Os voy a contar la historia de unos seres mitológicos femeninos celtas muy peculiares: las Banshees (1). Sé que Embrujadas, la serie de televisión protagonizada por las hermanas Halliwell (2), nos hizo a todas mucho daño. Sé que todas vimos como Phoebe se convertía en una Banshee y dejaba a todo hijo de vecino sordo perdido con sus alaridos, porque su amorcito de turno le había destrozado (3). Pero no; una Banshee no es ni un demonio ni una mujer despechada porque le han roto el corazón. ¡Ni mucho menos! Quitaos esa idea ya de la cabeza, porque no tiene nada que ver con el folclore irlandés precristiano.

La frontera entre la vida y la muerte era más que delgada en la cultura irlandesa. Y es justo ahí donde debemos situar a las Banshees, pues es una mediadora entre los vivos y los muertos (4). ¿Su misión? Presagiar la muerte con sus lamentos. Así, de entrada, la Banshee no es otra cosa que una mensajera de la muerte (5). Pero la movida es más complicada, porque la Banshee también está relacionada con la diosa celta de la guerraMorrigan/Badb (6). ¡Cálmense las masas! Poco a poco, iremos deshaciendo este entuerto. Eso sí, necesitaré dos entregas de esta historia para poder conseguirlo, pues dicha diosa se merece su propio espacio. ¿Preparados para el primer capítulo?

¿Quiénes eran y dónde estaban los celtas?

La respuesta a esta pregunta es ni bastante complicada. Para empezar, los datos que nos han llegado sobre ellos vienen del mundo romano. Por lo que pedir «verdad» y «objetividad», ya es mucho. Y es que la cultura celta se transmitía de forma oral. Para que os hagáis una idea, las leyendas sobre las Banshees no se pusieron por escrito hasta el siglo XIX. Sin embargo, las Banshees formaban parte de la mitología celta desde el año 600 NE aproximadamente (7). Éstas son las cartas con las que jugamos.

Los griegos fueron quienes dataron en siglo VII ANE (8) la existencia de un pueblo que se extendía desde la Península Ibérica hasta los límites orientales de Europa. Los consideraron unos bárbaros, como todo lo que no era griego, y los llamaron «celtas» (9). Se organizaban en tribus y eran considerados por sus vecinos como un pueblo muy guerrero y bélico (10). ¡Cómo si los griegos y los romanos fuesen la personificación de la paz!

¿Y dónde estaban asentadas las tribus celtas? Pues en Galicia (los celtíberos), en la Galia (Francia, para entendernos) y, principalmente, en Gran Bretaña (11). Pues en Irlanda, Escocia y Gales es donde podemos encontrar la cultura celta en estado puro (12). En particular, quiero rescatar de Irlanda la mitología celta, que es lo que nos interesa (13).

La mitología celta irlandesa

Teniendo en cuenta el enorme territorio que ocuparon, no es de extrañar que los dioses y héroes celtas fuesen muy numerosos (14), pues las leyendas y los mitos iban variando de un asentamiento a otro (15). Como resultado, el panteón celta es uno de los más complejos que conocemos (16). Me voy a centrar en Irlanda no por capricho, sino porque su mitología es la más rica y la más original (17). Además, los relatos irlandeses son los más antiguos que conocemos sobre la mitología celta, y de ellos bebieron todas las demás leyendas (18).

La creencia en lo sobrenatural es una parte importantísima de la visión del mundo de los irlandeses, desde antes de la llegada del cristianismo (19). Para entender la mitología celta, hay que tener en cuenta que su universo se dividía en tres niveles: el de los dioses, el de los héroes y el de los mortales (20). No voy a detenerme en explicaros cada uno de sus dioses y mitos, porque no acabaría ni en un mes. Sólo os daré unas pequeñas pinceladas, para que podáis comprender su folclore, y seáis capaces de situar a las Banshees en el lugar que les corresponde.

Danu (21) era la diosa madre de todos los celtas. Sus hijos (22) se convirtieron primero en héroes y luego… ¡en hadas! (23). Así, la mitología irlandesa, además de tener dioses a cascoporro, está repleta de «criaturas diminutas», que llenaban el mundo con su magia (24). Y es en este mundo de las hadas donde encontramos a las Banshees (25).

Las hadas irlandesas

El mundo feérico – o mundo de las hadas – es parte del folclore irlandés. Una especie de universo mágico paralelo, sumamente rico (26). La imaginación irlandesa siempre ha conjugado a las mil maravillas este mundo sobrenatural con el mundo humano (27). Los seres que forman parte de él, como las hadas, no dejan de interactuar con nosotros (28).

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La reina hada Áine. Ilustración: Marie Magny.

Las hadas son espíritus de la naturaleza, muy fans de la alegría, del amor, de la generosidad, del orden y de la limpieza (29). ¡Pero, ojo! Porque son muy celosas de su intimidad y no dudan en castigarte de lo lindo si te da por fisgar mucho en sus cosillas (30). ¡Son hasta capaces de secuestrarte! – Poco tienen que ver con los cuentos de hadas que nos contaban cuando éramos niñas – (31).

Si algo las caracteriza, es la música y la danza (32). Normalmente, son invisibles a nuestros ojos (33). Y, como sucede con todos los seres de la mitología irlandesa, existen varios tipos de hadas. Unas viven agrupadas, y otras, como las Banshees, son unas solitarias (34).

Así, la Banshee es un hada solitaria (35), cuya misión es profetizar la muerte. Y tiene la peculiaridad de ser visible al ojo humano (36). De forma muy general – ya entraremos después en singularidades -, es descrita con el cabello largo y ondulado, y sus ojos, que siempre lloran, son de color rojo ardiente. Tiene la tez muy pálida y suele vestir con un vestido verde y una capa gris (37). Y sí, el aspecto fantasmagórico que luce te puede dejar más que helada si te topas con una de ellas. Y si escuchas su lamento… ¡Ay amiga! Entonces… ¡estás muerta! – Permitidme la bromilla -.

Las Banshees – hadas solitarias que presagian la muerte

El significado etimológico de la palabra ‘Banshee’ ya nos deja muy claro de qué va el juego: ‘ban’ = mujer + ‘shee’ = hada. Pero, por su contexto de mensajera sobrenatural de la muerte – que es más moderno – (38), el mejor significado para ‘Banshee’ es «mujer del Otro-Mundo» (39). En español, se puede traducir como «alma en pena». Y es indiscutible que el origen de la creencia en ella está en la Irlanda celta (40).

Según la tradición, las Banshees son hadas que acompañan y siguen a las viejas familias irlandesas exclusivamente (41). Son muy elitistas y exquisitas ellas, sí. Se trata de un privilegio que tienen los linajes de pura sangre celta (42). Y cuando algún miembro de la familia está a punto de fallecer, las Banshees avisan se su muerte, con un amargo lamento (43). Se suelen manifestar al amanecer, al atardecer y a medianoche, al pie de las ventanas, y dicho lamento, o gemido, se llama keening (44).

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Banshee. (Crofton Crocker, 1862, p. 110).

Así, gritan y lloran, y existe la versión de que si lo hacen en grupo, lamentándose a coro, es para vaticinar la muerte de alguien santo o «grande» (45). Por lo tanto, si se escucha el lamento de una Banshee, se puede dar por sentado que alguien de la familia está a punto de criar malvas (46). Aunque las Banshees no son las únicas que avisan de que «la muerte llama a tu puerta», pues en la tradición irlandesa existe una amplia variedad de presagios de muerte (47).

La creencia en las Banshees ha sobrevivido en Irlanda con mucha fuerza (48). Pero no solo pertenecen al folclore irlandés; también forman parte de las creencias de las zonas montañosas de Escocia, de Gales y de Bretaña (49).

Una llorona ancestral

Pero, ¿por qué la Banshee sigue a estas familias y se lamenta ante la muerte de uno de sus miembros? Sencillo, porque se considera que la Banshee es un ancestro de dichas familias (50). Y, además de ser un distintivo de las familias irlandesas «puras», la Banshee es el símbolo y la protectora de sus tierras (51). Digamos que es un emblema de la «marca Irlanda-celta».

A fin de cuentas, la Banshee tiene el rol de plañidera, por lo que también se le llama Bean Chaointe – mujer que se lamenta – (52). Es más, su apariencia y su comportamiento están modelados a partir de las «plañideras humanas». Así, la Banshee puede ser considerada, hasta cierto punto, como una analogía o copia sobrenatural de éstas (53). El dolor y la tristeza son los términos que más se utilizan para describir su lamento. Ello demuestra su empatía hacia la persona que está a punto de fallecer y hacia sus desolados familiares (54).

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Las dos versiones de las Banshees

Sin embargo, en el sureste de Irlanda, la Banshee es conocida también como ‘Badhbh’ o ‘Badb’ (55), y su lamento es descrito como un grito, un rugido, un chillido (56). Por lo visto, este alarido resulta espantoso (57),

«Sentirás frío por todas partes y un escalofrío cuando escuches… el primer rugido» (58).

Esta versión de las Banshees nos muestra a un personaje más feroz y aterrador, aunque ella nunca causa activamente la muerte de nadie (59). Así, la Banshee se nos presenta por un lado benigna y empática, y por otro, terrorífica. Y precisamente es esta dualidad la que la conecta con una diosa de la mitología celta temprana (60). Ya que ‘Badhbh’ o ‘Badb’ es la diosa de la guerra celta, como os contaré en la parte II de esta historia.

Dicha dualidad de las Banshees, en el sureste de Irlanda, también repercute en su apariencia (61). Por un lado, describen a la Banshee como una mujer joven, alta, hermosa y vigorosa (62), sentada en una roca peinándose sus largos y rubios cabellos (63). Pero, que tanta belleza no os ciegue… ¡Que no se os ocurra coger su peine, ni aunque la Banshee se despiste! (64). Os contaré después por qué. Mucho ojo también si veis la roca en la que se sienta, porque podéis ir zumbando a la tumba (65).

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Por otro lado, la describen como una mujer muy vieja, pequeña y fea, con el pelo largo y blanco (66), que tampoco deja de peinarse (67). Normalmente, sus vestidos son blancos, aunque también hay quiénes la describen vestida de rojo. Posiblemente, porque la Banshee haya aparecido conectada a alguna muerte violenta. Este color, el rojo, simboliza la sangre, y es el color que se asocia a ‘Badhbh’ o ‘Badb’, la ya mencionada diosa de la guerra (68).

El peine de la Banshee

The Banshee’s Comb (El Peine de la Banshee) es una de las leyendas más famosas que circulan por Irlanda sobre esta mensajera de la muerte (69). Lógicamente, en ella se da por sentado que la Banshee se dedica a peinarse (70), como ya os he contado. Y, a lo largo y ancho de Irlanda, esta leyenda va variando (71). El boca a boca, es lo que tiene. Pero la cuente quien la cuente, en la historia siempre hay tres protagonistas: una Banshee, su peine y un humano.

A partir de aquí, la leyenda se cuenta de distintas maneras. Puede que el humano le robe el peine a la Banshee con toda la mala leche del mundo. Puede que el humano asuste a la Banshee y ésta salga echando humo, dejando su peine atrás; después, el humano, muy golismero, no dudará en «cogerlo prestado». O puede que el humano se encuentre el peine por mero accidente (72). Sea cual sea el caso, dad por sentado que la Banshee recuperará su peine…

The Banshee's Comb El peine de la Banshee las banshees existen
Ilustración: John White.

¡Vengo a por lo que es mío!

La Banshee se presentará en la casa del ladronzuelo en menos que canta un gallo. En líneas generales, el humano mano-inquieta la escuchará llorar por su peine perdido, y la verá aparecerse en una ventana (73). Y llegados a este punto, la cosa está clara: hay que devolverle el peine a la Banshee. – Los viejos del lugar, que saben más que nadie, lo tienen advertido (74) -. Pero no de cualquier manera: ni se te ocurra dárselo con la mano… ¡Te quedas sin ella! (75).

«Si él lo hubiese tomado con su mano para devolvérselo, ella le habría arrancado la mano» (76).

