Quizás muchos de nosotros estaremos flipando con el dichoso coronavirus, y con todo lo que está sucediendo últimamente en el mundo en general y en España en particular. Que si pandemia, que si estado de alarma, que si confinamiento, son palabras que no tenían cabida en nuestra cabeza hasta hace apenas una semana. Ahora parece que vivimos un escenario típico de película apocalíptica que augura lo que podría ser una de las causas de extinción para el ser humano: las pandemias.

Sin embargo, esto ya se vivió anteriormente en varias ocasiones y podemos aprender de ello y tomar nota. Desde el siglo XVI, se han registrado tres grandes pandemias, entre ellas, la gripe española, el coronavirus del siglo XX. Como iremos viendo a lo largo de este artículo, la historia se repite una y otra vez. Así que si quieres hacerte una idea de lo que puede pasar si no nos tomamos las cosas en serio para frenar el avance del coronavirus, nos lavamos las manitas y nos quedamos en nuestras bonitas casas y leemos este artículo. Verás que no hay muchas diferencias entre el coronavirus y la gripe española de 1918. ¡Aprende de la Historia!

La gripe española, ¿similar al Covid-19?

Han pasado más de 100 años, pero para la historia de la medicina será un episodio difícil de olvidar. Gracias a pandemias como la vivida entre los años 1918 y 1920 a nivel mundial, el ser humano adquirió conciencia de la gran amenaza que supone esta clase de virus para la supervivencia humana. Los síntomas de este tipo de enfermedades tan devastadoras ya fueron descritos hace más de 2400 años y hoy por hoy seguimos enfrentándonos a ellos.

La gripe española, virus A H1N1, podría ser el coronavirus de principios del siglo XX. Fue la pandemia más devastadora de la historia. Más de un tercio de la población se infectó y casi un 3% no pudo vencerla. La mortalidad fue tremendamente elevada, lo que superó considerablemente a los caídos en la Primera Guerra Mundial. (1)

Para ayudarnos a visualizar el desolador escenario que dejó este virus, las cifras de mortalidad apuntan unos 200 millones de personas. Es decir, que la gripe española mató en solo 24 semanas más personas que el SIDA en 24 años, o más personas que la mismísima Peste de la Edad Media en todo un año. Escalofriantes datos… (2)

La “gripe española” de 1918 sin ser española

Como todos los ámbitos, la Historia está llena de errores o de malentendidos. Uno de estos es que la gripe española no es ciertamente española, sino que se originó en Kansas, EEUU. Sin embargo, fue España la que comenzó a avisar al resto del mundo de la gravedad que suponía esta infecciosa enfermedad, además de informar sobre las primeras y necesarias pautas para tratar y frenar a esta. (3)

Por otro lado, el hecho de que la etiquetaran como gripe española y no estadounidense se debe a la ocultación de información por parte de EEUU. Este país mantuvo en secreto todos los casos que se daban en su territorio y, aunque en España fueron, en un primer momento, muchos menos y más tardíos, sí que informó al mundo sobre lo que estaba sucediendo dentro de sus fronteras. Esto provocó que España se llevase el premio “al lugar de origen” de la mayor pandemia hasta entonces vivida, cuando no había sido así. (4) En fin, como suele pasar, pagan justos por pecadores.

La gran amenaza del virus A H1N1, la gripe española. ¡A la tercera va la vencida!

Este tipo de virus, tal y como pasó con la gripe española y, posiblemente, pase con el Covid-19 (coronavirus), se presenta en oleadas. En este caso, fue en tres. La primera en 1918 y la segunda y tercera un año más tarde, en 1919.  A diferencia del actual coronavirus, la gripe española afectaba mortalmente a los jóvenes, que caían como moscas, sobre todo en la primera oleada. (5) En la segunda y tercera, el virus cogió más fuerza y ya no solo afectaba con una alta mortalidad a los susodichos, sino también a un gran porcentaje de niños y, en menor grado, aunque no por ello menos importante, a adultos de más avanzada edad.  (6).

