Volar es un sueño que la Humanidad cumplió cuando se inventaron los aviones. Nuestros protagonistas de hoy, el escritor y aviador Antoine de Saint-Exupéry (1) y su criatura el Principito, tuvieron la suerte de surcar la inmensidad de los cielos. El primero, viajando a otros países como piloto comercial en la Compañía Aeropostal Argentina, origen de Air France. Y el segundo, abandonando su solitario planeta  -el asteroide B 612- impulsado por una migración de pájaros silvestres.

Aunque en realidad no podemos diferenciarlos, ya que hay una unidad substancial entre ellos: el Principito representa la infancia perdida del escritor francés. El niño interior con el que dialogaba en la soledad de la cabina, porque cerca de la luz de las estrellas encontraba la inspiración para escribir.

Bienvenidos a bordo. Vamos a viajar en su aeronave para conocerlos mejor y, tal vez, volvamos a sentirnos como los niños que fuimos.

Antoine de Saint-Exupéry aviador escritor
Antoine de Saint-Exupéry. Fuente: Wikipedia.

Cuando Antoine de Saint-Exupéry jugaba con el Principito

El Principito batió récord de ventas. Es, por tanto, de los libros más traducidos y leídos del mundo. Siendo así que este simpático niño rubio rivaliza en fama con nuestro caballero don Quijote.

Antoine de Saint-Exupéry El Principito
Antoine de Saint-Exupéry y el Principito. Fuente: Caraota Digital.

Antoine de Saint-Exupéry lo escribió durante la Segunda Guerra Mundial, en su exilio de EEUU. Angustiado por la ocupación de Francia por los nazis. Desencantado de los líderes políticos de su país, pues no aceptaba a Pétain y su régimen de Vichy colaboracionista. Pero tampoco confiaba en De Gaulle

El caso es que, gracias a la ayuda de sus editores norteamericanos, se instala en la ciudad de los rascacielos y allí nace El Principito (2). Incluso fue el mismo autor quien ilustró el libro con dibujos de colores suaves. Su prodigiosa imaginación y el dominio de la acuarela (que aprendió de su madre) dieron vida a los personajes (3).

Pero desgraciadamente, Antoine de Saint-Exupéry nunca supo del éxito de dicho cuento, como desvelaremos más adelante.

Antoine de Saint-Exupéry biografía el principito
Antoine de Saint-Exupéry y su hijo de papel El Principito

En esta obra maestra el aviador expresa la nostalgia de su infancia. Cuando era plenamente feliz jugando con su hermano François en el inmenso jardín del castillo familiar, cerca de Lyon. Los dos niños estaban muy unidos y soñaban que viajaban hacia las estrellas en sus bicicletas voladoras (4). Es comprensible que escribiera en Piloto de Guerra:

“Soy de mi infancia. Soy de mi infancia como de un país” (5).

La muerte del hermano de Antoine de Saint-Exupéry, François, y la enigmática frase del Principito

El escritor de apellido aristocrático nunca superó esa etapa de su vida. Sobre todo, porque al volver atrás en el recuerdo podía ver a François, a quien siempre echó de menos. Se llevaban de maravilla. Era su compañero de juegos, amigo y hermano menor (6). Pero esa fraternidad no duró mucho, ya que François murió a los 15 años víctima de una extraña enfermedad. No se separó un instante de su cama. Tras la extremaunción, François le lega su bicicleta voladora y le susurra una enigmática frase que jamás olvidará:

Entiéndelo, es demasiado lejos. No puedo llevar este cuerpo conmigo. Es demasiado pesado” (7).

Las mismas palabras que dirá el Principito en su despedida, a punto de abandonar el planeta Tierra.

Antoine de Saint-Exupéry se quedó muy solo.

