Los Goliardos: los jóvenes vagabundos que le cantaron al sexo, al alcohol y la vida licenciosa

1897

Los goliardos fueron personajes casi míticos. ¿Cuáles fueron sus inicios? ¿Quiénes eran realmente? ¿Cómo eran sus vidas? son preguntas que difícilmente podemos contestar con certeza. Esto se debe a que estos alocados personajes que iban de lugar en lugar, cantando y recitando poemas, al mismo tiempo, crearon su propia imagen, no de lo que eran, sino de lo que querían parecer. Sus relatos de sí mismos eran una mezcla entre verdad y mito. Pero no los culparemos. ¿Quién no generaría una imagen espectacular de sí mismo si pudiera?

El incicio de los Goliardos

Sobre el significado de la palabra Goliardo se dice mucho. Quizás viene de Goliat, que era la encarnación del diablo, o de gula, el pecado el capital, entre otros (1). Pero, a ciencia cierta, no se sabe bien de donde viene la palabra. Podría ser una mezcla de todas las opciones, o ninguna de ellas.

Sobre sus orígenes sabemos que en 1227 se les menciona por primera vez, claramente para condenarlos (2). Pero estos debieron aparecer antes. Algunos creen que su origen puede conectarse incluso con los clérigos libertinos y vagabundos del siglo seis (3). Pero lo más seguro es que los Goliardos, tal y como los conocemos, aparecieran en el siglo XII.

Vida goliarda
Fuente: musicaantigua.com

Los Goliardos: hijos del cambio

De hecho, la aparición de los Goliardos se debe a dos grandes cambios que pasaron en este siglo. El primero, es un cambio religioso y de pensamiento, porque, en este momento, hubo todo un giro en cómo las mujeres eran entendidas (aunque, siendo sinceros, no es que las entendieran de verdad). Antes, eran presentadas por la iglesia como el origen del mal. Ya está, malvadas, pecaminosas y todo un tabú que no debe ser mencionado. Pero, en este siglo, aparece con fuerza lo que se conoce como el rito mariano, es decir, la adoración de María y su imagen como santa (4).

Este cambio les abrió las puertas a nuevas ideas sobre la mujer. ¿Y qué tiene que ver con los Goliardos? Adivinen cuál era el tema favorito de estos vagabundos. Pues si, las mujeres y el juego entre su pecaminosidad y divinidad.

El segundo cambio importante fue social: las ciudades florecían de nuevo. Después de cientos de años, la vida en la ciudad volvió a ser activa. Los mercados, universidades, tabernas y prostíbulos pasaron a ser espacios centrales de la vida urbana de este tiempo. Los Goliardos disfrutaban de las ciudades, cantaban sobre ellas.

Fiesta Goliarda
Fuente: soniamuslares.wixsite.com

Eran hijos de su tiempo, de un tiempo de cambio que veía en las viejas tradiciones feudales y eclesiásticas las cargas del pasado de las que solo quedaba reírse. Aunque esto no creo que les pareciera muy gracioso a los grandes señores eclesiásticos o feudales que tenían bastante poder. El siglo XII no fue solo prostíbulos y ciudades, fue un tiempo donde la población por fin aumentaba, las condiciones de vida mejoraban y, aunque parezca impensable, había buena movilidad social (5). Y todo esto formó el cóctel perfecto para la aparición de los Goliardos.

¿Qué demonios hacian los Goliardos?

Muy bien, ya sabes los orígenes de los Goliardos, pero a todas estas, ¿qué eran? Lo básico es que eran personas que recitaban poemas y cantaban para vivir o sobrevivir. Pero no hay muchos detalles. Los historiadores no se han interesado mucho en ellos y, además, porque ellos mimos no ayudaban: la mayoría de sus poemas eran anónimos (6). Posiblemente, eran jóvenes pertenecientes a múltiples grupos: vagabundos, bribones, juglares, intelectuales errantes, bohemios, falsos estudiantes, estudiantes pobres, hermanos de nobles guerreros y clérigos. Nunca fueron un grupo como tal o una disidencia religiosa. Se les condenaba claro, pero por su estilo de vida no por ser herejes (7).

Bebida los Goliardos
Fuente: Youtube.

Los goliardos eran hombres de la noche y de la diversión, se dedicaban a cantar y recitar poemas, pero, a diferencia de otros, su fama se debió a los temas que trataban. La moda refinada en este tiempo imponía el tema del amor caballeresco, pero los Goliardos, en su rebeldía, hablaban del amor sensual, de las prostitutas, de sus propias experiencias en los burdeles (8). Eran testigos de los excesos mundanos y hablaban de eso, de la gula, pero sobre todo de las noches de bebida alocada.