El peine se le devuelve a través de la ventana, con unas pinzas – u otro objeto – de hierro – que se suele tener en casa, por si las moscas – (77). La Banshee, antes de llevarse su preciado peine, retorcerá y deformará «el objeto mediador», como muestra de su mala hostia (78). Viendo como se las gasta, a ver quien es la guapa que se queda con el dichoso peine…

A las Banshees les pone el agua

Otro aspecto a destacar de la Banshee, es su conexión con el agua. A pesar de que no es un «ser de agua», como sí ocurre con otras criaturas de la mitología irlandesa (79), es muy común que se sitúe a las Banshees cerca del agua. Por ello, las describen en ríos, pozos y lagos (80). Esta asociación con el agua se acentúa, sobre todo, en el sureste de Irlanda, donde también se le conoce como ‘Badhbh’ o ‘Badb’, como hemos visto. Allí, su conexión con los pozos es muy habitual (81).

Bean-Nighe lavandera del vado bean nighe folklore lavandera en el vado

Pero el hecho de que se aparezcan en ríos o lagos también tiene relación con una actividad especial que, a veces, se les atribuye en el centro de Irlanda: las Banshees son lavanderas – de la ropa de los que van a morir – (82). Así, paralelamente, en la tradición escocesa-gaélica, encontramos a la Bean-Nighe – otro de los nombres de la Banshee -, una lavandera sobrenatural que presagia la muerte (83). Esta actividad también está asociada a la diosa de la guerra – como ya os contaré en el volumen II – y, por lo tanto, une más aún a la Banshee con ella (84).

El Dullahan: la Banshee en masculino

El Dullahan en la mitología irlandesa es la forma masculina de la Banshee y, como ella, también presagia una muerte inminente (85). Se trata de un carro tirado por caballos negros y conducido por un jinete sin cabeza, que empuña un látigo – existe la versión de que los caballos están decapitados también – (86). Con este panorama, es lógico que quien se tope con él se acojone (87). En la mayoría de los casos, este jinete sin cabeza tan peculiar acompaña a la Banshee, llevando una enorme carroza fúnebre que trasporta un ataúd (88).

El rollo está en que si el descabezado y su fantasmagórica carroza se presentan en tu puerta, más vale que no abras. Porque ten por seguro que desde la carroza se te arrojará un cubo con sangre¡En todo el careto! (89). Al Dullahan se le suele representar también portando su cabeza cortada debajo del brazo (90). – Estáis pensando en Sleepy Hollow (91), lo se -. Y si se paseaba delante de una casa, se interpretaba que alguien estaba a punto de morir (92).

Dullahan jinete sin cabeza dullahan anime sleepy hollow

En definitiva, las leyendas sobre la Banshee y el Dullahan son supersticiones celtas sobre la muerte (93). Muestran el temor que los antiguos irlandeses sentían hacia la muerte y hacia lo desconocido. Y estas leyendas ayudaban al campesinado a lidiar con ello (94). Les consolaban y les daban respuestas sobre todo aquello que no podían explicar (95). Otros creen en «el Cielo», ¿verdad?

«Las leyendas mitológicas nos infunden la esperanza de que hay vida más allá de la muerte» (96).

A Rolda o Santa Compaña: la Banshee a la española

Como ya os he chivado, los celtas llegaron a España. Concretamente, a Galicia. Por lo que, lógicamente, sus creencias también dejaron huella en nuestro país (97). Así, no es de extrañar que Galicia esté repleta de hadas: las mouras – o xanas para los asturianos -. Éstas viven en zonas subterráneas y aparecen al lado de manantiales, fuentes o ríos, peinándose el cabello (98). Y, como no podía ser de otro modo, también hay presagios de muerte a mansalva. Pero, entre todos ellos, la Rolda se alza como la mensajera o anunciadora de la muerte gallega más famosa (99). ¿Qué? ¿Ya pensábais que en Galicia no íbamos a tener nuestra propia Banshee? ¡Pues claro que tenemos una!

La Rolda, «la que camina durante la noche», es «la Banshee» que nos legaron los celtas (100). Si no eres gallego, igual ni te suena. Pero, ¿y si te nombro a la Santa Compaña? Ya sí hablamos el mismo idioma, ¿verdad? ¡Pues eso mismo es la Rolda! Estos entes en grupo se aparecen ante la casa de la persona que va a fallecer o dejan un ataúd en su puerta (101). Estas «hadas» o mujeres del «Otro Mundo» (102) son espíritus que van rondando por las campiñas (103) y, si te topas con ellas, la mejor forma de protegerte es dibujar un círculo en el suelo y meterte dentro (104).

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Deambulando también en solitario: la Estadeira o Estadea

Pero estos presagios de muerte también pueden deambular en solitario, y aparecerse ante cualquiera para rogarle que interceda por su alma (105). – Nótese aquí la fusión con el cristianismo -. Y, al igual que las Banshees, pueden ser jóvenes y bellas, o viejas y terroríficas (106). En varias zonas de Galicia, aparece como una joven y preciosa doncella, que se peina sus largos cabellos rubios, al lado de un manantial (107). En otras aldeas gallegas, se cree en la Estadeira o Estadea, que es un ente solitario que puede ser visto en los caminos. O también rondando la casa de alguien que está al borde de la muerte (108). Sí, igualito que la Banshee.

Silver Banshee: la versión de DC Comics

Que las Banshees siguen formando parte de la cultura popular, es un hecho. He querido rescatar del mundo del cómic a Silver Banshee (109), por ser la más fiel a la historia de las Banshees. – Marvel también tiene su Banshee (110), pero es un hombre y, aunque es un X-Men irlandés, poco se le parece a nuestras mensajeras de la muerte –.

Silver Banshee procede de una isla que está entre Pinto y Valdemoro: a medio camino entre Irlanda y Escocia (111). Así que, de entrada, la cosa ya pinta bien. Por ser mujer, le negaron el liderazgo de su clan y, claro, no se lo tomó nada bien. Total, que intentando poner firmes a los hombres de su clan y que se pensasen dos veces eso de relegarla del poder por tener vagina, abrió un portal al Infraverso y fue engullida. Allí, recibió poderes mágicos y se transformó en Silver Banshee. Ya de esta guisa, pudo volver a la Tierra para vengarse (112). ¡Fantasía pura! ¿Queréis más? ¡Es una villana que le da cera al mismísimo Superman (113)! El Hombre de Acero, que es un metomentodo, se interpone en el camino de la venganza de Silver Banshee. Y claro, ella no está dispuesta a ceder fácilmente (114).

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Silver Banshee. Fuente.

Silver Basnhee también ha sido adaptada en la pequeña pantalla, en Smallville y en Supergirl (115). Yo, me quedo con la versión de Smallville – que podéis ver en la portada de este artículo –, ¡no hay color!

Las Banshees ¿un símbolo de empoderamiento?

De entrada, y superficialmente, la Banshee nos muestra estereotipos muy patriarcales que recaen sobre la mujer (116): la vieja pelleja y la jovenzuela seductora, ¡qué novedad! Ya tenemos las espaldas curtidas con los mismos topicazos que se repiten una y otra vez. Que las figuras femeninas se asocien al mal, a lo oscuro, a la brujería, a la muerte… tampoco es nada nuevo. Somos muy malas hermanas, ¡a ver si lo vamos asumiendo! Estas etiquetas negativas, en el caso de la Banshee, fueron cortesía del cristianismo. Porque antes, se le consideraba una sanadora y una protectora de su pueblo (117).

Y es que, si se profundiza más, vemos como estas leyendas ofrecían mensajes subversivos a las mujeres y les daban voz (118). También suponían una forma de control social, pues con ellas se etiquetaba lo que suponía ser «mala mujer» (119). Aún así, esta relación tan estrecha entre lo femenino y lo sobrenatural convirtió a las mujeres en las custodias de las costumbres, prácticas y rituales mortuorios (120). De esta manera, el papel de la mujer en las costumbres funerarias fue central (121).

Pero no flipemos, porque ni la figura de la Banshee empodera a la mujerni se le puede echar «la culpa» del todo a los cristianos… En el volumen II ya os contaré como se fue desvirtuando la figura de una Gran Diosa, hasta convertirse en una simple Banshee (122).

Ahora, lo siento pero os voy a dejar con la miel en los labios. No os perdáis el volumen II de la Historia de las Banshees, donde os hablaré de la diosa Badb/Morrigan, con la que tanto os he dado la chapa. Como colofón, os dejo al ritmo de «unas Banshees» que no dejaron indiferente a nadie. Con ellas, me despido hasta la próxima entrega.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Bean sidh (Davis, 1996, p. 41), bean sidhe (Braga, 2011, p. 32; De la Morena, 2018, p. 12; O’Donnell, 1920, p. 9; Tillesen, 2010, p. iv), bean-sîghe, plural mnà-sîghe (Crofton Crocker, 1862, p. 115), o bean si (Caforio, 1998, p. 10; Devereux, 2004, p. 16; Lysaght, 2009; O’Donoghue, 2016, p. 115; Peters, 2017, p. 129; Rowan, 2005, p. 1). «(…) aparece en forma femenina en la mayor parte de Irlanda». Lysaght, 1996, p. 156. El gran corpus de creencias y memorias populares sobre la mensajera de muerte sobrenatural en los archivos del Departamento de Folclore Irlandés, University College Dublin, junto con las numerosas referencias literarias a ella, tanto en irlandés como en inglés (Lysaght, 1986, pp. 321-364), nos permiten identificar los elementos principales de la creencia en las Banshees de la tradición popular irlandesa actual en los últimos tres siglos. Lysaght, 1996, p. 153.  Todos los relatos sobre las Banshees solo existían de forma oral, hasta que se recopilaron en el siglo XIX. Así, «Autores como W.B. Yeats, James Joyce y otros escritores del siglo XIX y principios del XX integraron el folclore irlandés en sus escritos (…) influenciados por los primeros folkloristas como Thomas Crofton Croker y los Hermanos Grimm». Harris, 2017, p. 18. Thomas Crofton Croker, uno de los primeros folcloristas irlandeses, recoge en su obra, que he tomado como referencia, las leyendas de la Banshee de los Bunworth (Crofton Croker, 1862, pp. 110-116) y la Banshee de los Mc Carthy (Crofton Croker, 1862, pp. 117-134). Esta última leyenda, también la recoge Yeats, fuertemente influenciado por Crofton Croker: Yeats, 1890, pp. 114-126. La creencia en las Banshees está tan arraigada en la cultura irlandesa, que el propio Elliott O’Donnell – como buen irlandés de pura casta – en su obra, que he tomado también como referencia, nos relata sus experiencias personales con las Banshees; experiencias que, por supuesto, relaciona directamente con el fallecimiento de alguno de sus familiares: O’Donnell, 1920, pp. 232-246.

(2) Charmed (1998-2006).

(3) Sucede en la temporada 3 (2000-2001), en el capítulo 21. A Phoebe le ha roto el corazón su amado Cole (que es un demonio).

(4) Davis, 1996, p. 41. En el folclore irlandés y escocés, las Banshees son espíritus o hadas que son presagios de muerte – ver (5) – y que se lamentan y gimen ante la muerte inminente de una persona; se remontan a la mitología pagana celta (precristiana). Braga, 2011, p. 32. Los cristianos le darán a las Banshees el sentido de demonio o bruja: se asociaron a figuras negativas de la cosmovisión cristiana; es un fenómeno tardío de aculturación y adaptación cristiana hostil del material pagano más antiguo. Braga, 2011, p. 33. La Banshee «reforzó la visión tradicional de las conexiones íntimas entre las mujeres y lo sobrenatural, entre el lamento y la muerte, entre el pasado, el presente y el futuro. Como ‘mediadora entre los vivos y los muertos’, su grito anunciaba la muerte en la comunidad, negociando el paso de una etapa de la existencia a otra». O’Donoghue, 2016, p. 117.

