La Historia está plagada de nombres importantes que dejaron huella, aunque algunos han intentado silenciarse por suscitar demasiada polémica. Julie d’Aubigny, más conocida como Mademoiselle de Maupin, es la protagonista de una vida propia de las mejores tragicomedias de Calderón. Rompedora de estereotipos, no solo dejó claro su dominio de las armas y las artes, sino que no dudó a la hora de compartir alcoba con damas y caballeros por igual. ¿Quién dijo que la bisexualidad era una fase?

Arya Stark, ¿eres tú?

Julie d’Aubigny (1) era hija del entrenador mayor de caballos y pajes de Luis XIV (2). Su madre murió en el parto y su padre se vio con una chiquilla muy despierta y muy linda, a la que no dudó en enseñarle las destrezas que harían de ella toda una mujer de provecho. Montar a caballo, saber cuidar de los equinos, pelea de puños y, por supuesto, el manejo de la espada (3).

La niña, que era un poco rebelde, no se quería vestir como el resto de señoritas de la Corte, pero a su padre esto le importaba bien poco (4). Estaba más preocupado batiéndose en duelo contra todos los pretendientes que le salían a su retoño (5).

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Julie d’Aubigny. Posando para el pintor. Fuente: idunno.com

Mas Julie d’Aubigny era una chica muy despierta y quería catar los placeres de la carne que su padre le impedía. Así que, lo primero que hizo cuando cumplió los 15, fue liarse con el jefe de su padre, el conde de Armagnac: el único hombre al que su padre no podía apuñalar (6).

Para evitar posibles problemas, el conde le concertó un matrimonio de conveniencia con Monsieur de Maupin (7). Aunque el pobre Monsieur de Maupin no durará mucho en escena, pues es enviado a las Américas para unos negocios (8). Julie – ya oficialmente Madame de Maupin – pudo disfrutar enteramente con el conde. No obstante, Julie era demasiado fogosa para éste, quien intentó quitársela de encima.

Ésta, harta de la aburrida vida palaciega, tomó las de Villadiego y se marchó a París con su instructor de esgrima (9), con quien también tendrá algún que otro escarceo.

Madame de Maupin: mujer-loba en París

La marcha a París de Mademoiselle de Maupin no fue todo lo agradable que Julie esperaba. Al poco de llegar, su maestro y ella se vieron obligados a hacer demostraciones de esgrima en las calles para subsistir (10). Aunque poco después el instructor la abandonaría – ya que Julie d’Aubigny manejaba mejor la espada que él y no podía permitirlo – (11).

Así, sola y sin recursos, Mademoiselle de Maupin empezó a hacer actuaciones de canto, en las que retaba a caballeros del público, a quienes derrotaba no solo en duelo, sino que además los humillaba con cancioncillas (12).

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Julie d’Aubigny en todo su esplendor. Fuente: Supercurioso.

En una de éstas, uno de los del público la acusó de no ser una mujer, porque no podría ser tan buena. Si bien es cierto que Julie d’Aubigny prefería los trajes masculinos, jamás ocultó su sexo. Por ello, ni corta ni perezosa, Mademoiselle de Maupin se arrimó el filo al pecho y cortó por el centro su camisa gritando (13):

¡Juzgad por vosotros mismos!

¡Y vaya si lo hicieron! Los vítores y aplausos se multiplicaron al revelar su, también potente, delantera (14).

Por si fuera poco, un cazatalentos de la época disfrutó tanto de lo bien que cantaba Julie d’Aubigny que le dijo que debía cantar en la ópera (15). Así, Mademoiselle de Maupin viajó a Marsella para iniciar su carrera como cantante y actriz profesional en teatros más pequeños. Allí, tras una obra, conoció a una joven aristócrata (16). Esta quedó embaucada por aquel «apuesto hombre» de larga melena pelirroja y comenzaron los besos fugaces y los toqueteos furtivos.

¿Pero esta chiquilla no se dio cuenta de que su «príncipe encantador» era… princesa? Pues sí, y poco le importó. Así, ambas se iniciaron en su primer lío lésbico.

Julie d’Aubigny, monja por sorpresa

Quienes no lo vieron con tan buenos ojos fueron los padres de la joven, que decidieron meterla en un convento, para que se quitase de la cabeza esas ideas pecaminosas (17). El problema parecía resuelto, mas no contaron con que su amante era la mismísima Julie d’Aubigny.

