El maniqueísmo (1) es algo que no solamente vivimos con el face to face de los clásicos Madrid-Barça, ¿pero de dónde viene? lo encontramos en la Guerra de las Dos Rosas, en la Inglaterra de los castillos. ¡¡Pasen y vean…!!

Enrique VI y la Guerra de las Dos Rosas o las Espinas

Los porqués del conflicto: pusilánimes y rosales

A mediados del siglo XV, el rey de la tierra de los hijos de la Gran Bretaña, Enrique VI, andaba tan malito (2) que era candidato a la eutanasia superasistida (3). Veía cómo las dos familias de niños mimados de Inglaterra, los Lancaster y los York, se zurrabanY es que Enriquito carecía de la personalidad (decisiva en la Inglaterra medieval) (4) para comandar la marchita nave rosácea que era la Inglaterra de entonces.

Dicho repartimiento-de-leña venía motivado por ver quién le sucedería en la Guerra de las Dos Rosas (o de las espinas, pues se odiaban bastante): la rosa blanca de los York y la roja de los LancasterMientras los Lancaster eran partidarios de una monarquía donde obispos y Parlamento eran los comedores-de-oreja (los que influían en el monarca), los York creían en el método sith. (5)

¿Qué partidazos? ¡Chaqueterismos y balonazos!

Sin embargo, los partidos armamentísticos también tenían sus tiempos de descanso, habiendo hasta 12 años de pretemporada tras 1471. (6)

Además, las tropas no eran numerosas, con 4000-5000 futbolistas por equipo, que no solían lesionarse (hubo pocas bajas en combate).

Otro rasgo a destacar de estos torneos por ver quién la tenía más larga fue el chaqueterismo de los combatientes, pues no había principio que abandonar (7), al tratarse de una guerra por la gorra dorada (8).

Pero las goleadas caían sin piedad: los cracks (los nobles) vencedores propinaban balonazos de acero y fuego a los vencidos, (y el tío Gilito -el líder de cada facción- se quedaba con sus propiedades porque sí).

El número de aristócratas cayó en picado, con lo que el balón de oro tendría un mayor elenco de candidatos (la población sufriría menos abusos de los lores-goleadores). (9)

Corría el año 1455 cuando sucedía esto, en el momento que Ricardo de York se postuló como sucesor (10). Pero fue derrotado por un renacido Enrique VI en Wakefield, donde halló el cambio de barrio

Eduardo IV, o el William Wallace del siglo XV

Como si del legendario soldado escocés William Wallace se tratase, henchido de rabia, Eduardo de York, hijo de Ricardo, buscó su vendetta, pasando por la piedra a los lancasterianos en la batalla de TowtonAsí, demostraba ser el mejor soldado de su época (11), el Cid Campeador inglés, ¡quiero un autógrafo!

No contento con ello, se hizo proclamar rey de todos los granbritánicos en Westminster y enjauló a Enrique VI en la torre, en 1465. ¡Toma ya! Además, durante todo su reinado (1461-83), como si de Hacienda se tratase, aumentó sus posesiones con confiscaciones. ¡Casi nada! (12)

Para que nadie le tocase las narices, determinó que Enrique VI fuese eliminado, aprovechando que el hijo de Margarita falleció en batalla (13), y Jorge viviría una muerte Jóker. (14)

Tras 12 años de juerga padre y paz (como Luis XIV), (15) la guadaña de la muerte alcanzaría al purasangre yorkiano en 1483, lo que abrió la ronda de guantazos por un sucesor (se reactivó la guerra).

Warwick o el dementor de reyes

En cuanto a los machos alfa, cabe destacar a Richard Neville, conde de Warwick (16) (un dementor de reyes, pues tanto influía en ellos que les absorbía el alma como estas criaturas de Harry Potter).

Eduardo IV la Guerra de las Dos Rosas
Eduardo IV y el conde de Warwick, Richard Neville, en la serie televisiva La Reina Blanca, de Philippa Gregory.

Y es que este astuto zorro devoraba las mentes de los reyes, saliendo victorioso de casi todos los encuentros. No en vano, la primera fase de la guerra tuvo en él su principal valedor, logrando victorias tan trascendentales como la de St. Albans (17), una pachanga con pocos, pero muy agresivos jugadores-soldado.