El amor en Antoine de Saint-Exupéry y el Principito

A Antoine de Saint-Exupéry le llamaban familiarmente “Tonio”. Como hemos visto, la aviación –el cielo­-  fue su gran pasión, que simultaneaba con la literatura. Estaba convencido de que era lo mismo escribir que volar. Huelga decirlo, pero concebía la vida como una gran aventura.  Así, este grandullón de 1´90 m de estatura nunca evitó el peligro, en ninguna de sus facetas.  Es bien sabido que fumaba como un carretero, comilón y bebedor de licores y  le gustaba conducir su Bugatti (8) a gran velocidad. Por no hablar de las acrobacias y bucles que realizaba en el aire…

Tonio conoció a Consuelo Suncín, su mujer, en una cena en la Alliance Française de Buenos Aires. Para impresionarla enseguida la invita a ver una puesta de sol sobre el Río de la Plata volando en su Latécoère 28 (9). Ella estaba asustada y mareada, pues nunca había montado en un avión. El piloto/escritor empezó a girar en bucle y aprovechó este momento de inestabilidad para robarle un beso y pedirle el matrimonio. Y, aunque le acababa de conocer, Consuelo acepta bajo amenaza de estrellar el aparato. ¡Qué locura de hombre!

Antoine de Saint-Exupéry Consuelo
Antoine de Saint-Exupéry y su mujer, Consuelo Suncín. Fuente: infobae

Los consejos del zorro al Principito

En este sentido, tenía razón el zorro cuando le revela al Principito su secreto mejor guardado:

no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos” (10).

Luego, aunque a simple vista Tonio nos podría parecer un arrogante bon vivant, lo cierto es que no era más que un niño grande, rebosante de amor, ternura y sensibilidad. Sin embargo, la relación con Consuelo fue un rotundo fracaso. Sea como fuere, es difícil ser la mujer de un piloto. Hubo largas ausencias e infidelidades por ambas partes. De todas formas, aun en la distancia la llevaba en su pensamiento.

Eso mismo le ocurría al Principito cuando se separaba de su rosa, pues sabía que:

el tiempo que pasaste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante” (11).

Y es que, en el universo de El Principito, la rosa simboliza a Consuelo: bella, caprichosa y con espinas.

El valor de la amistad para Antoine de Saint-Exupéry, el Principito y el zorro

La amistad es un valor fundamental en la obra de Antoine de Saint-Exupéry. Asimismo, para el Principito, el cual recorrió el universo buscando un amigo. ¡Y encontró al zorro! Este animal era tan sabio que le explica la clave de la verdadera amistad, a saber, crear lazos. O sea, “domesticar”, que diría este filósofo de cuatro patas. Desde su lógica:

Si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo” (12).

El Principito y el zorro
El Principito y el zorro.

Análogamente, Antoine de Saint-Exupéry lo deja claro en la obra Tierra de los hombres (13) con su estilo poético:

“¡Felicidad! Es inútil buscarla en otro lugar que no sea en las relaciones humanas” (14).

Por cierto que esta obra la escribió tras la terrible experiencia de estrellar su avión en el desierto del Sáhara. El copiloto era el mecánico y se hicieron grandes amigos. Lo pasó muy mal. Y allí, bajo el sol abrasador y perdido en las arenas, también conocerá a un fénec o zorrito del desierto. ¡Qué casualidad!

Hitler es un idiota

Sí. Así pensaba este pionero de la aviación y lo dejó escrito. Él era un gran pacifista y concebía la guerra como un absurdo que contradecía la dignidad humana. Y por ende, defensor de la democracia, puesto que se jugó la vida sobrevolando el territorio francés ocupado por la Vehrmacht (ejército alemán).

Antoine de Saint-Exupéry realizaba una misión de reconocimiento fotográfico a modo de compromiso patriótico. Estas arriesgadas incursiones le inspiraron otra de sus capitales obras, Piloto de guerra (15). Como era de esperar, el libro fue prohibido en Francia  previa censura de cuatro palaras:

Hitler es un idiota.

La bota alemana era demasiado orgullosa y no admitía críticas. Además, para best seller ya tenían el Mein Kampf

A Antoine de Saint-Exupéry le deprime la derrota de Francia. Es en ese momento cuando se exilia a EEUU y toma distancia para pensar y escribir. Y de paso, utiliza su fama para hacer un llamamiento a la sociedad norteamericana con el fin de combatir contra el nazismo. Nos dice también en la citada obra:

“Pues, después de todo, ¿por qué combatimos aún? ¿Por la Democracia? Si morimos por la Democracia es porque somos solidarios con las Democracias” (16).

Antoine de Saint-Exupéry avión aviador
Antoine de Saint-Exupéry en su avión. Fuente: Telemadrid

Antoine de Saint-Exupéry deseaba con todas sus fuerzas la entrada de los Aliados en Europa. Solo ellos podrían salvarles del nazismo.

