Gutiérrez Mellado golpista del 23F de 1981

El reloj marcaba las dieciocho horas y veintitrés minutos del día del día 23 de febrero de 1981. Gutiérrez Mellado está sentado junto al presidente del gobierno (1). En el hemiciclo del Congreso de los Diputados se celebraba la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo (2); quién estaba a punto de ser elegido presidente del gobierno en sustitución de Adolfo Suárez (3). Éste, había dimitido hacía veinticinco días (4) y todavía era presidente en funciones tras cinco años de mandato. Cinco años en los que se había terminado con una dictadura y comenzado a montar una democracia (5).

Gutiérrez Mellado golpista del 23F de 1981
Los diputados se levantan de sus escaños cuando los golpistas entran en el hemiciclo. Fuente: El País.

Nada hacía sospecharlo, pero el imprevisto surge. En ese momento se oye un rumor anómalo, de pronto entra por la puerta derecha un ujier con uniforme y se dirige con pasos urgentes al semicírculo central (6). Un segundo grito, y la cámara de TVE enfoca a la izquierda del hemiciclo. Pistola en mano, el teniente coronel de la guardia civil Antonio Tejero (7) sube con parsimonia las escaleras de la presidencia del Congreso (8).

«¡Se sienten todos!»

El resto, es de sobra conocido por todos. Comienzan los tiros hacía el techo del Congreso (9), él «se sienten todos», y la imagen de los congresistas agachados bajo sus escaños. Salvo dos (10). Dos formas estatuarias y casi espectrales, en medio de una desolación de escaños vacíos: Adolfo Suárez y Santiago Carrillo (11). Ambos permanecen sentados tranquilamente en sus escaños, al menos aparentando serenidad.

Pero hay un tercero, el general Gutiérrez Mellado (12), a la sazón vicepresidente del gobierno, levantado y enfrentándose a los golpistas. Encarado a unos hombres a los que intentaba hacer desistir de su idea. Pidiéndoles que depongan las armas ante su superior. Lo hace rodeado de seis jóvenes guardias civiles (13).

Gutiérrez Mellado golpista del 23F de 1981
El vicepresidente del gobierno y teniente l Gutiérrez Mellado es zarandeado por un grupo de guardias civiles que acaban de tomar el Congreso. Fuente: El País.

Tras el revuelo inicial, a gritos, Tejero ordena a sus hombres que dejen de disparar. Estos jóvenes guardias intentan obligar al viejo general a tumbarse en la alfombra. Gutiérrez Mellado, que contaba con 72 años, se agarra a su sillón y permanece impertérrito. Tenaz y terco, como un paquidermo con otitis. Está de pie, mirando con furia a los golpistas. Ordenándoles a gritos, como superior suyo que era, que abandonen inmediatamente el Congreso (14).

Mientras lo hace, ocho guardias civiles, mucho más jóvenes y robustos que él, no son capaces de hacerle caer al suelo (15) ―parecía un presentimiento de lo que iba a ocurrir con el golpe de Estado―. En ese momento, liberándose de los hombres, es cuando el general Gutiérrez Mellado se gira, brazos en jarras, hacia donde se encuentran sus compañeros en el hemiciclo.

Las cámaras como testigo

Las cámaras de TVE recogen el gesto del general hacía sus compañeros (16). Parece que les pregunta porqué no se levantan y se enfrentan, como él, a los golpistas. ¿Por qué no defienden a su país?

Gutiérrez Mellado golpista del 23F de 1981
Gutiérrez Mellado, a, rodeado de guardias civiles, con gesto de impotencia ante lo que está presenciando. Fuente: El País.

¿Dónde estaba Calvo Sotelo, quién quería ser presidente del gobierno? ―otro presagio de lo que le esperaba a Sotelo como presidente, y al resto de españoles con la clase política que nos iba a representar―. La imagen de la televisión cambia de nuevo; ahora vemos al presidente saliente: Suárez se levanta, agarra con cuidado el brazo de Gutiérrez Mellado (17).

Charlan con calma, como si fuera una conversación entre padre e hijo, y consigue que el general se siente en su escaño. Allí, enfadado y maldiciendo al ejército y a sus compañeros, se queda Gutiérrez Mellado. Resignado. Esperando a que ocurra lo que tenga que ocurrir (18). Después de ser el único que ha dado la cara por el país.

