Como en todos los países, en España hay decenas de historias y leyendas que cumplen la función de forjar la identidad nacional. Es decir, relatos que provocan que aquellos nacidos en un lugar se sientan orgullosos de sus antepasados. Así, cada nación, gracias a las historias pasadas, muchas veces edulcoradas con tintes épicos, se identifica como única y especial. La historia de este artículo también es especial. Especial básicamente porque es de las pocas compartidas por el nacionalismo español y catalán. Algo que, dada la historia y situación actual, no es moco de pavo. Hablemos de la historia del tamborilero del Bruc.

El ansia viva de Napoleón – La invasión francesa en España

Todos sabemos lo mucho que se flipó Napoleón en su día. El autoproclamado emperador francés parecía que se quería quedar con el mundo. Y claro, España está en el mundo, y justo al ladito de Francia, así que tarde o temprano iba a cruzar los Pirineos.

Lo curioso de la llegada de los franceses a España fue la manera en que se produjo. No fue una toma militar al uso. Lo que hizo Napoleón fue jugar con la estupidez de los Borbones para entrar como Pedro por su casa. Ya lo sabréis, le pidió a Carlos IV que dejara pasar al ejército francés para poder llegar a Portugal. (1) La cuestión es que, una vez capturado Portugal, el ejército gabacho no se fue de España. Se ve que iban cantando Ahora que estamos tan a gustito… 

Los comerranas, de invitados a parásitos

Pasaron los días, los meses,… y los fganseses no se iban ni con agua caliente. Y no es que fueran invitados ejemplares. Ocuparon, saquearon, violaron,… y todo con el beneplácito de los que llevan corona, no fuera a ser que se enfadaran los soldaditos. Al final, fue inevitable que pasara lo que pasara. Tanto fue el cántaro a la fuente… que se rompió un 2 de mayo. (2)

El dos de mayo de 1808 en Madrid - Wikipedia, la enciclopedia libre
La carga de los mamelucos. Francisco de Goya. Fuente: Wikipedia

El levantamiento del pueblo de Madrid es otro de esos episodios históricos de los que hacen patria. Y si encima te lo pinta don Francisco de Goya pues ya tenemos examen perfecto de selectividad.

Aquella historia acabó mal pero bueno, así son los españoles. Peleados en la victoria y unidos en la derrota. 

Tangando a los Borbones, vol. 2.

Mientras tanto, en Bayona, el emperador mantenía retenidos al rey y a su hijo, los cuales estaban peleados por la corona. Ambos fueron lloriqueando a Napoleón pidiéndole que decidiera quién debía ser el rey.

El francés lo vio fácil. Les dijo:

-Acompañadme, mes amis, que voy a pgepagar una cena de pigcoteo y lo ageglamos tan gicamente.

Con los postres llegó la decisión:

-La vegdad que ambos geyes sois unos absolutos inútiles. He considegado que os vayáis los dos a tomag pog culo y que el gey sea el bogacho de mi hegmano. Y ahoga, a llogag a Lougdes. (3)

Archivo:Pepe botella.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
Cada cual tiene su suerte. La tuya es de borracho hasta la muerte. Fuente: Wikipedia

¿Un francés en el trono? ¡Jamás!

Por alguna razón, a los españoles no les gustó que un francés ocupara el trono español, por lo que se inició la guerra de independencia. Mucho sentido no tenía, ya que los Borbones no eran precisamente 100% españoles. Pero bueno, así de contradictorio es este país.

Con este contexto empezaba una guerra que iba a durar seis años y que íba a terminar ganando España gracias a Rusia. Las fuerzas españolas no podían compararse a los franceses, pero lo que estaba claro es que a pícaros iba a ser difícil superar a los ibéricos.

Se desarrolló lo conocido como guerra de guerrillas. Mientras los franceses buscaban el combate a campo abierto, los españoles buscaban los lugares donde realizar emboscadas rápidas. Así, el objetivo era ir diezmando y desmoralizando al enemigo. Aquí te mato a doscientos tíos perdidos, allí te jodo tu línea de suministros. Y ni puta idea de dónde he salido ni de dónde me he metido.

El tamborilero del Bruc – el tambor más famoso de la historia de España

Con permiso de Almanzor, el tambor más conocido de la historia de España es el del tamborilero del Bruc. En el contexto que hemos ido contando sobresale esta historia de picaresca y heroicidad que tanto gustan a los pueblos.

La historia cuenta que, con los franceses ocupando Girona y Barcelona, decidieron avanzar hacia Manresa, núcleo duro de resistencia. Y es que la historia de los catalanes con los franceses es la típica historia de amor que termina mal. Y cuando una historia de amor termina mal a nadie le apetece encontrarse con su ex. Hay demasiadas historias e ilusiones truncadas, mucho dolor acumulado difícil de sobrellevar.

Total, que cuando salieron los franceses de Barcelona, un espabilado se les adelantó al galope y pudo avisar en Manresa de la que se venía encima. Gracias a ello, los somatenes pudieron adelantarse y tomar posiciones en un lugar ventajoso: el paso entre montañas del Bruc. (4)

¡Surprise motherfuckers!

