El día 1 de noviembre del año 1700 en Madrid, Carlos II de la dinastía de los Austrias, fallecía a la corta edad de 38 años. Felipe V solo era un proyecto, por entonces Felipe de Anjou.

No deja descendientes directos debido a la endogamia característica de los Habsburgo. ¡Madre mía!, los vastos territorios españoles se tambaleaban.

Debido al conocimiento de la enfermedad de Carlos II y su imposibilidad de procrear, dejó por escrito sus voluntades. Entre ellas, el deseo de que su Corona la adquiera su sobrino Felipe de Anjou, uno de los hijos de su hermana María Teresa de Austria. Imaginad el follón. El conflicto estalla ante la posibilidad de una unión dinástica entre los dos grandes reinos en ese momento: la Francia del gran Luis XIV y los territorios españoles, antaño gloriosos y ahora sólo una pequeña sombra de lo que fueron. Y sin que nadie la invite, Austria interviene.

Tras quince años de batallas y escaramuzas, el pretendiente francés, Felipe de Anjou, sale victorioso. Reinan los Borbones en España y Felipe V es la mejor prueba de ello.

Felipe de Anjou coronación
España ofrece la corona a Felipe de Anjou en presencia del cardenal Portocarrero, de Henri Antoine de Favanne (1704), Châteaux de Versailles et de Trianon (Versalles).

Comienza su reinado… ¡y las reformas! De Felipe de Anjou a Felipe V

Después de esta introducción épica y dramática hay que relajarse a la hora de hablar de este monarca. Tenemos de él muy pocas biografías e información puesto que quedó eclipsado por el reinado de uno de sus hijos, Carlos III (más conocido como el alcalde de Madrid). A pesar de todo, fue un rey que dio que hablar, puesto que como se puede ver hoy en día, la relación entre franceses y españoles… muy cordial no es.

Como en toda guerra, Felipe de Anjou tuvo sus fanes. En verdad, la mayor parte del territorio peninsular pero, como diríamos hoy en día, también tuvo sus haters. Estos se encontraban, sobretodo, en lo que hoy conocemos como País Vasco y Cataluña. (1) A esto debemos sumarle una de las reformas más importantes que llevó a cabo: los decretos de Nueva Planta, una reforma salomónica de todo el aparato administrativo, económico y legislativo… vamos ¡un gran berenjenal! Esto conllevó la agitación y el descontento de sus medidas «a la francesa».

“Dios ha puesto la corona de España sobre mi cabeza. La mantendré mientras me quede una gota de sangre en mis venas”. (2)

Felipe V rey de España
Proclamación de Felipe V como Rey de España en el Palacio de Versalles (Francia) el 16 de noviembre de 1700 de François Gérard.

Y cómo no, los cotilleos que no falten

Y como todo buen monarca en esta época, no debemos dejar pasar todos los rumores, chascarrillos y cotilleos que rodean a la figura del gran Felipe V. Por lo que recogen varios historiadores (3), era de naturaleza melancólica y apático. Vamos, el niño rarito de toda la vida. Claro, que haberte criado a la sombra de Luis XIV (el Rey Sol), su abuelo y uno de los monarcas más importantes y poderosos de la historia, pues no tiene que ser fácil.

Por otro lado, encontramos otros historiadores mucho más críticos que nos dicen esto del pobre Felipe de Anjou (4):

Felipe V era un anormal, con periodos de lucidez y otros en los que frisó la locura completa; sus obsesiones y ridículas manías parecerían increíbles si no estuvieran atestiguadas por numerosos y veraces conductos. Solo la esperanza de ser rey de Francia le hacía resobrar la lucidez y la actividad.”

Algunas de las cosas que podemos destacar en estos comportamientos altamente extraños del monarca van desde no cambiarse la camisa en mucho tiempo por temor a que la ropa limpia estuviera envenenada o a ir por el Palacio Real como Dios le trajo al mundo. Además, la higiene personal del rey era repulsiva y la suciedad iba en aumento. ¡Rechazaba ser afeitado y que le cortasen las uñas! (Parecía un auténtico mendigo).

Llegaba a permanecer en la cama durante días en un estado letárgico y, en otras ocasiones, salía del palacio desatendiendo los asuntos de Estado. Otras veces, organizaba las reuniones con sus consejeros a altas horas de la mañana. Vamos, toda una caja de sorpresas estaba hecho el hombre.

Por último, porque ya hemos dicho bastante de su majestad, se realizaba mordiscos a su propia persona y gritaba como un energúmeno sin que nadie pudiera calmarlo. También entonaba cánticos y realizaba constantes muecas extrañas. Estar al lado del rey no era moco de pavo, puesto que estaba literalmente, loco. Pero bueno, eso es otra historia.

La desgraciada descendencia

Como muchos de los monarcas de la época, Felipe V se casó en dos ocasiones. Su primera esposa fue María Luisa Gabriela de Saboya, una hermosa joven que era prima de Felipe V (y luego nos extrañamos de que nos salgan los hijos como Carlos II). Con ella tuvo cuatro hijos que fallecieron muy temprano; como fue el caso de Luis I, que consiguió la corona por la abdicación (y locura) de su padre y sólo estuvo en el poder 229 días. El reinado más corto de la Historia de España. Vamos, un abrir y cerrar de ojos. (5)

Tras el fallecimiento de su primera esposa (por lo que dicen, él estaba terriblemente enamorado de ella), el rey empeoró de carácter. Lo mismo que «el rey loco» de Juego de Tronos. Luego llegó una buena mujer italiana que según las malas lenguas era quien dirigía realmente el reino mientras el monarca estaba a por uvas: Isabel de Farnesio, bautizada por el pueblo de Madrid como «la parmesana«.

Tuvieron la maravillosa cantidad de 7 hijos, aunque quizás el más destacado sea el «Alcalde de Madrid»: Carlos III.

La familia de Felipe V de Louis Michel van Loo (1743), Museo del Prado (Madrid). Fuente: Museo del Prado

En resumidas cuentas, lo que nos deja claro este nuevo rey Borbón fue que sus ideas reformistas tuvieron sus seguidores y sus haters, pero que sirvieron para la modernización y empuje a un país que estaba sumido en una gran miseria y atraso. Si que es verdad que no era lo que esperábamos del nieto de el Rey Sol, pero no lo hizo tan mal si a día de hoy continúan los Borbones dando guerra.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Esto se debe a que dichos territorios tenían una legislación, economía y costumbres bastantes diferentes y con los decretos de Nueva Planta, todos sus privilegios desaparecen.

(2) Carta de Felipe V a Luis XIV el 17 de abril de 1709.

(3) García Cárcel, 2002, pp. 60-140.

(4) Vidal Sales, 1997, pp. 220-232.

(5) Kamen, 2010, pp. 83-85.


Bibliografía

  • García Cárcel, R., 2002, Felipe V y los españoles, Barcelona, Ed. Plaza Janés.
  • Kamen, H., 2010, Felipe V, el rey que reinó dos veces, Madrid, Ed. Planeta.
  • Martínez Shaw, C. y Alfonso Mola, M., 2001, Felipe V, Madrid, Arlanza Ediciones.
  • Vidal Sales, J., 1997, La vida y la época de Felipe V, Barcelona, Ed. Planeta.