Contra la democracia – El pasado de Gutiérrez Mellado

Sin embargo, este hombre, que en las fotos vemos convertido en héroe de la democracia española, no siempre fue tal. El general Gutiérrez Mellado, como todos, también tenía un pasado. Un pasado muy diferente.

Muchos años atrás, el general Gutiérrez Mellado, estaba en el otro bando. En el que se levantó contra el gobierno democrático español, el de la Segunda República.

A los 17 años ingresó en la Academia de Zaragoza, de la que salió a los 21 años como teniente de Artillería. Fue número uno de su promoción. Participó en la Guerra Civil en el bando nacional trabajando para el Servicio de Información Militar (SIM). Allí ejerció labores de «quintacolumnista» de las que siempre se sintió especialmente orgulloso (19).

Admitiendo «errores» del pasado

Fue además el único oficial profesional sublevado que logró escapar de Madrid. Volviendo para desarrollar su misión encomendada en la Quinta Columna. En el año 1936 fue uno de los hombres que se pasó la mañana del día 19 de julio encaramado en el tejado de su cuartel. Desde allí disparó con su metralleta convencional a los Breger XIX (20), procedentes del aeródromo de Getafe.

Gutiérrez Mellado golpista del 23F de 1981
Vehículos y efectivos de la Policía Militar a las puertas del Congreso de los Diputados. Fuente: El País.

Él jamás negó estos hecho ―hubiera sido una estupidez cuando todo queda registrado―, tampoco se arrepintió públicamente de ellos.

Tal vez tampoco lo hizo en privado, pero sin duda sí que arrastraba aquél momento en su cabeza. Durante la guerra era un joven soldado ―con todo lo que eso implica―, y los periódicos que llegaban a los cuarteles no eran del todo neutros. La iglesia por su lado, en vez de apaciguar los ánimos, se dedicó a verter toda la gasolina que le fue posible. Sin embargo, la edad y lo vivido dan otro punto de vista a cualquier conciencia, y cuando el general Mellado se vio de nuevo en la posición de elegir, lo hizo.

De golpista a golpeado

En este caso se posicionó al lado contrario, en el de los golpeados. Dejando a los golpistas frente a él. Llevaba en esta posición desde tiempo atrás. Ya desde mucho antes de morir el dictador, Gutiérrez Mellado se había transformado en un militar partidario de una democracia parlamentaria (21). Luchó por ella. A pesar de todo, cuando el presidente Suárez le ofreció un puesto en su gobierno como ministro lo rechazó. No se sentía capaz de llevar un ministerio.

Gutiérrez Mellado golpista del 23F de 1981
Portada del Diario 16 del día 24 de febrero, con el golpe de Estado ya controlado. Fuente: Archivo Diario 16.

Sin embargo, cuando el ofrecimiento llegó por segunda vez. Cuando el presidente le ofreció el ministerio de Defensa, y la vicepresidencia del Gobierno, sí que aceptó. Eso le supuso muchos problemas en las filas de sus antiguos compañeros.

No fueron pocos los altos cargos de la guardia civil y del ejército los que se pusieron en su contra (22). Por demócrata. Tampoco la prensa cercana a la derecha, añorantes ya de la oscura época que anunciaba finalizar, dudó en llamarlo traidor, y ponerlo a los pies de los caballos.

Todos en su contra por demócrata

Llegaron incluso a agredirle en público. Como ocurrió en enero de 1979, en el cuartel general del ejército de Madrid, durante las honras fúnebres de Constantino Ortín; gobernador militar de Madrid asesinado por ETA (23).

Este cambió total de mentalidad; esta apuesta por la democracia cristalizará del todo la tarde del lunes 23 de febrero de 1981. Ese día, aquél golpista del año 1936, se convirtió en el golpeado. En el único diputado del Congreso que defendió con su vida la inestable democracia española.

Gutiérrez Mellado golpista del 23F de 1981
Gutiérrez Mellado en 1980. Fuente: El País.