Cuando los franceses empezaron a avanzar tan ricamente por el paso, seguramente cantando la Marsellesa como colegialas, aparecieron los catalanes en las montañas y les enseñaron lo que es una lluvia de fuego.

Murieron unos trescientos soldados franceses, y los que sobrevivieron, salieron por patas. Incluso se dejaron algunos cañones por el camino del susto que se llevaron. (5)

De todas maneras, eso fue simplemente el primer asalto. Los catalanes sabían que los franceses acabarían volviendo, con más hombres, más armas, y bastante más cabreados.

Un solo de tambor espectacular – la hazaña del tamborilero del Bruc

Había pasado una semana desde que a los franceses les habían dado para el pelo, así que iban preparados. Pero ya sabéis, las mentes juegan malas pasadas.

Los catalanes eran prácticamente los mismos que la anterior vez, pero eso no lo sabían los franceses. Un chaval del pueblo de Sant Pedor decidió coger su tambor e ir hacia el monte. Cuando aparecieron los franceses empezó a tocar como si no hubiera un mañana. La leyenda cuenta que tocó hasta que le sangraron las manos. (6)

Descubriendo El Bruc y la historia del famoso tambor
El tamborilerlo del Bruc. Fuente: Crónica Global

Total, que los franceses, mientras avanzaban, empezaron a escuchar un ruido infernal retumbando por las montañas. Todavía no veían a nadie, pero parecía que en cualquier momento iban a aparecer cientos de miles de soldados a aplastarles. Las dudas empezaron a invadir las cabezas francesas. Tanto dudaron que dieron media vuelta, cagaítos de miedo. Se rompía de esta manera el aura de invencibilidad que tenía el ejército napoleónico, algo clave para la moral de los españoles.

Isidre Lluçà i Casanoves – el tamborilero del Bruc

Esta historia que hemos contado tiene un gran componente legendario. Aun así está relativamente aceptado que el tamborilero del Bruc se llamaba Isidre Lluçà i Casanoves, un chaval de unos 17 años del pueblo de Sant Pedor, a los pies de la montaña de Montserrat. (7)

La historia también cuenta que el pobre chaval no llegaría a ver el final de la guerra, debido a enfermar por el hambre y la miseria que sembró la guerra. Y la verdad, mejor para él. Los franceses acabarían pasando y asolaron todo aquello que vieron por delante.

Como hemos dicho, la victoria española en la guerra de Independencia hay que agradecérsela a Rusia, que con su estrategia de tierra quemada ganó el tiempo suficiente para que llegara el general Invierno a solucionar la papeleta. La cantidad de bajas fue tal que Napoleón se vio obligado a retirar sus tropas de la península Ibérica, abandonando a su hermano a su suerte.

¿Nos hubiese ido mejor si el tamborilero del Bruc se hubiera quedado en casa?

Ahora bien, el análisis global de la situación es complicado. ¿Le hubiera ido mejor a España si se hubiese sometido al control napoleónico? Lo cierto es que con la retirada francesa, Fernando VII, el hijo de Carlos IV, se convertía finalmente en rey. Un rey, que como todos sabemos fue infame y sumió el país en una oscuridad deleznable.

Es probable que si en España se hubieran extendido las ideas de Igualdad, Legalidad y Fraternidad le hubiese ido mejor en la historia reciente. Pero bueno, la historia es la que es y no podemos hacer nada por cambiarla. Simplemente especular, y ése es tu trabajo, lector, no el nuestro.



No te pierdas más artículos historia muy interesantes en nuestra revista Khronos Historia.


Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Stein, Stein, 2014.

(2) Cayuela Fernández,  Gallego Palomares, 2008, p. 82.

(3) Fernández Segado, 2014, p. 395.

(4) Vila Descós, 1999, p. 6.

(5) Vila Descós, 1999, p. 9.

(6) Vila Descós, 1999, p.15.

(7) Vila Descós, 1999, p.11.

Bibliografía

  • Cayuela Fernández, J.G., Gallego Palomares, J.A., 2008, La Guerra de la Independencia. Historia bélica, pueblo y nación en España (1808-1814), Universidad de Salamanca, Salamanca.
  • Fernández Segado, F., 2014, La libertad de imprenta en las Cortes de Cádiz, Dykinson, Madrid.
  • Stein, B. H., Stein, S. J., 2014, Crisis in an Atlantic Empire, Spain and New Spain, 1808-1810, Johns Hopkins University Press, Baltimore.
  • Vila Descós, J., 1999, El tambor del Bruc. Leyenda basada en la narración histórica, La Galera, Barcelona.
Artículo anteriorOperación Galaxia. Hacia el 23-F y más allá
Artículo siguienteDiógenes, el sintecho que troleó a Alejandro Magno
La Historia me enamora y me cabrea a partes iguales. Escribo para transmitir ambas cosas, siendo mi referencia aquello que dijeron Plauto y Hobbes: Homo Homini Lupus. Graduado en Historia por la Universitat de Barcelona. Máster en Investigación y Estudios Avanzados en Historia por la Universidad de Salamanca.