Es de sobra conocido el episodio que tuvo lugar en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Muchos conocerán el lema que se atribuyó a Miguel de Unamuno: Venceréis, pero no convenceréis.

Una afirmación rotunda dirigida al mutilado general José Millán-Astray (1), perteneciente al bando sublevado y nombrado por Francisco Franco, jefe de la Oficina de Prensa y Propaganda.

¿¡Muera la inteligencia! en respuesta a Venceréis, pero no convenceréis?

Para ocupar su nuevo puesto, Millán-Astray, se instaló en su nuevo palacio, el de Anaya situado en Salamanca. Tenía “buen ojo” para vender las ideas del general Franco. Este a su vez le replicó «¡Muera la inteligencia!»

Por aquel entonces, la ciudad del Tormes, contaba con un rector famoso en su distinguida universidad, el escritor y filósofo Miguel de Unamuno perteneciente a la Generación del 98. (2) El famoso escritor vasco vio con buenos ojos la sublevación militar franquista. Aunque pronto se dio cuenta de sobra de que se equivocaba, el levantamiento le produjo tanto asco como el Régimen republicano que tanto había criticado. (3) La constante represión, los encarcelamientos, los fusilamientos, en definitiva, el odio, hizo cambiar de parecer a Unamuno. Muchos de sus amigos fueron encarcelados y asesinados. Sólo el escritor supo lo que sintió, aunque seguramente fuese vergüenza, por haber apoyado aquella sublevación.

Un reflejo en el cine

Como consecuencia del estreno de la película Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar, una corriente revisionista pone en duda si fueron esas palabras las que utilizó el escritor bilbaíno, o fueron otras. En definitiva, una tontería, el trasfondo es el mismo.

Unamunos saliendo del Paraninfo de Salamanca tras la célebre frase Venceréis, pero no convenceréis
A la salida del acto literario en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Fuente.

¿Un mero choque de ideas?

Salamanca había caído del lado del Ejército rebelde, por lo tanto fue administrada por los franquistas desde el comienzo de la Guerra. Como consecuencia de la celebración del día de la Raza (4) tuvieron lugar dos actos conmemorativos, uno religioso en la Catedral y otro literario en la Universidad.  Al religioso Unamuno ni si quiera asistió, al literario, asistió por fuerza mayor, al no encontrarse Franco, el rector de la Universidad, el propio escritor vasco, debía presidir el acto. A pesar de la ausencia del futuro dictador, en aquel lugar de cultura, se encontraban personajes como Carmen Polo (esposa de Franco), el general Millán Astray o el obispo Enrique Plá y Deniel. (5)

El paraninfo de la Universidad era el escenario para los discursos conmemorativos. Le tocaba el turno al general gallego Millán-Astray. Os podéis imaginar el discurso, lleno de acusaciones falsas dirigido a los “antiespañoles” vascos y catalanes. Para el general, simples traidores que querían destruir su “España grande y libre”. Que de grandeza tenía poco y de libertad no tenía nada.

Lo que tiene la vida, que dos apoyos fuertes como el obispo y el rector de la Universidad, eran catalán y vasco respectivamente. Y un general, perteneciente a un gobierno militar instaurado por la fuerza, les acusaba de traidores a la patria. El colmo de los colmos. Unamuno no iba a cerrar la boca, había abierto los ojos. (6)

“Se ha hablado de catalanes y vascos, llamándoles la antiespaña. Pues bien, por la misma razón ellos pueden decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo [Plá y Deniel], catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer. Y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española que no sabéis. Ese sí es mi Imperio, el de la lengua española y no…». (7)

Vencer no es convencer

Unamuno comenzó su discurso apelando al argumento de que vencer no es convencer. El escritor no perdió el talante en ningún momento. Fue entonces cuando el general, que se encontraba caliente y con fuerza, exclamó ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte! Eran los argumentos de un loco. La inteligencia frente a la fuerza bruta. Miguel de Unamuno siguió con su discurso a pesar de las interrupciones y el revuelo que montó entre los falangistas presentes. (8) Lo que significa que para el escritor el suceso no fue más que un choque de ideas, un debate que no tendría más trascendencia. Pronto descubriría que no.

