La Puerta del Infierno de Turquía: Hierápolis y su Plutonio

La puerta del infierno está en Turquía, amigas… O eso pensaban los romanos. Para contaros esta historia, primero, vamos a tener que trasladarnos a Hierápolis. Era una ciudad grecorromana de la antigua Frigia (hoy, Pamukkale: Denizli, suroeste de Turquía; famoso destino turístico en el que destacan sus aguas termales), cuyas ruinas aún existen y podemos visitar (1). ¿Quién fundó esta ciudad? Pues Eumenes II de Pérgamo, en el siglo II a.n.e. (2). En el año 133, los romanos se hicieron con la ciudad, que se convirtió en todo un reclamo por sus aguas, supuestamente, curativas (3). Y resulta que, desde mediados del siglo XX, Hierápolis ha sido una mina de oro para la arqueología (4).

Hierápolis ciudad grecorromana de la antigua Frigia Pamukkale Denizli suroeste de Turquía
Ruinas de Hierápolis. Fuente.

A nosotras, en concreto, nos interesa un templo muy especial que se descubrió en Hierápolis y que ya describieron Estrabón en su Geografía, y Plinio el Viejo en su Historia Natural, en el siglo I (5): el Plutonio.

Hierápolis, donde están las aguas termales y el Plutonio, (…) el Plutonio es una entrada bajo una pequeña cresta del territorio montañoso que hay encima, de tamaño suficiente como para poder acoger a un hombre y de gran profundidad. Ante dicha entrada hay un cercado cuadrangular de más o menos un hemipletro de perímetro y lleno de un vapor tan nebuloso y espeso que apenas se puede ver el suelo. Si uno se aproxima al cercado por cualquier punto de su perímetro el aire es inofensivo porque, al no haber viento, está libre de ese vapor, ya que dicho vapor permanece dentro del recinto; pero cualquier animal que pase al interior se topa con una muerte inmediata. (ESTRABÓN).

Dan el nombre de respiraderos, amén de pozos de Caronte, a unos agujeros que exhalan una emanación mortífera: así llaman a un lugar en Ampsanto de los Hirpinos, junto al templo de Mefite, donde los que entran mueren y de igual modo en Hierápolis, en Asia, a otro que sólo es inocuo para el sacerdote de la Gran Madre. (PLINIO EL VIEJO) (6).

El plutonio de Hierápolis o la puerta de Plutón: la puerta del infierno de Turquía

Efectivamente, en Hierápolis existe un templo dedicado a Plutón. ¿Que quién es Plutón? Pues el dios del inframundo romano, equivalente al Hades griego (7). Dicho templo, el Plutonio, también está dedicado a Proserpina. Ella es la equivalente romana de Perséfone, la esposa – a la fuerza – de Hades y, por ende, reina del Mundo de los Muertos. En el mundo romano, Proserpina es, directamente, la diosa de los infiernos (8).

Y es que en Hierápolis, además de unas aguas la mar de buenas que la convertían en un balneario de postín, los romanos también encontraban un destino turístico muy distinto y bastante más siniestro… Peregrinos de toda la región llegaban en manada para visitar la mismísima puerta del infierno (9).

Plutonio de Hierápolis Puerta del Infierno de Turquía
Plutonio de Hierápolis. Fuente.

Sacrificios animales en honor a Plutón

Vayamos por partes. Primero hay que explicar que los romanos pensaban que el Plutonio estaba construido sobre una puerta al inframundo. Pero literalmente; de verdad de la buena. Una puerta del infierno, en Turquía, de la que salían vapores mortales, tal y como nos narran Estrabón y Plinio el Viejo (10). ¿De dónde se sacaron este cuento? Pues resulta que se dieron cuenta de que cualquier animal que se acercaba a esta cueva, bajo el templo, la espichaba en menos que canta un gallo. Los animales se asfixiaban (11). Y claro, los sacerdotes galos, eunucos consagrados a Cibeles (12), Diosa de la Madre Tierra y la gran diosa de Frigia (de ahí que Plinio el Viejo se refiera a ella como «la Gran Madre», cuando nombra a la diosa relacionada con Hierápolis, como vimos); digamos que equivale a la Rea griega (13) – vieron un filón…

La cosa es que empezaron a llegar peregrinos a mansalva, que les pagaban a estos sacerdotes para que realizasen sacrificios al dios Plutón en su nombre. Hay que tener en cuenta que en el mundo grecorromano el inframundo no tenía una concepción negativa, sino que era el lugar donde iban a parar todas las almas. Por ello, adorar a Plutón para buscar sus favores y que estuviese tranquilito, era de los más normal. Así, en el Plutonio, los romanos hacían sacrificios animales (de toros, carneros y pájaros) (14).

