Empecemos con una cita de nuestra protagonista de hoy, Julia Margaret Cameron, hablando sobre su arte: la fotografía.

“Cuando estaba enfocando y llegué a algo que era muy bello a mis ojos, me detuve allí en lugar de seguir girando el objetivo hasta el enfoque más definido en el que insisten los demás fotógrafos” (1).

Como cualquiera que, en los albores de la fotografía, decidía lanzarse a esta nueva experiencia, que aunaba óptica y química (2), Julia Margaret Pattle disponía de medios para ello. Era la menor de cuatro hermanas, con un padre funcionario en la Compañía Británica de las Indias Orientales, y una madre de la aristocracia francesa. Nació en Calcuta en 1815. Y pasó unos años educándose en Francia, de donde regresó a la India en 1834. Poco podía atisbar entonces de su brillante futuro. Tampoco de su huella en la posteridad como fotógrafa pictorialista (corriente que aunaba la pintura y la fotografía).

pictorialismo julia margaret cameron

No hay nada como tener dinero

Durante una estancia en el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica), recomendada por enfermedad, conoció a dos figuras que serían clave no solo desde el ámbito personal, sino desde su futuro (aún lejano) como fotógrafa.

Primero, al célebre astrónomo John Herschel (1792-1871), a quien se atribuyen los términos “fotografía”, “negativo”, “positivo”. También la técnica del cianotipo (3). Además, conoció en Sudáfrica a su futuro marido: Charles Hay Cameron (1795-1881). Era reformador legislativo y del sistema educativo en la India. Después, amasaría una gran fortuna, gracias a las plantaciones de café de Ceilán. Se casaron en 1838 y, ya en el ámbito colonial, Julia se convirtió en una figura destacada de la sociedad.

Julia Margaret Cameron, una aristocráta ambiciosa y su tierna pasión

Hacia 1848 (Herschel ya le había mandado unos años antes muestras fotográficas para tenerla al día de este nuevo descubrimiento), se marchó con sus cuatro hijos (tendría otros dos en Inglaterra) al condado de Kent, y posteriormente a Londres. Sus hermanas estaban muy bien relacionadas. De ahí que ella contase con tan buenos contactos para difundir su obra y obtener posados. Por ejemplo, su sobrina Julia Jackson fue la madre de Virginia Woolf.

En 1860 se mudaron a la Isla de Wight, al sur de Inglaterra, a una enorme mansión. Allí recibiría en 1863, ya con 48 años, y como regalo de su hijo para “tenerla entretenida”, un equipo fotográfico. Más que un entretenimiento, para ella fue una “tierna pasión” (4). Con todo, debió de ser una pasión lo suficientemente encendida como para lograr lo que logró. Con confianza, seguridad en sí misma, de forma autodidacta. Y también desoyendo las críticas del incipiente academicismo fotográfico y un mundo lleno de hombres.

Tras haber alcanzado una discreta fama (hoy en día ampliamente reconocida), falleció en la India en 1879. Allí se había trasladado en 1875, para estar cerca de sus hijos y las plantaciones de café. Aunque se sabe que allí fotografió a los nativos en distintas poses, en realidad, pudo fotografiar poco más, debido a la escasez de los químicos y de agua pura que se necesitaban para el proceso de revelado y positivización (5).

Julia Margaret Cameron fotografa
Julia Margaret Cameron fotografiada por su hijo Henry Herschel Hay en 1870. Fuente: Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

El alma de la dualidad: influencias y corrientes

Las fotografías de Cameron nos siguen impactando mucho hoy en día. Y si bien no las conocemos, bien nos podríamos ver impactados a través de obras influidas por ella y que son de una actualidad total. A ello me referiré más adelante.

A la hora de disfrutar del arte, es importante informarnos de qué es lo que estamos viendo, a qué contexto obedece, quién lo ha realizado, por qué. Todo esto nos permite disfrutar todavía más del arte y ampliar nuestros horizontes. Ahora bien, cuando estamos tratando el caso de Cameron, ¿qué preguntas concretas debemos hacernos?

  • ¿Por qué sus fotografías muestran difuminación, arañazos, cortes?
  • ¿La fotografía es arte o ciencia? ¿Es el testigo más fiel de la realidad o es un medio de expresión artística? ¿Qué motivos reproduce?
  • ¿Qué alcance tuvo su obra?

