Hoy es un día muy especial en nuestro calendario en el que realizamos todo tipo de acciones inusuales: comemos polvorones, cantamos villancicos, hacemos como que sabemos tocar la zambomba, cenamos en familia… Hacemos todas estas cosas porque: “¡esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, saca la bota María que me voy a emborrachar!”.
Así es, hoy nace Dios, bueno exactamente Jesucristo, su hijo, que a la vez también es Dios; parece un poco lioso, pero es lo que tiene el dogma de la Santísima Trinidad y lo que tienen todos los dogmas, que hay creérselos tal cual, sin buscarle la lógica (1).
Jesús, Dios hecho hombre, nació esta noche (Navidad), 25 de diciembre y como es hermano y salvador de toda la Humanidad, pues aprovechamos para celebrarlo por todo lo alto y acompañarlo en su 2016 cumpleaños. Pero nunca te has preguntado ¿cómo sabrán que hoy nació Jesucristo? ¿Y si vivimos engañados?
25 de diciembre ¿fun, fun, fun? ¿El nacimiento de Jesús?
En estas fechas tan bonitas y señaladas una macabra fotografía invade las redes sociales, donde se afirma que toda una serie de dioses nacieron en esta misma fecha; como si quisieran estropearte a ti, la ilusión que te hacen estas fiestas… Ni que decir tiene que esta fotografía es más falsa que “Bárcenas haciendo la declaración de la renta” (2). Todos damos por supuesto que Jesucristo sí que nació un 25 de diciembre, al menos eso nos dice la tradición. La historia dice otra cosa.

Se desconoce el día exacto en que nació Jesús (3), pero sí se sabe que la elección del 25 de diciembre fue arbitraria y consciente por el Papa Liberio (354 d.C.), ya que esta fecha era muy importante para los romanos: el día del natalicio del Sol Invicto, en relación con el solsticio de invierno (4), momento a partir del cual, los días comenzaban a ser más largos. Pero había más fiestas importantes alrededor de ese día, como las saturnalia (5), cuando “casualmente” también se celebraban banquetes y se realizaban regalos; y la fecha del nacimiento del dios Mitra, un dios que guarda muchas similitudes con Cristo y con el que pudo existir competencia (6).
Con la elección de esta fecha como Navidad, el “travieso” Papa pretendía “cristianizar” una fecha importante para los paganos, lo que obligaba a los recién convertidos a la fe cristiana a olvidarse del paganismo y adorar el nacimiento del mesías.
¡Vivimos engañados! No vivimos en el año 2018
Estamos en el 2016 d.C. (después de Cristo) ya que el nacimiento de Cristo marcó el inicio de una nueva forma de contar los años, la era cristiana, período que, lógicamente, comenzó 9 meses después de que la paloma visitara a la Virgen María. Si cogemos la Biblia que nos regalaron para la comunión, podremos comprobar que los evangelistas afirman que Jesús nació en los días de Herodes I “el Grande” (7); hasta aquí todo normal.

El problema llega cuando observamos que este señor murió en el año 4 a.C. (antes de Cristo) y Jesús, en teoría, nació en el año 1 (8); aquí huele a “gato encerrado”. Aparte, los evangelistas también confirman que pasó algún tiempo entre el nacimiento de Jesús y la supuesta Matanza de Inocentes (todos los menores de 2 años) (9) ordenada por este sanguinario monarca (10).
Por ello, podemos afirmar que Jesucristo nacería en torno al año 5 o 6 a.C. (11), por lo que de aquí a unos días celebraríamos el Feliz Año 2024 o 2025. Pero… ¿a qué se debe este desliz?
Madre mía Dionisio la que has liado…
Era una cálida tarde de verano de principios del siglo VI d.C. Desde hacía muchos años existía una pequeña rencilla entre la Iglesia de Roma y la de Alejandría (12), ya que no se ponían de acuerdo con la fecha en la que tenía que celebrarse la Pascua (13).
El Papa de Roma, Juan I (para los amigos Juan “palito”) estaba cansado de discutir con este asunto, por lo que llamó a un monje experto, matemático, llamado Dionisio “el Exiguo” (“el Pequeño”). No conocemos exactamente cuál fue la conversación entre ambos, pero podríamos imaginarnos algo así:
-¡Ey, Dioni! ¿cómo vas?
-Aquí estoy, traduciendo obras del griego al latín… Ya ves… Las tardes en el monasterio se me hacen eternas.
– Pues tengo un trabajo divino para ti… ¡y nunca mejor dicho! ¿Sabes lo de las “peleillas” con la Iglesia de Alejandría? ¿no?
– Sí, sí… me lo cuentas todas las semanas. Eres un poco pesado con el tema.
– Por eso tienes que ayudarme, Dioni. Estoy desesperado. Esto tiene que terminar. Necesito que estudies y determines la fecha exacta de la Pascua.
– Como quieras… con tal de que no me llames más veces…
El monje Dionisio aceptó el trabajo papal y comenzó a estudiar la forma en la que se habían computado los años en el pasado. Fue entonces cuando tuvo una idea maravillosa: ¿por qué iban a tener los cristianos que contabilizar los años basándose en el reinado de un emperador pagano pudiendo inventarse un calendario nuevo en base al día y al año en que nació Jesucristo? Y sin pensárselo dos veces, así lo hizo.