¡Aquí está la Puerta del Infierno! ¡Clarísimamente!

Los peregrinos, sentadicos muy cómodos en asientos elevados, venían como los animales morían y, sin embargo, los sacerdotes que los portaban, ¡sobrevivían! (15). Para la mentalidad romana, esto era una prueba irrefutable de los «poderes sobrenaturales» de los sacerdotes y de que allí estaba la puerta al inframundo.

Y decidir qué ser vivo moría debía ser cosa de Cerbero, ese perrico de tres cabezas, “mascota” de Plutón, Dios del Inframundo, que vigilaba la puerta del infierno (16) y soltaba su aliento tóxico (que eran los vapores que fluían del suelo), reclamando víctimas en nombre de su amo, Plutón (17).

La versión de Estrabón de lo que ocurría en la Puerta del Infierno de Turquía

Estrabón nos dejó testimonio escrito del espectáculo que se desplegaba en el Plutonio de Hierápolis:

(…) los toros que son llevados allí se caen y se les saca cadáveres, y nosotros echamos allí gorriones que dejaron de respirar al momento y se cayeron. En cambio, los eunucos castrados pasan por allí sin sufrir ningún daño, hasta el punto de acercarse incluso a la entrada, inclinarse y bajar un trecho, aunque conteniendo la respiración lo más posible (18).

 

Como os imaginaréis, este show, aunque macabro, supuso un reclamo turístico de magnitudes increíbles en el mundo antiguo (19). Normal, si creías en Plutón y en el Inframundo. Pero nosotras ni somos romanas ni creemos en perros de tres cabezas, ¿verdad? Entonces, ¿qué leches pasa en la puerta del infierno de Turquía? ¿Existe una explicación científica y racional para estos hechos? Pues sí y os la voy a contar ya mismo.

La ciencia nos revela la verdad sobre la Puerta del Infierno de Turquía

Resulta que Hierápolis se erige sobre unas fallas – hay fuerte actividad tectónica: los terremotos son frecuentes –, por lo que la emisión de gases geogénicos (del interior de la Tierra) es habitual (20). El templo de Plutón se excavó entre 2011 y 2013, y en 2014 lograron total acceso al sótano: a la llamada “puerta del infierno” de Turquía (21). Entonces, se hicieron mediciones de gas y, ¡oh sorpresa!, el nivel de oxígeno era muy bajo y había una concentración de CO2 del 91% (también la concentración de radón y helio era alta). ¿Qué significa esto? Pues que un “lago” de gas mortal residía en la cueva, bajo el Plutonio, reflejo de aquel aliento letal del inframundo, en el que creían los romanos, que hoy en día sigue siendo altamente tóxico. Así que no, los animales no pueden sobrevivir allí (22).

Sin embargo, su letalidad depende de las condiciones climáticas: solo resulta mortal si no hay luz solar directa ni fuertes movimientos de aire. ¿En qué se traduce esto? Pues en que en días soleados o ventosos, durante el día estás a salvo. Pero en la noche y a primeras horas de la mañana, la cosa cambia: es cuando mueren la mayoría de los animales. Además, para resultar letal, influye la altura a la que te encuentres: cuanta más altura, menos concentración de CO2 (23).

Unos sacerdotes con muchísimo morro

Esto es lo que llevó a los antiguos griegos y romanos a pensar que aquello era la puerta del inframundo, y llevar animales allí para ver como morían en cuestión de minutos, era una auténtica atracción turística (24). Pero, ¿por qué los sacerdotes no la diñaban? Fácil: se mantenían erguidos durante el sacrificio (incluso se subían a una piedra), y su nariz y boca estaban por encima del nivel tóxico del gas (cosa que no ocurría con los animales). Así, las gentes que presenciaban el ritual pensaban que tenían poderes sobrenaturales. Aunque no tenemos pruebas para afirmarlo con rotundidad, es evidente que estos listillos eran conscientes del gas y de sus cambios según la hora y condiciones del día: no se les ocurría hacer sus ceremonias en plena noche, cuando las concentraciones de CO2 matarían a un humano en un minutillo (25). ¡Qué gachones!

