“Las maneras de joder consisten en: levantar algunos miembros y bajar otros” (1) Esto lo dijo un médico catalán (2) anónimo del siglo XIV que tenía las cosas claras. Tener sexo es fácil. Él creía que los manuales eróticos de la época eran excesivamente complejos, o que hacían más daño que bien (3). De esta manera, se propuso elaborar el tratado «Speculum al joder» para ayudar a los lectores a tener sexo con mayor placer y de forma más saludable. En una época donde la Iglesia quería recluir al sexo dentro del matrimonio y la procreación (4), este manual no debió pasar inadvertido. Mucho menos lo pasará hoy, estoy seguro de que los métodos del Speculum al joder os resultarán de todo menos ortodoxos y aburridos.

Relieve románico de la Iglesia de San Pedro de Tejada en Burgos, busca educar en la ética sexual de la Iglesia al fiel
Relieve románico de la Iglesia de San Pedro de Tejada en Burgos, busca educar en la ética sexual de la Iglesia al fiel. Fuente: El País

El contenido del «Speculum al Joder»

La cita del principio contrasta mucho con el resto del tratado, plagado de contradicciones y consejos sin mucho sentido que, sin embargo, están escritos con una mente clara y firme, sin dudar. ¿Qué puntos trata el Speculum al joder?:

  1. Los daños de tener mucho o poco sexo y sus remedios.
  2. Cuándo y cómo tener sexo de forma segura.
  3. Síntomas que indican que hay que dejar de tener sexo.
  4. Lavativas y ungüentos para aumentar el esperma y hacer crecer el miembro viril.
  5. La mujer y el hombre ideales.
  6. Catálogo de posturas y formas de obtener mayor placer (un Kama Sutra medieval).

Speculum al joder: Cada cuerpo es un mundo.

Imbuido por la tradición galénica e hipocrática, nuestro sexólogo medieval distinguía varias clases de cuerpos (5):

  • Fríos o cálidos
  • Secos o húmedos
  • Delgados o gruesos

En función de la complexión de cada persona, el sexo podía tener efectos tanto benéficos como maléficos (incluso la muerte):

“En cuanto a los que tienen las carnes calientes y las venas anchas y lentas, soportan mejor el joder a menudo. A muchos de éstos les perjudica tardar demasiado tiempo al joder […] Si no lo practican les viene tristeza, no digieren las comidas, pierden el hambre, les duele el vientre, se les ahueca la cabeza y se les produce absceso en los lugares del esperma” (6)

“Yo mismo he visto hombres que, teniendo mucho esperma, por santidad se privaban de joder, y se les enfrió el cuerpo, perdiendo los movimientos y también la razón, volviéronse locos y perdieron el hambre. También vi a un hombre que dejó de joder: antes, cuando lo hacía, comía bien y estaba sano; pero después que lo dejó no podía comer, sentía náuseas […], luego volvió a joder y se curó, le desaparecieron todos los males” (7)

¿Cuál es el mejor «mood» para joder según el speculum?

Todo esto y más podía sucederte si dejabas de practicar sexo o si lo practicabas en exceso. Sin embargo, si bien según el médico el esperma estaba hecho para ser liberado y calmar malos humores cuando lo había en cantidad y la naturaleza deseaba esparcirlo (8), no dejaba de ser concebido como vida en estado líquido (9). Así, convenía no desperdiciarlo. 

Para tener sexo de forma cómoda y segura convenía que existiese armonía entre las cualidades antes mencionadas, y ésta se conseguía estando descansado, bien alimentado (pero sin abusar) y con un estado de ánimo afable y tranquilo, sin excesiva reflexión (10). El tener la mente ocupada en otros asuntos, estar triste, excesivamente cansado, mareado o haciendo la digestión eran síntomas de que ese no era el momento. Solo desgracias podrían derivarse de que siguieses adelante.

