y daba conferencias sobre Teología. Igualmente, llevaba a la audiencia un mensaje pacifista y advertía  sobre el peligro de un contagioso virus letal del que había que vacunarse, a saber, el nazismo.

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Pero él no se acobardó, sino todo lo contrario. De este modo, para contrarrestar los pavorosos discursos del Führer cuando llegó al poder [22], disparaba homilías subversivas. Y es que las ulteriores Leyes de Núremberg antisemitas le helaban la sangre. Por eso decía abiertamente que:

el cristiano está llamado a la acción y a la compasión” [23].

Había que comprometerse con coraje, y él no se puso de perfil precisamente.

El nacionalsocialismo está contra el Evangelio

Desde el minuto uno, Dietrich Bonhoeffer entra en la oposición. A las cuarenta y ocho horas del ascenso de Hitler, del suicidio de Alemania, habla en Radio Berlín [24]. En su alocución, se atreve a lanzar críticas y dice que el Führeres un Verführer [25]. O sea, un tramposo o seductor. ¡Un aplauso! Por supuesto que cortaron la emisión del programa

Asimismo, largó contra el nazismo en la Universidad Técnica, llegando a afirmar que el III Reich era satánico y que Hitler era el Anticristo [26]. ¡Así se habla!

Se la estaba jugando, pero no había más remedio. Pues la guerra era una amenaza real y los judíos estaban desapareciendo en masa. Sobre todo, temía por su hermana melliza Sabine, casada con un judío, y por sus sobrinitas.

Por todo ello, se posicionó como enemigo del régimen y las represalias no tardaron en llegar. A modo de mordaza, le prohibieron hablar en público, le retiraron su licencia para dar clase y le cerraron su seminario [27] para jóvenes pastores en el pueblo de Finkenwalde [28].

En su opinión, el Evangelio nos enseña a amar al prójimo y a vivir en libertad [29], y estas máximas estaban conculcadas bajo el nacionalsocialismo.

Pero el pobre Dietrich se sentía solo combatiendo a los demonios de la cruz retorcida o esvástica. También estaba muy decepcionado puesto que, perniciosamente, los católicos dijeron amén a Hitler firmando un pecaminoso concordato ab initio. ¡Qué cobardes!

Iglesia y el führer Hitler en la Alemania nazi
Curas estrechando la mano a Hitler.

La Iglesia Confesante como Resistencia antinazi

Su rebeldía crecía en proporción a las injusticias que soportaba. E indignado igualmente con la aquiescencia de la Iglesia protestante oficial, se une a un grupo de disidentes que fundaron una Iglesia nueva. Nació así la Iglesia Confesante, que no era otra cosa que una Resistencia antinazi hecha por religiosos. Famosa es la denuncia de Dietrich Bonhoeffer a la Iglesia católica y su silencio ominoso:

La Iglesia guardó silencio cuando debía haber gritado, porque la sangre de los inocentes clamaba al cielo” [30].

Más claro que el agua. Por esta razón, desde la Iglesia Confesante trabajaban clandestinamente para salvar a judíos y para derrocar al Führer, origen de todos los males. Las cosas como son.

Si el Papa Pío XII (cabeza de la Iglesia católica) y Fiedrich Werner (jefe de la Iglesia protestante) comulgaban con Hitler, era urgente crear un contrapoder. Con esa intención surgió la Iglesia Confesante, cual barricada. Además, con lo mejorcito de la teología alemana en sus filas,  como el pastor Martin Niemöller [31], Karl Barth [32] y, evidentemente, Dietrich Bonhoeffer.

Dietrich Bonhoeffer, un astuto espía antinazi

Solía decir Dietrich Bonhoeffer con firmeza:

hemos aprendido a no entregarnos bajo ningún concepto al malvado” [33].

Se sentía embestido de una misión evangélica y, por ende, una vez comenzada la II Guerra Mundial, no dudó en infiltrarse  en la Abwher o Servicio Secreto Militar. No sabemos cómo lo hizo con sus antecedentes, pero logró trabajar allí y realizar labores de espionaje y contraespionaje. ¡O era muy astuto o le echó mucha jeta! Se supone que espiaba a los americanos, pero en realidad  pasaba información clasificada a los Aliados [34]. Él sabía perfectamente que ser doble agente era jugar sucio. Aunque tampoco ignoraba que estaba jugando con fuego.

Lo cierto es que no se sentía alemán y deseaba con todas sus fuerzas la derrota de su patria [35].

Parece mentira, pero justo la Abwer era el epicentro de un complot para asesinar a Hitler, la archiconocida Operación Valkiria. Resulta que el líder de esa conspiración era el condecorado almirante Wilhelm Canaris, y a Dietrich Bonhoeffer le faltó tiempo para implicarse. Vio el cielo abierto, nunca mejor dicho, pues estaba convencido de que cumplía con la voluntad de Dios [36].

