Hola a todos queridos lectores. Vuelvo a salir de la comodidad de la Historia Militar para traeros una historia truculenta, letal y a la vez hermosa. Hablo de la creación de jardines botánicos para la honra de nobles y un uso más práctico y peligroso. ¿Preparados para conocer la historia de los jardines letales?
Turismo potencialmente mortal: los jardines letales
Viajemos a Inglaterra. Concretamente, a la región de Northumberland, muy cercana a Escocia. En el castillo de Alwick, un cartel avisa de que su jardín puede matar a los visitantes. De hecho, ciertas escenas de Harry Potter (1) se rodaron en este lugar. Pero no tiene bestias mágicas, sino una selección de plantas mortíferas.
La condesa Jane Percy decidió remodelar los jardines del castillo con fines educativos y turísticos (2). Así que mandó crear un espacio con especímenes botánicos venenosos. El jardín cuenta con plantas comunes, como el seto laurel, que puede producir intoxicaciones. También la cicuta, que, probablemente, sea uno de los venenos más famosos de la historia. O la belladona, que produce parálisis. Pero también posee plantas poco comunes, como la trompeta de ángel. Esta posee propiedades afrodisíacas, pero también puede matar, aplicando la cantidad adecuada.
Creo que la mayoría de las personas no se levanta con la idea de crear una zona de especies peligrosas en el jardín de su casa. De algún lado tiene que venir la inspiración. Al parecer, la buena condesa se enamoró de los jardines Boboli de Florencia, antigua propiedad de los Medici. Y aquí es cuando vamos a dar un salto de 500 años atrás, hacia la época renacentista.
Inspiración italiana para los jardines letales
El Renacimiento es uno de los momentos artísticos y culturales más vibrantes de la historia de la humanidad. Y los jardines no escaparon de esta corriente. Los poderosos señores de la época deseaban rodearse de belleza artística, y los jardines fueron un escaparate más. En este caso, buscaban una vuelta al otium clásico, una relación entre la naturaleza y el dialogo filosófico. Varios textos de la época clásica sirven como ejemplo. Las Geórgicas de Virgilio, los diálogos ciceronianos o la Agricultura de Columela. Incluso se retoma el arte de la topiaria, la talla de figuras sobre elementos vegetales, que ya se practicaba en época romana (3).
Estos jardines serán también escenarios de celebraciones, para mostrar el poder de la nobleza. Los complejos diseños se acompañan de un programa de heráldica y de alegorías, mostrando triunfos y virtudes familiares. Un uso típico era usar flores de colores que imitaban la heráldica de las familias, o escribir el nombre del propietario en las zonas más visibles (4). Un autentico recordatorio de hasta donde llegaba el poder y buen gusto del propietario. Y pocas familias fueron más poderosas que los Medici de Florencia.
Los Medici: amos y señores de Florencia
La familia Medici es una de las más conocidas de la historia. Originariamente, fundamentaron su poder en el control bancario. Y es que, sin dinero, no pueden emprenderse proyectos políticos, ni crear bellos palacios como el de Boboli. Para hacernos una idea, esta familia gobernó casi durante tres siglos la ciudad con mano de hierro. Florencia, antes de la llegada de esta familia, se gobernaba como una república, pero mediante mecenazgo. Con una alianza con el papado y “retoques” en las leyes, los Medici transformaron esta ciudad en su dominio particular (5). Solo tenemos que fijarnos en que Maquiavelo escribió El Príncipe fijándose en el panorama político de la Florencia de los Medici.
Pero claro, llegar a la cima es peligro: siempre hay alguien deseoso de quitarte el trono. Los Medici sufrieron varias conspiraciones para deponerlos del poder. La más famosas fue la de la familia Pazzi. En 1476, en mitad de una misa, Lorenzo de Medici posteriormente conocido como “el magnífico”, y su hermano Giuliano fueron asaltados por hombres armados. Giuliano murió, debido a diecinueve puñaladas. Lorenzo logró salvar la vida, pero fue herido. Los responsables fueron la familia Pazzi, bajo el beneplácito del papa Sixto IV, que no tragaba a los Medici (6). Lorenzo se cobró venganza: hubo una revuelta contra los Pazzi y los responsables fueron ejecutados. Pero la familia aprendió una valiosa lección: la muerte puede ser una consecuencia de gobernar.
Venenos, experimentos y jardines letales
Si van a matarte para quitarte el poder, es más seguro el veneno que una emboscada armada. Las toxinas pueden confundirse con una muerte natural. Además, es más difícil buscar un culpable. Las familias pudientes tenían catadores para evitar estos atentados. Se legisló duramente la tenencia y uso de venenos, pero el miedo y la precaución siempre estaban presentes.
Cosimo Medici creó los jardines Boboli con varias intenciones. La primera era obvia: mostrar al mundo el poder y la gloria de su apellido. La segunda, era más sutil: tener materias primas para poder investigar venenos y antídotos.
De hecho, tenían a un hombre en nómina para este menester: el apotecario Francesco di Romolo Rosellini. Entre las notas de este boticario, encontramos dos recetas enumeradas como nº 7 y nº 41. Son dos recetas para evitar morir por envenenamiento (7).
Ni corto ni perezoso, Cosimo ordenó un experimento para ver si era eficaz. Le administrarían una dosis de arsénico a un reo condenado a muerte y verían si el antídoto funcionaba.
Dame veneno que quiero morir
La receta que iban a probar era una variante que el archiduque de Austria le habría proporcionado a los Medici y que habría probado con otro preso. La receta contenía los siguientes ingredientes. (Por favor, no intentéis esto en casa):
Una onza de raíz valeriana
Otra onza de raíz de mosto
Una onza de raíz de ortiga
Dos onzas de angélica domestica
Dos onzas de malvavisco
Cuatro onzas de angélica salvaje
Una onza y media de polipodio
Una onza y diez dracmas de thimelaea
Los ingredientes se cuecen en vinagre por diez horas en un vaso de cristal sellado con lino y harina blanca, luego otra hora y media a fuego lento. Decanta el vinagre para hacer sirope y las raíces se secan durante un día y medio. Pulveriza las raíces, si debes administrar el remedio da un dracma y medio de polvo a un hombre fuerte, dos a uno débil y uno a un hombre joven, siempre disuelto en vino blanco (8).
El propio boticario explica que esta solución fue la que se administró al preso media hora después de consumir arsénico. El reo mostró todos los síntomas de envenenamiento por esta sustancia, pero, tras consumir el antídoto, mejoró sustancialmente y se salvó de morir envenenado.
Jardines letales: un destino turístico con Historia
Espero que la próxima vez que elijáis destino de vacaciones, este articulo os haya dado un par de ideas para un viaje diferente. Quizás unas visita a estos jardines letales os despierte la curiosidad por cómo la nobleza expresaba su poder y, a la vez, los peligros que tenía ostentar el poder en épocas pasadas.
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