Así, en la batalla de Yorkshire (1461), tal fue la goleada a favor de los fiambres yorkianos, que los lancasterianos debieron salir por patas hacia el Reino Escocido (Escocia). (18) 

Pero su vínculo quijotesco con Warwick se rompería: a este Brad Pitt (19), se le ocurrió comer perdices con la casi-vagabunda Isabel Woodville, rechazando a la novieta que le imponía Warwick. ¡Qué malote! (20)

¿¿Cuando el alumno supera al maestro…??

El deseo por ser el primero de la cola llevó a Warwick a reanudar la guerra, tomando partido del hermano del rey, Jorge de Clarence, a quien le comió la oreja para ponerlo en contra de su congénere.

Aunque Warwick logró apresar a Eduardo, este fue liberado y declaró proscritos a estos dos, que debieron huir a Francia, donde formaron bando con Margarita (21), harpía maquinadora como pocas.

En abril de 1471, Warwick acabó abrazando el más allá (murió en la batalla de Barnet), y al mes siguiente, fue Margarita la que hincó la rodilla. ¡Jopetas!

Ricardo III, o el Frankenstein inglés

Durante la fase final de la guerra, Ricardo III, o el Quasimodo de las islas (22), reinó en menos que canta un gallo (1483-1485), y consolidó una crisis de poder que finalizó con su cruenta muerte en Bosworth Field (1485).

Ricardo III la Guerra de las Dos Rosas
Interpretación teatral de Ricardo III realizada por el actor Juan Diego en la obra Sueños y visiones de Ricardo III.Fuente

Allí, cuales zombis de The Walking Dead (23), los soldados de Enrique VII, se abalanzaron sobre él para devorarle hasta el tuétano de los huesos. ¡Caníbales! (24)

Y es que él había ascendido a la poltrona del poder tras el fallecimiento del seboso Obélix en que se había convertido, tras engordar, su hermano Eduardo IV, en 1483.

Ricardo III, vilipendiado por los sabios de la Historia como una mezcla entre Hannibal Lecter y Jack el Destripador, fue calificado como un monstruo sanguinario, asesino de los hijos de Eduardo IV en la Torre de los Horrores. (25)

Lejos de todo eso, el Frankenstein inglés (26) actuó como el último mandamás monárquico, estableciendo las bases del vuelvo-a-nacer cultural, esto es, el Renacimiento, en tierras inglesas, ¡incomprendido! (27)

Enrique VII, de pordiosero a mandamás incinerador de rosas

El intrépido Enrique, galés de nacimiento (o sea, un tripulante del Open Arms, pues aunque de linaje noble, no tenía ni un clavel), aprovechó la pérdida de candidatos al balón de oro para ir de salvapatrias.

Batalla de Bosworth
Representación animada de la Batalla de Bosworth en el momento en que Ricardo III es derribado de su caballo, previamente a morir acorralado entre las líneas enemigas. Fuente

Y sucedió que, tras una larga lesión (exilio en Francia), hizo su desembarco de Normandía particular en Milford Haven (Gales), en 1485. (28)

Tras ello y el apocalipsis zombi de Bosworth, dio final a las lluvias de rosas (a la guerra), quemándolas. En último término, cuenta la leyenda que Enrique halló, con la suerte del campeón, la corona bajo un espino.

Contrajo nupcias con una York, Isabel, quien pasaría de ser la Esmeralda de Quasimodo a la Cersei de Jamie Lannister (29). ¡Eso es amor!

Su derecho a la poltrona se basaba en que su progenitor, Edmundo Tudor, dio el braguetazo con la maléfica Margarita Beaufort (30), futura Madre del Rey (su influencia sobre la corte y sobre su hijo sería directa). (31)

Reinaría entre 1485 y 1509, y si bien en un principio se mostró más espinoso que las rosas que hizo marchitar, hizo de Inglaterra su Julieta, restaurando el orden y la economía, ¡y se quejaban de él! (32)

¿Resultado del Madrid-Barça medieval? ¿Rosas, espinazos, o un poco de todo?

Tras una larguísima temporada de espinazos (la guerra), Enrique VII sentó las bases de su reinado, cimentando el absolutismo, o sea que los partidos ahora siempre los ganaba el mismo… ¡Y sin VAR! (33)

El resultado de la guerra fue el fortalecimiento de la monarquía del Salomón inglés (rey de gran autoridad), rebajando la convocatoria de nobles (títulos), y acaparando posesiones y riquezas.