Pero la Gestapo no era tonta…

Cartas desde la cárcel

Tal vez la frase más célebre de su teología es:

“¿Cómo vivir con Dios en un mundo sin Dios?”

Ese era su drama existencial, su letanía. Porque en Auschwitz, en Treblinka, Sobibor, Belzec, Dachau y un largo etcétera, se quemaba a miles de personas al día. Y por ellos iba hacia el calvario.

Había demasiadas pruebas contra él y ocurrió lo inevitable. Dietrich Bonhoeffer fue detenido y encarcelado en la prisión militar de Tegel (Berlín) [37]. En esa estrecha celda decía sentirse sin suelo bajo los pies [38]. Allí, su único aliciente era escribir cartas a sus padres y a su amigo Eberhard Bethge; y las que recibía se las aprendía de memoria [39].

En una de esas cartas desde la cárcel le confiesa a su querido amigo:

tengo la sensación de que lo que veo y oigo me envejece muchos años, y el mundo me produce a menudo asco” [40].

En chirona seguía colaborando, mediante mensajes cifrados, con el operativo que pretendía eliminar a Hitler. Esto era un acto piadoso que en nada contradecía su fe cristiana. El pecado estaba en obedecer al tirano…

La cruz frente a la esvástica – Bonhoeffer y Canaris vencen a Hitler

Lamentablemente, la Operación Valkiria [41] fue un fracaso total. El Führer salió indemne de una bomba colocada en la Guarida del lobo, el búnker-cuartel militar. El atentado no logró su objetivo, a pesar de la fuerte explosión. ¡Oh, qué pena!

Después, la venganza del cabo austriaco no se hizo esperar: la Historia está escrita con la sangre de los mártires. A partir de ese magnicidio frustrado, Dietrich Bonhoeffer ya sabía que su suerte estaba echada. A los pocos meses, su familia y amigos le pierden la pista. Sencillamente, desaparece. Su paradero fue secreto de Estado.

Hoy sabemos que murió ahorcado en el campo de concentración de Flossenbürg (Baviera, Alemania). Durante la fría madrugada del 9 de abril de 1945. Él y el almirante Wilhelm Canaris, quien había sido su jefe en la Abwher y en la conspiración, subieron desnudos al patíbulo, para mayor humillación [42]. Compartieron el mismo final.

Estatua de Dietrich Bonhoeffer en la galería de mártires de la Abadía de Westminster
Estatua de Dietrich Bonhoeffer en la galería de mártires de la Abadía de Westminster (Londres).

Era lunes, pero ambos tuvieron la experiencia de Viernes Santo…

El legado de Dietrich Bonhoeffer

Antes de ponerle la soga al cuello, los compañeros de celda le escucharon rezar con devoción y serenidad. Sus últimas palabras fueron:

este es el final para mí, aunque también el comienzo” [43].

A ciencia cierta, no sabemos qué hicieron los nazis con sus restos. Todo es oscuro y confuso. Es posible que fuera incinerado como hacían con todos los prisioneros fallecidos. Sin embargo, pudiera ser que su cuerpo estuviera en la montaña de cadáveres sin enterrar que encontraron los Aliados al liberar el campo. Entonces, sus huesos estarían bajo tierra en alguna fosa común [44].

En cualquier caso, tenemos claro que Hitler se quema en el puto infierno, y que Dietrich Bonhoeffer sigue vivo en el corazón de Alemania.

Fue su amigo Eberhard Bethge quien dio la noticia de su muerte a sus familiares. Y a él le legó sus pertenencias  más preciadas. Hablamos de su Biblia, el piano de cola, el escritorio de roble, su Audi y la motocicleta [45]. Y, por supuesto, le nombró heredero universal de toda su obra compuesta de cartas, reflexiones y  poemas. Estos últimos los escribía para transmitir alegría y esperanza a sus compañeros presos. Aun sabiendo que estaba condenado a pena de muerte. ¡Qué grandeza de alma!

Con el paso de los años, uno de estos poemas se convirtió en una hermosa canción antinazi que nunca falta en los conciertos de Navidad. Es imposible escucharla sin emocionarse…

Dankeschön, Dietrich!



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Referencias y bibliografía

Referencias

[1] El 4 de febrero en Breslau (Reino de Prusia, Imperio alemán). Ahora pertenece a Polonia.

[2] Marsh, 2018, p. 16.

[3] Marsh, 2018, p. 17.

[4] Marsh, 2018, p. 12.

[5] Marsh, 2018, p. p. 17.

[6] Hourdin, 1995, p. 29.

[7] Hourdin, 1995, p. 24.