Mademoiselle de Maupin, aparentemente destrozada y arrepentida, decidió hacerse monja (18). ¿Cómo, la Maupin tomó los hábitos? Pobres ingenuos, Julie d’Aubigny entró al mismo convento que la joven aristócrata solo para sacarla de allí y fugarse juntas (19). Aunque para ello había que crear una coartada.

¿Qué se le ocurrió a Julie d’Aubigny? Cogió el cadáver de una monja que había muerto recientemente, lo dejó en la celda de su chica y prendió fuego al convento (20). Un plan a prueba de tontos.

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Llevarte a tu novia monja del convento prediéndolo fuego y poniendo el cadáver de otra monja parecía una buena opción… Fuente: Hay una lesbiana en mi sopa.

Y tanto fue así que Mademoiselle de Maupin solo fue acusada de profanación de tumbas. Los jueces no podían creerse que semejante empresa hubiese sido hecha solo por una mujer (21), por lo que sentenciaron a un supuesto Monsieur de Maupin (recordemos que Julie seguía casada y que el marido continuaba, indefinidamente, de viaje).

Sin embargo, algunos meses después de su escapada loca y romántica, la joven aristócrata se sentía mal y decidió volver con su familia (22). Había sido divertido, pero tocaba sentar la cabeza. Julie d’Aubigny volvía a estar sola y puso rumbo a París de nuevo.

De enemigos a amigos con derecho a roce

En su viaje de vuelta a París, Julie d’Aubigny tuvo un encontronazo con un joven noble: el conde d’Albert, más conocido como Louis-Joseph (23). Este pensó que era una buena idea increpar al «caballero» con el que se cruzó en el camino (24).

Así, los dos se batieron en duelo y, para desgracia del conde d’Albert, venció Julie, quien reveló su verdadera identidad. Con un hombro sangrando (25) y dos amigos demasiado anonadados como para hacer nada (26), Louis-Joseph se retiró a una posada cercana. No obstante, Mademoiselle de Maupin se sentía mal por haberle ensartado la espada en el hombro y dejarle hecho un Cristo, así que pidió que nadie más que ella lo atendiera (27).

Ya con ropas de mujer (28), Julie d’Aubigny cuidó durante algunas semanas al conde d’Albert. En poco tiempo, ambos pasaron de ser ganadora y vencido a amigos con derecho a roce, porque el conde estaba de muy buen ver y parece que le iba el rollo de liarse con la que casi lo mata (29).

Pese a que Louis-Joseph d’Albert fue amante de Mademoiselle de Maupin durante ese tiempo, después pasarían a ser muy buenos amigos, y sería uno de los pocos que continuaría en su vida en sus últimos años, cuando ella era una cantante famosa y él una importante carrera militar (30).

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Con esa espada iba a hacer cantar a más de uno… Fuente: Reddit.

La Maupin. Prima Donna

Después de seguir dando tumbos, hacer buenas migas con otra futura estrella de la ópera y entrar juntos en la ópera de París (31), Julie d’Aubigny se asentó con apenas 17 años como una de las más renombradas prima Donna de la capital.

Aquí interpretó a mujeres poderosas como la diosa Atenea o la reina Dido (32) y, entre función y función, se vestía de hombre y salía a buscar gresca a las tabernas parisinas. Allí, siguió batiéndose en duelo con los que se atrevían a aceptarle el reto y, si tras perder le apetecía, se liaba con ellos.

Mademoiselle de Maupin era un poco drama queen y, tras recibir calabazas de otra cantante (33), intentó quitarse la vida. (¿Quién en su sano juicio podría rechazar a la mismísima Maupin?) (34). Por fortuna, todo quedó en un susto y Julie tenía otros planes que atender.

Uno de ellos, fue defender a sus compañeras de la ópera de uno de los actores  (35) que tendía a sobrepasarse con ellas y que intentó acosar a una amiga de Julie. El muchacho no dudó en increpar a Mademoiselle de Maupin también, sin saber en la boca del lobo en la que acababa de meterse.

Badass of the Opera

Esa misma noche, una figura encapuchada esperaba al susodicho joven en los alrededores de la ópera. Lo retó a duelo pero él se defendió diciendo que no llevaba espada (36). Recibió como respuesta una paliza con una vara de madera, y Julie, después de recordarle porqué no es bueno meterse con las damas, le robó el reloj de bolsillo (37).