Estrabón ya se olió en su momento la tostada y se percató de que estos sacerdotes «hacían trampa». Aunque, en sus palabras, también podemos percibir el pensamiento mágico característico de su época:

(…) los eunucos castrados pasan por allí sin sufrir ningún daño (…) aunque conteniendo la respiración lo más posible (pues yo he visto en su aspecto la muestra de cierto sufrimiento de ahogo), y esto bien porque sea propio de todos los que están lisiados de esa forma, bien sólo de los que tienen relación con el templo, y bien sea por una predisposición divina, como es natural suponer en los casos de inspiración, o bien porque esto ocurra gracias a ciertos poderes que sirven de antídoto (26).

Puerta del Infierno de Turquía templo de plutón plutonio
Puerta del Infierno de Turquía. Fuente: BBC.

La Puerta del Infierno de Turquía abierta al público

Cuando se produjo la cristianización del Imperio Romano, todas estas creencias y rituales en torno a Plutón se consideraron paganos y empezaron a ser perseguidos y castigados con la muerte. Finalmente, Hierápolis fue abandonada (27). Sin embargo, como ya os comenté, a día de hoy la antigua ciudad grecorromana ha resucitado en forma de balneario. Sus aguas están cotizadísimas y tienen fama de sanadoras (28). En 1988, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad las ruinas de Hierápolis (29). Por supuesto, el Plutonio también está protegido por la UNESCO (30). Tanto Hierápolis como la Puerta del Infierno son uno de los destinos turísticos más visitados de Turquía en la actualidad (31).

Y es que la Puerta al Inframundo nos sigue llamando la atención, amigas. Tras restaurar el Plutonio y colocar una pasarela a la distancia adecuada para que no suponga un peligro para la salud, las autoridades de Turquía, en junio de 2022, han abierto al público el paso a la Puerta del Infierno (32). Así que ya podemos ir al Plutonio y ver la mismísima Puerta al Inframundo grecorromano. Pero, tened cuidado si lo hacéis, no vaya a ser que Cerbero ese día esté juguetón y asome las fauces para atraparos con su aliento tétrico. Llevad encima una medallita de Cibeles, por si las moscas. Que nunca está de más ser precavidas. Sí, soy una cachonda mental; lo asumo.



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) D’Andria, 2018, p. 90. Falk, 2021. Matilla Séiquer y Gallardo Carrillo, 1998, p. 251. Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1359. Romero, 2018. Zeyrek, 2019. “Hierápolis de Frigia fue una de las principales ciudades helenísticas, romanas y bizantinas del suroeste de Asia Menor”. Cantisani, Vettori, Bracci, Degano, Lucejko, Ismaelli y D’Andria, 2019, p. 1.

“Hierápolis se asienta, casi majestuosamente, sobre una plataforma de piedra caliza a unos 350 metros sobre el nivel del mar, en el borde occidental de la meseta de Anatolia, y domina el valle del río Lykos, eminentemente fértil, en el oeste de Asia Menor. En extensión, sus ruinas cubren casi 800.000 m2 y está claro que siempre debieron formar un hito destacado”. Arthur, 2012, p. 275.

(2) Falk, 2021. Zeyrek, 2019.

“La documentación más antigua en la que aparece el nombre de la ciudad no se puede remontar más allá de época asiria, en que se conoce bien como Nampigi, Namppigi, o Bambuki. (…) En cuanto al nombre griego no quiere decir más que Ciudad Santa”. Matilla Séiquer y Gallardo Carrillo, 1998, pp. 251-252.

(3) “Bajo el dominio romano, se convirtió en una próspera ciudad balneario; en el siglo III, los visitantes venían de todo el Imperio para admirar el paisaje y bañarse en las aguas supuestamente curativas”. Falk, 2021.

“Hace 2 mil años, la ciudad romana de Hierapolis ya era un destino turístico internacional. Por las propiedades curativas de sus lagunas, enriquecidas tras miles de años de sales propicias, el sitio se convirtió en un lugar icónico para pasar un día de spa. Visitantes de todo el Imperio llegaban «para admirar el paisaje y bañarse en las aguas supuestamente curativas»”. Fischer, 2022.