(5) Davidson, 1993, p. 113. Davis, 1996, p. 41. Devereux, 2004, p. 16. Lysaght, 2009. Lysaght, 1996, p. 152. Tillesen, 2010, p. iv. «(…) se presentaba para anunciar una muerte». Calvera, 2005, p. 162. «Es un presagio de muerte característico de la tradición popular irlandesa». Caforio, 1998, p. 10. La banshee «es una mensajera de la muerte femenina sobrenatural irlandesa». Lysaght, 1995, p. 292. Es el espíritu irlandés mensajero de la muerte. Tillesen, 2010, p. 3. La Banshee es una mensajera sobrenatural de la muerte en la mitología irlandesa. Es una figura femenina fantasmal solitaria que viene por las almas de los recientemente fallecidos. Rowan, 2005, p. 1. Aunque puede clasificarse bajo la etiqueta general de «hada», los investigadores la ven como un elemento independiente de la tradición irlandesa, pues muchas personas separan la creencia en las Banshees de la creencia en las hadas. Tillesen, 2010, pp. iv y 3. Las Banshees «como una de las muchas manifestaciones de la mujer sobrenatural, operaba como un mensajero espiritual de la muerte. Su presencia siempre marca la entrada de la muerte en la comunidad». O’Donoghue, 2016, p. 114. «(…) augura la muerte». O’Donoghue, 2016, p. 115. «Es un presagio de muerte y la encarnación del miedo del campesinado a desvanecerse en un cadáver». Harris, 2017, p. 15.

(6) «Su nombre significa “mujer de los montes encantados” y es el aspecto de la voz de la Triple Diosa (que para los celtas era Morrigan-Macha-Badh; Calvera, 2005, p. 242)». Calvera, 2005, p. 162. «Ciertos elementos centrales parecen indicar que la mensajera de la muerte sobrenatural – ver (5) – de la tradición popular puede relacionarse, en términos culturales, con varias figuras de diosas que juegan un papel muy importante y prominente en la mitología irlandesa temprana». Lysaght, 1996, p. 153. «Patricia Lysaght argumenta persuasivamente que las banshees (…) están estrechamente relacionadas y, en algunos casos, pueden derivarse de las diosas tutelares de la tierra unida a familias particulares. Además, estas figuras se pueden asociar con las famosas diosas de la soberanía irlandesa – ver (51) y (68) -, que fueron concebidas como las esposas sobrenaturales de los jefes y reyes. Lysaght sugiere que la diosa de la soberanía, que habría abrazado a gobernantes sucesivos, lloraba la muerte de cada uno. Lysaght (…) expone considerar las conexiones entre las banshees folklóricas y sus supuestas predecesoras – ver (68) -.». Mills, 2013, p. 211. La Banshee también es conocida como Badb, uno de los aspectos trinitarios de la diosa Morrigan, especialmente en el sur de Irlanda. Rowan, 2005, p. 1. González Arias, 2000, p. 15. Badb, asume el papel de mensajera sobrenatural de la muerte. Ella anuncia el fallecimiento pero no tiene otro poder. Es neutral: ni buena ni mala; aunque es considerada malvada dentro del contexto católico. Es relegada a «fantasma», en lugar de diosa. Rowan, 2005, p. 11. También se le conoce con la variante ortográfica “Badhbh”, aunque es más común encontrarnos con el nombre de Badb. González Arias, 2000, p. 14.

(7) «Los datos ciertos nos llegan a través de Roma. Y aquí lo de cierto presupone que esos datos llegan influidos por de la mirada romana». Campos, 2003, pp. 3-4. «… los celtas no dejaron orgánicamente fuentes escritas. Todo su conocimiento lo transmitían de manera oral, lo consideraban sagrado y no deseaban que cayera en manos impías. Por lo tanto, sus creencias han llegado a nosotros de manera muy vaga». Campos, 2003, p. 9. «La tradición oral irlandesa se convirtió en escrita porque Irlanda y Gran Bretaña se convirtieron al cristianismo en el siglo V d. C. Con la construcción de los monasterios, Irlanda se convirtió en un centro de aprendizaje europeo, y los monjes cristianos introdujeron la escritura a los pueblos celtas». Gimbutas, 1999, p. 249.

Sobre los textos a cerca de las Banshees: ver (1). La Banshee es una evolución de la la diosa Morrigan / Badb, de la que ya os hablaré en el próximo capítulo dedicado a ella; aunque aún no se ha identificado una fecha firme para el nacimiento de la Banshee, se puede datar sobre el 600 NE. Rowan, 2005, p. 11.

(8) Aproximadamente, en el 600 ANE. Campos, 2003, p. 5.

(9) «Los griegos refirieron datos de un pueblo que, según sus geógrafos, ocupaba territorios que iban desde la Península Ibérica hasta los confines orientales de Europa. Los llamaron Keltoi, forma plural de la que deriva el término celtas. Paradójicamente, ellos nunca se denominaron a sí mismos de esta manera». Campos, 2003, p. 5. «Se teoriza que tenían orígenes norteños, y para el siglo V a.C. se establecieron en la Península Ibérica». Harris, 2017, p. 6. «Los celtas constituyen una de las interesantes culturas de habla indoeuropea que se formaron a partir del encuentro de las culturas indoeuropeas y antiguas de Europa durante la Edad del Bronce. Según la evidencia arqueológica, las tribus celtas emigraron hacia el sur y el oeste desde su tierra natal de Europa central en los siglos XI a X a. C., estableciéndose en la moderna Francia y la Península Ibérica. En los siglos IX y VIII, se trasladaron por toda Europa, principalmente hacia el oeste. Llegaron a la fama durante los siglos VIII y VII a. C., y entre los siglos IV y III a. C., los celtas habían cubierto gran parte de Europa. En consecuencia, influyeron significativamente en el desarrollo de la cultura europea posterior, aportando un conocimiento avanzado de la metalurgia y un cuerpo significativo de literatura oral antigua.». Gimbutas, 1999, p. 244.

(10) Campos, 2003, p. 7.

(11) Campos, 2003, pp. 6-7. «Las fuentes arqueológicas dividen las primeras fases de la cultura celta en los períodos de Hallstatt (700/500 a. C.) – esta etapa esta marcada por ricos entierros de mujeres; Gimbutas, 1999, p. 244 – y La Téne (500 a. C. – 1 d. C.) Estos nombres pertenecen a dos poblaciones, una austríaca y la otra suiza, donde se han encontrado muchos objetos pertenecientes a esta cultura. Pero ya en 1600 a. C. se estableció una colonia celta en Massilia, actual Marsella, que comerciaba con el resto de los países mediterráneos. Procedían de Asia y habían sido miembros del pueblo indogermánico que se estableció en Europa en el siglo XX a. C.». Campos, 2003, p. 8. «Los registros de presencia celta en las islas británicas y en Irlanda datan de los siglos VI al V a.C. La amplia evidencia arqueológica en entierros y trabajos en metal confirma que entre los siglos IV y III a. C., la confederación celta se había extendido desde las Islas Británicas hasta los Alpes. A principios del siglo IV a. C., varias tribus celtas del centro de Europa invadieron la península itálica, contribuyendo al debilitamiento de los estados de la ciudad etrusca. Un grupo celta saqueó Roma en 387 a.C. En 225 a. C., la máquina militar romana finalmente había derrotado a los celtas y los había expulsado de la península itálica. Los celtas también se expandieron hacia el sur de Europa, afectando a los griegos y saqueando el sagrado santuario griego de Delfos en el 279 a. C. Varias tribus emigraron a la península de los Balcanes, eventualmente cruzando a Asia Menor, donde se establecieron y se hizo conocida en la historia posterior como los Gálatas. Durante el primer siglo a. C., la fortuna de los celtas cambió. Julio César conquistó las tribus celtas en la Galia (la actual Francia), y las tribus germánicas invadieron gran parte del territorio celta restante en Europa central y oriental». Gimbutas, 1999, p. 244.

(12) Campos, 2003, pp. 6-7. «Con el declive de los celtas en el continente europeo, las Islas Británicas se convirtieron en el último baluarte de la cultura celta. Gran parte de nuestra evidencia del arte, la religión y la estructura social celtas provienen de estas islas. Gran Bretaña e Irlanda nos prestan información particularmente importante porque, como islas, permanecieron insulares y menos influenciadas por los cambios en el continente. Aunque los romanos conquistaron Gran Bretaña hasta el sur de Escocia, interrumpiendo esas culturas celtas en las áreas derrotadas, los romanos dejaron Irlanda intacta. Aquí, la herencia celta y la tradición oral continuaron ininterrumpidamente». Gimbutas, 1999, pp. 248-249.

(13) «Los celtas constituían una cultura mixta, al conquistar territorios y yuxtaponer sus
propias creencias a las locales, a las de los pueblos conquistados. Así veremos que los celtas galos se caracterizan por su ausencia de ciclos míticos, en tanto que los irlandeses poseen uno de los más ricos de toda Europa». Campos, 2003, p. 9.

(14) Campos, 2003, p. 9.

(15) Campos, 2003, p. 9.

(16) «La suma de estos elementos (amplia expansión territorial y sincretismo, idiosincrasia belicosa y fanático sentido de independencia) dio como resultado que su panteón fuera uno de los más complejos que se conocen». Campos, 2003, p. 9.

(17) El panteón irlandés es el más complejo y popular, y las otras culturas se basaron en él. Campos, 2003, p. 9. Ver (13).

(18) «Los relatos irlandeses contienen los datos más antiguos que se conocen sobre mitología celta. Aunque, en principio, parecen estar relacionados sólo con Irlanda, los dioses que aparecen allí pertenecerán luego a las creencias de todos los celtas.». Campos, 2003, p. 9. Ver (17).

(19) Lysaght, 1995, p. 289. «La creencia firme en lo sobrenatural, debido a su relevancia personal y social, ha sido claramente un factor clave en su persistencia a lo largo de los siglos». Lysaght, 1995, p. 290. «Según las creencias de los irlandeses, tanto contemporáneos como antiguos, los seres mágicos juegan un papel importante (…). A lo largo de toda Irlanda, el mundo fantástico fue una fue una fuerte creencia que existió hasta los albores de este siglo, y sorprendentemente sigue prevaleciendo en la región occidental del país». McCoy, 2007, p. 45. «(…) desde el siglo V en adelante, estas entidades sobrenaturales o espirituales más antiguas lucharon por la supremacía con las del cristianismo. A lo largo de los siglos, el cristianismo católico, con su mayor poder social y prestigio, logró reducir el estatus de los ‘dioses antiguos’ para convertirse en la religión hegemónica dominante en Irlanda. Sin embargo, la influencia de estas formas más antiguas (…) siguió siendo fundamental para las actitudes, creencias y prácticas religiosas en áreas rurales periféricas como Erris». O’Donoghue, 2016, p. 96.

(20) Campos, 2003, p. 9. La mayor parte de la mitología y el folclore se ha transmitido oralmente – ver (1) y (7) -. Lysaght, 1995, pp. 290- 291. «El folklore celta es único en Europa ya que consiste en una gran tradición oral sobre héroes míticos celtas, en quienes los celtas creían con fuerza como sus antepasados». Harris, 2017, p. 4. «(…) las historias que se han transmitido de generación en generación son tan precisas que incluso los cuentos largos se cuentan casi palabra por palabra. Sin embargo, esto se refiere a cuentos populares y bardos, no a las leyendas de hadas, que varían según el pueblo». Harris, 2017, p. 5.

(21) Alberro, 2003a, p. 89. Danu «estaba considerada como la diosa madre de la que descendían todos los demás. Es la diosa más antigua del panteón celta. El varón era importante en la antigua sociedad celta, pero la diosa madre parece haber sido la deidad dominante. Era la madre divina de toda la tribu, y si recibía la debida adoración, hacia florecer la tierra y traía prosperidad y paz al pueblo». Campos, 2003, p. 10.

(22) Los Tuatha de Danann –los hijos de Danu–. Braga, 2011, p. 32. Campos, 2003, p. 9. McCoy, 2007, p. 47. Para conocer el ciclo mitológico de los Tuatha de Danann: Rosaspini Reynolds, 1999, pp. 13-15.