Enfermera ante uno de los fallecidos por la gripe española
Enfermera ante uno de los fallecidos por la gripe española. Fuente.

Tenemos un testimonio que escribió uno de los médicos militares del momento en una carta. Leamos el alarmante relato que hace sobre el desarrollo de la enfermedad en una persona:

“…Estos hombres comienzan con lo que parece ser un ataque ordinario de la Grippe o Influenza y cuando llegan al hospital, desarrollan rápidamente el tipo más vicioso de neumonía que se haya visto. Dos horas después del ingreso, tienen las manchas de Mahogany en las mejillas y pocas horas después puede verse la cianosis extendiéndose desde las orejas a toda la cara, hasta que se hace difícil distinguir negros de blancos. En cosa de horas sobreviene la muerte. Es horrible…” (7)

¿De dónde salió este virus tan mortal? El origen de la gripe española de 1918

Como pasa asiduamente, la ciencia tarda cierto tiempo en saber cómo y dónde se originan este tipo de virus tan letales. Actualmente lo estamos viviendo con el Covid-19, el coronavirus, pues se señala al pangolín o al murciélago como el origen de la epidemia, pero realmente no se sabe a ciencia cierta.

Con el virus A H1N1, la gripe española de 1918, pasa exactamente lo mismo. En un primer momento se pensó en un origen animal, más concretamente, aviar. (8) Y, bueno, tampoco iban muy mal encaminados. Aunque las aves no fueron el desencadenante de esta terrorífica pandemia que sacudió el mundo entre 1918 y 1919, sí lo hicieron los cerdos. Hoy por hoy, la hipótesis más apoyada es que la gripe española proviene de una recombinación entre diversos virus humanos ya existentes en ese momento, más un virus nuevo de procedencia porcina, el cual se habría gestado en un campamento norteamericano. (9)

Fase de ignorancia o negación. ¿Pandemia? ¡Qué exageración!

Las personas no solemos ser muy diferentes en el comportamiento a lo largo de la Historia. Las más sabias, aprenden del pasado, adquieren el gran aprendizaje de la vida, tanto de sus propias vivencias como las de los que les rodean. Pero por desgracia, el egoísmo y tosquedad también se encuentra en parte de la población, ahora y antes. Las personas irresponsables han existido y existirán siempre y a ellas les debemos que este tipo de enfermedades tarden más en ser exterminadas. ¡Un aplauso para todos ellos!

Bien, pues con la gripe española pasaba igual. La gente reaccionaba como ahora. Cuando empezó este virus a dar la cara socialmente, mucha gente se lo tomó a cachondeo y cuando se quisieron dar cuenta de la realidad, ya era demasiado tarde. ¡Total, a mí no me va a pasar! ¡Yo estoy sano, no tengo síntomas, si se lo pego a alguien, pues que se apañe, mientras yo esté bien!… Egoísmo puro y duro, ¿no?

Siempre existirán los súper positivos, los cuales creen que este tipo de situaciones, como las que estamos viviendo actualmente, son surrealistas y nunca llegaran a afectarles ni a ellos ni a los que les rodean –parece ser que ellos nacieron con estrellita o con pase vip-. O el típico que te suelta ante un consejo de prevención: “Yo es que tengo que seguir con mi vida, ¿qué hago? Dejo de vivir y hacer mi vida?» O el que te dice: “¡No te preocupes, si de algo hay que morir!”. Olé, olé, olé por todos aquellos que valoran de esta forma lo más preciado que tenemos: la vida.

La prensa, clave en la prevención y manipulación social

Dejando de lado esta mini-reprimenda, en el año 1918 pasaba exactamente lo mismo. La propia prensa se lo tomaba a risa y hasta se burlaban de las medidas de prevencion que habían sido anunciadas por los estados. (10) A esta guasa sumamos la censura que instauraron muchos gobiernos para evitar el pánico entre la sociedad. Sorpresivamente, España no siguió el ejemplo del resto de países y fue bastante transparente con los nefastos datos que estaba dejando la gripe española en España y en el mundo. (11)

O paramos la enfermedad, o aquí no queda ni el Papa. Medidas preventivas contra la gripe española ¡Manos a la obra!