(4) D’Andria, 2018, p. 90. Desde 1957. “La antigua ciudad contiene múltiples sitios históricos importantes que se han abierto a los visitantes hasta ahora, como la tumba de Martyrion y la tumba de San Felipe”. Zeyrek, 2019. “En total, se han llevado a cabo más de 50 años de investigación arqueológica”. Arthur, 2012, p. 275.

(5) Falk, 2021. Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1359. “Fuente de primera mano es Estrabón, sin duda, para los lugares que visitó (Comana, Cataonia, Nisa, Traies, Acaraca, Hierápolis, Magnesia del Meandro, Mázaca, Éfeso, Tarso, Rodas y Cos), como revela él mismo en muchos casos”. De Hoz García-Bellido en Estrabón, 2003, p. 19.

(6) Estrabón, XIII, 4, 14 (Estrabón, 2003, pp. 449-450). Plin., Nat., 2, 95 (Plinio el Viejo, 1995, p. 453).

(7) Plutón (Πλούτων) “«el Rico», es un sobrenombre ritual de Hades, dios de los infiernos. Se le ha asimilado al dios latino Dis Pater, que, como él, era en su origen un dios agrario, porque toda clase de riqueza procede del suelo”. Grimal, 1989, p. 436.

(8) “En Roma, Proserpina es la diosa de los Infiernos. Desde muy pronto fue asimilada a la Perséfone griega, y parece que debe a esta asimilación su carácter infernal. En su origen fue sin duda una divinidad agraria, que presidía a la germinación. Su culto fue introducido oficialmente, junto con el de Dis Pater (asimilado a Hades), en el 249 antes de Jesucristo. Entonces se celebraron en su honor «Juegos Tarentinos», llamados así más que por la ciudad de Tarento, por un lugar del Campo de Marte conocido por Tarentum”. Grimal, 1989, p. 456.

“Plutonium, el santuario de los Dioses del Inframundo”. Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1360. “Durante la antigüedad, Hierápolis fue un famoso destino de peregrinación, el centro de un culto, debido al Ploutonion, el santuario dedicado a Hades-Plutón y su esposa Kore-Perséfone”. Cantisani, Vettori, Bracci, Degano, Lucejko, Ismaelli y D’Andria, 2019, p. 1.

(9) “(…) los peregrinos viajaron desde toda la región para pagar a los sacerdotes del templo para que hicieran sacrificios a Plutón en su nombre”. Falk, 2021. “(…) había quienes visitaban la ciudad como feligreses. Especialmente, para aquellas personas que querían rendir tributo a Plutón: el dios del inframundo. Justo ahí, se había erigido una mítica Puerta del Infierno, desde donde emergía ‘el aliento sepulcral’ de Cerbero, el perro guardián del inframundo”. Fischer, 2022.

(10) Estrabón, XIII, 4, 14 (Estrabón, 2003, pp. 449-450). Plin., Nat., 2, 95 (Plinio el Viejo, 1995, p. 453). Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1360. “El santuario fue monumentalizado durante la época imperial temprana (siglo I a. C. – siglo I d. C.) exactamente sobre la entrada a una cueva natural, de la que emergen aguas termales y gases venenosos. Se utilizaba para rituales sagrados: sacrificios, incubación, curación”. Cantisani, Vettori, Bracci, Degano, Lucejko, Ismaelli y D’Andria, 2019, p. 1.

(11) Falk, 2021. Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1360.

(12) “El hecho de arrojar toros a la gruta hace alusión a un taurobolio, sacrificio típico del culto a Cibeles, como los son también los eunucos (galli), sacerdotes de esta diosa”. De Hoz García-Bellido en Estrabón, 2003, p. 450.

(13) Cibeles (Κυβέλη) “es la gran diosa de Frigia; con frecuencia se la llama la Madre de los Dioses, o la Gran Madre. Su poder se extiende sobre la Naturaleza toda, cuya potencia vegetativa personifica. Es honrada en las montañas del Asia Menor, desde donde su culto se ha difundido por todo el mundo helénico y, más tarde, por el romano, (…). Con frecuencia, Cibeles es considerada por los mitógrafos griegos como una simple encarnación (o incluso una sencilla «apelación») de Rea, madre de Zeus y de los demás dioses hijos de Crono. Cibeles sería la Rea adorada en el monte Cibele de Frigia. (…) La importancia de Cibeles se debe principalmente al culto orgiástico que se desarrolló a su alrededor, y que sobrevivió hasta una época tardía bajo el Imperio romano”. Grimal, 1989, p. 100.

