El hijo zumbado de Felipe II que intentó matarle. El príncipe don Carlos

Que algunos reyes están locos -sí como el de Juego de Tronos, Aerys Targaryen- no es nada nuevo. Sobre todo en la monarquía hispánica que son tan de casarse con las primas… es normal que les salga algún zumbado que otro. El príncipe don Carlos, nuestro «prota» de hoy es un de los mejores ejemplos. Estaba tan chalado como su bisabuela Juana la Loca y hasta intentó cargarse al rey, ¡que encima era su padre! Hasta en las mejores casas hay «peleíllas»… Pero, ¿cómo llegó a estar tan loco?

Orígenes de un grillado: la locura del príncipe don Carlos – hijo de Felipe II

El príncipe don Carlos nació en 1545. Hijo de Felipe II y su prima María de Portugal, quien solo sobrevivió al parto cuatro días. Por suerte, la mujer no tuvo que ver las chaladuras de las que era capaz su niño. 

Durante su infancia estuvo poco tiempo con su padre, quien pasó largas temporadas fuera de España. Sin embargo, no podemos afirmar que los trastornos que iba a desarrollar el joven príncipe vinieran dados de esa carencia de calor paterno. Lo cierto es que no era el primer loco de la familia. Ya su bisabuela, Juana la Loca, y la abuela de esta, Isabel de Portugal, señaladas como locas perdidas, acabaron sus días encerradas en una torre. Si a esto le sumamos la feroz endogamia practicada por las familias reales de la Europa de la época… Lo más seguro es que tarde o temprano aparezca un hijo majareta.

príncipe don Carlos - hijo de Felipe II
Retrato del príncipe don Carlos. Sánchez Coello, 1557-1559. Fuente

Hasta los nueve años fue un niño normal. Sin embargo, en este año su padre se marcha a Inglaterra para casarse con María Tudor (reina de Inglaterra), permaneciendo allí cinco años. A raíz de su ausencia se produce una mutación en el carácter del príncipe don Carlos. Se sintió abandonado… suerte que la madrastra estaba lejos…

Para el estudio resultó ser un zoquete, aprendiendo a leer y a escribir a duras penas (¡Como Froilán!). El chico prefería invertir su tiempo en aficiones como asar liebres vivas o maltratar a sus caballos, llegando a cegarlos. A los once años ordenó azotar a una muchacha por simple diversión. Con el paso del tiempo solo llegó a mostrar interés por tres cosas: el vino, la comida y las mujeres (puede que no fuera tonto del todo…). Sin embargo, su estrambótico comportamiento no fue un problema para que las Cortes de Castilla lo reconocieron como heredero al trono (1). Las Cortes sí que estaban locas…

De niño puñetero a psicópata preocupante

Estando estudiando en Alcalá de Henares se producirá un suceso clave en la vida del príncipe don Carlos. Mientras perseguía a una doncella para «a saber qué» cayó por unas escaleras. El príncipe sufrió graves lesiones en la cabeza y perdió la vista durante algún tiempo (ahora sí que se ha quedado ido del todo…). Estuvo tan cerca de la muerte que se tomaron decisiones tan desesperadas como excéntricas. Contrataron los servicios de un curandero morisco… Acostaron junto a él, en la misma cama, a la momia de fray Diego de Alcalá (2), para que intercediera en la curación del joven. Muy higiénico todo, sí…

momia con el príncipe don Carlos - uno de los hijos de Felipe II
Grabado que representa cómo metieron la momia de Fray Diego de Alcalá en la cama del príncipe don Carlos. Cornelius Galle. Fuente

 

Milagrosamente, el príncipe de Asturias se recuperó gracias a una intervención realizada por el medico de Felipe II (3). Sin embargo, sus berrinches fueron a peor y su mala leche aumentó. Tiró por la ventana a un paje que lo contradijo. Atacó con un cuchillo a los ministros de su padre. E hizo a un zapatero comerse unas botas que le había elaborado, por ser demasiado estrechas. Su conducta era tan escabrosa que los embajadores recomendaron a sus señores no prever ningún matrimonio entre su familia y el príncipe. 

“Normalmente está tan loco y furioso que todos aquí se compadecen del destino de la mujer que tendrá que vivir con él”.

Señalaba el embajador francés (4). Mira que tenía pasta… ¡pues todavía se quedaba para vestir santos¡

Caída del príncipe

Pese a todo, su padre decidió que don Carlos tomara parte en los asuntos de Estado permitiéndole asistir a reuniones y mantener correspondencia con ministros. Aunque esto no fue un impedimento para que el príncipe continuara con sus fechorías… Ordenó quemar una casa desde la que se arrojó agua sucia que lo manchó, e intentó apuñalar al gran duque de Alba (5). Ante estas actuaciones el rey se sentía cada vez más mosqueado con su hijo, normal…

Para colmo, el príncipe don Carlos se vio involucrado en una peligrosa crisis de Estado. En Países Bajos (entonces dominio español) había focos de rebeldía hacia la Monarquía hispánica y corrió el rumor de que don Carlos iba a viajar a Italia para, desde allí, partir hasta Países Bajos y apoyar la rebelión contra el poder de su padre (viendo su historial, el chaval era capaz, desde luego). 

