Situémonos en los años 60. Pero no en los 60 de los hippies, el amor y los porretes. Vayamos un siglo más atrás, a los 60 del siglo XIX. ¡Uf, qué diferencia! Qué caos en el mundo. Estados Unidos en plena guerra civil. Latinoamérica viviendo la culminación de los procesos nacionales. Europa sumida en plena fiebre colonial mientras las élites intentan sobrevivir a la crisis del Antiguo Régimen. En España, que es en lo que nos vamos a centrar, por aquel tiempo empezaba la crisis final del reinado de Isabel II que acabaría desembocando en el reinado de Amadeo I (1).

amadeo i de saboya i reinado y biografia
Retrato de Amadeo I. Fuente: Wikipedia.

Este periodo se caracterizó por una gran inestabilidad. Por ejemplo, en la presidencia del consejo de ministros hubo más cambios que en un partido de baloncesto. Como es costumbre en la historia española, también hubo infinitos pronunciamientos militares. El carlismo, que no estaba muerto estaba de parranda, se reactivó una vez más. Y si no era suficiente, se encadenaron varias cosechas terribles que causaron una agudísima crisis de subsistencia. Tantos factores críticos tuvieron gran relevancia en la proclamación de la revolución gloriosa de 1868. Con ella, Isabel II era expulsada (2).

Se necesita rey para España – Interesados presentarse al casting en el Palacio de la Zarzuela

Pese a echar a la reina, pocos fueron los que intentaron discutir la continuidad de la monarquía. Así que era el momento de abrir un casting. Imaginemos el anuncio que podrían haber puesto en la época: “Se busca rey liberal, a poder ser bello, limpio y en sus cabales. Se valorará conocimiento de español. De vital importancia que sea cristiano apostólico romano. Que le guste más escuchar que hablar. Abstenerse estériles, homosexuales o franceses.”

Los pretendientes no fueron pocos. Uno de ellos era el duque de Montpensier, el cual tenía la dificultad de no ser del agrado de Napoleón III dado que era un Orléans. Para dificultarlo más, mató en duelo a su primo. Uno menos. Otra opción era la defendida por los progresistas de Fernando de Coburgo, rey de Portugal. El hombre  rechazó el ofrecimiento al olerse una unificación ibérica encubierta. Incluso se planteó la opción del general Baldomero Espartero, el cual, ya anciano, rechazó.

Amadeo I de Saboya – el candidato elegido a rey

Al final, el elegido fue un italiano. Precisamente, el hijo del rey de Italia Víctor Manuel II, Amadeo de Saboya. Hombre de talante liberal, masón y heterosexual, fue convencido por el general Joan Prim para ponerse la corona española. De hecho, Prim tuvo que convencer tanto a Amadeo como a los españoles de que era la mejor opción. Hombre de talante genial, se merece que en un futuro hablemos de él particularmente.

El asesinato que jodió los planes

La cuestión se torció cuando solamente tres días antes de la coronación de Amadeo, como Amadeo I, Prim fue asesinado. De esta manera, lo primero que hizo (3) Amadeo I en España fue dirigirse a presentar sus respetos ante el cadáver de Prim. Ya luego fue al palacio del Congreso a jurar la Constitución.

prim y amadeo de saboya asesinato en la calle del turco cuadro
El momento en que Amadeo entendió que todo se había ido a la mierda. Fuente: LaVanguardia.

Con un inicio así, difícil iba a ser que las cosas funcionaran. Era el año 1871 y empezaba el reinado del primer rey “electo” de la historia de España. Amadeo I intentó no ser un títere, pero eso iba a ser imposible. Nadie le iba a hacer caso, y menos hablando poco español. De hecho, en su primer día Emilio Castelar le dedicó tales palabras:

“Visto el estado de la opinión, Vuestra Majestad debe irse, no sea que tenga un fin parecido al de Maximiliano I de México“.

A Amadeo I se le complica el reinado. ¡Cuidado que vienen curvas!

En marzo se convocaron elecciones legislativas. La historiografía sospecha que fueron adulteradas por Sagasta y Romero Robledo, dos manipuladores que amañarían elecciones durante todo el s. XIX. Gracias a ellos, el bloque gubernamental obtuvo 235 diputados. De todas maneras, y en lo que era un signo de la realidad española, los carlistas obtuvieron 51 y los republicanos 52.