“(…) en Hierápolis [Hierápolis de Frigia], en Asia, a otro que sólo es inocuo para el sacerdote de la Gran Madre [La diosa de origen frigio Cibeles]”. Plin., Nat., 2, 95 (Plinio el Viejo, 1995, p. 453).

(14) Falk, 2021. Mastrodicasa, Cuenoud, Pasquier y Carron, 2018, p. 326. “Durante siglos, los romanos veneraron la Puerta del Infierno de Hierapolis como el pasadizo directo al inframundo. A diferencia de la concepción judeocristiana, el panteón romano no necesariamente lo concebía como un lugar de castigo perpetuo, lleno de llamas y fuego. Por el contrario, era un espacio a donde iban todas las almas al terminar su transitar terrenal. Buscando el favor de Plutón —o Hades, en la tradición de la Grecia Antigua—, los romanos erigieron alrededor del año 130 a.C. un santuario para venerarlo. En aquel entonces, se le hacía referencia como Plutonion, a donde los peregrinos viajaban para hacer sacrificios para el dios del inframundo. En aras de mantener al dios del inframundo tranquilo, los romanos que visitaban Hierapolis sacrificaban algunos animales en su templo”. Fischer, 2022.

(15) Cantisani, Vettori, Bracci, Degano, Lucejko, Ismaelli y D’Andria, 2019, p. 1. Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1360. “(…) en Hierápolis (…) sólo es inocuo para el sacerdote de la Gran Madre”. Plin., Nat., 2, 95 (Plinio el Viejo, 1995, p. 453). “En la antigüedad, se pensaba que estaban protegidos del aliento de Cerbero por castración”. Mastrodicasa, A., Cuenoud, A., Pasquier, M. y Carron, P. N., 2018, p. 326. “Mientras los sacerdotes llevaban a los toros a la arena, los ciudadanos podían sentarse en asientos elevados y observar cómo los vapores que emanaban de la puerta los llevaban a la muerte”. Romero, 2018.

(16) Cerbero (Κέρβερος) “es el «perro del Hades», uno de los monstruos que guardaban el imperio de los muertos, vedaban la entrada en él a los vivos y, sobre todo, impedían la salida. La imagen que de este monstruo se daba con más frecuencia era la siguiente: tres cabezas de perro, una cola formada por una serpiente y, en el dorso, erguidas, multitud de cabezas de serpiente. Se dice también que tenía cincuenta cabezas, o incluso ciento. Estaba encadenado ante la puerta del Infierno y aterrorizaba a las almas cuando entraban”. Grimal, 1989, p. 97.

(17) Falk, 2021. “Todos ellos [los animales sacrificados] —junto con otras ofrendas— tendrían que pasar a través de la Puerta del Infierno. Al cruzar, era común que los visitantes hablaran del ‘aliento tóxico’ de Cerbero, el eterno centinela de Plutón”. Fischer, 2022.

(18) Estrabón, XIII, 4, 14 (Estrabón, 2003, p. 450).

(19) Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1359.

(20) “Hierápolis está construida sobre la falla de Pamukkale, una zona de falla tectónica activa de 35 km de largo donde las grietas en la corteza terrestre permiten que el agua rica en minerales y los gases mortales escapen a la superficie. Uno de ellos pasa directamente por debajo del centro de la ciudad y en el Ploutonion (…) una zona de falla activa también causa terremotos, que arrasaron la ciudad en 17 dC, 60 dC y nuevamente en los siglos 17 y 14. Finalmente, Hierápolis fue abandonada”. Falk, 2021. “Esto no era más que un intenso olor a azufre, que venía de las formaciones rocosas milenarias características del Este turco”. Fischer, 2022.

(21) Investigadores como Hardy Pfanz (Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019). Falk, 2021. “(…) fue excavado entre 2011 y 2013 durante la campaña de la Misión Arqueológica Italiana en Hierápolis (D’Andria 2013)”. Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1360. Zeyrek, 2019. Para conocer el trabajo de D’Andria: D’Andria, 2018 y Cantisani, Vettori, Bracci, Degano, Lucejko, Ismaelli y D’Andria, 2019. Para conocer la campaña de 2014: Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, pp.1363-1365.