Millán Astray
El mutilado general Millán Astray. Fuente

Si no eres de los míos, eres mi enemigo

Unamuno iba a sentir la represión. En el instante que el acto literario terminó. No tuvo que esperar mucho. De tal barullo, el escritor bilbaíno tuvo que salir cogido del brazo de Carmen Polo. Por si no tuvo bastante, Unamuno se dirigió al casino, como todas las tardes, para tomar su café. Ajeno a la trascendencia a la que había llegado su encontronazo con el general mutilado. Allí fue abucheado e increpado por los franquistas presentes. Su hijo, avisado por teléfono, tuvo que acudir a su auxilio para llevarlo a casa. (9)

Miguel de Unamuno había apoyado una causa llena de odio y de rencor. El mismo odio que se había llevado por delante a varios de sus amigos y conocidos de la ciudad. Franco no hacía diferencias de ningún tipo, o me apoyas o vas contra mí. (10)

La noche del 12 de octubre tuvo lugar otro acto más de represión contra el escritor bilbaíno. Como si fuera una película de Hollywood, el ayuntamiento se reunió en sesión secreta con el único fin de retirar el acta de concejal al escritor. Las causas decían así:

Por España, en fin, apuñalada traidoramente por la pseudo-intelectualidad liberal-masónica cuya vida y pensamiento […] sólo en la voluntad de venganza se mantuvo firme, en todo lo demás fue tornadiza, sinuosa y oscilante, no tuvo criterio, sino pasiones; no asentó afirmaciones, sino propuso dudas corrosivas; quiso conciliar lo inconciliable, el Catolicismo y la Reforma; y fue, añado yo, la envenenadora, la celestina de las inteligencias y las voluntades vírgenes de varias generaciones de escolares en Academias, Ateneos y Universidades” (11)

Represión a Unamuno

Diez días después, Franco firmaba el decreto de destitución del rector. Su ansiado puesto de rector le volvió a ser arrebatado, está vez, por la sublevación que apoyó. Los siguientes meses hasta su muerte el 31 de diciembre de 1936, los pasaría en su casa, bajo arresto domiciliario. En una resignación infinita, abrazado a la soledad y la desesperación. (12)

Miguel de Unamuno
Don Miguel de Unamuno. Fuente

¿Debate histórico o Revisionismo?

Tradicionalmente la versión oficial de que hubo un enfrentamiento dialéctico, en el que se atribuye la afirmación «¡Venceréis, pero no convencereís!» a Miguel de Unamuno y «¡Muera la inteligencia!» a José Millán Astray, ha sido aceptada por la comunidad de historiadores. (13)

Ahora bien, durante los últimos meses, una corriente revisionista, apoyada en los estudios del salmantino Severiano Delgado, bibliotecario de la Universidad de Salamanca, pone en duda los hechos ocurridos el 12 de octubre de 1936. ¿Se pone en duda que ocurriera ese enfrentamiento? O ¿qué no fuera exactamente como nos han contado? Para Delgado el discurso de que conocemos de Unamuno fue el que Luis Portillo publicó en la revista británica Horizon en 1941, con las «modificaciones» de este. Para Severiano fue un acto banal de la época que no se diferenciaba de otros enfrentamientos entre oradores, por lo que la dramatización de lo que ocurrió, le hizo alcanzar una repercusión, que Unamuno no esperaba.  La propia hija del general Milllán Astray, Peregrina Millán Astray, contextualiza la frase de su padre con un añadido previo: “Si la inteligencia sirve para el mal, muera la inteligencia”. (14)

Todo este debate, no sirve si no, para blanquear la figura histórica de un general franquista y sublevado, que esgrimía los argumentos de un borrego, para justificar una causa que no tenía justificación. La literalidad de las palabras no influye, en el trasfondo de la discusión. El significado es el mismo, el miedo no puede ser el argumento que utilice un Gobierno, sólo el respeto, la tolerancia y la democracia han demostrado ser herramientas útiles de gobierno. No la guerra y la represión. Por desgracia, Unamuno se dio cuenta tarde. (15)

 

 

 

 

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Amenabar y Unamuno
Alejandro Amenábar y Karra Elejalde (Unamuno) en el rodaje de la película Mientras dure la guerra. Fuente

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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Millán-Astray participó en la guerra de Filipinas en 1898 y posteriormente en la Guerra de Marruecos. En 1924 le amputaron el brazo izquierdo a causa de un disparo que le destrozó el mismo. Otra lesión importante la sufriría en su ojo derecho que le quedó inservible después de un disparo en la cara. Fundó el cuerpo africanista La Legión con ayuda de Francisco Franco en 1920. Hernández, 2018.

(2) La Generación del 98, es el nombre comúnmente utilizado para denominar a un conjunto de escritores y ensayistas españoles afectados por la crisis moral, política y social que desencadenó la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898.

(3) Núñez Florencio, 2014, pp. 35-39.

(4) El 12 de octubre se celebra en España el día de la Hispanidad o de la Raza, para conmemorar el descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492.

(5) Núñez Florencio, 2014, p. 36.

(6) Rabaté y Rabaté, 2009, pp. 680-683.

(7) Del Río, 2019.

(8) Rabaté y Rabaté, 2009, pp.684-685.

(9) Francia, 2006.

(10) García Cortazar, 2003, pp. 290-292.

(11) Francia, 2006.

(12) García Cortazar, 2003, pp. 294-295.

(13) Del Molino, 2018.

(14) Del Molino, 2018.

(15) Del Molino, 2018.


Bibliografía