Por ello cuando, el 15 de diciembre de 1995, el Opel Omega en el que viajaba a Barcelona patino en una curva y se salió de la calzada (24), desapareció con él, no solo el más fiel político que tuvo a su lado Suárez. También se fue el único militar que se sentó en el congreso (25), y un hombre que enmendó sus pecados de juventud. Defendiendo el país de algo que años atrás él también hubo secundado.


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Referencias

(1)  Cercas, 2009, p. 17.

(2) Fue el segundo Presidente del Gobierno español, perteneciente a la Unión de Centro Democrático, tras la dictadura franquista. Gobernó España desde febrero de 1981 hasta diciembre de 1982. Durante su mandato se produjo el ingreso de España en la OTAN, asunto que sería objeto de un referéndum de permanencia de España en la OTAN que se celebró en el año 1986, durante el gobierno socialista de Felipe González. También impulsó la controvertida Ley Orgánica de Amortización del Proceso Autonómico (LOAPA), que fracasó por haber sido en buena parte declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional un año más tarde.

(3) Adolfo Suárez González fue un político y abogado, que se convirtió en el primer presidente español de la democracia recién instaurada tras la dictadura de Franco , y que presidió el país entre 1976 y 1981. Abandonó la Unión de Centro Democrático (UCD) el 28 de julio de 1982, para crear, junto a otros exdirigentes de UCD, el partido Centro Democrático Social (CDS) que presentó tres días después de dejar su antiguo partido, y con el que se presentó a las elecciones de 1892, siendo elegido diputado por Madrid. Revalidó su escaño en las  elecciones de 1986 y de 1989. En 1991 dimitió como presidente del CDS tras los malos resultados de su formación en las elecciones municipales y abandonó definitivamente la política.

(4) «No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España». Estas fueron las palabras del discurso pronunciado el día 29 de enero de 1981 por Adolfo Suárez a través de Televisión Española, para anunciar su dimisión como presidente del Gobierno y de Unión de Centro Democrático (UCD), que los observadores políticos consideraron reveladoras de las presiones ejercidas por determinados sectores de poder contra la continuidad de Suárez, valoradas por éste como atentatorias contra la democracia.

(5) La Transición española fue un período histórico en el cual España atravesó una serie de transformaciones que perseguían el objetivo de democratizar la vida política económica y social del país, tras el fallecimiento del dictador Francisco Franco.  La duración de esta etapa fue tema de discusión, pues había diferentes marcos de tiempo que podían denominarse de ese modo. Sin embargo, hoy en día podemos incluirla desde el momento del fallecimiento del dictador, hasta que en el año 1982 gana las elecciones presidenciales el Partido Socialista Español.

(6)  Perote, 2001, p. 33.

(7) Antonio Tejero fue antiguo guardia civil español que alcanzó el rango de teniente coronel, expulsado del cuerpo tras ser condenado por rebelión militar por ser uno de los protagonistas del golpe de Estado de 1981. Ya había sido procesado en 1979 por un intento de golpe de Estado conocido como Operación Galaxia. Por este hecho fue condenado a siete meses de cárcel.  El 23-F de 1981 fue la cara del golpe de Estado fallido, pues fue quién se hizo con el control, secuestrando en su interior a los diputados, del Congreso de los Diputados.

(8)  Los episodios centrales fueron el asalto al Palacio de las Cortes por un numeroso grupo de guardias civiles a cuyo mando se encontraba el teniente coronel Antonio Tejero, ocurrido durante la votación para la investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, de Unión de Centro Democrático, que supuso el secuestro del Gobierno de España y de los Diputados y Senadores del Reino en su interior, así como la ocupación militar de la ciudad de Valencia en virtud del estado de excepción proclamado por el teniente general Jaime Milans del Bosch, capitán general de la III Región Militar.

(9) Cercas, 2009, p. 82.

(10) El fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 dejó muchas imágenes para la historia. La de Antonio Tejero, y otros dos guardias civiles, disparando al techo del Salón de Plenos del Congreso quizá sea la que mejor glosa el momento más tenso y peligroso que vivieron aquella noche los diputados y, sobre todo, la incipiente democracia española. Esos disparos, unos cuarenta, dejaron los agujeros del impacto de bala en el recinto. Disparos que se decidió conservar como marca de uno de los momentos más tensos de nuestra reciente historia.