Fótografía autodidacta con casi 50 años

Julie Margaret Cameron, como ya he comentado, fue totalmente autodidacta. Por ello, no es de extrañar que en sus primeras obras se muestren algunos defectos. Aún así, rechazar todas sus fotografías por estos motivos y tacharla de fotógrafa no muy habilidosa (como creyeron muchos fotógrafos de su momento, al igual que la London Photographic Society) no tiene sentido ninguno (6). Cameron trabajaba con placas de vidrio de colodión húmedo de hasta 38×30,5 cm. Manejar el vidrio requiere de un cuidado mucho mayor. Hoy un efecto difuminado o un collage lo podemos hacer de manera automática. Pero en los albores de la fotografía, posiblemente, fuera impensable que alguien tratara de hacerlo adrede con una intención artística (7).

Sí, efectivamente, Cameron buscaba profundidades de campo limitadas y una ausencia de nitidez intencionada. Ella misma nos dejó testimonio verbal de ello:

“Cuando estaba enfocando y llegué a algo bello a mis ojos, me detuve allí en lugar de seguir girando el objetivo hasta el enfoque más definido en el que insisten los demás fotógrafos” (8).

Incluso la composición de ciertas escenas nos puede parecer artificial. Y es que ella se anticipó el collage y el fotomontaje, recortando unos negativos y juntándolos con otros, dejando ver claramente las líneas de rotura. Era confiada, no lo ocultaba porque NO era un error.

Julia Margaret Cameron fotografía Mi nieto 1865
«Mi nieto» (1865) representa a su nieto Archie, hijo de su primogénito. Se aprecia claramente la línea de rotura del fotomontaje. Fuente: Victoria & Albert Museum.

Fotografía: ¿Arte o Ciencia?

Respecto al debate que se dio también en aquellos primeros pero vertiginosos pasos de la fotografía, acerca de si hablamos de arte o de ciencia, Cameron nos lo pone muy difícil. Ella está reproduciendo motivos e influencias decimonónicas, prerrafaelitas, renacentistas: los hombres como árboles, las mujeres como flores, la mujer ahogada, en peligro, enigmática. Trataba de captar el alma a través de la fotografía, algo muy en conexión con una sociedad victoriana donde las hadas y el espiritismo estaban en auge (8). Al mismo tiempo, todo ello lo hace con una técnica de la era industrial, que nace de los innumerables e insistentes experimentos y avances en química y óptica, la fotografía.

Los primeros fotógrafos veían esta técnica como un medio de ganar dinero con retratos, de documentar ciudades industriales en cambio, monumentos históricos, artísticos,  parques naturales,  la luna, vistas aéreas. No estamos hablando de algo considerado como un nuevo arte, sino como un nuevo medio de reproducir fielmente la realidad.

La separación de Sir Lancelot y la Reina Ginebra 1874 Cameron
«La separación de Sir Lancelot y la Reina Ginebra» (1874). Fuente: Victoria & Albert Museum, Londres.

Julia Margaret Cameron, un arte del futuro

Hubo artistas que efectivamente aprovecharon esta técnica y buscaron el arte con ella. Un arte del futuro, expresivo de una nueva era, como podría ser el caso de Le Gray. Margaret hizo arte con la fotografía. Pero en una expresión un tanto “reaccionaria”, en el sentido de que con una técnica moderna nos muestra algo similar (pero no tan cercano) a los cuadros prerrafaelistas (9).

Podríamos decir que es una concepción prefotográfica que innova, en el sentido de su palpable realidad. No tiene la nitidez de un daguerrotipo, es cierto. Pero siempre va a ser más realista que las mujeres pelirrojas producidas prácticamente en serie por el pintor Gabriel Rossetti (a quien, por cierto, Cameron también fotografió). En definitiva, una magnífica armonía de lo ideal y lo real.

Retrato de William Michael Rossetti 1865
«Retrato de William Michael Rossetti» (1865). Fuente: Victoria & Albert Museum.

Respecto al alcance de su obra, es cierto que su posición social y sus contactos (el poeta Tennyson, el científico Charles Darwin, su marido…) le ayudaron a impulsar su arte en un mundo académico de hombres. En este sentido, podemos destacar tanto la ayuda del fotógrafo Herschel como la de Sir Henry Cole, primer director del Victoria & Albert Museum.

Julia Margaret Cameron y el siglo XXI

«Le escribo para pedirle si podría… exponer una serie de copias de mis últimas fotos en el Museo de South Kensington, tengo la intención de que le electrifiquen de gusto y sobrecojan al mundo» (10).