El amigo judío de Antoine de Saint-Exupéry y del Principito

Partimos de la premisa de que El Principito, el hijo de papel de Tonio, no es solo un cuento infantil. Es mucho más que eso. Se trata una narración fantástica repleta de sentencias morales que nos construyen interiormente, ayudándonos a ser mejores personas.

De hecho, ese niño rubio de bufanda al viento vive en el alma de cada adulto que de pequeño leyó el libro. Lo comentaba el filósofo alemán Martin Heidegger:

   “No es un libro para niños, es el mensaje de un gran poeta que alivia nuestra soledad y que nos lleva a comprender los grandes misterios de este mundo” (17).

En cambio, De Gaulle subestimó siempre a Antoine de Saint-Exupéry y a El Principito, en venganza por no participar en la Resistencia. El general no perdonó que ni siquiera le visitara en su exilio de Londres. Que tampoco condenara formalmente el estado títere del mariscal Pétain (18). Lo cierto es que solo confiaba en la ayuda de los EEUU. ¡Pero en absoluto aceptaba las vergonzosas leyes antijudías!

Léon Werth
Léon Werth, el amigo judío de Antoine de Saint-Exupéry con un caballito de cartón. Fuente: Wikipedia.

Resulta que el mejor amigo de Antoine de Saint-Exupéry era Léon Werth, un poeta judío que le sacaba más de veinte años. Eran diametralmente opuestos. No obstante, se admiraban mutuamente. Fue como el padre que nunca tuvo. A él le contaba sus problemas con Consuelo y a él acudía en tiempos de zozobra…

La dedicatoria de El Principito

Tras la derrota de Francia, Antoine de Saint-Exupéry le perdió la pista. Durante toda la Segunda Guerra Mundial Tonio no dejó de temer por la suerte de Léon Werth, su amigo judío. Este es el motivo por el cual le dedica El Principito.

El principito rosa estrellas
El Principito y su rosa mirando las estrellas.

A LÉON WERTH:

“Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria”.

A LÉON WERTH CUANDO ERA NIÑO

El último vuelo de Antoine de Saint-Exupéry y el Principito

En efecto, el primer compromiso de Antoine de Saint-Exupéry era con el Hombre, no con la literatura. Por ello, después de la publicación de El Principito, abandona su cómodo apartamento de Manhattan y vuelve al combate como piloto de guerra.

Cada vez su ánimo está más bajo. Los recuerdos pesan demasiado y la melancolía le embarga (19). El piloto más reconocido de Francia solo fue feliz en su infancia, como le confiesa a su madre en una carta. Nada le importaban sus éxitos profesionales ni el amor de sus amantes. Su único deseo en estos momentos es ayudar a liberar a Francia del yugo alemán, y puso al servicio de la causa sus más de 6. 500 horas de vuelo.

Tonio había engordado mucho y casi no cabe en la cabina del avión ni dentro del mono. Pero nada ni nadie le detiene en su objetivo. Incluso hace un curso para aprender a pilotar los Lightning P-38, cazas estadounidenses que vuelan a más de 10.000 metros de altitud y a 750 km/h (20). ¡Wow! De nuevo, la adrenalina a flor de piel…

Antoine de Saint-Exupéry y el Principito entre el cielo y el mar

Después del desembarco de Normandía (21)  -Día D- los americanos le encargan una misión de reconocimiento fotográfico sobre el valle del Ródano (Provenza). El destino escribe su último capítulo.

El día 31 de julio de 1944, a las 8:45 hora local, Antoine de Saint-Exupéry despegó del aeródromo de Borgo (Córcega). Fue su último vuelo pues no aterrizó jamás. Tenía 44 años recién cumplidos, sobrepasaba la edad límite para volar. Además, la noche anterior apenas durmió, le vieron en un night club (22) ahogando sus penas en whisky.

Presumiblemente, se precipitó al mar. Es decir, que el Mediterráneo se convirtió en una tumba y el Lightning P-38 en su ataúd con alas. El gran misterio es que solo ha podido ser rescatado un pedazo del tren de aterrizaje y una esclava de oro con su nombre, enganchada en la red de un pescador de Marsella. Pero nunca apareció su cadáver.