Otros de los temas que les apasionaba era el de la fortuna y el del miedo. Es que ellos recitaban de sus experiencias en las ciudades, de la fortuna en los juegos de azar, o de encontrar un gran mecenas que te pagara la vida deseada, pero también del miedo que producía esa nueva vida de ciudad (9), de hombre deambulante y nocturno, que encontraba más peligros, dificultades y hasta la muerte, que esa buen fortuna anhelada.

Los Goliardos: rebeldes sin causa

No solo eso, con el tiempo los Goliardos se dirigieron en contra del sistema, como dije, ellos eran un puente entre el viejo y nuevo mundo. Pertenecían a ambos, disfrutaban de ambos, pero atacaban con dureza las viejas estructuras feudales y eclesiástica. No hay que olvidar que muchos de ellos hacían parte del sistema, pero desde los grupos marginales, estudiantes, hijos de nobles pobres, eclesiásticos jóvenes. Su presencia no solo incomodaba por su estilo de vida desenfrenado, sino por sus fuertes criticas al sistema en el que vivían (10).

Entonces, ¿eran uno rebeldes que buscaban un cambio social? No exactamente. De hecho, mucho de los Goliardos buscaban, al mismo tiempo que criticaban el sistema feudal y religioso, terminar siendo mantenidos por ricos señores feudales, a cambio de sus versos, o entrar a la alta jerarquía de la iglesia. Despreciaban el orden feudal, pero también el nuevo basado en dinero. Despreciaban la vida de lujos de los religiosos, pero no eran un grupo organizado que buscaba cambiar algo (11). No tenían jefes ni fundadores, eran estudiantes, jóvenes intelectuales críticos, deseosos de aprender en el camino, de vivir el día a día (o, mejor dicho, la noche), de darle rienda suelta a sus placeres. Su rebeldía no era en términos revolucionarios, sino en el estallido de la juventud, en una época de cambios.

Goliardos
Fuente: clasica2.com

Todo lo bueno tiene un fin

Los Goliardos desaparecieron a mediados del siglo XIII. Aunque sus costumbres, como andar desnudos por la calle e interrumpir las misas con cantos obscenos, hicieron que la iglesia los prohibiera de cuando en cuando (12), ellos desaparecieron como fruto de su propio tiempo y de su misma condición. La enseñanza se hizo más estable en las universidades, así que los estudiantes necesitaban viajar menos en busca de profesores. Además, la burocracia del estado y de la iglesia creció tanto que necesitó de esos nuevos jóvenes letrados.

goliardos carmina burana
“Carmina Burana”, una colección de canciones de amor de goliardos y vagabundos de la Abadía de Benediktbeuern. Fuente.

Básicamente, el mismo sistema se los tragó, se hicieron viejos y, posiblemente, tomaron parte de todo aquello de lo que se burlaban (13). Los que quedaron, posiblemente, eran los más críticos, o pertenecientes a los grupos más pobres, que dejaron de ser mantenidos por los señores, por lo que dejó de ser rentable el oficio. En pocas palabras, los Goliardos se hicieron adultos.



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Le Goff, 1996, pp. 39-40.

(2) Martínez, 1996, p. 459.

(3) Marcos Casquero, 1994, p. 136.

(4) Guzmán, 2012, p. 64.

(5) Le Goff, 1996, p. 40.

(6) Eckmeyer, 2010, p. 2.

(7) Marcos Casquero, 1994, p. 131.

(8) Marcos Casquero, 1994, p. 140.

(9) Guzmán, 2012, p. 70.

(10) Le Goff, 1996, p. 43.

(11) Guzmán, 2012, p. 47.

(12) Martínez, 1996, p. 460.

(13) Le Goff, 1996, p. 47.


Bibliografía

  • Eckmeyer, M. 2010, “Un trío olvidado. Consideraciones en torno al estudio de la música de juglares, ministriles y goliardos”, Actas Del II Congreso Iberoamericano De Investigación Artística y Proyectual.
  • Guzmán, A., 2012, “De los goliardos a los clérigos «falsos»”, Espacio Tiempo y Forma. Serie III, Historia Medieval, pp. 43-84.
  • Le Goff, J., 1996, Los Intelectuales en la Edad Media, Gedisa, España.
  • Marcos Casquero, M. A., 1994, “Clérigos vagabundos”, Cuadernos de Cemyr, nº 4, pp. 107-124.
  • Martínez, P. P., 1996, “Los Goliardos desparecieron hace siete siglos”, Aldaba: revista del Centro Asociado a la UNED de Melilla, pp. 459-474.
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David De Pablo
Historiador. Candidato a doctor en Antropologia, especialidad en Antropología Histórica. Máster en Historia Medieval y en Sociología Histórica. viviendo en Praga.