La trata de esclavos negros, a pesar de que las películas de Holywood nos hayan hecho creer que tan sólo se diese en Estados Unidos, también constituyó una importante actividad para las antiguas colonias españolas de América. De ahí que hoy en día en las poblaciones de los países centroamericanos o sudamericanos haya un alto porcentaje de población negra o mestiza (1).

¿Pero, no estaban ya los indios recién conquistados? ¿Por qué se empezaron a llevar esclavos negros de África?

La utilización de mano de obra indígena se utilizaría al principio, durante los primeros años después de la conquista, pero debido a las enfermedades traídas por los conquistadores su población se redujo drásticamente. Por ello, no tuvieron otra opción que buscar alternativas para solucionar el problema. En un primer momento, se pensó en traer esclavos de origen bereber y judío, ya situados en las grandes ciudades de la corona hispánica, como en Sevilla, donde de los 200.000 habitantes 6000 eran negros (2). Sin embargo, por la religión que practicaban, es decir la musulmana, las autoridades monárquicas no permitieron que entrasen al Nuevo Mundo, ya que podría dificultar el papel evangelizador de la Iglesia católica (3).

Explicado esto, el lugar al que se iría a buscar los nuevos esclavos se ubicaría en la costa oeste africana, donde los portugueses ya habían establecido una red de comercio. Contrario a lo que se puede llegar a pensar, que eran los europeos los encargados de apresar a los africanos, para luego convertirlos en esclavos, esto no es del todo cierto (4). En la mayoría de los casos serían los propios africanos, pero de distintas tribus, los que acabarían por hacer el trabajo sucio de los europeos a cambio de recibir productos lujosos de estos.

Los métodos de captura de los futuros esclavos negros

Se iniciaba un camino hacia las frondosas selvas del interior de las costas, donde se localizaban las comunidades de negros. Estas serían atacadas por las noches para obtener el despiste de las víctimas y hacer más fácil su captura. Una vez apartados de sus familias, eran encadenados con una argolla puesta en sus cuellos y conducidos junto a los demás cautivos en un largo recorrido de varios kilómetros hasta llegar a los puertos, en donde serían metidos en los barcos negreros. Desde allí, partirían rumbo hacia América y, una vez allí (5), los esclavos negros serían vendidos a los compradores de las colonias, que emplearían para sus plantaciones, comercios o servicios domésticos.

esclavos negros en las colonias españolas de América
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El trayecto hacia las Américas

Respecto al viaje, no era muy agradable para los esclavos negros, como es de suponer. Eran apelotonados en las bodegas de los barcos, encadenados con otros hombres y mujeres. Las condiciones eran pésimas, sin comida y agua durante la mayor parte del día. La higiene brillaba por su ausencia, tanto es así que a estas embarcaciones se les avistaba desde los puertos a mucha distancia por el mal olor que desprendían (6). Sin embargo, los esclavos negros también recibían un mínimo de cuidados, ya que no dejaban de ser un producto que se debía vender al llegar a tierra firme. Por ello, a los esclavos negros se les sacaba por la noche, para alimentarlos a base de unos granos de maíz e hidratarlos con unas gotas de agua; asimismo, se les bronceaba con aceite de palma para aliviar sus molestias corporales (7).

esclavos negros en las colonias españolas de América
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¿Cómo era la vida del esclavo negro en Hispanoamérica?

Vivía sometido a la explotación laboral y a la violencia de su dueño. Desempeñaba todo tipo de trabajos, tanto en el mundo rural como en el urbano. En el campo, las grandes plantaciones dedicadas al cultivo del cacao, el café, el azúcar y el tabaco eran las más importantes, sobre todo en el área antillana, es decir, las islas caribeñas de Cuba y Santo Domingo. En las ciudades, los esclavos negros se dedicaban al trabajo asalariado de las manufacturas, al artesanado e incluso a la práctica de la prostitución. Pero, sin lugar a dudas, la mayoritaria labor de los esclavos negros era el desempeñado en las tareas domésticas del hogar (8).

esclavos negros en las colonias españolas de América
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Ahora bien, es de reconocer que los esclavos negros en las colonias hispanoamericanas disponían de unos reconocimientos legales (9) ausentes en otras sociedades, como la anglosajona o la francesa de América del Norte. Sin embargo, no dejaban de ser papel mojado, ya que las condiciones de trabajo y la situación de lo esclavos negros dependían exclusivamente de la voluntad del amo (10).

esclavos negros en las colonias españolas de América
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La violencia en los castigos del amo

Entre los castigos que se han encontrado en las fuentes historiográficas podríamos explicar los siguientes. En primer lugar, la flagelación, que consistía en la utilización del látigo sobre la piel desnuda del esclavo, llegando en ocasiones a destrozarla (11). Constituía la forma de castigo más utilizada, porque no comportaba una dificultad en su uso. 