Se convocaron también elecciones en abril y agosto de 1872. En las primeras, los carlistas perdieron trece escaños bajo sospechas de manipulación (4). El enfado en las filas carlistas fue tal que el 21 de abril Carlos VII daba inicio a la tercera guerra carlista con el grito “¡Abajo el extranjero! ¡Viva España!”.

El mes de mayo eran aplastados por las fuerzas gubernamentales en Oroquieta, tras lo que se firmaba el convenio de Amorebieta, en el que se amnistiaba a los insurrectos carlistas a cambio de la paz. El problema fue que el gobierno sí lo vio como un tratado de paz. En cambio, para los carlistas fue una tregua, que aprovecharon para reorganizarse. En diciembre del mismo año 1872 dieron el segundo golpe, el cual iniciaría las definitivas hostilidades (5). Como podemos ver, 1872 fue un año terrible para Amadeo I, que en julio sufrió un atentado contra su propia vida del que salió ileso.

atentado amadeo I de saboya
Amadeo I el Esquivabalas. Fuente: MadridLaCiudad

Mientras tanto, en Cuba, había guerra por la independencia. Prim había abogado por realizar concesiones en la isla caribeña pero aún así se convocaron dos quintas, una de 25.000 hombres y otra de 40.000 (6). De hecho, la publicación de las quintas fue uno de los motivos de descontento que enardecieron a las masas, sobre todo en Barcelona, Sevilla y Málaga(7).

Y al final llegó el final de Amadeo I de Saboya

Por lo tanto, podemos afirmar que la monarquía de Amadeo I estaba condenada. La triple crisis que atenazaba España —colonial, social, y carlista-clerical— era demasiado grave para que los acontecimientos se pudieran desarrollar con normalidad. La guerra colonial iba a durar hasta diez años, el conflicto social fue una constante en España durante todo el siglo XIX y principios del XX, y la guerra carlista iba a durar cuatro años, hasta 1876, por la incapacidad del gobierno de responder, pese a que los defensores del Antiguo Régimen solo contaban con fuerza en Cataluña y Navarra, y sin tener presencia en las capitales (8).

Finalmente, fueron dos hechos puntuales los que harían saltar la monarquía de Amadeo I. El primero fue el proyecto de llevar a cabo reformas en las colonias antillanas, entre las que se incluía la abolición de la esclavitud. Este proyecto provocó la alianza de diversos grupos de intereses, entre los que se encontraban los alfonsinos y los carlistas. El autodenominado Carlos VII, en una perorata, se ofrecía a mandar a Cuba a sus hombres para salvaguardar la integridad de la patria. El segundo hecho fue que Amadeo se negó en primera instancia a aprobar un decreto de reorganización militar. Cuando el congreso ratificó la reorganización, Amadeo I finalmente firmó, pero al día siguiente presentaba su renuncia.

Era febrero de 1873. Se terminaba así una monarquía efímera, en la que nada pudo hacer Amadeo para cambiar su destino. El rey italiano hizo las maletas y huyó a Portugal en febrero de 1873. Dijo que se iba porque los españoles eran ingobernables. Desgraciadamente, siglo y medio después, parece ser que sigue siendo así. (9)


¡No te pierdas más artículos en nuestra revista de Historia gratuita


Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Provocada por la caída del gobierno del general O’Donnell el año anterior. Fontana, 2007, p. 306.

(2) Fuentes, 2007,  p. 233.

(3) El 2 de enero de 1871.

(4) Bolaños Mejías, 1999, p. 230.

(5) Fontana, 2007, p. 377.

(6) Fontana, 2007, p. 363.

(7) Tuñón de Lara, Valdeón Baruque, Domínguez Ortiz y Serrano, 1999, p. 482.

(8) Tuñón de Lara, Valdeón Baruque, Domínguez Ortiz y Serrano, 1999, p. 488.

(9) Fontana, 2007, p. 371.


Bibliografía

  • Bolaños Mejías, C., 1999, El reinado de Amadeo de Saboya y la monarquía constitucional, UNED, Madrid.
  • -Fontana, J. y Villares, R. (dir.), 2007, Vol.6: La época del Liberalismo, Historia de España, Crítica-Marcial Pons, Barcelona.
  • Fuentes, J. F., 2007, El fin del Antiguo Régimen (1808-1868). Política y sociedad, Síntesis, Madrid.
  • Tuñón de Lara, M., Valdeón Baruque, J., Domínguez Ortiz, A. y Serrano, S., 1999, Historia de España, Ámbito, Valladolid.