(23) «Ellos constituyeron el pueblo feérico de Irlanda. Los hijos de los Tuatha de Danann, que tenían sangre divina, se convirtieron primero en héroes y luego en hadas». Campos, 2003, p. 10. «… son presentados como sidhe (shee) o espíritus, conocidos en Gales como Tylwth Teg, en la antigua lengua córnica como cor, en el idioma bretón como korr or korrigan, y en inglés como fairies, que son los seres que habitan en los antiguos castros y que en ocasiones interfieren en los asuntos de los humanos para bien o para mal, exactamente como lo hacen en Galicia». Alberro, 2002, p. 19. Braga, 2011, pp. 34-40. «(…) los Tuatha de Danann adoptaron su nuevo nombre de Aedh Sidhi, o ‘Habitantes de los sidhi’, término que (…) define los túmulos megalíticos que constituyen la entrada en el mundo invisible de las hadas. La relación de los Aedh Sidhi con los humanos se pone de manifiesto en las narraciones de los (…) ciclos de la historia de Irlanda; en el de Ulster, por ejemplo, interactúan frecuentemente con los seres humanos». Rosaspini Reynolds, 1999, p. 15. «Aedh sidhi: literalmente, ‘los habitantes de los túmulos’; nombre que recibieron los integrantes de los Tuatha de Danann cuando, luego de abandonar el trono de Erín, se retiraron a su mundo mágico, al cual se accedía a través de los sidhi». Rosaspini Reynolds, 1999, p. 83. «Sidhi, plural de sidh: término irish gaél (sith en scotish gaél) que designa los túmulos enterratorios celtas antiguos, a los que se supone que se retiraron los tuatha de Damián cuando abandonaron el gobierno de Erín en manos de los milesios. También se los considera la morada de las hadas, duendes y otras criaturas feéricas». Rosaspini Reynolds, 1999, p. 80.

(24) «Las antiguas leyendas celtas respaldan asimismo la teoría de (que las hadas provienen de) un pueblo de gente menuda -miembros de los Tuatha de Danaan – ver (22) y (23) -, el pueblo de la diosa Anu (Danu); ver (21) -«. Calvera, 2005, p. 156. «Estos hijos de Danann, que eran altos y hermosos, con el correr del tiempo fueron disminuyendo gradualmente de tamaño hasta convertirse en un pueblo de gente diminuta. Eran auténticos héroes mágicos que vivían como los caballeros de las viejas épocas; montaban a caballo, cazaban, bailaban y reran grandes amantes de la música y el canto». Campos, 2003, p. 10. Hay dos teorías principales sobre los orígenes de la cultura de las hadas: «Primero, los campesinos irlandeses consideran que las hadas son ‘ángeles caídos que no fueron lo suficientemente buenos para salvarse, ni lo suficientemente malos como para perderse’ (…) En segundo lugar, los hadas eran vistas como los dioses de la Irlanda pagana, conocidos como Tuatha De Danaan (…) La teoría de que las hadas son los restos de los dioses paganos irlandeses originales encuentra evidencia en los mismos nombres entre los jefes de hadas y los antiguos héroes de De Danaan. Los lugares donde se cree que las hadas se reúnen son los mismos lugares de los antiguos enterramientos de De Danaan. Finalmente, la tribu De Danaan solía llamarse sloa-shee [sheagh sidehe] o ‘el anfitrión de hadas'». Harris, 2017, pp. 6-7. «(…) gigantes, enanos, hadas, magos, elfos, hechiceras, ogros y animales míticos, que se alternan con los dioses de los Tuatha de Danann«. Rosaspini Reynolds, 1999, p. 16.

(25) La palabra irlandesa para hada es sheehogue [sidheóg], un diminutivo de «shee» en banshee. Las hadas son deenee shee [daoine sidhe] (hadas). Harris, 2017, p. 6. Yeats, 1890, p. 11. «En lengua irlandesa, la palabra para hada es sidhe (shee), una derivación de la palabra indostaní siddhi, que significa ‘aquello que controla los elementos'». McCoy, 2007, p. 46. Las Banshees «pertenecen a la estirpe de las hadas». Borges y Guerrero, 1967, p. 31. Crofton Crocker, 1862, p. 115. Sus nombres: «ben síde» (irlandés antiguo), «bean sidhe» (irlandés moderno), «bean shìth» o «bean-shìdh» (escocés) – ver (1) -, sugieren que perteneciente directamente a la «gente de sidhe», es decir, a los Tuatha De Danann – ver (22) – (24) -. Braga, 2011, p. 33.

(26) Harris, 2017, p. 1. Lysaght, 1995, p. 290. «Más que cualquier otra tradición pagana occidental, la irlandesa trabaja con las hadas utilizando sus argumentos sobre bases regulares». McCoy, 2007, p. 45. «… estas leyendas sufren grandes variantes entre las distintas tribus o naciones. Además, no se puede dejar de lado la influencia que tuvo el cristianismo en la pérdida de muchas creencias, que hoy sólo podemos rastrear a través del folklore local». Campos, 2003, p. 31. «Los cuentos de hadas son un enlace a la cultura celta y sus valores y perspectivas sociales. Noreys O’Conor escribe que ‘Irlanda es el país de las hadas’, debido a las supersticiones y la literatura gaélica en las que las hadas tienen un papel clave. Las hadas se mencionaron por primera vez (…) en el 300 a.C.; las historias y los poemas del siglo XII al XVI revelan las primeras concepciones irlandesas de las hadas, como el origen de estas criaturas (…) Según las creencias celtas, las hadas tienen una conexión inherente a la tierra y a los antepasados ​​celtas. Como tal, los cuentos de hadas reviven la conexión de la gente con sus antepasados, creando una fuerte creencia en las hadas». Harris, 2017, p. 3.

(27) Harris, 2017, p. 1. Lysaght, 1995, p. 290. La creencia en el mundo de las hadas, en ese «otro mundo», esa esfera de existencia paralela a la de los mortales, es muy fuerte. O’Donoghue, 2016, p. 96. «La creencia en las hadas influyó en las supersticiones entre la gente de la Irlanda rural temprana. La ‘cultura de las hadas’ dentro de sus leyendas es una referencia a cómo las hadas están incrustadas en la cultura celta. A medida que los cuentos de hadas se hicieron más populares, la gente comenzó a usar estas historias para explicar cosas que salían mal en la vida diaria. Las hadas eran la respuesta a preguntas que no se podían entender, la razón de los acontecimientos que no se podían comprender. Si algo salía mal en la vida cotidiana, podría atribuirse fácilmente al trabajo de un hada (…). Los peores momentos de la vida campesina involucraban a la muerte, que se afilió a las hadas oscuras y a la creencia de que estas hadas se llevarían a una persona cuando menos lo esperaban, generalmente al amparo de la noche». Harris, 2017, p. 5. «La creencia en el reino de las hadas no se considera anormal porque ‘el límite entre lo real y lo fantástico siempre ha sido particularmente fluido para los irlandeses'». Harris, 2017, p. 19.

(28) Lysaght, 1995, p. 290. «Se cree que las hadas son seres sociales que viven en comunidades, y a menudo tienen relaciones con seres humanos, y se cree que su mundo es, en gran medida, muy similar al mundo humano». Lysaght, 1996, p. 154.

(29) «La alegría es una de las cosas que más aprecian las hadas (…) nada les agrada más profundamente que los enamorados (…). Un rasgo notable de su carácter es su afición por el orden y la limpieza. Las hadas esperan encontrar bien limpios los hogares que visitan (…). Cualquiera que desee ser apreciado por las hadas debe ser generoso en sus tratos». Campos, 2003, p. 31.

(30) Harris, 2017, p. 12. «Las hadas castigan con todo su poder, sobre todo, cualquier intento de violación a su intimidad. Las personas que espían sus fiestas son castigadas con sorpresivos pellizcos. Los que se jactan de haber recibido su ayuda son castigados con enfermedades. Y los que roban sus tesoros arriesgan su vida. La falta de generosidad, la rudeza y el egoísmo desagradan sobremanera a las hadas; así también los individuos de ánimo sombrío». Campos, 2003, p. 31. «Las hadas del viejo folklore no eran las dulces criaturas con alas de mariposa de la época victoriana». Devereux, 2004, p. 6.

(31) Harris, 2017, p. 12. «El tema del secuestro de humanos en el mundo de las hadas tiene varios reflejos en la tradición irlandesa», por ejemplo «el secuestro de niños pequeños ‘en el otro mundo’ y el intento de secuestro de novias». Lysaght, 1995, p. 304. «En Irlanda y en Escocia les atribuyen moradas subterráneas, donde confinan a los niños y a los hombres que suelen secuestrar». Borges y Guerrero, 1967, p. 67. Las hadas «también podrían ser vengativas y anárquicas, robando niños y mujeres en el parto». O’Donoghue, 2016, p. 99. «(…) hasta entrado el siglo XVII, las hadas eran criaturas temidas por la mayor parte de las gentes». Calvera, 2005, p. 155.

(32) Calvera, 2005, p. 158. Peters, 2017, p. 139. «Las danzas son su ejercicio favorito, hábito que se atribuye a todas ellas. Son expertas e infatigables al bailar». Campos, 2003, p. 31. «A las hadas les gusta el color verde, el canto y la música». Borges y Guerrero, 1967, p. 67.

(33) «Reidar Th. Christiansen ha definido la Fe de Hadas como ‘el complejo de creencias conectadas con la existencia en la tierra de otra raza al lado del hombre, pero normalmente invisible para él (…)'». Lysaght, 1995, p. 303.

(34) Campos, 2003, pp. 35-37. «Las supersticiones celtas sobre las hadas solitarias son más oscuras y siniestras (…) viven entre la naturaleza, lejos de los humanos, por lo que se sabe muy poco sobre ellas». Harris, 2017, p. 1.

(35) O’Donoghue, 2016, p. 119. Ejemplos de hadas solitarias son las banshees o los pooka. Yeats, 1890, p. 85. La banshee «es un ser solitario por preferencia: los nombres para ella incluyen el artículo definitivo and/the, que indica que, aunque cada familia seguida tiene su propia mensajera de la muerte, nunca se imagina que se asocian unas con otras para formar comunidades como la raza de hadas en general. Aunque el nombre también la vincula con otros seres femeninos del Otro Mundo, principalmente emanaciones de la diosa de la tierra, en los primeros mitos y sagas irlandesas, la banshee / bean sí, esencialmente denota un ser femenino solitario de carácter sobrenatural». Lysaght, 1996, p. 154. Lysaght, 1986, pp. 28-32.

(36) Lysaght, 1996, p. 156.

(37) Caforio, 1998, p. 11. Campos, 2003, p. 37. Yeats, 1890, p. 112. Las lagrimas de las Banshees no son saladas, ya que la sal en un símbolo de vida. Caforio, 1998, pp. 81-82.

(38) Ver (25). Peters, 2017, p. 129. Banshee: de ban [bean], una mujer, y shee [sidhe], un hada. Yeats, 1890, p. 110. «(…) banshee (literally: “woman of the síd”)». Mills, 2013, p. 211. «Se cree que su nombre podría provenir del gaélico bean sídhe, que significa ‘mujer hada’. Y es que las consideraban así: hadas que trabajaban como mensajeras de la muerte». De la Morena, 2018, p. 12. «Bean Sidhe es interpretado por algunos autores como ‘una Mujer de la raza de las Hadas’, mientras que otros escritores dicen que significa ‘La dama de la muerte’, ‘La mujer del dolor’, ‘El espíritu del aire’ y «La mujer del tumulto’. O’Donnell, 1920, p. 9. «La raíz gaélica sidhe (…) significaba ‘una mujer de las hadas’, identificando a la Banshee como una mujer hada». Harris, 2017, p. 10. Entre los celtas existía la «creencia de que Banshees y druidas tienen poderes sobrenaturales». Harris, 2017, p. 8. «La Edad Media celta duró desde el siglo V hasta el siglo XV. Los druidas aprendieron medicina, astrología, bardismo y profecía. (…) Como la banshee era una sanadora y estaba asociada con los druidas, se creía que podía mirar hacia el futuro y ver cómo se acercaban las muertes». Harris, 2017, p. 9. «La idea de las Banshees como fantasmas, como un presagio de la muerte, es un concepto moderno – ver (4) -. Las primeras percepciones de las banshees las veían como una doctora o bruja, una de las primeras colonizadoras del país. Ella curó a los heridos y enfermos con remedios de la naturaleza, y la gente atribuyó estos poderes curativos a lo sobrenatural. La gente atribuyó supersticiosamente las heridas ‘a esas fuentes del mal, las hadas’ (…). Las Banshees usaban encantamientos para evitar el daño de las hadas a sus amigos o dirigir el mal a sus enemigos (…). Las Banshees fueron empleadas como enfermeras en los castillos irlandeses, además de ser unas dolientes profesionales en los funerales. Como enfermera, ella preparaba medicinas y las administraba a los enfermos. Era su deber llorar y llorar, por lo tanto, cuando un paciente estaba fuera de su cuidado, ‘comenzaría a lamentarse a su manera’. Aquéllos dentro del castillo escucharían sus gritos y lo reconocerían como una señal de que la paciente estaba muriendo, ‘y así sucedió que el grito de la banshee o de la mujer de las hadas fue realmente considerado un precursor de la muerte'». Harris, 2017, pp. 10-11. «(…) herederas de los Tuatha De Danann – ver (22) – (25) -, las banshees son ‘espíritus familiares’, atribuidos a las familias o clanes más importantes, pero relegados, con la introducción del cristianismo, a tareas negativas, como el anuncio de la muerte y el servicio funerario». Braga, 2011, p. 34.