esclavos negros
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En segundo lugar, la mutilación y la tortura con máscaras de hierro, que se aplicaba en caso de que la falta fuese grave, como podría ser de la insubordinación, la huida y la agresión hacia su señor.

esclavos negros
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En tercer lugar encontraríamos el encierro, para aquellos cuya conducta había sobrepasado los límites. Si su comportamiento no se veía mejorado se le dejaba encerrado hasta conocer la muerte. Por último, es sabido que algunos propietarios hacían trabajan a sus esclavos en condiciones míseras, con claros indicios de malnutrición y deshidratación.

Por consiguiente, en algunos casos, el esclavo, como una manera de producir alguna resistencia, por menor que fuese, ejecutaba las labores asignadas erróneamente (12) con el argumento de haber entendido mal las instrucciones dadas previamente o por haberla hecho de forma obligada y de mala gana.

Las primeras revueltas y el origen del cimarronaje

Todo este escenario de tensión daría paso a las primeras rebeliones. En las Antillas se produciría en 1522 la rebelión wolof (13). Posteriormente, encontraríamos en México las llamadas insurrecciones afromexicanas (14) que, como su nombre indican, fueron protagonizadas por aquellos individuos de descendencia india y negra. Es significativo, mencionar el caso de la rebelión de Gaspar Yanga en Veracruz, el cual mantuvo una resistencia férrea e, incluso, llego a poner el peligro un virreinato (15). 

esclavos negros
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En definitiva, a pesar de integrarse en la sociedad hispanoamericana, los esclavos negros se encontraban en unas malas condiciones sociales, culturales y económicas. Además de sufrir las prácticas inhumanas de sus propietarios. Todo ello les ayudaría a desarrollar una conciencia de rebeldía que aspirase a obtener su total libertad. De ahí el fenómeno del cimarronaje (16) que se daría posteriormente en Colombia, Venezuela, Cuba, Jamaica y Panamá.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Como en Cuba, Santo Domingo, Brasil, Colombia, México, Perú y Venezuela.

(2) Bethell; Rodríquez; Yáñez, 2003, p. 140.

(3) Laviña; Peinado, 2006, p. 18.

(4) Gallego, 2004, p.12.

(5) Llegaban a los puertos de las ciudades más importantes, Veracruz y Cartagena de Indias y, después algunos eran trasladados a otros enclaves portuarios, como Santo Domingo en las Antillas, o áreas más alejadas como las del Alto Perú.

(6) Tannembaum, 1968, p. 36

(7) Tannembaum, 1968, p. 36.

(8) Beltrán, 1994, p. 57.

(9) Navas; Solares; Alvarado, 2010, p. 10.

(10) Laviña; Estadra, 1989, p. 40.

(11) Navas; Solares; Alvarado, 2010, p. 4.

(12) Portilla; Albornoz, 2002, p. 92.

(13) Se trató de una alianza maquinada entre la escasa población india con la abundante mano de obra negra, contra la reducida comunidad blanca que había emigrado hacia el continente en busca de las fortunas que ofrecían las actividades mineras.

(14) En los años 1546 y 1570.

(15) El de Luis de Velasco en 1609.

(16) Movimiento emancipador protagonizado por algunos esclavos de origen africano que hizo frente al orden colonial establecido por representar la esclavitud en los siglos XVI, XVII y XVIII.


Bibliografía

  • Beltrán, G., 1994, El negro esclavo en Nueva España: la formación colonial, la medicina popular y otros ensayos, Jalapa, México.
  • Bethell, L., Rodríguez, A. y Yáñez, C., 2003, Historia de América latina, Critica, Barcelona.
  • Gallego, J., 2005, Tres grandes cuestiones de la historia de Iberoamérica: ensayos y monografías: introducción, objetivos, metodología y CD-Rom con 51 monografía, Fundación MAPFRE TAVERA Fundación Ignacio Larramendi, Madrid.
  • Laviña, J., y Estrada, N., 1989, Doctrina para negros, Sendai Ediciones, Barcelona.
  • Laviña, J., y Peinado, J. L., 2006, Resistencias esclavas en las Américas, Doce Calles, Madrid.
  • Navas, C., Solares, S. y Alvarado, R., 2010, «Abuso y maltrato, estudio histórico de casos, X Conngreso Centroamericano Historia, Nicara»gua.
  • Portilla, M. y Albornoz, N., 2002, América Latina en la época colonial, Critica, Barcelona.
  • Tannenbaum, F., 1968, El Negro en las américas: esclavo y ciudadano, Paidós, Buenos Aires.

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