Para correrse bien, hay que comer mejor

Asimismo, que el miembro viril tuviese poca esperma, disminuyese de tamaño o no cumpliera con su función era visto como algo bastante problemático, y por ello ofrece soluciones curiosas, como poco. Para empezar, nos pide que diferenciemos si la causa de nuestros problemas es espiritual (psicológica) o natural (con síntomas físicos). Para solucionarlo, nos recomienda comer garbanzos, nabos, zanahorias, jengibre, pimienta larga, orégano, carnes grasas y tiernas. Nos prohíbe terminantemente las avellanas, los huevos de gorrión, los “cojones de pollo” y la leche fresca (11).

Las lavativas que recomienda os dejarán estupefactos. Nos dice por ejemplo que busquemos una cabeza de cordero gordo, sus testículos, su riñón, unos garbanzos, orugas, nabos y espárragos, que lo dejemos hervir y nos apliquemos lo resultante a modo de lavativa durante 9 noches (12). Tiene muchas más, llegando a incluir sanguijuelas y lombrices.

Mujeres y hombres ideales, y viceversa. Speculum al joder

Tampoco pasan inadvertidos sus prototipos de mujer y de hombre ideales:

                 “El hombre que quiera ser amado por las mujeres conviene que sea […] osado y fuerte, de buen hablar y sincero en sus palabras, cuidadoso y educado en el comer y limpio en el beber; que sea alegre y que no tenga ningún defecto físico, que sea donoso y bien parecido, amante de las compañías y que haga todo lo que a ella le plazca; que sea rico y que sus vestidos, su boca y su sudor huelan bien” (13)

Iluminación satírica del Decamerón de Bocaccio en que, si bien se cumple con la postura recomendada, el hombre es un monje
Iluminación satírica del Decamerón de Bocaccio en que, si bien se cumple con la postura recomendada, el hombre es un monje. Fuente: InfoBae

“Son muy pocas las mujeres nobles: la que es bella y sabia, suave, ganadora, razonable, y es limpia en todo lo que es necesario […] que no sea codiciosa ni envidiosa de ninguna de las cosas que las otras mujeres tengan; que sea sincera […] y que no contradiga en nada lo que el hombre diga, quiera o mande” (14)

Ser mujer en la Edad Media no era sencillo. En varios fragmentos las plantea como seres con un apetito sexual insaciable y a las que les gusta ser violadas, pues recomienda herirlas, pellizcarlas y retorcerlas determinadas partes del cuerpo. Cuanto más sufrimiento más disfrute creía el autor que había (15). Es contradictorio que defienda que ambos alcanzaran el placer haciéndolo de esta manera (una verdadera cultura de la violación), y de hecho hubo voces femeninas medievales críticas con estas posturas irracionales y su extensión (16).

El Speculum al joder era, definitivamente, una obra curiosa

¿Cuándo y cómo tener sexo en la Edad Media? Sin duda, la ortodoxia sexual impuesta por la Iglesia y con la complicidad de poderes laicos entendía que el sexo era necesario, y por ello permitía un mínimo siempre dentro del matrimonio y de la procreación. Oficialmente, no se debía tener sexo en los tiempos de Pascua, ni en las vigilias de fiestas de santos, ni cuando la mujer estaba menstruando,  embarazada o en lactancia (17). Se contabilizaban cerca de 40 días al año donde tener sexo era moral (18), el resto, te tenías que quedar a dos velas. Además, el sexo vaginal y heterosexual era el único lícito (19).

EDAD MEDIA Y HOMOSEXUALIDAD - speculum al joder
-Por el culo no, Gaspar. -Pues ya me dirás por dónde, Melchor. Fuente: Pinterest

Al final, la existencia de este tratado demuestra que la realidad distaba mucho de todo ese discurso oficial, que las posturas utilizadas no se limitaban al misionero que marcaba la dominación masculina (qué aburrido hacer siempre lo mismo, ¿no?). El haber convertido el sexo en un tabú probablemente lo hizo más atractivo , “algo soñado, meditado y secretamente deseado” (20). Ese tabú de la ética sexual cristiana altomedieval ha tenido intensas repercusiones hasta el siglo XX, e incluso las sigue teniendo hoy en día. De esta manera, la ausencia de una educación sexual sana y un discurso abierto al final terminan derivando en desinformación y problemas como los que debió de conocer nuestro ya conocido autor del Speculum al joder (si bien las soluciones que nos ofrece este tratado están lejos de ser sanas y eficaces). ¿Verdad que no os ha dejado indiferentes?