(39) Caforio, 1998, p. 10. Devereux, 2004, p. 16. O’Donoghue, 2016, p. 115. «El nombre más común en toda el área de distribución de la creencia de la mensajera de la muerte es ‘banshee’, la forma anglicizada del irlandés bean sí (antes, ben síde), y en el contexto (…) significa ‘mujer del Otro Mundo’, en lugar de ‘mujer hada’, que también sería correcto desde un punto de vista etimológico. Aunque influenciado por las leyendas de hadas, el conjunto de creencias relacionadas con las banshees es intrínsecamente diferente». Lysaght, 1996, pp. 153-154. «(…) indica claramente que se la considera de género femenino y de origen sobrenatural». Lysaght, 2009.

(40) «Todos los nombres de la mensajera sobrenatural de la muerte están en idioma irlandés, lo que indica que las creencias sobre ella, cualquiera que sea su origen último, se desarrollaron completamente en la Irlanda gaélica». Lysaght, 1996, p. 153. «Ningún país además de Irlanda posee una Banshee, aunque algunos países poseen un fantasma familiar o nacional que se le parece un poco. En Alemania, por ejemplo, la tradición popular está llena de rumores de mujeres blancas que rondan castillos, bosques, ríos y montañas, donde se las puede ver peinando su cabello rubio, o tocando arpas o girando». Y, al igual que las Banshees, como veremos, pueden presentar dos aspectos: o hermosas o terroríficas. O’Donnell, 1920, pp. 149-150. Un ejemplo de estos fantasmas alemanes, es la Dama Blanca: O’Donnell, 1920, pp. 150-157. También hay ejemplos italianos, españoles – como veremos -, daneses, escandinavos y, por supuesto, escoceses, ingleses y galeses : O’Donnell, 1920, pp. 157-175. Un relato de la Banshee en Escocia, lo cuenta también O’Donnell; el narrador es el Capitán Horacio Wynne Pettigrew: O’Donnell, 1920, pp. 196-231.

(41) Caforio, 1998, p. 12. Crofton Crocker, 1862, p. 115. Davidson, 1993, p. 113. Harris, 2017, p. 13. Lysaght, 1996, p. 152. Lysaght, 1995, p. 292. Mills, 2013, p. 212. Yeats, 1890, p. 110. «Solo sigue a las familias con un linaje Irlandés muy antiguo». O’Donnell, 1920, p. 9. «(…) su conexión con ellos se extiende de generación en generación». Lysaght, 2009. «Se dice que todas las casas importantes y las familias irlandesas de rancio abolengo tenían su Banshee«. Romero, 1999, p. 95. En particular, son aquellas familias que tienen una ‘O’ o una ‘Mac’ en su apellido. Braga, 2011, pp. 32-33. O’Donnell, 1920, p. 12. O’Donoghue, 2016, p. 116. Peters, 2017, p. 138.

(42) Caforio, 1998, p. 12. Davidson, 1993, p. 113. Harris, 2017, p. 13. O’Donnell, 1920, pp. 10-14. Sin mezcla latina, sajona o escandinava. Borges y Guerrero, 1967, p. 31. «Según la tradición, únicamente los descendientes de los primeros habitantes de Irlanda tenían el privilegio de contar con los servicios de una Banshee. Cada una de ellas estaba asignada a una familia de noble linaje cuyo apellido empezaba por los prefijos Mac u O – ver (41) -, y a las que servían durante siglos, hasta que el clan desaparecía». De la Morena, 2018, p. 12. La vinculación de la banshee con ciertas familias de noble ascendencia irlandesa a las que sigue, es un aspecto central de su significado cultural. «Sin embargo, no se imagina que todas esas familias sean seguidas por ella, sino solo algunas en particular. Y también se dice que la mensajera de la muerte favorece a los miembros masculinos, o incluso a los miembros masculinos más destacados, de esas familias. Las huellas de un ser aristocrático vinculado principalmente a familias nobles e ilustres gaélicas, y en particular a sus jefes o jefes, es discernible en las tradiciones populares de la mensajera de la muerte». Lysaght, 1996, p. 154.

(43) Borges y Guerrero, 1967, p. 31. Caforio, 1998, p. 11. Campos, 2003, p. 11. Crofton Crocker, 1862, p. 115. Devereux, 2004, p. 16. Harris, 2017, pp. iv y 13. Lysaght, 1996, p. 152. Lysaght, 1995, p. 292. Lysaght, 1986, pp. 43-46 y 49-50. Romero, 1999, p. 95. Yeats, 1890, p. 110. «El grito se escucha generalmente la noche anterior a la muerte y los familiares de la persona enferma no creerán que la persona enferma morirá hasta que se escuche a la Banshee». Peters, 2017, p. 138. «Se alzó una voz de aflicción, un lamento de dolor más que mortal… ese grito me invadió y contemplé el aire de medianoche. Mi propia alma estaba tan triste…». Yeats, 1890, p. 114. El familiar que va a morir puede encontrarse en el domicilio familiar o fuera; incluso en el extranjero. Caforio, 1998, p. 12. Lysaght, 2009. O’Donnell nos explica que «la Banshee hoy se escucha con más frecuencia en el extranjero que en Irlanda» (O’Donnell,  1920, p. 51), pues sigue a las viejas familias irlandesas que migran. O’Donnell, 1920, pp. 51-61.

(44) «El tiempo intermedio y entre horas (medianoche, amanecer y anochecer) son los tiempos particularmente asociados con la manifestación de la mensajera de la muerte. Estas horas oscuras y grises están especialmente asociadas con seres sobrenaturales relacionados con la muerte, y también son momentos en que las condiciones de luz y sonido favorecen las interpretaciones sobrenaturales de los fenómenos a los que se darían interpretaciones naturales si ocurrieran durante el día». Lysaght, 2009. Caforio, 1998, p.  16. O’Donoghue, 2016, p. 116. Las ventanas son uno de los lugares más frecuentes donde se manifiestan las Banshees. Lysaght, 1991, pp. 80-81. «Su gemido lleva el nombre de keening». Borges y Guerrero, 1967, p. 31. Devereux, 2004, p. 16. Peters, 2017, p. 129. Proviene de: «(…) ‘caoine’ irlandés (caoineadh), ‘kuyn’ galés (cwyn = lamento), ‘keina’ bretona, … palabras utilizadas para designar los lamentos». Caforio, 1998, p. 77. «Se dice que viene después del anochecer (…) contra la ventana advierte de la muerte, y en un tono roto y aullante, llama al que debe abandonar la vida (…) Keening es el término irlandés para su lamento». Crofton Crocker, 1862, p. 116. «La música vocal de lamento es probablemente la música más antigua que haya sobrevivido en Irlanda. La práctica de lamentar (keening / caoineadh) o llorar por los muertos es una tradición que se asocia casi exclusivamente con las mujeres – ver (52) y (53)». McCoy, 2009, p. 207. Para conocer la definición del keening en profundidad: McCoy, 2009, pp. 207-210.

(45) Braga, 2011, p. 32. Yeats, 1890, p. 110. «(…) «cuando varias banshees se reúnen y gimen y cantan a coro, es por la muerte de un santo o alguna persona importante». Caforio, 1998, pp. 17-18.

(46) En los relatos, las creencias y el folclore irlandeses se manifiesta más que claro. Ver por ejemplo los relatos que nos cuenta Yeats, en Yeats, 1890, pp. 111-126.

(47) «Existe una amplia variedad de presagios de muerte en la tradición irlandesa y, aunque todavía no se ha hecho una clasificación formal de ellos, parecen caer de forma bastante natural en ciertas categorías según el tipo y el contenido formales y la naturaleza del signo considerado significativo. Hay, por ejemplo, sueños ominosos, visiones y olores, observaciones de seres u objetos sobrenaturales, personas fallecidas, (…) o una combinación de cualquiera de éstos». Lysaght, 1995, p. 291.

(48) «Pocas creencias populares han sobrevivido en Irlanda con la misma tenacidad que la de una mujer sobrenatural relacionada con la muerte en ciertas familias, y popularmente llamada banshee». Lysaght, 1996, p. 152.

(49) Borges y Guerrero, 1967, p. 31. «Se las asociaba principalmente con Irlanda, pero también con Escocia». De la Morena, 2018, p. 12.

(50) Devereux, 2004, p. 16. Lysaght, 1996, p. 154. La Banshee es un antepasado de la familia a la que asiste. O’Donoghue, 2016, p. 119.

(51) La banshee parece estar preocupada por la fortuna de la familia y, por lo tanto, también por la propiedad y la fertilidad de sus tierras. «(…) En el siglo XVII en particular, la mensajera de la muerte es vista como una patrona de las distintivas familias irlandesas, y como símbolo y protectora de sus tierras. (…) La conexión de la mensajera de la muerte con las familias y el hogar ancestral es, sin duda, un eco de un tema persistente en la tradición irlandesa, el de la soberanía, que significa la unión mítica entre la diosa de la tierra y su propio soberano». Lysaght, 1996, pp. 154-155. Mills, 2013, p. 212. «Entre los celtas, la soberanía estaba estrechamente ligada a la tierra. El paradigma nuclear en la religión y la mitología de los antiguos pueblos celtas era el hecho de que su vida, su futuro y su bienestar en todos los sentidos dependía y había de ser asegurado mediante la unión Rey-Tierra». Alberro, 2003a, p. 80. Para saber más sobre las diosas de la soberanía, ver (68). – Todo el tema de las diosas de la soberanía, lo trataré en profundidad en el volumen II, dedicado a las diosas Morrigan / Badb / Macha -. Las Banshees están relacionadas con la tierra y la propiedad, aferradas a los «miembros de bien irlandeses» de la comunidad (a diferencia de los intrusos extranjeros). «(…) su llanto de tristeza e injusticia también reforzó el derecho natural de las antiguas familias irlandesas a establecerse en la tierra de Irlanda». O’Donoghue, 2016, p. 119.

(52) Otro nombre con el que se le conoce tradicionalmente a la banshee es ‘bean cbaointe’ (keening woman/plañidera o mujer que se lamenta), lo que describe su comportamiento, o rol. Caforio, 1998, p. 84. Lysaght, 1996, p. 154. Mills, 2013, p. 211. Ver (44). La banshee recibe otros nombres en otras zonas de Irlanda: en el sur de Midlands se le llama badhb chaointe; bean chaointe en partes de los condados Tipperary, Limerick y Mayo. Lysaght, 2009. La traducción de bean chaointe sería «mujer que se lamenta» o «plañidera», así, se les asocia a las Banshees el rol de llorar a los muertos. Braga, 2011, p. 32. «La Caoineag (plañidera) es otra de las formas de la Banshee. No se la ve y no es posible acercarse a ella para pedirle deseos. Se la oye gemir en la obscuridad junto a una cascada, antes de que se desate una gran catástrofe. En otra versión su nombre significa «gimoteadora» y tiene un llanto extremadamente ruidoso y lastimero, que a veces llega a convertirse en una especie de grito. Ha sido descrita como una mujer pequeña, vestida con un traje corto de color verde y enaguas, y con una toca blanca y alta. No se sabe con seguridad si se parece a una Banshee en el hecho de carecer de nariz y tener un solo diente monstruoso, pero sus costumbres parecen ser las mismas». Campos, 2003, p. 37. Para saber más de la bean chaointe: McCoy, 2009, pp. 210-213.