(11) Santiago Carrillo fue un político y periodista, pero sobre todo pasaría a la historia por ser el Secretario General del Partido Comunista Español (PCE), desde los años sesenta del siglo XX, hasta el año 1982. Así mismo, Carrillo fue una de las figuras claves del PCE durante la Segunda República Española, la Guerra Civil y el Franquismo. Tras volver del exilio, y ver como Adolfo Suárez legalizaba el PCE en el país, se presentaría a las elecciones generales siendo diputado en durante nueve años (de 1977 a 1986).

(12) Oneto, 2006, p. 128.

(13) Pardo, 2006, p. 172.

(14) Fernández, 2001, p. 198.

(15) Manuel Gutierrez Mellado (Madrid, 1912 – Zaragoza, 1995) Militar y político español. A los cuatro años, perdió a su padre; a los ocho, a su madre. Desde entonces, él y su único hermano vivieron junto a su abuela materna. A los 17 años ingresó en la Academia de Zaragoza, de la que salió a los 21 años como teniente de Artillería y como número uno de su promoción.  Durante la Transición Democrática, asumió altas responsabilidades políticas que le depararon no pocos sinsabores en un ambiente tan caldeado como el que va desde la muerte de Franco hasta el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

(16) Mora, 2000, p. 82.

(17) Medina, 2006, p. 118.

(18) Las imágenes de TVE quedaron grabadas a pesar de que los golpistas ordenaron que se pagaran las cámaras. A pesar de la creencia popular, estas imágenes no se verían en directo, ni siquiera el mismo día del golpe. Se harían públicos días después del fin del golpe. La tarde del 23-F tan solo pudieron escucharse los primeros instantes de la llegada de Tejero por la radio.

(19) Puell, 1977, p. 128.

(20) También denominado como Breguet XIX, o abreviado Br.19 o Bre.19. Fue un bombardero ligero y avión de reconocimiento, construido por la compañía francesa Breguet Aviation a comienzos de los años 1920. En España estuvo en servicio durante la década de 1920 y 1930, llegando a intervenir en la Guerra Civil Española tanto con los republicanos como con las Fuerzas sublevadas.

(21) Puell, 1977, p. 157.

(22) Oneto, 2006, p. 204.

(23) El 3 de enero de 1979, hacia las 14.45, dos miembros de ETA lo esperaban en las inmediaciones de su domicilio, en el número 63 de la avenida Menéndez Pelayo. Cuando los terroristas lo avistaron, salieron de detrás de los coches tras los que se escondían y le dispararon a bocajarro. Después, huyeron hasta la calle Doce de Octubre, donde los esperaba un Seat 131 en el que se dieron a la fuga. Constantino Ortín Gil, que había recibido un disparo mortal en la frente, ingresó cadáver en la residencia sanitaria Francisco Franco.

(24) Sus restos fueron trasladados al Cuartel General del Ejército, por donde desfiló toda la clase política, encabezada por los reyes, donde se le rindieron honores fúnebres de capitán general, y de donde su féretro salió a hombros camino de Villaviciosa de Odón, localidad en la que había pasado largas temporadas desde su niñez y de la que era hijo adoptivo.

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(25) Puell, 1997, p. 249.


Bibliografía

  • CERCAS, J., 2009, Anatomía de un instante, Mondadori, Barcelona.
  • FERNÁNDEZ, J., 2001, Diecisiete horas y media, el enigma del 23-F, Taurus, Barcelona.
  • MEDINA, F., 2006, 23-F, la verdad, Editorial Plaza y Janés, Barcelona.
  • MORA, F., 2000, El elefante blanco: la investigación más completa sobre el 23-F, Ediciones B, Barcelona.
  • ONETO, J., 2006, 23-F, la historia no contada, Ediciones B, Barcelona.
  • PARDO, R., 2006, 23-F, las dos caras del golpe, Áltera, Madrid.
  • PEROTE, A., 2001, 23-F: ni Milans ni Tejero, Foca ediciones, Madrid.
  • PUELL, F., 1997, Gutiérrez Mellado. Un militar del siglo XX (1912-1995), Biblioteca Nueva, Madrid.