No te pierdas más artículos interesantes en nuestra revista Khronos Historia.


Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Speculum al joder, 2000, p. 57.

(2) A través de la Corona de Aragón pudieron penetrar estos saberes sexuales que proliferaban en el mundo oriental árabe del siglo XIII. De hecho, Teresa Vicens argumenta en el prólogo a la última edición del Speculum que existe un debate sobre si no sería realmente una mera traducción del tratado árabe de Albafumet, o si, por otro lado, sí existirían efectivamente aportaciones de este médico catalán (las numerosas contradicciones del tratado nos conducen en ese sentido).

(3) Speculum al joder, 2000, pp. 15-16.

(4) “Marriage was indeed the norm and reproduction was considered its primary goal […] For a man to reject women, marriage, and sex entirely was the most virtuous from the moral point of view, but marriage was the next best alternative for those who could not achieve abstinence”. Mazo Karras, 2004, p. 156.

(5) Bazán Díaz, 2008, p. 177.

(6) Speculum al joder, 2000, pp. 18-19.

(7) Ibidem, p.28.

(8) Ibidem, p. 27.

(9) Bazán Díaz, 2008, p. 176.

(10) “No lo hagan después de haber andado, ni de tener el vientre revuelto, ni después de perder sangre del cuerpo, ni después de ningún trabajo, como sudor o sus parecidos. Tampoco lo hagan con el vientre lleno, ni de comida ni de vino, pues entonces se revuelven los humores […], ni teniendo hambreo mucha sed, ni después de haberse enojado, […] ni después de haber pensado mucho sobre alguna cosa”. Speculum al joder, 2000, p. 26.

(11) Ibidem, p. 30.

(12) Ibidem, p. 37.

(13) Ibidem, p. 47.

(14) Ibidem.

(15) “Apriétale el coño, retuércela y pellízcala hasta que grite, se rebele o se queje. Así le encenderás el deseo de joder, pues de este modo se calienta y le viene el deseo de yacer con el hombre”. Ibidem, 55.

(16) La ciudad de las damas, 1995, pp. 156-157.

(17) Bazán Díaz, 2008, p. 173.

(18) Flandrin, 1983, p. 125.

(19) “Había que prohibir cualquier posición que resultara improductiva y cualquier postura considerada antinatural era vista como una forma de buscar el goce sexual. […] En el siglo XIII haría lo propio el canonista Raimundo de Peñafort en su Summa de poenitentia, recordando que el sexo conyugal debía practicarse con los órganos, en la forma y por el vaso debidos”. Bazán Díaz, 2008, p. 178.

(20) Cabanes Jiménez, 2003, p. 20.

Bibliografía

Anónimo, 2000, Speculum al joder: Tratado de recetas y consejos sobre el coito, José J. de Olañeta, Barcelona.

Bazán Díaz, I., 2007, “La construcción del discurso homofóbico en la Europa cristiana medieval”, En la España Medieval, nº 30, p. 433-454.

Mazo Karras, R., 2004, “Women’s labor: reproduction and sex work in medieval Europe”, Journal of Women History, nº 15, pp. 153-158.

Flandrin, J. L., 1983, Un temps pour ambrasser. Aux origines de la morale sexuelle occidentale (VI-XI siècles), Seuil, París.

Cabanes Jiménez, P., 2003, “La sexualidad en la Europa medieval cristiana”, Lemir , nº 7, en http://parnaseo.uv.es/Lemir/Revista/Revista7/Sexualidad.pdf (Consulta: 26-06-2021).

Artículo anteriorAna Comneno: la Historiadora que quiso conquistar el mundo
Artículo siguienteLe Corbusier: ¿arquitecto y diseñador automotriz?
Graduado en Humanidades y Patrimonio. Estudiante de Máster en Patrimonio Histórico: investigación y gestión. Universidad de Castilla-La Mancha. Historia Medieval. Historia de la sexualidad. Patrimonio Documental y Monumental.