(53) Braga, 2011, p. 32. Caforio, 1998, p. 83. Harris, 2017, pp. 13-14. Lysaght, 1996, p. 154. Lysaght, 1986, pp. 32–33. «Sin contexto, la bean chaointe no implica nada sobrenatural, y el término es el mismo que se hubiera aplicado a las mujeres dolientes que realizan un ‘lamento fúnebre'». Tillesen, 2010, p. 39. «En la genuina tradición popular, se imagina que el lamento del alma en pena consiste en sonidos inarticulados e interjecciones aisladas solamente, a diferencia del lamento realizado por la mujer humana plañidera, que contenía versos ex tempore en alabanza al difunto, para expresar el dolor de los parientes y de la comunidad por su fallecimiento». Devereux, 2004, pp. 16-17.

(54) Lysaght, 2009. Lysaght, 1996, p. 155. Lysaght, 1986, pp. 67–69. Mills, 2013, p. 212.

(55) Lysaght, 2009. Mills, 2013, p. 211. Aunque el el término bean sí / banshee también es ampliamente conocido allí. Lysaght, 1996, p. 155. Ver (6).

(56) «(…) connotando sonidos fuertes, agudos y estridentes que sugieren los reinos de animales salvajes o seres sobrenaturales peligrosos y hostiles, en lugar de la esfera humana. La imagen de una mensajera de la muerte sobrenatural agresiva y amenazante es, por lo tanto, bastante fuerte en esta área». Lysaght, 1996, p. 155. «(…) lanza gritos agudos, refunfuña, grita, gime, en pocas palabras, sus sollozos son inhumanos, salvajes». Caforio, 1998, p. 76. Mills, 2013, p. 212.

(57) Lysaght, 1995, pp. 292-293. Mills, 2013, p. 212. «(…) no conoce la armonía, sus gritos son terribles. Aún mejor, su llanto». Caforio, 1998, p. 76. «(…) sus lamentos, entre plañidos femeninos y quejidos de lechuza, llegaban a ser tan agudos que podían romper los cristales e incluso hacer caer muerto de terror a quien los escuchara». Calvera, 2005, p. 162.

(58) Fragmento de un testimonio recogido en: Lysaght, 1995, p. 293. La Banshee es «tan rápida como el viento, sus tres gritos terribles se pueden escuchar en todas partes del pueblo y parecen subir las colinas y estar en todos los lugares». Caforio, 1998, p. 12.

(59) Lysaght, 1996, p. 155. Lysaght, 1986, p. 85. La Banshee malévola es «una bruja horrible con rasgos feos y distorsionados; las maldiciones están escritas en cada línea de su cara arrugada, y sus brazos extendidos invocan maldiciones sobre el miembro condenado de la raza odiada”. O’Donnell, 1920, pp. 35-36.

(60) Lysaght, 1986, p. 85. «Badb, por supuesto, también es el nombre dado a una diosa irlandesa temprana asociada con el campo de batalla». Mills, 2013, p. 211. «Esta dualidad de aspectos recuerda ciertas características de las figuras de diosas de la mitología irlandesa temprana». Lysaght, 1996, p. 155. Ver (6). O’Donnell nos cuenta en su libro un caso extraño que también aparece entre las múltiples leyendas: algunas familias poseen dos Banshees (una amistosa y otra hostil) e incluso tres (amistosa, hostil y neutral). O’Donnell, 1920, p. 81. Y nos relata testimonios al respecto: O’Donnell, 1920, pp. 81-97. Incluso nos cuenta «un caso» registrado en España, donde muchas viejas familias irlandesas se habían establecido: O’Donnell, 1920, pp. 98-123.

(61) Especialmente, en el sureste de Irlanda, donde se la conoce como banshee y badhbh. Lysaght, 1996, p. 156. Ver (55). «(…) puede ser descrita como una joven o como una vieja, aunque la imagen de una mujer pequeña y vieja predomina. Existe un acuerdo general de que tiene el pelo largo, generalmente blanco o gris, y de que se peina (…). Su vestimenta más comúnmente descrita es una capa blanca, a menudo con capucha». Devereux, 2004, p. 17. «En general, son viejas y feas, pero también pueden convertirse en chicas encantadoras, especialmente para atraer a los humanos». Braga, 2011, p. 33.

(62) Caforio, 1998, p. 11. De la Morena, 2018, p. 12. Lysaght, 1996, p. 156. O’Donnell, 1920, p. 16.

(63) Es la descripción más amable de la Banshee. Romero, 1999, p. 95.

(64) Por ello, dicho peine es un símbolo de mala suerte. Romero, 1999, p. 95.

(65) Lysaght, 1986, p. 126. «Por toda Irlanda hay también determinadas rocas a las que se conoce con el nombre de la Silla de la Banshee (varias rocas en Waterford, Monaghan o Carlow se llaman así; Braga, 2011, p. 33), precisamente por el aspecto de asiento que suelen tener y en el que dicen que se sentaba este personaje femenino. Pero su visión también era funesta porque el que la veía, se moría al poco tiempo». Romero, 1999, p. 96.

(66) Caforio, 1998, p. 11. De la Morena, 2018, p. 12. Lysaght, 1996, p. 156. O’Donnell, 1920, p. 17.

(67) Estas versiones de las Banshees peinándose, aparecen en el sureste de Irlanda. «Otro de los personajes imaginarios que también se aparecían peinándose al sol, era la sirena. Los relatos que se cuentan sobre las sirenas son frecuentes en toda la costa occidental, lo que hace pensar a Lysaght que las descripciones en las que aparecen las Banshees peinándose derivan de la figura de la sirena». Romero, 1999, pp. 95-96. Una variante de la leyenda de la Banshee y el peine que veremos después, bastante rara y perteneciente al condado de Roscommon, es el resultado de una hibridación excepcional con otra leyenda migratoria, The Seal Maiden o Man Marries Mermaid, muy común en las zonas de la costa oeste, que también menciona el encuentro entre una mujer sobrenatural que se peina el cabello, la sirena, y un actor humano masculino; un objeto (no un peine, sino algo vital para su hábitat marino) le es robado y escondido. Aquí termina la similitud de esta leyenda con The Banshee’s Comb – ver (69) – (78) -, ya que el proceso de recuperación es completamente diferente. Lysaght, 1991, pp. 73-75.

(68) Lysaght, 2009. «En casi todos los incidentes donde se manifiesta visualmente, se dice que la bean sí está vestida de blanco». Rowan, 2005, p. 68. Gimbutas, 1999, p. 251. «Sus atributos contrastantes: vieja, pequeña, fea / joven, alta, hermosa, están muy claramente señalados en esta región y también se aplican a las figuras de las diosas en la literatura irlandesa, quienes pueden ser consideradas predecesoras de la mensajera de la muerte de la tradición popular». Lysaght, 1996, p. 156. Lysaght, 1986, pp. 87-95, 101-103 y 105. Son diosas de la tierra o patronas de la soberanía, y están conectadas a aristócratas o a políticos importantes (gobernantes o líderes), a los que, al igual que hacen las banshees, anuncian la muerte; es decir, son mensajeras de la muerte también. Para saber más sobre estas deidades predecesoras de las banshees: Lysaght, 1996, pp. 158-160; Mills, 2013, pp. 212-213. Profundizaré en ellas en el volumen II de esta historia, dedicado a la diosa tripartita Morrigan / Badb / Macha.

(69) Existen unas leyendas llamadas The Comb Leyends o The Banshee’s Comb, ya que tanto el peine como la Banshee/mensajera de la muerte son los protagonistas de ellas. Lysaght, 1991, pp. 67-68. Lysaght, 1986, pp. 176-178

(70) «The Banshee’s Comb obviamente se ha desarrollado alrededor del núcleo de la creencia de que la mensajera de la muerte se dedica a peinarse». Lysaght, 1991, p. 68.

(71) El núcleo de estas leyendas lo encontramos en Leinster y en las áreas contiguas de Munster; hay 69 variantes. Lysaght, 1991, p. 68. Estas leyendas se conocieron en Leinster hacia finales del siglo XIX, pero ya existían en el sureste de Irlanda desde la primera mitad del siglo XIX. Así, podemos ver que la leyenda migró. Lysaght, 1991, p. 70.

(72) La leyenda tiene dos personajes principales: la Banshee y un actor humano; y consta de dos episodios: primero el actor humano le roba el peine, o la Banshee lo pierde y el humano lo encuentra por accidente; después, ella lo recupera. La mayoría de las variantes de la leyenda son bastante cortas, pero también hay algunas variantes más elaboradas. Lysaght, 1991, p. 71. Hay dos formas de contar la leyenda: la A (la más antigua, del siglo XIX, y más ampliamente distribuida), con 61 variantes, en las que se produce un encuentro inicial entre la Banshee y el humano; en 45 de las variantes, el peine es robado por la fuerza; en las otras 16, la Banshee es sobresaltada o intimidada por el humano y huye, dejando su peine atrás. En la forma B, no se produce un encuentro inicial entre humano y Banshee, sino que el peine se encuentra de manera accidental. Lysaght, 1991, pp. 71-73. En la mayoría de las variantes de esta leyenda, cuando se produce un encuentro violento – la forma A -, el actor humano es un hombre – se ve que los narradores, también hombres, consideran estos comportamientos violentos inapropiados para las mujeres. En el caso B, el actor humano si puede ser con más frecuencia una mujer o un niño. Lysaght, 1991, pp. 78-79.

(73) Lysaght, 1991, p. 80. La ventana es el lugar que más se menciona, pero la puerta también se menciona ocasionalmente: el peine se devuelve a través de la puerta, abierta ‘unos centímetros’, o por debajo de ella. Lysaght, 1991, p. 81. Una variante de la leyenda, única del condado de Longford, reemplaza la casa por una fogata, adaptándose así la leyenda a la vida nómada. Dado que los viajeros se sientan alrededor del fuego por la noche, es ahí donde la Banshee se aparece para buscar su peine. Y, al igual que lo hace la casa, el fuego protege al humano. Lysaght, 1991, p. 81.

(74) Los narradores de la leyenda suelen incluir a un actor humano de apoyo: un miembro de la familia u otro anciano, que aconseja cómo se le debe devolver el peine a la Banshee, y avisa de la actitud amenazante que ésta comporta. Lysaght, 1991, p. 80.

(75) Lysaght, 1991, p. 81.

(76) Tal cual se expresa en algunas narraciones. Lysaght, 1991, p. 81. Aunque es muy atípico que se narre que el actor humano realmente sufriese daños físicos. Lysaght, 1991, p. 82.

(77) Se le devuelve por medio de un objeto de hierro, generalmente unas pinzas, que se extiende a través de la ventana hacia ella; ella agarra el peine y daña el objeto. En algunas áreas, principalmente periféricas, también se mencionan arados, tenedores, palas… Siempre, de hierro. Pero las pinzas son más comunes puesto que son más prácticas para devolver el peine. La mayoría de estos objetos se encontraban en la casa y, por lo tanto, estaban disponibles en caso de emergencia. Lysaght, 1991, p. 80.

(78) La Banshee deforma o retuerce el sólido objeto de hierro y, por lo tanto, muestra su extraordinaria fuerza. Algunas variantes de Galaway y Mayo afirman que deja la huella de sus cinco dedos en el objeto. Sin duda, la mayoría de los narradores señalan el daño que la Banshee causa al objeto como principal motivo para devolverle el peine. Lysaght, 1991, p. 81.

(79) Lysaght, 1986, pp. 197-201.

(80) Lysaght, 2009. Esto «implica su origen sobrenatural, ya que uno de los principales lugares de ‘El Otro Mundo’ en la literatura medieval irlandesa estaba bajo tierra, incluso debajo de lagos y manantiales». Lysaght, 1996, p. 156.

(81) Especialmente, en el condado de Waterford, donde existe el topónimo Tobar na Baidhbe (‘el pozo de Badhbh’). Lysaght, 1996, p. 156. Todo esto indica que la asociación es considerablemente antigua en el sureste de Irlanda. Lysaght, 1986, pp. 127-130.