Resumiendo, la Guerra de las Dos Rosas supuso un enfrentamiento maniqueo y sin cuartel entre Lancaster y York, donde iban dos y cayó el del medio, pues los Tudor ganaron la Champions League sin discusión (el trono).


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) El maniqueísmo, aunque en esencia fue una religión antigua, es un concepto que usamos a día de hoy para diferenciar entre los “buenos” y los “malos”, algo que podemos aplicar a los Madrid-Barça según de qué equipo de los dos seamos (de serlo). Y en el caso de la Guerra de las Dos Rosas, a los dos bandos que combatieron entre sí (Lancaster y York), y de los que hablamos largo y tendido a continuación. Nos inspiramos en [En línea] Disponible en https://www.revistadelibros.com/articulos/el-maniqueismo-de-bermejo-rubio/ [30 de agosto de 2019].

(2) Casas Torres, 1993, p. 88. La enfermedad de Enrique VI tenía que ver con que padecía episodios de locura.

(3) Townson, 2004, p. 92. Enrique VI sufrió su primer ataque de locura en agosto de 1453, que le duró 17 meses.

(4) Townson, 2004, p. 91.

(5) Hacemos una semejanza con el universo de la película Star Wars. De este modo, impera dentro de los sith (como Darth Vader) la Regla de Dos, mediante la cual, la galaxia era gobernada por un maestro sith y su aprendiz, en un régimen similar al de una dictadura. Más información en [En línea] Disponible en https://starwars.fandom.com/es/wiki/Regla-de-Dos [14 de septiembre de 2019].

(6) Woodward, 1974, p. 71.

(7) Macauley Trevelian, 1984, p. 186.

(8) Nos referimos a la Corona de Inglaterra.

(9) Con lores-goleadores aludimos a la alta nobleza, que dentro de la metáfora que empleamos en la mayor parte del artículo de Madrid-Barça=Lancaster-York, también tiene cabida.

(10) Aunque en 1445 nació Eduardo de Lancaster, que podía seguir en la línea sucesoria a Enrique VI, los magnates preferían a Ricardo, duque de York, el más poderoso de los barones que podía reclamar el trono como sucesor directo de Eduardo III.  En Townson, 2004, pp. 92-93.

(11) Belloc, 2005, p. 224.

(12) Woodward, 1974, p. 72.

(13) El entonces príncipe de Gales, Eduardo de Lancaster, cayó en combate en la batalla de Tewkesbury (1471). Townson, 2004, p. 98.

(14) La alusión al Jóker, el más conocido de los villanos de la serie de cómics de DC, Batman, tiene que ver con lo grotesco de la muerte de Jorge. Este fue ahogado en un tonel de vino, si bien era una forma muy habitual de proceder en las ejecuciones por aquel entonces. Townson, 2004, pp. 98-99.

(15) Nos referimos a Luis XIV, porque fue el máximo representante del absolutismo durante su reinado en la Francia de los siglos XVII y XVIII, ya en la Edad Moderna. Y es que Eduardo IV, con todo el poder en sus manos, controlando el comercio exterior y abriendo un período de bonanza y paz, fue visto como un rey del Renacimiento. Belloc, 2005, p. 233.

(16) Warwick fue una de las grandes figuras de la Guerra de las Dos Rosas. Apoyó en un inicio a los York por las rivalidades de su familia, los Neville, con los Percy, del N de Inglaterra.

(17) Fue la primera batalla de la Guerra de las Dos Rosas, tras la que Enrique VI fue capturado mientras contemplaba la batalla. Tras ello, se estableció un segundo Protectorado bajo los auspicios de la Casa de York. Townson, 2004, p. 93.

(18) De no ser por Warwick, la Guerra de las Dos Rosas hubiese concluido con la llegada al trono de Eduardo IV en 1461 (entronizó a Eduardo IV en 1461 y a Enrique VI en 1470). Townson, 2004, pp. 95-96.

(19) Eduardo IV, mujeriego compulsivo, era un tipo imponente y un hombre alto, guapo, de inteligencia, chispa, encanto y fuerza destacados. Todo ello explica que desoyera a Warwick en este tema. Townson, 2004, p. 96.

(20) Warwick había negociado su matrimonio con una princesa extranjera, concretamente  de Francia, para fortalecer la alianza con este país (Belloc, 2005, p. 231), mientras que él optó por casarse con una noble arruinada que además pertenecía a la familia de los Lancaster, esto es, el bando rival en la guerra. Townson, 2004, p. 96.

(21) Era la esposa de Enrique VI. Towson, 2004, p. 97.