Cierto es que la creación de dicho calendario no fue tarea fácil, como diría M. Rajoy: “la tarea de Dionisio, no era cosa menor, o dicho de otra forma, era cosa mayor”, ya que tenía que ajustar diferentes tipos de calendarios (14). Con este nuevo calendario todos los cristianos estarían felices y acabarían las rencillas sobre la fecha de la Pascua (15).
De esta forma, el monje fijó la fecha de nacimiento de Jesús un 25 de diciembre (según la tradición) del año 753 de la fundación de la ciudad de Roma. El problema es que Herodes había muerto en el año 750 desde la fundación de Roma y cómo Jesús vivió en tiempos de este monarca, debió nacer en torno al 748 o 749 de la fundación de Roma. Para algunos, el monje no se percató de sus errores, para otros, puede que lo hiciera “sin querer queriendo” debido a la simbología que esta fecha poseía (16).
Típico de Navidad: Unos reyes magos y un pesebre en Belén
Ya sabemos que Jesús no nació en Navidad, el 25 de diciembre del año 1, como establece la leyenda. También se cuenta que Jesús de Nazaret nació en un portal en Belén y fue adorado por tres Reyes Magos de Oriente guiados por una estrella (17). Pues nuevamente estamos ante mitos infundados: ni hubo estrella, ni hubo magos, ni fue en Belén.

Un fenómeno astrológico inusual (como sería esta estrella) hubiera sido recogido por las crónicas de la época, cosa que no ocurre. Respecto a los Tres Reyes Magos de Oriente, en ningún momento el relato bíblico de Mateo menciona ni que fueran reyes (18), ni que fueran tres (19), ni que uno fuera negro (Baltasar) (20). Además, teniendo en cuenta la paranoia de Herodes (asesinó a su mujer y a tres de sus hijos) es poco probable que permitiera que unos monarcas extranjeros pasaran a sus anchas por su reino. Para rematar, la propia Virgen María, en algunos relatos recogidos por la Biblia, desconoce que el nacimiento de su hijo hubiera supuesto un evento glorioso (21); la pobre mujer no se enteró de nada.
Bueno pero ¿por qué no nació Jesús de Nazaret en un portal de Belén? Porque nació en Nazaret. Su propio apodo lo delata, Jesús el Nazareno (22), teniendo en cuenta que Jesús en esa época era un nombre muy común (23), le pusieron el apodo de su lugar de nacimiento. El propio san Lucas que menciona que nació en Belén, sabía que esa afirmación era falsa, pero estableció aquí su origen para que se cumplieran las leyendas proféticas (24): un descendiente de David (el que mató a “pedrada limpia” a Goliat), nacido en Belén liberará Israel (25).
Pero queridos lectores no os desesperéis, indiferentemente de que ese día celebremos el «Cumpleaños o No Cumpleaños» de Jesucristo, en Navidad, es un día especial en nuestro calendario, es una fecha emotiva y llena de amor, cuando nos reencontramos con nuestra familia y seres queridos, disfrutamos de unas merecidas vacaciones y seguro que, si os habéis portado bien, los tres Reyes o Reinas Magas (jamás te lo perdonaré, Carmena) nos traerán un bonito regalo, esperemos que de oro; porque el incienso y la mirra no lucen tanto.
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