A la mañana siguiente el actor llegó a la ópera magullado y lleno de moratones. Mintió diciendo que tres ladrones le habían atacado en un callejón y que había tenido suerte de salir vivo (38).

«Duménil, ¡eres un mentiroso y un cobarde! ¡fui yo solita quien te derrotó y te dio una buena paliza mientras gritabas de miedo! como prueba aquí tienes tu reloj y caja de rapé» (39).

Al escuchar esto, la Maupin reveló que había sido ella; y como prueba le enseñó su «extraviado» reloj. A continuación, le obligó a pedir perdón a las chicas del ballet y de los coros y le hizo prometer (besando el suelo) que se comportaría como un caballero (40).

De aquel baile en Versalles en que Julie d’Aubigny batió a tres caballeros a duelo y ganó

Julie d’Aubigny, ya con una fama que la precedía, fue invitada a un baile en Versalles por la Corte de Luis XIV (41). Como ya sabemos que a Mademoiselle de Maupin le gustaba dar el cante, se presentó vestida de varón y se puso a bailar con una de las damas más guapas que asistieron (42).

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¿Tres duelos? Mejor uno contra los tres y así me voy antes. Fuente: Tumblr.

En medio del baile, animada por la lascivia, Julie d’Aubigny le dio un morreo a la joven aristócrata en medio de todo el salón (43). La chica, compungida, no sabía cómo reaccionar. Pero sí los tres varones que llevaban rondándola toda la noche.

Julie no lo dudó ni un instante: ¿para qué hacer tres duelos pudiendo enfrentarse con los tres a la vez? Dicho y hecho. Al rato volvió al salón de baile dejando heridos – si no muertos – a los tres pretendientes tras unos arbustos (44). Porque claro, las señoritas no se iban a cortejar solas.

Sin embargo, en Francia ya se había instaurado una ley que prohibía los duelos (45) y, pese a que por mediación del hermano de Luis XIV (46) no fue condenada, sí se le recomendó que tomase «unas vacaciones» lejos de la zona.

Huida a Bruselas y a España, con viento fresco

De Versalles migró a Bruselas donde, apenas lo conoció, se hizo amante del elector de Bavaria (47). No obstante, el hombre (que ya era algo mayor) se sentía abrumado por la imponente presencia de Julie. En especial desde que se apuñaló durante una ópera, porque así se acercaba más a la realidad de su personaje (48).

Incluso llegó a ofrecerle 40.000 francos (un pastón de la época) si lo dejaba en paz y se marchaba. Dolida, la Maupin le escupió el dinero al mensajero del Elector (49) y se puso en marcha a España.

Tras viajar entre bandoleros y personajes de similar calaña (50), entró a formar parte del servicio de los condes Marino (51) como camarera y sirvienta de la condesa. Mas conociendo el temperamento de Julie d’Aubigny, no era de extrañar que esto durase poco y que, en cuanto hubo conseguido recursos suficientes para volver a París, abandonase el servicio. Por supuesto, no sin antes darle una lección a la condesa Marino.

La noche antes de partir la condesa iba a asistir a un baile. Julie la peinaba y añadió en su recogido un manojo de rábanos de tal forma que ella no pudiera verlos pero el resto de la gente sí (52). Ni que decir tiene que a la vuelta de la fiesta Julie d’Aubigny ya había puesto pies en polvorosa.

La Maupin y la Marquesa de Florensac (una historia de amor mucho mejor que la de Crepúsculo)

Probablemente los mejores años de su vida los pasó Julie d’Aubigny con la marquesa de Florensac, a quien conoció tras una ópera.

Quienes conocían a Marie-Therese (53), marquesa de Florensac, aseguraban que era la mujer más bella de toda la Galia (54). Y no solo eso, sino que la marquesa era una mujer de contactos y una de las más poderosas de toda Francia (55). No era difícil que ambas se atrajesen mutuamente y se desatase entre ellas una apasionada relación que vivieron durante dos años juntas de retiro (56). Los campos de la Provenza fueron testigos del amor entre estas dos mujeres.

Pese a que para la marquesa la relación con Julie era su primera experiencia lésbica, La Maupin se encargó de enseñarle todos los secretos que había ido aprendiendo a lo largo de los años. Desafortunadamente, la marquesa de Florensac cayó enferma (57) y a los dos años murió, dejando a Julie destrozada.