(22) Le denominamos así porque se sabe que era jorobado, como el protagonista de la película de Disney El Jorobado de Notre-Dame, Quasimodo.

(23) Con The Walking Dead, nos referimos a una afamada serie televisiva que versa sobre zombis, haciendo un símil entre la forma de actuar de estos y la de los soldados de Enrique Tudor (futuro Enrique VII de Inglaterra) cuando apresaron y dieron muerte a Ricardo III en plena batalla.

(24) Lo soldados de Enrique VII, tras quedarse Ricardo abandonado por los suyos en un momento determinado de la batalla de Bosworth, alentados en ello por la traición de uno de sus nobles más pelotas, Lord Stanley, fue linchado por los primeros sin piedad ni respeto alguno hasta hallar la muerte.
(25) Nueva alusión humorística a la Torre de Londres.
(26) Como Frankenstein, este monarca ofrecía un aspecto funesto, inmortalizado por Shakespeare en sus obras. Casas Torres, 1993, p. 89.

(27) Chesterton, 2005, p. 142.

(28) Cuando hablamos del Desembarco de Normandía, que se refiere al desembarco realizado por las fuerzas aliadas (EE. UU entre ellas) durante la Segunda Guerra Mundial en Dunquerque (región de Normandía, al norte de Francia) contra los nazis que dominaban Francia en aquel entonces, hacemos una comparación metafórica entre este hecho, que supuso en gran medida la liberación de Francia y Europa de la invasión nazi de Hitler, y la salvación que tuvo Inglaterra al concluir la Guerra de las Dos Rosas gracias a Enrique VII.

(29) Cersei y Jamie Lannister son dos personajes de la saga televisiva Juego de Tronos.

(30) Chesterton, 2005, p. 140. Aunque su madre, Margarita Beaufort, pertenecía a la rama de los Lancaster, la vieja y huesuda arpía Lancaster mantuvo relaciones cochinas con el noble galés Edmundo Tudor, lo que provocó que las dos casas cayeran bajo el mando de los Tudor.

(31) Edmundo se casó con ella, aunque solo era una Beaufort, pues pese a pertenecer a una rama bastarda de los Lancaster, estaba legitimada. Belloc, 2005, p. 234. Años después de morir Edmundo, y durante la propia guerra, Margarita contrajo nupcias con Lord Stanley, un conocido noble, cabeza del gran clan Stanley del norte, que fue decisivo en la batalla de Bosworth, al declinar su apoyo a Ricardo III y pasarse él y sus soldados al bando de Enrique Tudor. Belloc, 2005, p. 236.

(32) Macauley Trevelian, 1984, p. 188.

(33) VAR son las iniciales de la palabra videoarbitraje, que viene implantándose en los últimos años en el fútbol de élite para revisar jugadas polémicas. Más información, en [En línea] Disponible en https://football-technology.fifa.com/es/media-tiles/video-assistant-referee-var/ [1 de septiembre de 2019].


Bibliografía

  • Belloc, H., 2005, Historia de Inglaterra: desde los orígenes hasta el siglo XX, CS Ediciones, Buenos Aires.
  • Casas Torre, J. M., 1984, Enciclopedia de Europa, vol. 6, Editorial Planeta, Barcelona.
  • Chesterton, G. K., 2005, Breve historia de Inglaterra, Acantilado, Barcelona.
  • Churchill, W., 2007, Historia de los pueblos de habla inglesa, La Esfera de los Libros, Madrid.
  • Felling, K., 1948, A History of England, McGraw-Hill Book Co., Londres.
  • Haigh, P. A., 1995, The Military Campaigns of the War of the Roses.
  • Macauley Trevelian, G., 1984, Historia política de Inglaterra, Fondo de Cultura Económica, México D. F.
  • Piñero, A.,2010, «El Maniqueísmo», Revista de Libros. [En línea] Disponible en: https://www.revistadelibros.com/articulos/el-maniqueismo-de-bermejo-rubio/  (26 de septiembre de 2019).
  • Townson, D., 2004, Breve historia de Inglaterra, Alianza Editorial, Madrid.
  • Wagner, J. A., 2001, Encyclopedia of the Wars of the Roses, ABC-Clio.
  • Weir, A., 2009, Lancaster and York: the Wars of the Roses, United Kingdom.
  • Woodward, E. I., 1974, Historia de Inglaterra, Alianza Editorial, Madrid.