“Yo soy… Iron Man” (1). Esta simple frase lo dice todo. El mundo del cómic está en plena efervescencia y ebullición. No hay peli de superhéroes que no recaude auténticas millonadas y llene los cines. Y es que, al igual que las acciones de «Industrias Stark», la industria del cine ligada al cómic es un valor seguro. Pero para llegar aquí, los cómics tuvieron que aplicarse durante décadas el Comic Code Authority, una autocensura que se aplicaron para poder sobrevivir.

Dentro de este mundillo, todo un referente de la cultura pop, es indudable que si hay algo que abunda más que los superhéroes son los supervillanos. A día de hoy, o vives en una cueva, o conoces, o por lo menos te suenan, villanos de la talla del Joker o Thanos. Pero cualquiera de estos denominados supervillanos adolece frente al SUPERVILLANO (sí, en mayúsculas) de esta historia de superhéroes que os voy a contar. Es una historia en la cual el enemigo a abatir es tan poderoso que ni todos nuestros superhéroes juntos podrían con él. Va más allá de sus posibilidades y superpoderes… Él es el inefable ¡Dr. Fredric Wertham!, un psiquiatra germano-americano (2).

Dr. Fredric Wertham fredric wertham biografia fredric wertham comics
Fredric Wertham. Fuente: Wikipedia.

Una breve historia del cómic para comprender el por qué del Comic Code Authority

Los orígenes del cómic los tenemos en Estado Unidos (3), y no tenían nada que ver con la prolífica situación actual. Tratados como productos infantiles, se encontraban marginados. Por ello estaban relegados, muchas veces, en las últimas páginas de los suplementos de los periódicos (4). Pero esta situación no se tiene que ver como algo negativo, sino todo lo contrario, como veremos a continuación. Además, no debemos olvidar que, al fin y al cabo, y por muy marginados que estuviesen en sus inicios, los cómics son todo un ejemplo del arte pop del siglo XX (5).

Su catalogación como producto infantil les permitió desarrollarse, evolucionar y madurar sin que nadie se diese cuenta. ¿Quién le iba prestar atención a algo tan infantiloide y pueril? Sin embargo, su periplo no ha sido fácil. Se enfrentaron a nada más y a nada menos que a su posible desaparición. Y la verdad, les faltó muy poco.

La vía que eligieron para resistir no fue sencilla. Pero les sirvió para sobrevivir, lamer sus heridas y poder contraatacar. La industria se vio prácticamente obligada a establecer una autocensura que, en un primer momento, relegó y marginó el cómic a un mero producto infantil, cómico y naif (6). Pero sólo en un primer momento, pues las crisis terminan por agudizar el ingenio…

Cómics para todas las edades

Lo dicho anteriormente no nos debe llevar a equívoco y pensar que sólo eran leídos por niños. ¡Nada más lejos de la realidad! Los cómics eran leídos por millones de personas. Y en ellos no sólo había personajes embutidos en mallas, sino que existía una amplia diversidad temática. Como, por ejemplo, los cómics de detectives o de terror (7). Es por ello que algunas editoriales se atrevieron a ir más allá y lanzar cómics que buscaban llenar vacíos. Es el caso de All-Negro (8), que pretendía llenar el vacío que había de «superhéroes» de raza negra (9).

PORTADA ALL-NEGRO Comics Code Authority autocensura comics code authority 1954
All-Negro Comics. Fuente: Wikipedia.

Los cómics fueron madurando junto con su público. Así, empezaron a contar historias para adultos. El cómic había perdido su inocencia (10). Fue en este momento cuando el puritanismo y las palabras de Wertham entraron en acción. La cruzada contra dibujantes y editores de la industria fue mortífera.

Esta «madurez», llevó a que un hombre sujetando en una mano la cabeza decapitada de una mujer y un hacha en la otra, protagonizase una portada, que no dejó a nadie indiferente. Su dibujante,  William Gaines (11), tuvo que responder a unas cuantas preguntas en una comisión del Senado, sobre el motivo de ese dibujo (12). ¡Había que poner un límite a estas publicaciones! Ya que podían generar una mala influencia sobre los jóvenes americanos. O por lo menos, eso es lo que defendía en su libro, Seduction os the Innocent (13), el psiquiatra Fredric Wertham.

Mujer decapita William Gaines
La portada en cuestión. Fuente: noudiari.es

El Supervillano Fredric Wertham

Fredric Wertham y la comisión se convirtieron en el archienemigo de nuestros superhéroes. Y, al igual que Thanos con su chasquido, casi logran destruir a nuestros cómics, que tantos buenos momentos nos han brindado.