Como nos podemos imaginar, u observar simplemente ya que lo estamos viviendo en primera persona, las autoridades de todos los países empezaron a tomar medidas para frenar el avance de la gripe española. ¿Cómo? Pues muy similarmente a las tomadas actualmente. La higiene empezó a tomar una importancia máxima, desde la personal hasta el lavado de calles y sitios públicos de las grandes ciudades. También se empezó a controlar a los inmigrantes que llegaban de otros países, se puso en práctica la cuarentena de toda la población y la construcción de nuevos hospitales para poder hacer frente a esta enorme crisis sanitaria.  (12)

Mujeres con mascarilla para prevenir la gripe española, virus A H1N1
Mujeres con mascarilla para prevenir la gripe española, virus A H1N1. Fuente.

Se vetaron actitudes como escupir en el suelo y se recomendó lavarse la boca y garganta con agua oxigenada o con una mezcla de mentol y aceite –hablamos del pasado siglo XX, que nadie haga esto ahora para evitar el coronavirus, por favor. Por supuesto, se prohibieron terminantemente las reuniones, espectáculos públicos y se suspendieron todas las clases en los centros educativos. (13) ¡Vamos, no diréis que no es parecido a lo que estamos viviendo!

Con todo en contra… La difícil situación para vencer a la gripe española

Sin embargo, en los tiempos que vivimos, la situación es mucho más favorable para hacer cara a este tipo de pandemias, ¿por qué? Por los avances en todos los campos desde médicos y científicos hasta tecnológicos y sociológicos. Además de los propios tiempos en los que vivimos, donde podríamos decir que hay más tranquilidad. Para el año que nos ocupa, 1918, la cosa estaba más chunga.

Cuatro factores afectaron muy negativamente ante la lucha del virus A H1N1.  Uno de ellos fueron las consecuencias devastadoras de la Gran Guerra, le sigue un sistema sanitario subdesarrollado y deficiente mundialmente hablando, la inexistencia de antimicrobianos para tratar enfermedades tales como la neumonía o la gripe –pues la penicilina todavía no había sido inventada- y, como último factor, el tremendo desconocimiento médico y científico sobre la virología. (14) Así que tranquilos, los tiempos han cambiado y estamos mucho más preparados para enfrentar exitosamente al coronavirus.

El mejor tratamiento contra la gripe española a principios del XX

Ya hemos dicho que la higiene y la desinfección eran fundamentales. Estas se hacían con fenol, cresol, soluciones de hipoclorito de sodio o de biocloruro de mercurio en lugares públicos, oficinas y medios de transporte, además de utilizar naftalina y sulfato de cobre. (15)

El virus conseguía una mayor mortalidad si la persona infectada contraía algún otro tipo de virus o bacteria. Esto pasó en muchas ocasiones, ya que los jóvenes solían infectarse con algún otro tipo de gripe, neumonía o diversas bacterias que la gripe española ayudó a multiplicar por 20 las muertes por estas causas. (16)

Saturación en Hospital por la gripe española 1918
Saturación en Hospital por la gripe española 1918. Fuente.

Ante las personas infectadas se tomaban otras medidas, como una dieta estricta, antisepsia de garganta, pequeñas cantidades de valerianato de quinina, salicilato, codeína para la tos y aceite alcanforado. También se aplicaban vacunas como la del neumococo y diversos sueros. (17)

El ser humano actúa ante el virus A H1N1

“Uno puede ver morir, uno, dos o 20 hombres, pero estos hombres mueren como moscas… ha habido un promedio de 100 muertos por día… la neumonía es la causa de todas estas muertes… hemos perdido numerosos médicos y enfermeras… son necesarios trenes especiales para trasladar los muertos. Por varios días no había féretros suficientes y fue necesario apilar los muertos…” (18)

Esta enfermedad arrasó mortalmente a millones de personas de todo el mundo, hasta que nuestro sistema inmune empezó a reaccionar y a plantar cara a este terrorífico virus. Por esto, en la tercera oleada de la crisis de gripe española, la mortalidad descendió gracias a todos aquellos que habían vencido a las oleadas anteriores y su cuerpo había aprendido a desarrollar un escudo ante este mortífero virus. (19)  El sistema inmune del ser humano resultó ser mucho más inteligente de lo que nos podíamos imaginar y él solito decidió mandar a la porra a la gripe española. Eso sí, costó muchas pérdidas antes, pero más vale tarde que nunca, ¿no?