(22) “En una gruta debajo del templo de Plutón, se encontró que el CO2 se encontraba en concentraciones letales de hasta el 91%. Sorprendentemente, estos vapores todavía se emiten en concentraciones que hoy en día matan insectos, aves y mamíferos. (…) Nuestras mediciones confirman la presencia de CO2 geogénico en concentraciones que explican las antiguas historias de toros, carneros y pájaros cantores asesinados durante las ceremonias religiosas. También corroboran con fuerza que, al menos en el caso de Hierápolis, escritores antiguos como Estrabón o Plinio describieron un fenómeno místico con mucha exactitud y sin mucha exageración”. Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1359.

“Todo a causa de una gruta que data de hace 2.200 años de la que emana dióxido de carbono volcánico en concentraciones mortales. La cueva fue redescubierta por arqueólogos de la Universidad de Solento (Italia) hace tan solo 7 años”. Romero, 2018.

(23) Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1359. Pfanz “Regresó a Hierápolis al año siguiente y esta vez estudió las concentraciones del gas en diferentes momentos del día. ‘Notamos que durante el día, cuando hace calor y hace sol, el dióxido de carbono se disipa rápidamente’, dijo. ‘Pero debido a que el dióxido de carbono es más pesado que el aire, por la noche, cuando hace más frío, se acumula en la arena, creando un lago letal de gas a nivel del suelo’. Su conclusión: los animales, con sus narices cerca del suelo, se asfixiaron rápidamente en esta nube tóxica, pero los sacerdotes, de pie más altos, respiraban niveles mucho más bajos de CO2 y pudieron sobrevivir”. Falk, 2021.

(24) Pfanz, Yüce, Gulbay y Gokgoz, 2019, p. 1359.

(25) Mastrodicasa, A., Cuenoud, A., Pasquier, M. y Carron, P. N., 2018, p. 326. “¿Fue este espectáculo un truco masivo de confianza para hacer dinero, o los sacerdotes realmente creían que se estaban comunicando con los dioses? ‘No hay duda de que el Ploutonion en Hierápolis era un gran negocio’, dijo Yeomans, ‘pero es difícil estar seguro de si los sacerdotes realmente entendieron lo que estaba pasando. Algunos bien pueden haber atribuido su supervivencia al favor de lo divino, mientras que otros pueden haberlo considerado como un fenómeno natural, aunque enigmático, que podría observarse y, al menos hasta cierto punto, predecirse’”. Falk, 2021.

(26) Estrabón, XIII, 4, 14 (Estrabón, 2003, p. 450).

(27) Fischer, 2022. “Está atestiguada la existencia de minorías cristianas a partir de mediados del s. II. Sabemos que a finales del siglo IV está mucho más extendido el cristianismo aunque todavía funciona el santuario de Atargatis, pero es posible, como apunta Goossens que las medidas tomadas por Teodosio I en 391 y 392 contra el culto pagano provocaran la destrucción del templo o bien su conversión en iglesia, aunque esto no acabaría definitivamente con el culto ancestral que al menos pervive hasta mediados del s. VI”. Matilla Séiquer y Gallardo Carrillo, 1998, p. 254.

(28) “A más de 1000 años que la religión oficial del Imperio Romano empezó a ser la cristiana, Hierapolis sigue siendo un lugar de sanación para los turistas contemporáneos. Las aguas termales de la antigua ciudad romana siguen acogiendo a personas que buscan sanar males de la piel y de varios órganos internos. Otros, sencillamente van a descansar”. Fischer, 2022.

(29) Cantisani, Vettori, Bracci, Degano, Lucejko, Ismaelli y D’Andria, 2019, p. 1. UNESCO, s.f.

(30) “La también conocida como ‘puerta de entrada a la tierra de los muertos’, según las fuentes antiguas, (…). El Plutonio forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO”. Zeyrek, 2019.

(31) Fischer, 2022.

(32) “Aunque ya existían tours específicos para las ruinas del Plutonion, el paso a la Puerta del Infierno estaba restringido para los visitantes. Sin embargo, permanecerá abierta a partir de ahora. El lunes 20 de junio, las autoridades turcas determinaron que las obras de restauración habían sido exitosas. Por lo tanto, ya no representaba un riesgo para los visitantes. Se colocó una pasarela por donde los turistas podrán acceder a la Puerta del Infierno. Aunque las emisiones de azufre inquietaron a las autoridades por décadas, este pasadizo se colocó «a una distancia segura de la puerta permite a los visitantes echar un vistazo al antiguo inframundo de los pecadores«, según explican medios locales”. Fischer, 2022.