El «supervillano Wertham» comenzó una campaña de difamación y ataque contra la industria del cómic sin parangón. Relacionó la violencia juvenil de aquel entonces, con la lectura de los cómics, haciendo caso omiso a lo que realmente la estaba provocando: la crisis económica existente del momento. Acusaba a superhéroes de la talla de Batman y Robin de incitar a la homosexualidad y pedofilia. O a Wonder Woman de masculinizar a la mujer, la cual debía ser sumisa y seguir los valores imperantes de la época (14).

El psiquiatra Fredric Wertham presentó todo tipo de pruebas que, supuestamente, fundamentaban su teoría de la perversión y malevolencia de los cómics. Sin embargo, con el pasar del tiempo se descubrió que ninguna de las aportaciones realizadas era auténtica. Y el estudio que había realizado en base a ellas no era sólido. Pero el daño ya estaba hecho (15).

Comic Code Authority

Desde 1954, la industria del cómic, ante el ataque de Wertham, y por miedo a que el Senado tomase cartas en el asunto y la llevara a su completa desaparición, creó el Comic Code Authority. Es decir, una autocensura impuesta. Antes de que la censura proviniese de instituciones externas, las editoriales decidieron hacer su propia censura. Era eso o arriesgarse a desaparecer. Por lo tanto, era una institución financiada por las propias editoriales y su objetivo no era otro que el de hacer que todo cómic fuese aceptable para los niños y niñas que lo leyesen (16). Durante décadas, esta institución marcará el devenir de los cómics.

comic code authority rules comic code authority logo comic code authority pdf comic code authority wikipediaEntre los múltiples estatutos que podemos encontrar en el Code, se pueden destacar algunos de ellos, como la obligación de mostrar auténticos estereotipos. Así, los criminales debían ser tipos muy, muy malos y muy, muy desagradables. En contrapartida, las autoridades públicas debían ser muy, muy buenas. En el caso de las mujeres, siempre tenían que estar decentes y el matrimonio debía aparecer como una institución sagrada e indisoluble (17).

La labor de censura del Comic Code Authority no era un secreto. Todos los cómics que la pasaban debían llevar un sello de aprobación en su esquina superior derecha. Éste certificaba a los distribuidores y vendedores que los contenidos eran apropiados y libres de polémicas (18).

No todo está perdido

La sombra de Wertham se extendió y no fueron pocas las editoriales que tuvieron que cerrar. El terror había quedado terminantemente prohibido por la censura interna. Y ni que decir tiene de la sexualidad o la falta de respeto a la autoridad. Así pues, no es de extrañar que la propia EC Comics (19) acabase cerrando (20).

Esta censura marginó brutalmente las publicaciones que no querían verse limitadas por una serie de estatutos, que consideraban ridículos. La regulación fue de tal magnitud, que los cómics volvieron a ganarse la fama de productos inofensivos e infantiles.

Sin embargo, a pesar de las líneas rojas establecidas por el Code, algunos autores se las arreglaron para dar salida a historietas de carácter más adulto que una gran parte del público demandaba. El choque entre el Comic Code Authority y las propias editoriales era inevitable.

A pesar de las limitaciones, el talento se agudizó y empezaron a proliferar, en este contexto de supresión, autores de la talla de Gilbert Shelton, S. Clay Wilson, Robert Williams o Robert Crumb, entre otros, que desafiaron de frente a la censura con sus cómics underground (21).

El Superhéroe Stan Lee, quien burló el Comic Code Authority

El choque se produjo en mayo de 1971. Fue de la mano de Stan Lee, a quien el Departamento de Sanidad, Educación y Bienestar de los Estados Unidos le hizo llegar una petición para que tratase el tema de las drogas. Después de reflexionarlo, Stan Lee decidió contar dicha historia en Amazing Spider-man #96-98. Aquí, Peter Parker ayudaba a su amigo Harry Osborn a superar su adicción a las drogas. Esta historieta, pese a su carácter educativo, le fue denegado el sello del Comic Code Authority. Sin embargo, Stan Lee obtuvo el apoyo de Martin Goodman (22) y el cómic no tuvo problemas para salir a la venta. Pese a la ausencia del sello, no hubo polémica alguna y las ventas no se resintieron (23).

Amazing Spider-man #96-98 comics code authority spider man comics code authority spider verse
Fuente: comicvine1.cbsistatic.com

La rebelión de Marvel, con Stan Lee a la cabeza, pronto tuvo consecuencias y las autoridades del Code decidieron dialogar para permitir ciertos cambios acordes a los tiempos. A ellos se le sumará DC Comics, que aprovechó el contexto para exigir un código más abierto, que permitiese presentar de forma natural y realista temas actuales como las drogas, la violencia e incluso el aborto. Sin embargo, el Code se negó rotundamente. Al final, sólo se hizo una revisión parcial y superficial (24).

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¡Editores… reuniros!