[8] Hourdin, 1995, p. 26.

[9] Marsh, 2018, p. 21

[10] Marsh, 2018, p. 20.

[11] Traigo a colación la famosa canción de José Luis Perales.

[12] Bonhoeffer, 2018, p. 79.

[13] Ragap, 2014.

[14] Marsh, 2018, p. 393.

[15] Marsh, 2018, p. 393.

[16] Se llamaba María Von Wedmeyer. Dietrich Bonhoeffer fue quién la preparó para la confirmación, y se enamoraron. Ella era diecisiete años menor que él. Hourdin, 1995, p. 54.

[17] Marsh, 2018, p. 374.

[18] Marsh, 2018, p. 92.

[19] El president de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, recitó una oración de Dietrich Bonhoeffer en la Basílica de Monserrat. Lo hizo en un acto organizado en solidaridad con los presos del procès, justo antes de salir la sentencia. Se agradece el gesto.

[20] Marsh, 2018, p. 101.

[21] Años marcados por la crisis económica que originó el crack bolsístico de Nueva York (1929) y el ascenso de los totalitarismos.

[22] Tras fracasar todos los partidos políticos, el anciano mariscal Von Hindenburg nombra a Hitler Canciller del III Reich Alemán en 1933. LLega al poder «democráticamente».

[23] Bonhoeffer, 2018, p. 26.

[24] Marsh, 2018, p. 213.

[25] Bonhoeffer, 1968, p. 15.

[26] Marsh, 2018, p. 214.

[27] Hourdin, 1995, p. 51.

[28] Finkenwalde pertenecía a la región alemana de Pomerania. Actualmente es una localidad polaca. Allí enseñaba a predicar el Evangelio al margen del nacionalsocialismo y sus políticas criminales. También instruía en la meditación y en nuevo estilo de vida en contacto con la naturaleza.

[29] Hourdin, 1995, p. 65.

[30] Marsh, 2018, p. 379.

[31] Hitler quiso aplastar a la Iglesia Confesante. Por ello,  ordenó a la Gestapo que detuviera al pastor Martin Niemöller, el cual pasó siete largos años en el campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Berlín. Merece la pena recordar el poema que escribió y leyó en uno de sus últimos sermones antes de ser detenido. Es una dura crítica a la indiferencia, la cobardía y, por ende, al silencio cómplice. Erróneamente, la autoría se atribuyó al dramaturgo y poeta comunista Bertolt Brecht, aunque sin lugar a dudas pertenece al pastor Niemöller.

Primero vinieron a por los comunistas,

     Y yo no dije nada, porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los sindicalistas,

     Y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos,

Y yo no dije nada, porque yo no era judío.

Luego vinieron  por mí,

Y no quedó nadie para hablar por mí”.

[32] Al eminente teólogo y pastor protestante Karl Barth le expulsaron de su puesto de profesor en la Universidad de Bonn. Volvió a su Suiza natal.

[33] Bonhoeffer, 2018, p. 24.

[34] Marsh, 2018, p. 379.

[35] Hourdin, 1995, p. 46.

[36] Hourdin, 1995, p. 55.

[37] El 5 de abril de 1943.

[38] Fraijó, 1992, p. 125.

[39] Bonhoeffer, 2018, p. 240.

[40] Bonhoeffer, 2018, p. 100.

[41] El 20 de julio de 1944, el coronel de la Wehrmacht Claus von Stauffenberg accionó un kilogramo de explosivo plástico inglés escondido dentro de un maletín. Hitler se encontraba reunido con sus generales. Cuatro de ellos murieron en el atentado, pero el Führer solo sufrió rasguños en la cara y se le quedó una mano temblorosa para siempre. El valiente coronel fue fusilado al día siguiente.

[42] Marsh, 2018, p. 502.

[43] Hourdin, 1995, p. 59.

[44] Marsh, 2018, p. 501.

[45] Marsh, 2018, p. 504.

Bibliografía

  • Bonhoeffer, D.,1968, Ética, Estela, Barcelona.
  • Bonhoeffer, D., 2018, Resistencia y sumisión. Cartas y apuntes desde el cautiverio, Ediciones Sígueme, Salamanca.
  • Fraijó, M.,1992, Fragmentos de Esperanza, Verbo Divino, Estella.
  • Hourdin, G., 1995, Dietrich Bonhoeffer. Víctima y vencedor de Hitler, Desclée De Brouwer, Bilbao.
  • Marsh, C., 2108, Extraña gloria, Trotta, Madrid.
  • Ragap, 2014, ¿Era gay el pastor alemán y líder de la resistencia nazi, Dietrich Bonhoeffer?, Cristianos Gay. [En línea] Disponible en: https: //www.cristianosgays.com/2014/07/05/ (14 de febrero de 2020).