La última canción de Julie d’Aubigny

Sola y con el corazón roto, los últimos días de Julie d’Aubigny están marcados por el silencio y el desconocimiento. Se sabe que volvió a coincidir con el conde d’Albert y que ambos mantuvieron una fuerte amistad hasta la muerte de Mademoiselle de Maupin (58). También que ella decidió meterse en un convento y retirarse de la vida pública como cantante (59).

Murió a los 33 años, entre visiones místicas y éxtasis divinos y su cuerpo fue arrojado a una fosa común (60). Por fortuna, Julie d’Aubigny, la Maupin, sería recordada e inmortalizada por uno de los novelistas franceses más importantes del siglo XIX: Théophile Gautier en «Mademoiselle de Maupin» (61). Porque las leyendas, nunca mueren.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Pese a que hay ciertas controversias respecto al nombre de la Maupin, historiadores como Rogers se refieren a ella como Julie o Julia. Además, la novela biográfica de Anne France Datheville, de 1995, nombra a La Maupin como «Julie, Chevalier (caballera o montadora de caballos) de Maupin. No obstante, otra autora, Catherine Buser; se refiere a ella como Emilie. Asimismo alude a La Maupin como «Madeliene o Madeline de Maupin», aunque es probable que se deba a una confusión con el nombre que Gautier describió a esta cantante y espadachina en su novela. Más información en Burrows, 2000. Como suele suceder en muchos de estos casos, también hay dudas respecto al año de su nacimiento. No está claro si nació en 1670 o tres años después. Para más información, ver Balls, 2019.

(2) Gaston d’Aubigny. Su padre era el secretario del Gran Escudero de Francia, lo que significaba que era el encargado de entrenar a los pajes del rey Luis XIV y de mantener los Establos Reales. Se crió en la escuela ecuestre del palacio de las Tullerías en París y cuando ya tenía 12 años se mudaron al Gran Establo de Versalles. Ver más en Marca, 2017 y Gardiner, 2014.

(3) Es llamativa la educación que el padre de Julie le ofreció, dado que prácticamente la entrenó como a uno más de los muchachos del rey. Original en Thompson, 2012: «Her father wasn’t really the sort of hard-drinking drill sergeant motherfucker
who was going to let his little daughter grow up without learning the finer arts of dishing out knuckle sandwiches to her enemies or running would-be suitors through the small intestines with the pointy end of a rapier. This French R. Lee Ermey trained young Julie the same way he trained the King’s Squires, and as a young woman she learned the finer points of necessary life skills such as horseback riding, horse maintenance and repair, drinking excessively, gambling, fistfighting, avenging your honor, and stabbing people in the fucking face when they don’t have the good sense to step off when you’re threatening them».

(4) Otro de los aspectos relevantes de la educación de Julie es que se le permitía vestir con ropas de hombre, probablemente por una cuestión más de comodidad que por una declaración de intenciones. Montar a caballo con los abarrocados vestidos que debían llevar las damas de Versalles no debía de ser especialmente cómodo. Marca, 2017. No obstante, el historiador P. Gilbert sostiene que el hecho de que varias mujeres se vistieran de hombres era una práctica más común de lo que pueda parecer durante esa época. Original en Burrows, 2000: «Gilbert, interestingly enough, claims that «No one therefore saw anything strange in the masculine clothes and conduct of our heroine», due to the fact that «a good number of women did as she did».

(5) Ball, 2019.

(6) El Conde de Armagnac, Louis de Lorraine-Harcourt-Armagnac (1641-1718). Fue caballero en la Orden del Rey y Señor de los Caballos/ Escudero Mayor. Casó con Catherine de Neufville. Este puesto era uno de los más importantes en la corte francesa, dado que la caballería aún era un activo importante en el ejército, sino el principal. Para más información sobre el Conde de Armagnac, ver Burrows, 2000.