Pidió a su tío don Juan de Austria (medio hermano de Felipe II) viajar con él hasta Italia. Sin embargo, este informó al rey de las pretensiones de su hijo, con lo que no se le permitió hacerlo. Días antes don Carlos había comunicado a su confesor que tenía intenciones de matar a un hombre. Y todo sugería que se trataba de su padre (estaba loco para eso y para más). Se especula incluso con la posible conversión del príncipe al protestantismo. Lo que hubiera sido un auténtico desafío a su padre, si tenemos en cuenta que Felipe II era un verdadero integrista católico.

Réquiem por un chiflado

Ante esto, su padre no tuvo más remedio que tomar medidas… ¿Castigarle sin salir? Casi… Una noche el Rey entró en las dependencias del heredero con casco y espada para arrestarlo. Finalmente fue encerrado en el castillo de Arévalo, en Ávila. Pero no mejoró el príncipe don Carlos durante su cautiverio… Adelgazó a causa de las huelgas de hambre y su semblante se hizo terrorífico. Además, al muchacho le dio por tragar cosas, como un anillo de diamantes que tenía. ¡Loco de atar!

muerte del príncipe don Carlos - hijo de Felipe II
Últimos momentos del príncipe don Carlos. Antonio Gisbert, 1858.  Fuente

Finalmente, el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, muere de hambre durante su presidio (los diamantes no alimentan mucho), dejando su muerte poco pesar en general (lógico, si estaban hartos de él). Incluso se rumoreó sobre la participación del rey en la muerte de su hijo (6).

Con la muerte de su hijo, Felipe II se volvió melancólico y taciturno (sí, claro, ahora…), quedando marcado de por vida.

Tras la muerte de don Carlos… ¿Cuál de los hijos de Felipe II sería elegido heredero?

Una vez muerto el príncipe, aumentaba la esperanza de que la figura que había de ocupar el trono español no fuera un perturbado obsesionado con fastidiar a quienes lo rodeaban. Felipe II tuvo numerosos hijos de los distintos matrimonios que contrajo. De entre los numerosos hijos de Felipe II, el heredero al trono terminaría siendo su penúltimo hijo, el futuro Felipe III. Este sería un monarca tristemente famoso por pasar de gobernar y colocar al frente de esta tarea a uno de los mayores corruptos de la historia de España -el duque de Lerma-. Además sería quién inauguraría el periodo de decadencia del vasto Imperio hispánico.


Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Las Cortes lo reconocen heredero al trono en 1560.

(2) (1400-1463) Fraile franciscano español al que se le atribuyeron poderes milagrosos (entre ellos la curación del príncipe don Carlos). Popularizado en la obra de Lope de Vega San Diego de Alcalá.

(3) El famoso Vesalio, médico de la Corte.

(4) Parker, 1996, p 125.

(5) Fernándo Álvarez de Toledo y Pimentel, principal hombre de confianza tanto del rey Felipe II como de su padre, Carlos I.

(6) Especialmente desde 1581, cuando Guillermo de Orange publique su Apología, donde señala al Rey como responsable de la muerte de don Carlos. Obras posteriores como Don Carlos de Schiller o la ópera homónima de Verdi propagaron el bulo histórico sobre los amoríos de don Carlos con la esposa del Rey o la implicación de Felipe II en la muerte de su hijo, avivando el fuego de la llamada «Leyenda Negra».


Bibliografía

  • Bruquetas, F. y Lobo, M., 2016, Don Carlos. Príncipe de las Españas, Cátedra, Madrid.
  • Fernández Álvarez, M., 1998, Felipe II y su tiempo, Espasa-Calpe, Madrid.
  • García Cárcel, R., 2004, “Don Carlos, el príncipe de la Leyenda Negra”, La aventura de la Historia, nº 68, pp. 1-17.
  • Kamen, H., 1997, Felipe de España, Siglo XXI, Madrid.
  • Parker, G., 1996, Felipe II, Altaya. Barcelona.

Si quieres más historias de la Historia divertidas date un paseo rápido por nuestra web.

Artículo anteriorCall Of Duty… al estilo del siglo XVI. Los lansquenetes, las fuerzas de élite imperiales
Artículo siguienteCómo hacer una momia, paso a paso: momificación en Egipto
Antonio Cantero Toledano
Graduado en Historia por la Universidad de Córdoba. Máster en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato (especialidad de Ciencias Sociales: Geografía e Historia). Apasionado de la Historia Contemporánea, Política y Social. Conocer el pasado para entender el presente.