La unión hace la fuerza. ¡Juntos vencieron a la gripe española!

Aunque fueron años tremendamente difíciles y muchas personas se quedaron por el camino, la enfermedad perdió la batalla final. Afortunadamente, muchos de los infectados consiguieron salir a flote y sobrevivieron sin tener ningún tipo de secuelas posteriormente. (20)

El Grito de Munch pintado ante el horror de la gripe de 1918
«El Grito» de Munch. Reflejo del horror por la gripe española. Fuente.

Igual que el coronavirus, la gripe española o el también llamado virus A H1N1, no conocía fronteras de ningún tipo, ni territoriales, ni ideológicas, ni religiosas, ni de clases, etc. Muchos personajes conocidos la padecieron y la superaron victoriosos. Uno de ellos fue Walt Disney, que contaba con solo 17 años entonces. Otro fue el gran pintor Edvard Munch que dejó plasmado en su famosa obra El grito el sufrimiento que causó esta mortífera enfermedad en la sociedad. (21)

Volviendo al presente, el coronavirus nos espera…

Finalmente, me gustaría regresar al tiempo que estamos viviendo y recordar que la historia se repite, es un círculo donde los acontecimientos suceden una y otra vez. Hagamos honor a lo que nos diferencia del resto de los animales, que se supone que es la capacidad de razonar, y miremos hacia atrás para aprender de los errores.

Juntos contra el coronavirus.
Juntos contra el coronavirus.

Dejémonos enseñar por nuestros predecesores, que sus esfuerzos sirvan para algo. Por eso, seamos solidarios y sigamos a estrictamente lo que nos aconsejan los sanitarios y autoridades. Cuidemos nuestra higiene, cuidado con lo que tocamos y lavémonos las manos con agua y jabón tal y como nos han enseñado miles de veces por todos los medios de comunicación. Pero, sobre todo, ¡Quedémonos en casa! Juntos venceremos al Covid-19 como ya lo hicimos antes con el virus A H1N1.




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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) AAVV, 2018, p. 113.

(2) Murillo, 2011, p. 464.

(3) Murillo, 2011, p. 464.

(4) Murillo, 2011, p. 464.

(5) Pumarola y Antón, 2018, p. 64.

(6) AAVV, 2018, p. 114.

(7) Murillo, 2011, p. 463.

(8) AAVV, 2018, p. 117.

(9) Murillo, 2011, p. 465.

(10) AAVV, 2018, p. 114.

(11) Murillo, 2011, p. 465.

(12) AAVV, 2018, p. 114.

(13) AAVV, 2018, p. 114.

(14) Pumarola y Antón, 2018, p. 65.

(15) AAVV, 2018, p. 114.

(16) Pumarola y Antón, 2018, p. 64.

(17) AAVV, 2018, p. 114.

(18) Murillo, 2011, p. 463.

(19) AAVV, 2018, p. 114.

(20) Montes-Santiago, 2010, p. 38

(21) Montes-Santiago, 2010, p. 38

Bibliografía

  • AAVV, 2018, «A cien años de la Gripe Española», Revista MEDICINA, nº 2, 78, Buenos Aires.
  • Murillo, G., 2011, “Recordando a la gripe española”, Medicina Interna de México, vol.27, nº 5, México.
  • Montes-Santiago, J., 2010, “El beso mortal de la “Dama Española. La gripe de 1918: un asesino de artistas geniales”, Galicia Clin, nº 71.
  • Pumarola, T. y Antón, A., 2018, “La Pandemia de gripe de 1918. Una incógnita 100 años después”, Hospital Universitari Vall d’Hebron, Universitat Autònoma de Barcelona, nº2.