(7) Monsieur de Maupin fue la cabeza de turco que el conde de Armagnac buscó para casar a Julie d’Aubigny y no tener problemas con el padre de esta. No obstante, este era un hombre demasiado tranquilo que no podía contener el ímpetu de la joven (recordemos que solo tiene 14 años) Julie. Sobre los pocos días que pasaron juntos como marido y mujer Oscar Paul Gilbert sostiene: «On his very wedding night, Monsieur Maupin, a man of peaceable and gentle disposition, had to endure a sample of his wife’s ungovernable temper and no less ungovernable tongue. That day, and for many a subsequent one, he did his utmost, by pandering to her every whim, to conciliate his wife’s good graces. It was love’s labor lost. Mademoiselle Maupin, while thanking him for his troubles, did all she knew to be rid of him. She was thinking she would have to poison him when, luckily for the hapless husband, some influential friends procured him a berth as a «deputy» something or other in the provinces. With all speed he was bundled into a carriage and, for some time to come, was heard of no more». Gilbert, 1932.

Así, lejos Monsieur Maupin, Julie y el conde pueden disfrutar sin ser vistos con malos ojos. Más en Gilbert, 1932 y en Marca, 2017.

(8) Gilbert, 1932.

(9) Sérannes era uno de los instructores de esgrima que trabajaba para el padre de Julie y que, en su viaje a París, fue acompañado por esta.  Más en Burrows, 2000.

(10) Sin embargo, Sérannes se metió en problemas con la policía y se vio forzado a huir de París en pos de Marsella; viaje al que Julie también le acompañó. No obstante, dado que sus recursos eran bastante limitados, se vieron forzados a hacer demostraciones de esgrima para subsistir. Sobre este episodio habla más Burrows, 2000.

(11) Thompson, 2012.

(12) Thompson, 2012.

(13) Gardiner, 2014.

(14) Gardiner, 2014.

(15) Animada por las palabras de este, decidió aprovechar su viaje a Marsella para probar suerte en la Academía de su conocido Gaultier. Pese a que Julie no tenía formación en canto, su potente voz de contralto y su donaire natural le bastaron para conquistar a Gaultier. Aquí comenzaría la carrera como cantante de ópera de La Maupin. Original en Burrows, 2000: «She auditioned at the music academy of Pierre Gaultier, a friend of Lully, and highly influential director in his own right. Her beautiful contralto voice, despite her lack of musical training or sophistication, had great affect on Gaultier and she was accepted into the academy. (This would seem to have occurred not long after he opened the school which was on June 28, 1685) She made her professional singing debut in Marseilles, under the name of Mlle. (or perhaps M.) d’Aubigny».

(16) Se desconoce el nombre de la joven aristócrata. Aunque se especula que era la hija de un noble comerciante. Gilbert, 1932.

(17) Convento de las Visitandines en Avignon. Burrow, 2000 y Stone, 2016.

(18) Julie mintió a la monja contándole la historia de que era huérfana de padres y vivía con un tío pobre; que buscaba asilo en el convento para no molestar más a su tío. Como era bastante buena actriz, dejó escapar alguna lágrima de cocodrilo y conquistó la fibra sensible de la monja. Más inforomación en Stone, 2016.

«She told the prioress a most touching story, in which was not a word of truth, said
that she was a young orphan, and that she had come to Avignon there to await the
arrival of an uncle of hers who was to take her to Burgundy. Fearful of the snares
and pitfalls of life in a great city, she had come to ask the prioress to be so kind as
to let her wait for her uncle in the peace and quietude of her holy house».

(19) Este fuego en el convento quedó registrado como uno de los más sonados. Ocurrió en marzo de 1691 y Avignon ardió en más de un sentido. Original en Gilbert, 1932:

«In the month of March 1691, a mysterious fire occurred at the Convent of the Visitandines at Avignon. In the general panic, two young women escaped; at the moment no one paid any particular attention to them, but, when order was restored and a inquiry was instituted into the causes of the disaster, one of them was formally accused of setting fire to the sacred edifice and of a horrible crime into the bargain.
In the first edition of Madame Dunoyer’s letters published in 1705, there is one
of them that reads as follows:
«A nun who had become enamored of a gentleman who had whispered his love for her at the grille, resolved to scale the convent walls and rejoin the swain. Love, they say, burns fiercely beneath the nun’s veil and the monk’s habit. Thus did the nun make every attempt she could think of to gain her freedom. She told her lover of a plan, but he thought it would be very difficult to carry it out. Yet, whatever the obstacles, Love, they say, will always find out a way.
«And now what do you think our nun thought of? You shall hear. She told her lover to be next right at a certain spot, and all she wanted him to bring with him was a pair of good horses. She told him she had not only got hold of a scheme that would enable her to get away, but that no one would ever know anything about it. She told him not to ask her to go into details, but just to see that everything needful for the journey was got ready. She then left him, in order to put her plan into execution, and I think you will agree it was a pretty bold one».