(82) Esta visión de las banshees como lavanderas se da en la zona central de Irlanda, sobre todo en el condado de Galway y en las regiones fronterizas de los condados vecinos. Y es en esta zona donde encontramos la única referencia en la tradición oral de que una mujer presagie una muerte violenta en un contexto de batalla. El conflicto mencionado es la Batalla de Aughrim 1691, la batalla principal de la campaña Williamite en Irlanda, en la cual el ejército jacobita fue derrotado decisivamente. Lysaght, 2009. Lysaght, 1996, p. 157. O’Donnell en su obra nos relata varios «casos registrados de manifestaciones de Banshees que ocurren en el campo de batalla, ya sea inmediatamente antes o después, o incluso mientras la pelea se estaba llevando a cabo», como la Batalla de Boyne. O’Donnell, 1920, p. 124. «La Banshee, aunque, por supuesto, solo se presenta a los soldados de nacimiento irlandés, no limita sus atenciones a quienes luchan en su tierra natal; se ha dicho que con frecuencia se manifestaba a los irlandeses comprometidos en el servicio activo en el extranjero durante las Guerras Napoleónicas, y también a los que servían en Estados Unidos durante la Guerra Civil». O’Donnell, 1920, p. 127. Y nos narra varios testimonios de estas apariciones en España, como en la Batalla de Talavera y en Badajoz: O’Donnell, 1920, pp. 128-135. También nos narra historias sucedidas durante la Guerra Civil de Estados Unidos, donde se relacione a las Banshees con el mar: O’Donnell, 1920, pp. 136-148.

(83) Lysaght, 1996, p. 157. «(…) en ocasiones era vista lavando las manchas de sangre de las ropas de quienes iban a morir, por lo cual se la conocía como la bean-nighe, la lavandera». Calvera, 2005, p. 162. Se pueden encontrar figuras paralelas a las Banshees en las Tierras Altas de Escocia y en Suecia. Davidson, 1993, p. 113. «Otro nombre alternativo para el espíritu es bean nigh o ‘mujer lavandera’ que, al igual que la bean chaointe, describe el comportamiento del espíritu, en este caso, lavar la ropa de los que pronto fallecerán». Tillesen, 2010, p. 39. «A la Bean Nighe se la puede ver junto a cursos de aguas desolados, lavando las ropas teñidas de sangre de los que van a morir. Es pequeña y generalmente va vestida de verde. Anuncia un mal, pero si alguien que la ve antes de haber sido visto se coloca entre ella y el agua, recibirá la concesión de tres deseos». Campos, 2003, p. 37. Otras lavanderas sobrenaturales que no están específicamente relacionadas con el presagio de la muerte, también se tratan en Lysaght, 1986, pp. 132–133.

(84) El lavado es también «una actividad particularmente asociada con la diosa de la guerra (Mór-Ríoghain o Badb) en la literatura irlandesa temprana». Lysaght, 1996, p. 156.

(85) «En la cultura celta, el dullahan es la personificación de la muerte. Los cuentos irlandeses del dullahan son anteriores al siglo XIX. Con la llegada de los inmigrantes irlandeses y sus historias, el dullahan apareció en el folklore estadounidense durante los años 1700 y 1800». Harris, 2017, p. 10. “El dullahan es visto como un jinete sin cabeza que aparece ante el campesinado cuando ocurre una muerte, o es conocido por decapitar a las personas que se cruzan en su camino”. Harris, 2017, p. iv. También se le conoce como dulachan o durrachan. «La palabra proviene de dorr o durr, que significa ira, o durrach, que significa malicioso o feroz». Harris, 2017, p. 15. «(…) es una superstición general y se considera como ‘un signo de muerte o un presagio de alguna desgracia'». Harris, 2017, p. 16.

(86) Caforio, 1998, p. 17. Yeats, 1890, p. 110.»Los avistamientos de dullahan varían de persona a persona, pero las características recurrentes incluyen un carro negro tirado por caballos negros, que es conducido por un cochero oscuro que empuña un látigo, y la criatura aparece cerca de la medianoche. El acercamiento de un dullahan puede escucharse por el sonido de cascos o el chasquido de un látigo. La gente puede escuchar un dullahan pero no verlo, y viceversa». Harris, 2017, p. 10. Se trata de «un jinete sin cabeza». Harris, 2017, p. 12.

(87) «El Dullahan y la Banshee se encuentran, principalmente, con miedo y aprensión». Harris, 2017, p. 12. «(…) el dullahan es oscuro, silencioso y sin cabeza». Harris, 2017, p. 1.

(88) Caforio, 1998, p. 17. Harris, 2017, p. 15. Romero, 1999, p. 95. Yeats, 1890, p. 110. «(…) generalmente sus apariciones se limitaban a una fugaz visión de su atroz figura, sentada en el pescante de la carroza fúnebre de la Banshee y llevando con una mano las riendas de los caballos, también sin cabeza». Romero, 1999, p. 96. «Si en algún camino nocturno alguien creía divisar en el cielo un carruaje tirado por caballos sin cabeza, podía tener la seguridad de que se había cruzado con una banshee que le advertía sobre la proximidad de su deceso». Calvera, 2005, p. 162.

(89) Caforio, 1998, p. 17. Yeats, 1890, p. 110. «Cuando esta fantasmagórica carroza pasaba por delante de las casas del pueblo, nadie debía abrir la puerta de su casa, porque de hacerlo, le tirarían desde la carroza un cubo de sangre al rostro». Romero, 1999, p. 95.

(90) «(…) en Cornualles hay leyendas sobre jinetes que llevan sus propias cabezas debajo del brazo. Solía vérseles por las cercanías de algún túmulo dolménico, como en Barrow Hills, en Newquay. Esta misma leyenda se encuentra en Inglaterra en las comarcas de Hampshire, Wiltshire y Gloucestershire.». Romero, 1999, p. 96.

(91) La Leyenda de Sleepy Hollow (o del Jinete sin Cabeza) es un relato corto de terror escrito por Washington Irving y publicado en 1820; se ha llevado al cine en tres ocasiones: en 1922, The Headless Horseman, en 1949,  La leyenda de Sleepy Hollow y el Señor Sapo, de la mano de Disney, y en 1999, Sleepy Hollow, la maravillosa versión de Tim Burton. También ha llegado al universo de las series: Sleepy Hollow (2013-2017).

(92) Romero, 1999, p. 96.

(93) Harris, 2017, p. 12.

(94) «Las apariencias sobrenaturales de dullahan y banshee en estos cuentos demuestran los temores culturales de la inminencia de la muerte y las ansiedades de lo desconocido. Los cuentos de hadas celtas ayudan al campesinado a lidiar con la muerte, un tema recurrente de la vida cotidiana, que permite la persistencia de estos cuentos entre la cultura celta». Harris, 2017, p. iv. «En la vida cotidiana de un campesino irlandés, los sucesos antinaturales se miran con miedo a lo desconocido. Para disolver este miedo, el campesinado atribuye estos acontecimientos a actos de las hadas, para explicar lo inexplicable. En asuntos de muerte, este trágico evento es visto con desgracia y tristeza, incluso con miedo, ante la perspectiva de que todos algún día morirán». Harris, 2017, p. 17.

(95) «Los humanos comúnmente tienen miedo de cosas que no entienden, y estos cuentos proporcionaron una sensación de consuelo y respuestas a estos misterios (…) En una cultura medieval antigua que tenía poca o ninguna fuente de iluminación, prevalecía el miedo a la oscuridad. Los celtas veían la muerte como un hecho oscuro en el que se tomaba la luz de la vida. Este miedo está incrustado en los cuentos de hadas (…)». Harris, 2017, p. 2. La Banshee es «la imitación de la tristeza que se produce al enfrentar la muerte (…) Juntas, estas hadas – Banshee y Dullahan – le permiten al campesinado hacer frente al evento aparentemente no natural de la muerte y dar significado a lo desconocido». Harris, 2017, p. 17. «En los cuentos de dullahan y banshee, el simple acto de la muerte se convierte en un viaje fantástico ya que los difuntos se dejan llevar por la personificación de la muerte. Los misteriosos ruidos que se escuchan por la noche ya no son ramas y animales salvajes, son los gritos de una Banshee u otra hada, que causan estragos en el campesinado. La vida cotidiana se vuelve más profunda cuando lo mundano se percibe con aspectos de lo mítico (…) Los temas recurrentes dentro de la mitología irlandesa incluyen ideas universales ‘sobre la vida, la muerte, el amor y el odio [que] se profundizan cuando se ponen en contacto con la historia y el presente’ (…). El dullahan refleja los numerosos invasores extranjeros que han asediado a Irlanda (…). Los cuentos de los dullahan siguen formando parte de la cultura irlandesa contemporánea para recordarles a los irlandeses lo que han sufrido y sirve como una pieza tradicional de su cultura, dándoles una identidad única de otras naciones. La Banshee llora la pérdida de aquellos que han muerto en esta historia de invasión, llorando la pérdida de sangre gaélica pura. La Banshee y el Dullahan advierten sobre la muerte próxima e inminente, en una personificación sobrenatural de la historia de Irlanda». Harris, 2017, p. 19. Hay que tener en cuenta que la Banshee, al avisar de la muerte con su lamento, «le da a la familia la oportunidad de despedirse». Además, «estas criaturas actúan de guía para que el difunto llegue sin ningún tipo de contratiempo al más allá. (…) eran claves para el paso del alma del fallecido al más allá». De la Morena, 2018, p. 12.

(96) Cita de  Raquel De la Morena: De la Morena, 2018, p. 12.

(97) «En toda Galicia siempre ha existido la creencia en un mundo de ultratumba con características no sólo del Más Allá de las creencias cristianas, sino también con diversos aspectos que proceden de la civilización romana y de culturas anteriores». Romero, 1999, p. 91. Donde más arraigo hay de ese mundo, es en Fisterra, donde existen numerosos presagios de muerte. Romero, 1999, pp. 91-92.

(98) «Varios autores describen la abundante presencia en Galicia de criaturas místicas conocidas popularmente como mouras, que son conocidas también en las zonas vecinas de Asturias con el nombre de xanas. Estos seres femeninos, que poseen muchas de las características de las fairies, o hadas, viven según las creencias populares en zonas subterráneas, y suelen aparecer al lado de manantiales, fuentes, lagos o ríos peinándose sus dorados cabellos. Algo diferentes que las mouras o xanas son los xacios que viven sumergidos en las aguas de los vados del Río Miño, y que se presentan a veces con figura humana en las cercanías de algún castro, como por ejemplo el de Marce (Saviñao, provincia de Lugo), donde aldeanos que estaban pescando en el río han visto en el pasado bellas xacias que se dirigieron a ellos antes de desaparecer bajo las aguas. Estas mouras, xanas y xacias muestran claras similitudes con los seres femeninos Aes Sídhe o ‘Raza de las Colinas Sagradas’ (comúnmente conocidos como Sídhe o Shee), descritos en la mitología de la antigua Irlanda, y con las korrigan que moran al lado de los manantiales en las cercanías de los antiguos dólmenes de la Bretagne francesa. La ben síde, bean-sídhe (habitante de un síd), o (en su forma anglicizada) banshee de Irlanda, podía según varios autores ser otra forma de la ´fairy woman´ descrita en varias regiones célticas, idéntica a las de Galicia y Asturias en España». Alberro, 2002, p. 20.

(99) Ver (97). Algunos de esos presagios son el sonido de campanillas, golpes, el canto de pájaros (principalmente, de cuervos) y el aullido de un perro. Romero, 1999, pp. 91-92. También existen el vedoiro o la vedoreira, que «eran personas que pronosticaban la muerte de un convecino». Pero «el anuncio más común de muerte lo traía siempre la rolda». Romero, 1999, p. 92.

(100) «En Galicia, el portador más frecuente de presagios de muerte es la rolda, ‘la que camina durante la noche’, que posee muchas de las características de la famosa Banshee de Irlanda». Alberro, 2002, p. 18. «(…) la que ronda o anda de noche, también llamada roldiña o recua«. Romero, 1999, p. 92.