La semilla ya estaba plantaba y aunque el Code se negara a ver el cambio, éste era una realidad y estaba en marcha. Ya no había vuelta atrás. La aparición de la novela gráfica, la influencia de la contracultura y la autopublicación acabaron por sobrepasar las reglas establecidas por el Code que, poco a poco, se convirtió en una reliquia de un pasado que la industria del cómic no quiere revivir (25).

Nunca sabremos como habría podido evolucionar este referente de la cultura pop si no se hubiese tumbado la censura. Pero lo que sí está claro es que, a día de hoy, los villanos son tan sugerentes o más que los superhéroes. Véase el impacto de la última película del Joker (26). Y que, lejos de desfallecer, el cómic, está más vivo que nunca.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Con el fin de no hacer spoiler para aquellos que todavía no hayan visto la película; decir que es una frase que pronuncia Tony Stark en una de las últimas escenas de la lucha contra Thanos en Vengadores Endgame (2019).

(2) Especializado en asuntos sociales, se dedicó al estudio de jóvenes conflictivos en prisiones e inició una particular cruzada en contra de los cómics. Véase Fernández, 2009.

(3) El cómic entendido a día de hoy nace en Estados Unidos en la década de los 20-30 del s. XX.

(4) Tones, 2015.

(5) Tones, 2015.

(6) Millán, 2015.

(7) Millán, 2015.

(8) Cómic estadounidense de un solo número publicado en 1947. Fue escrito y dibujado exclusivamente por artistas afroamericanos.

(9) Millán, 2015.

(10) Sr. Sánchez, 2014.

(11) Editor y coeditor estadounidense de EC Comics. Presidió lo que se convertiría en una de las líneas de historietas artísticamente influyentes e históricamente importantes para el público maduro. Publicó la revista satírica Mad drante más de 40 años.

(12) Benvenuto, s.f.

(13) “Sedución de los inocentes”. Ensayo escrito por Werham y publicado en 1954, en el cual describe a los cómics como literatura menor que corrompe a la juventud.

(14) Benvenuto, s.f.

(15) Sr. Sánchez, 2014.

(16) Rodríguez Moreno, 2012, pp. 148-155.

(17) Rodríguez Moreno, 2012, pp. 148-155. Los estatutos del Comic Code Authority pueden encontrarse íntegramente y en todas sus versiones en la Wikipedia inglesa: http://en.wikipedia.org/wiki/Comic_Code_Authority

(18) Rodríguez Moreno, 2012, pp. 148-155.

(19) William Gaines dirigió la editorial estadounidense Entertaining Comics, la cual utilizaba el sello editorial EC Comics.

(20) Millán, 2015.

(21) Tones, 2015.

(22) Primo político de Stan Lee, fue un editor de revistas estadounidense y uno de los responsables fundar Timely Comics la cual, a partir de 1961, sería conocida como Marvel Comics.

(23) Rodríguez Moreno, 2012, pp. 148-155.

(24) Nyberg y Beaty, 1998, p. 141.

(25) Tones, 2015.

(26) Película del 2019 dirigida por Todd Phillips y protagonizada por Joaquin Phoenix.


Bibliografía

  • Benvenuto, S., s.f.,  «La censura en el cómic», Vix. [En línea] Disponible  en: https://www.vix.com/es/btg/comics/3277/la-censura-en-el-comic (5 de diciembre de 2019).
  • Fernández, F. P., 2009, «Psiquiatría y censura en el cómic estadounidense: Fredric Wertham y la seducción del inocente», Revista de Historia de la psicología, vol. 30, nº 2-3, pp. 301-310.
  • Millán, V., 2015, «Cuando la autocensura cambió para siempre los cómics de superhéroes», Hipertextual, 5 de septiembre. [En línea] Disponible en: https://hipertextual.com/2018/09/cuando-autocensura-cambio-siempre-comics-superheroes (5 de diciembre de 2019).
  • Nyberg, A. K. y Beaty, B., 1998, !Seal of approval: The history of the comics code», Canadian Journal of Communication, vol. 23, nº 4, p. 560.
  • Rodríguez Moreno, J. J.,2012, La explosión Marvel. Historia de Marvel en los 70, Dolmen Editorial, Palma de Mallorca.
  • Sr. Sánchez, 2014, «La censura que casi destruye el cómic», Apimadrid, 3 de marzo. [En línea] Disponible en:  https://apimadrid.net/la-censura-que-casi-destruye-el-comic/ (5 de diciembre de 2019).
  • Tones, J., 2015, «Breve historia de la censura en los cómics», El diario, 9 de enero. [En línea] Disponible en: https://www.eldiario.es/cultura/comics/Breve-historia-censura-comics_0_344016281.html  (5 de diciembre de 2019).