(20) Aprovecharon el fuego y el caos para escabullirse sin ser vistas. Gilbert, 1932.

(21) Gilbert, 1932.

(22) Gilbert, 1932.

(23) Louis-Joseph d’Albert de Luynes (1, abril,1672-8, noviembre, 1758) sirvió a Maximiliano II de Bavaria a su hijo Carlos VII, obteniendo el título de mariscal de campo imperial. Además, gracias su matrimonio con Charlotte de Berghes de Montigny, obtuvo también el título de Príncipe de Grimberghen. Más en Burrow, 2000. El Conde d’Albert es uno de los personajes secundarios no jugables del videojuego Assessins Creed, donde aparece la Guerra de los Cinco Años que fue la que le valió el título de mariscal.

(24) El conde, ligeramente borracho, oyó cantar a La Maupin y trató de increparla por su voz, claramente femenina. («I have heard you chirp, will you show you plumage, little birdie?»). Thompson, 2012.

(25) Thompson, 2012.

(26) El conde iba acompañado de otros dos caballeros que no daban crédito a aquel desenlace en el que una mujer acababa de derrotarlos en un duelo y su señor estaba bastante malherido. Thompson, 2012.

(27) Bajo pena de acabar con ellos en otro duelo. La información de Thompson, 2012 es pertinente complementarla en este punto con la de Burrows, 2000.

(28) Gardiner, 2014.

(29) Algo que venía siendo norma en Julie. Gardiner, 2014.

(30) Obtuvo un buen puesto gracias a la Guerra de los Cinco Años.

(31) Gabriel-Vincent Thévenard. Martinez, 2019.

(32) Interpretó a personajes como la reina Dido y Palas Athenea. Aunque existe cierta controversia de si estos personajes más guerreros eran mujeres (del estilo de Palas). Martínez, 2019.

(33) Mademoiselle Rouchois. Aunque la Prima Donna no le daba ni la hora. Burrow, 2000.

(34) Burrow, 2000.

(35) Duméneil. Martínez, 2019.

(36) Colombey, 1999, p. 198.

(37) Colombey, 1999, pp. 199-200.

(38) Colombey, 1999, pp. 201-203.

(39) Original en Colombey, 1999, p. 203: «Next day at the Opera, as Dumesnil was bitterly complaining how he had been assailed by a gang of thieves who had robbed him, she told him to his face: ‘You are telling a lie. — I was the gang of thieves, and no one else. I gave you a thrashing because you were afraid to fight when I asked you, and the proof of what I say is here, — your watch and snuff-box, which I hereby return to you'». En Burrow, 2000 también se incluye esta referencia en su biografía sobre La Maupin.

(40) Burrow, 2000.

(41) En Gilbert, 1932 se habla del creciente interés de Julie d’Aubigny por ser partícipe de las fiestas y mascaradas del hermano de Luis XIV, Philippe de Orleans; quien también encontraba gran placer en travestirse.

(42) Thompson, 2012.

(43) Curiosity Staff, 2018.

(44) Curiosity Staff, 2018.

(45) Sobre esta ley profundizan más Gilbert, 1932 y Martínez, 2019.

(46) Por fortuna, Philippe de Orleans tenía en muy alta estima a La Maupin; además de que al propio Luis XIV le pareció sumamente gracioso que una dama hubiese derrotado a tres varones en un mismo duelo. No obstante, debía partir. Curiosirty Staff, 2018.

(47) El Elector de Baviera, Maximiliano II Marie Emmanuel (Múnich, 11 de julio, 1662 – Múnich, 26 de febrero, 1726). Más información en Gilbert, 1932.

(48) Mientras interpretaba a Aeneas, de Jean Wolfgang Franck. Gilbert, 1932.

(49) Martínez, 2019.

(50) Martínez, 2019.

(51) La Condesa Marino era una mujer de fuerte temperamento. Gardiner, 2014.

(52) Harta de soportar a la condesa, Julie dispuso un tocado con rábanos en el pelo de la condesa para acudir a un baile. Ni que decir tiene que nada más partió la condesa, La Maupin voló destino a París. Original en Gardiner, 2014: «Señora, – answered la Maupin with her most innocent air – you won’t really be able to tell how splendid you look till you get there».