Antoine de Saint-Exupéry Lightning P-38
Antoine de Saint-Exupéry, el Lightning P-38 y el Principito esperándole en su planeta. Fuente: MilanoFree.it

Antes de caer, las pantallas de los radares le vieron sobrevolar la casa de su madre (23). Tal vez se estaba despidiendo…

Mucho se ha especulado sobre su desaparición y no se descarta ninguna hipótesis. No se descarta que su avión fuera derribado por un caza de la Luftwaffe. E incluso hay quien baraja la posibilidad de un suicidio.

Lo que está claro es que, entre el cielo y el mar, su último pensamiento fue para su madre, la mujer más importante de su vida.

El ansiado viaje hacia las estrellas de Antoine de Saint-Exupéry

Marie, la madre de Tonio, no pudo siquiera enterrar a su hijo. Desde ese fatídico día solo vivía para recordarle. Poco antes de morir (24) anotó en su diario:

“Voy a reunirme con la estrella desde donde el Principito me está llamando” (25).

El cuerpo de este agrimensor del cielo sigue oficialmente desaparecido. Pero el niño rubio de bufanda al viento, antes de partir hacia su planeta, nos arroja luz sobre lo ocurrido:

Parecerá que me he muerto, y no será verdad” (26).

Esa es la buena noticia, ¡los dos siguen vivos en el espacio interestelar! Entonces, por muy grande que sea el universo, algún día un astrónomo turco descubrirá la estrella donde habitan el Principito y su papá.



¿Ya te vas? Déjate sorprender navegando por nuestra revista de historia


Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Nacido en Lyon, el 29 de junio de 1900, en el seno de una familia piadosa y de noble linaje. Huérfano de padre desde los tres años, siempre se sintió el ojito derecho de su madre, a pesar de tener más hermanos (Marie Madeleine, Gabrielle, François y Simone).

(2) Publicado en 1943 por la editorial norteamericana Reynal & Hitchcock. La edición francesa se hizo con la editorial Gallimard, al acabar la II Guerra Mundial.

(3) ¿Hay alguien que aún no haya leído El Principito? Los personajes principales son: el Principito, el astrónomo turco, el aviador, el geógrafo, la serpiente, el rey, la flor, el zorro, el farolero, etc…

(4) Poivre d´Arvor, 2017, p. 3.

(5) Saint-Exupéry, 1980, p. 78.

(6) François era dos años menor que Antoine.

(7) Poivre d´ Arvor, 2017, p. 21.

(8) Poivre d´ Arvor, 2017, p. 131.

(9) El Latécoère 28 es el avión emblemático de la Compañía Aeropostal. Pierre Latécoère es el ingeniero aeronáutico que lo construyó.

(10) Saint-Exupéry, 2019, p. 72.

(11) Saint-Exupéry, 2019, p. 74.

(12) Saint-Exupéry, 2019, p. 68.

(13) Obra publicada en 1939, meses antes de comenzar la II Guerra Mundial.

(14) Saint-Exupéry, 2016, p. 34.

(15) Publicada en 1942, inicialmente en EEUU.

(16) Saint-Exupéry, 1980, p. 112.

(17) Poivre d´Darvor, 2017, p. 151.

(18) Poivre d´Darvor, 2017, p. 143.

(19) Poivre d´Arvor, 2017, p. 189.

(20) Poivre d´Arvor, 2017, p. 173.

(21) “El día más largo” o Día D fue el inicio del final del Tercer Reich (6 de junio de 1944).

(22) Poivre d ´Arvor, 2017, p. 173.

(23) Poivre d´Arvor, 2017, p. 174.

(24) Murió en 1972.

(25) Poivre d´Arvor, 2017, p. 12.

(26) Saint-Exupéry, 2019, p. 88.

Bibliografía

  • Poivre d´Arvor, P., 2017, Saint-Exupéry. El maletín de los recuerdos, Plataforma Editorial, Francia.
  • Saint-Exupéry, A., 2019, El Principito, Salamandra, Barcelona.
  • Saint-Exupéry, A., 1980, Piloto de Guerra, Rueda, Buenos Aires.
  • Saint-Exupéry, A., 2016, Tierra de los hombres, Berenice, Córdoba (España).
  • Saint-Exupéry, A., 2000, Vuelo nocturno, Emecé Editores, Barcelona.