(101) «Es la Santa Compaña o procesión de los muertos, que también existe en el folkore bretón, irlandés y británico, es decir, en el área atlántica de los pueblos celtas a cuyas creencias debe su origen. La Santa Compaña de Fisterra, al igual que la de otras partes de Galicia, se aparecía ante la casa del que se iba a morir, o dejaba un ataúd ante su puerta». Romero, 1999, p. 92. «(…) la Santa Compaña está considerada como un augurio de muerte». Alberro, 2003b, p. 124. «La Santa Compaña (…) es también conocida en Galicia y Asturias occidental como a compañía, a compañía das ánimas, a procesión das ánimas, ensamio, estadea, estandaiña, estandinha, estantigua, estantiga, hoste, hueste, antaruxada, huestia, hostilla, rolda, ronda, a visión, as divisas, o enterro, as da noite, o home do oso, a facha, as luces, as xans, pantalla, a pastoriña, a semuldanza, visita, y con otras denominaciones más. Definida en síntesis, la Compaña es una procesión nocturna de almas o difuntos que portan luminosas luces (antorchas o velas), y que acarrean el féretro de un vecino cuya próxima muerte anuncian de esta forma. (…) Aunque varios autores asignan un origen cristiano y medieval a la Compaña, Alonso Romero traza claramente en un detallado estudio las raíces de esta creencia a la muy anterior civilización céltica. (…) un augurio de muerte, acostumbraba a aparecerse delante de una casa donde uno de sus moradores iba a morir, dejando a veces un ataúd al lado de la puerta. (…) En Asturias la gente del pueblo cree también en la Santa Compaña, conocida allí como huestia (…) los autores que han tratado este tema consideran que esta Santa Compaña o huestia ha sido en el pasado una creencia muy común en todo el NO de España y el N de Portugal». Alberro, 2008.

(102) «A veces era una ‘hermosa hada’ o una mujer del ‘Otro Mundo’, del tipo descrito en Irlanda». Alberro, 2002, p. 18.

(103) «En Finisterre y otras regiones de Galicia, un espíritu solitario que actuaba en formas similares a la banshee irlandesa deambulaba a menudo por las campiñas». Alberro, 2002, p. 18.

(104) «Cuando un adulto se encuentra con una rolda, su mejor defensa es trazar un círculo en el suelo y colocarse dentro del mismo para evitar ser raptado (la figura de un círculo aparece a menudo en la magia y las religiones primitivas como un mecanismo protector)». Alberro, 2002, p. 18. «Cuando un adulto se encontraba con la rolda, cuyos componentes iban vestidos al igual que los vivos pero de luto, lo mejor que podía hacer era trazar un circulo sobre la tierra del suelo y meterse dentro, de este modo evitaba que la rolda pudiera llevárselo en su compañía, quizá para no regresar nunca más o, en el mejor de los casos, para ayudarla a transportar el ataúd o algún pesado cirio hasta que apareciera otro adulto que lo sustituyera en esa fúnebre tarea». Romero, 1999, p. 94. «Si alguien se encuentra con la Compaña y no se previene, es atraído inexorablemente por la misma y ha de unirse a la procesión de muertos. El peligro para los infortunados que se topan de noche con la Compaña, es que sus miembros les seduzcan y atraigan para que se unan a ellos. Y una vez dentro de sus filas, ya no tendrán forma alguna de poder escapar. Por ello, en el caso de encontrarse con una Compaña, en Galicia recomiendan hacer lo siguiente: no mirarles directamente, simular que no se les ha visto, y apartarse calladamente de su camino; trazar un círculo en el suelo con la Estrella de Salomón dentro, y colocarse en su interior; en casos inopinados, o extremos, tirarse inmediatamente al suelo boca abajo, y mantenerse así hasta que hayan pasado todos los miembros de la procesión». Alberro, 2008.

(105) «Las almas además de presentarse en grupo, formando la Rolda o Santa Compaña, podían deambular en solitario y aparecerse a cualquiera, generalmente con la intención de que se intercediera por su alma, pues estaba penando en el mundo de los vivos y no podía entrar en el más allá mientras no se dijeran algunas misas por su eterno descanso, se rezaran algunas oraciones, o el interpelado cumpliera alguna promesa que el alma no había podido realizar en vida». Romero, 1999, p. 94. «Eladio Rodríguez González realiza una distinción entre Compaña, ‘una procesión de pantasmas ou ánimas en pena que nas sombras nocturnas percorren os caminos silandeiros’, y a estadea, que ‘é unha alma sola que rolda los cemiteiros e vaga sempre a deshora polas corredoiras'». Alberro, 2008.

(106) Puede ser un hada bella o aparecerse «en forma de una vieja arpía con largos cabellos blancos». Alberro, 2002, p. 18. También se puede parecer «a la glaistig o ´Dama Verde´ de las tierras altas de Escocia. En Gales este ser se presentaba en forma de un ‘ser femenino que solía ser escuchado más que visto’, dando gritos ‘que significaban la próxima muerte del marido, esposa o hijo… o de la propia persona que los escuchaba’». Alberro, 2002, p. 19. «Se conocen algunos casos en los que el comportamiento del alma solitaria que se aparecía por la comarca de Cee, muy cerca de Fisterra, se asemejaba mucho al del alma que en Irlanda llaman Banshee, aunque algunos la denominan también Hada blanca o Hada doméstica. Su aspecto es el de una anciana de larga cabellera blanca. Sin embargo, en los Highlands escoceses se la conoce con el nombre de Glaistig, aunque popularmente la llaman también la Dama verde porque aparece siempre vestida de ese color». Romero, 1999, p. 94.

(107) «En Galicia, al igual que en el SO de Irlanda, la banshee podía aparecer en forma de una bellísima doncella peinando sus rubios cabellos con un peine de oro. Este tipo de leyenda ha sido preservado en aldeas gallegas como Santiago de Tortoreos, en Las Nieves, provincia de Pontevedra, donde a veces aparecía una bella y joven hada peinando sus cabellos al lado de un manantial situado dentro o al lado de un antiguo castro». Alberro, 2002, p. 19.

(108) «En muchas aldeas gallegas la gente creía en la estadeira, un ser solitario que rondaba por una casa donde alguien iba a morir, ululando lastimeros y quejumbrosos sonidos, gimiendo y llorando como una banshee irlandesa; otras veces era vista a lo largo de los caminos». Alberro, 2002, p. 19. La forma de defenderse de ella, al igual que de la rolda, era trazar un círculo y meterse dentro – ver (104) -. «Ese procedimiento defensivo se realizaba igualmente en el norte de Portugal para protegerse contra la Estantiga, que es lo mismo que la Estadea gallega, nombre con el que también se la conocía a principios del siglo XIX por la comarca de Finisterre, como sabemos gracias a la descripción que por esa fecha hizo George Borrow cuando iba por los altos páramos de Cee camino de Fisterra». Romero, 1999, p. 94.

(109) Primera aparición: ACTION COMICS nº 495 (diciembre de 1987). Nombre real: Siobhan McDougal / Lacy MacElwain. Es invulnerable a las armas de fuego, posee velocidad sobrehumana y la fuerza de diez hombres; su aullido de sirena es una canción de muerte, que mata a todos los que la oyen. VV.AA., 2005, p. 309. Aparece en 142 números. VV.AA., 2019.

(110) Si queréis conocer a este X-Men, pinchad aquí.

(111) «Siobhan McDougal fue la primogénita de Garrett McDougal, el patriarca de un clan de antiguos gaélicos que residía en una isla a medio camino entre Irlanda y Escocia. El clan había permanecido estacionado allí durante mil generaciones». VV.AA., 2019.

(112) «Hace siglos a Siobhan McDougal se le negó el liderazgo de su clan irlandés por ser mujer. Cuando Siobhan intentó invocar una intervención mística para invertir la decisión de los hombres de su clan, debilitó involuntariamente un portal al Infraverso infernal y fue arrastrada allí por sus demoníacos habitantes. Tras lo que pareció una eternidad, Siobhan recibió poderes mágicos de la misteriosa Crone, que transformó a Siobhan en Silver Banshee para que pudiera regresar a la Tierra y matar a los descendientes del traicionero clan McDougal que la habían hecho víctima de una maldición eterna». VV.AA., 2005, p. 309.

(113) «En Metrópolis, Silver Banshee buscó la historia escrita de su clan, matando a todos los que se cruzaban en su camino, hasta que Superman detuvo su búsqueda de venganza». Se vuelve a cruzar en el camino de Superman un par de veces más, pero de forma más amistosa. VV.AA., 2005, p. 309.

(114) «Silver Banshee no tenía ningún problema con el Hombre de Acero, hasta que éste se interpuso en el camino de su venganza». VV.AA., 2005, p. 309.

(115) En Smallville (2001-2011), interpretada por Odessa Rae, y en Supergirl (2015-presente), por Italia Ricci. VV.AA., 2019.

(116) Las leyendas sobre las Banshees «parecen reforzar las actitudes y creencias patriarcales tradicionales en un nivel superficial». O’Donoghue, 2016, p. 135.

(117) Ver (4), (19), (26) y (38).

(118) Proporcionan «una salida codificada para las voces apagadas de las mujeres y los marginados. (…) leer las narraciones a través de una lente alternativa ofrece mensajes subversivos para las mujeres, especialmente aquellas cuyas circunstancias personales o maritales eran problemáticas. El hecho de que las historias circularan fue una afirmación de su potencia y las hizo parecer reales. (…) Muchas de las historias mismas son moralmente ambivalentes y ambiguas; algunos exploran diferentes aspectos de la misma pregunta. Cuando se unen y se relacionan con una audiencia, su significado puede modificarse sutilmente y adaptarse a la ocasión». O’Donoghue, 2016, p. 135.

(119) La asociación de lo femenino con lo divino y lo sobrenatural le daba poder y visibilización a la mujer. Aunque también las hacía vulnerables. O’Donoghue, 2016, p. 138. «(…) tales historias también podrían representar una forma efectiva de control social sobre las mujeres que usaron su lengua para denunciar a sus vecinas». O’Donoghue, 2016, p. 139.

(120) «(…) se percibía a las mujeres como guardianes de las costumbres y prácticas mortuorias tradicionales en la comunidad». O’Donoghue, 2016, p. 139.

(121) «A través de la estrecha afiliación con la hembra sobrenatural, podían reclamar una agencia y autoridad, incluso si no era oficial, dentro del área del ritual mortuorio», por lo tanto, podemos apreciar «la centralidad de las mujeres hacia la muerte y las costumbres funerarias». O’Donoghue, 2016, p. 139.

(122) «Eller señala que muchas feministas no creen que la cultura se haya vuelto verdaderamente patriarcal hasta que el Imperio Romano y el cristianismo prohibieron el culto a las diosas, que fueron reemplazadas por ‘un solo dios varón llamado Padre'»; sin embargo, «estudiosos han encontrado evidencia del nacimiento del patriarcado en los mitos indoeuropeos, que luego se abrieron para una transición fácil a la mitología semítica. (…) Este mismo ‘nacimiento del patriarcado’ se ve en cuentos explícitamente irlandeses, a saber, en el Táin Bo Cuaiinge. (…) es posible que estos cuentos de ‘rechazo a la diosa’ por parte del héroe representen ideologías cambiantes dentro de la comunidad o influencias de mitologías externas. El rechazo de la diosa en estos mitos indudablemente tuvo su efecto en la psique humana, que habría entendido que el héroe ya no necesita mujeres o el matrimonio divino para validar, proteger y otorgar fertilidad al reino. Este tipo de rechazo deja pocas oportunidades para la igualdad entre los sexos en la nueva mitología judeocristiana. Esta mitología sería registrada por (…) los hombres, que ya habían aprendido de los grandes héroes, Cúchulainn y Gilgamesh, que las mujeres no eran un elemento necesario en la creación. El hombre solo podría reflejar la divinidad, y podría ser creado por un dios masculino divino sin la ayuda de una diosa o una mujer. Ruether escribe que durante ‘siglos de cristianismo ortodoxo, el mensaje ha ido perforando en las mujeres de que son segundas en la creación y primeras en el pecado, [y] por lo tanto deben ser doblemente sumisas, y son buenas solo para la maternidad’. (…) Eller (…) pone de manifiesto el hecho de que si el sexismo tiene un ‘nacimiento’ y si hubo una revolución patriarcal que destruyó un matriarcado ideal, sucedió en la prehistoria y es, por lo tanto, algo que no podemos saber». Rowan, 2005, pp. 70-72.


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