(53) Marie-Therese Louise, condesa de Florensac (mayo, 1671- 22 de enero de 1688) es definida por el historiador François Parafaict como una de las mujeres más bellas y poderosas de Francia. Gilbert, recoge parte de los escritos del historiador:

«Comtesse de Florensac (Marie-Therese Louise de Senneterre de Lestrange, born about the month of May 1671, married to the Marquis de Florensac according to the contract dated 22nd January 1688), who died at the age of 35. She was one of the loveliest women in France. She was a daughter of Saint Nectaire and of a sister of de Longueval, a lieutenant-general killed in Catalonia, and was born out of wedlock. Her mother had been maid to the Queen and very good looking. 

By means of brains, influence and scheming she had «had the law» of her brother- in-law, who was put into prison and only got out of it after a considerable time and with a great deal of trouble, and never married. Thus Madame de Florensac was very rich. She had many admirers and was accused of not being invariably cruel». Gilbert, 1932.

(54) Stone, 2016.

(55) Stone, 2016.

(56) Stone, 2016.

(57) Original en Gilbert, 1932: «Her retirement was occasioned by the death of Madame la Comtesse de Florensac, who honored Mademoiselle de Maupin with her friendship and her protection. Mademoiselle Maupin, after bitterly grieving for this lady’s death, asked to be released from her engagements and retired to some sequestered and distant retreat». Más en Stone, 2016, que también profundiza en este momento de dolor.

(58) Thompson, 2012.

(59) Sobre su estancia en el convento durante sus últimos días, François Parafaict (en voz de Gilbert, 1932) añade: «She gave herself up to the most extravagant religious exercises. She gazes at the angels, she hears voices, she holds converse with God and the Blessed Virgin, she becomes possessed of a mystical love of Jesus».

(60) Acerca de la tumba de Julie d’Aubigny, tanto en Gardiner, 2014 como en Burrows, 2000, se afirma que fue arrojada a una fosa común: «Sick at heart, having tasted of everything and despaired of everything, almost insane with her mystical hallucinations, our heroine, now sad and lonely, died we know not where: probably in some suburb of Paris. Her body was cast upon the rubbish heap».

(61) Publicado en 1867.


Bibliografía

  • Balls, S., 2019, «Famous Bis: Julie d’Aubigny», Bi.org, 11 de enero. [En línea] Disponible en: https://bi.org/en/articles/famous-bis-julie-daubigny (19 de septiembre de 2019).
  • Burrows, J., 2008, «The Adventures of La Maupin», eldacur.com. [En línea] Disponible en: https://www.eldacur.com/~brons/Maupin/LaMaupin.html (19 de septiembre de 2019).
  • Colombey, E., 1999, «Appendix in the Sword and Womanking», Histoire Anecdotique de Duel, Castells Raymond, Lyon, pp. 198-204.
  • Curiosity Staff, 2018, «Julie d’Aubigny was a bisexual 17th Century Operatic Swordfighter», curiosity.com, 24 de abril[En línea] Disponible en: https://curiosity.com/topics/julie-daubigny-was-a-bisexual-17th-century-operatic-swordfighter-curiosity/ (19 de septiembre de 2019).
  • Gardiner, K., 2014, «The Real life of Julie d’Aubigny», kellygardiner.com, 04 de agosto. [En línea] Disponible en: https://kellygardiner.com/fiction/books/goddess/the-real-life-of-julie-daubigny/ (19 de septiembre de 2019).
  • Gilbert, O. P., 1932, «Mademoiselle Maupin Swashbuckler and operatic star», Woman in men’s disguise, John Lane, Londres.
  • Marca, 2017, «Julie d’Aubigny, una croqueta badass en el siglo XVII», Hay una lesbiana en mi sopa, 16 de agosto. [En línea] Disponible en: https://hayunalesbianaenmisopa.com/2017/08/16/julie-daubigny-una-croqueta-badass-siglo-xvii/ (19 de septiembre de 2019).
  • Martínez, A., 2019, «Julie d’Aubigny, la mejor galanera del siglo XVII», www.digitalmx.net, 06 de mayo. [En línea] Disponible en: https://www.digitalmx.net/julie-daubigny-la-mejor-galanera-del-siglo-xvii/ (19 de septiembre de 2019).
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