Vendió y donó varias fotografías a dicho museo. Y parece que Henry Cole efectivamente quedó electrificado por ellas, pues le cedió dos habitaciones como estudio para retrato. 150 años después, en 2015, dicho Museo generó una exposición retrospectiva con todos los fondos conservados sobre ella, cartas incluidas (11). También hubo propuestas retrospectivas en el Science Museum de Londres. Así como en la National Portrait Gallery, e incluso en la Fundación MAPHRE en colaboración la UNED. Queda claro entonces que Julia Margaret Cameron sigue despertando emociones y misterios inefables dentro de nosotros.

Julia Margaret Cameron influenciando hasta en la actualidad

Por tanto, si has llegado hasta aquí, creo que mereces conocer la sorpresa que tenía reservada para el final. Es el ejemplo perfecto de la influencia actual de Cameron. Si bien nadie realmente lo ha puesto aún sobre la mesa, cada vez se hace más evidente la influencia de Julia Margaret Cameron sobre la banda británica FLORENCE + THE MACHINE, cuya vocalista es la magnífica musa Florence Welch.

Los vaporosos vestidos de Florence, su cabello pelirrojo y claras referencias prerrafaelitas, su recreación bucólica del videoclip Rabbit Heart, tan similar al tableau-vivant de “La rosaleda de muchachas” (1860) o “May Day” (1866) de Cameron. Sus propias fotografías con miradas y expresiones enigmáticas similares a las que hallamos en las fotografías comentadas… Para colmo, su nuevo álbum, aún por publicar, cuenta con numerosas fotografías de ella, con alguna referencia a un paspartú decimonónico. Si ya conocéis a Margaret Cameron os animo a seguir buscando sus fotografías. Y si no habéis escuchado la magnífica voz de Florence Welch y sus poéticas letras, no sé realmente qué excusas os quedan.

Cameron May Day 1866
«May Day» (1866). Fuente: Victoria & Albert Museum, Londres.
My Love Florence + The Machine
Portada de la canción «My Love», de Florence + The Machine. Fuente: cronica.com.mx


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Ang, 2015, p. 66.

(2) Ang, 2015, pp. 14-23.

(3) Ang, 2015, p. 20.

(4) Ang, 2015, p. 66.

(5) Galán, 2015, p. 39.

(6) Orain, 2017.

(7) Ford, 2003, pp. 61-62.

(8) “Julia Margaret Cameron: La fotografía como arte”, vídeo presentación de la UNED sobre la exposición retrospectiva conjunta con la fundación Maphre. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=wOb0ZJorooU&ab_channel=UNED

(9) Pereira, 2017, pp. 119-152.

(10) Carta de Cameron a Henry Cole del 21 de febrero de 1866, conservada en el Victoria & Albert Museum. Citada en: Galán, 2015, p. 37.

(11) Galán, 2015, p. 39.


Bibliografía

  • Ang, T., 2015, Fotografía. La Historia Visual Definitiva, pp. 66-67.
  • Ford, C., 2003, «Gallerie de Portraits de Julia Margaret Cameron», L’oeil: revue d’art mensuelle, nº 546, pp. 61-65.
  • Galán, N., 2015, «Julie Margaret Cameron: Pionera de la fotografía», FV: foto-vídeo actualidad, nº 243, pp. 37-39.
  • Navarro, L., 2016, «Las mujeres, grandes retratistas fotográficas del XIX: Clementina Hawarden y Julia Margaret Cameron», en  De-construyendo identidades: la imagen de la mujer desde la modernidad, Universidad de Valencia, Valencia, pp. 141-152.
  • Orain, H., 2017, «Julia Margaret Cameron: l’ambivalence victorienne», Études Britanniques Contemporaines, nº53. [En línea] Disponible en: https://journals.openedition.org/ebc/3965 (16 de marzo de 2022).
  • Pereira, C., 2017, «O revivalismo medieval pelas lentes do gênero: as fotografias De Julia Margaret Cameron para a obra the Idylls of the King e outros poemas de Alfred Tennyson», Domínios da imagen, nº 20, pp. 119-153.
  • Ramírez-Alvarado, M., 2016, «Las miradas turbadoras la obra de la fotógrafa Julia Margaret Cameron en el marco de la Historia de la Comunicación y de los Estudios de Género», Observatorio (OBS), nº 1, pp. 181-200.
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Graduado en Humanidades y Patrimonio. Premio Extraordinario Fin de Carrera. Mejor Graduado de España en Humanidades en 2021 por la Sociedad Española de Excelencia Académica. Estudiante de Máster en Patrimonio Histórico: investigación y gestión. Universidad de Castilla-La Mancha. Historia Medieval. Historia de la sexualidad. Patrimonio Documental y Monumental.