Bibliografía

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  • Cantisani, E., Vettori, S., Bracci, S., Degano, I., Lucejko, J. J., Ismaelli, T. y D’Andria, F., 2019, “The Ploutonion of the Archaeological Site of Hierapolis (Turkey): A Gate to the Underworld and the Knowledge”, Open Access Journal Archaeology & Anthropology (OAJAA), vol. 1, nº 3, 24 de junio de 2019, Iris Publishers, San Francisco. [En línea] Disponible en https://irispublishers.com/oajaa/pdf/OAJAA.MS.ID.000514.pdf (04 de diciembre de 2022).
  • D’Andria, F., 2018, “The Ploutonion of Hierapolis in light of recent research (2013-17)”, Journal of Roman Archaeology, nº 31, pp. 90-129.
  • Estrabón, 2003, Geografía. Libros XI-XIV (Introducción, Traducción y Notas de Mª Paz de Hoz García-Bellido), Editorial Gredos, Madrid.
  • Falk, B., 2021, “Turkey’s mysterious ‘portal to the underworld’”, BBC, 29 de junio de 2021. [En línea] Disponible en https://www.bbc.com/travel/article/20210629-turkeys-mysterious-portal-to-the-underworld (04 de diciembre de 2022).
  • Fischer, A., 2022, “La mítica ‘Puerta del Infierno’ de Turquía estará abierta al turismo internacional de ahora en adelante”, National Geographic en Español, 24 de junio de 2022. [En línea] Disponible en https://www.ngenespanol.com/traveler/la-puerta-del-infierno-de-turquia-abre-sus-puertas-al-turismo-internacional/ (04 de diciembre de 2022).
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  • Mastrodicasa, A., Cuenoud, A., Pasquier, M. y Carron, P. N., 2018, “Intoxication aiguë au dioxyde de carbone. Clinical Case of an Acute Carbon Dioxide Poisoning”, Annales Françaises de Médecine d’Urgence, vol. 8, nº 5, pp. 326-331, Lavoisier: Éditeur Scientifique, Technique et Médical, Cachan.
  • Matilla Séiquer, G. y Gallardo Carrillo, J., 1998, “Urbanismo: Ciudades y Necrópolis”, Romanización y Cristianismo en la Siria Mesopotámica, Antig. crist. (Murcia) XV, pp. 247-298.
  • Pfanz, H., Yüce, G., Gulbay, A. H. y Gokgoz, A., 2019, “Deadly CO2 gases in the Plutonium of Hierapolis (Denizli, Turkey)”, Archaeological and Anthropological Sciences, nº 11, pp. 1359–1371.
  • Plinio el Viejo, 1995, Historia Natural, Libros I y II (Introducción General Guy Serbat Traducción y Notas de Antonio Fontán, Ana Mª Moure Casa y Otros, Editorial Gredos, Madrid.
  • Romero, S., 2018, “Descubren una ‘Puerta del Infierno’ en Turquía”, Muy Historia, 19 de febrero de 2018. [En línea] Disponible en https://www.muyhistoria.es/h-antigua/articulo/descubren-una-puerta-del-infierno-en-turquia-741519032124 (04 de diciembre de 2022).
  • UNESCO, s.f., “Hierápolis – Pamukkale”, Unesco. [En línea] Disponible en https://whc.unesco.org/es/list/485 (04 de diciembre de 2022).
  • Zeyrek, S., 2019, “Restauran la ‘Puerta del Infierno’ en la antigua ciudad de Hierápolis, en Turquía”, Anadolu Agency, 16 de septiembre de 2019. [En línea] Disponible en https://www.aa.com.tr/es/cultura/restauran-la-puerta-del-infierno-en-la-antigua-ciudad-de-hier%C3%A1polis-en-turqu%C3%ADa/1584583# (04 de diciembre de 2022).
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Ana Inmaculada Morillas Cobo
Escritora y divulgadora. Redactora, revisora de contenidos y editora de Khronos Historia. Mis áreas de mayor interés - como comprobaréis si me leéis - son la Historia de la Mujer, la Historia de las Religiones, la Filosofía Política y la Antropología. Como buena cinéfila y melómana, me encanta practicar la miscelánea cuando escribo (llamadme friki). De firmes posiciones feministas y marxistas.