Esta es la historia de una dinastía de emperadores. También de su tiempo y del último gran momento del Imperio bizantino, antes de empezar su ruina. La dinastía Comnenos quiso volver a poner al Imperio en lo más alto y ser temidos por sus rivales y vecinos. Claro que no todo fue fácil. Les tocó una de las épocas más difíciles para gobernar en la historia del Imperio bizantino. ¡Enemigos por todos lados!

Antes de la llegada al poder de los Comnenos

Vamos un poco atrás. Antes de la llegada de la dinastía de los Comnenos, el Imperio bizantino vivió muchas cosas que marcaron su historia y su futuro. La primera fue la división entre la Iglesia de Roma, liderada por el Papa, y la Iglesia Ortodoxa, liderada por el patriarca de Constantinopla. En realidad, los motivos por los que se pelearon no parecen para tanto. Que si le ponían levadura al pan, que si el emperador podía tener importancia religiosa… entre otros detalles menores (1). En este momento, no solo se dividieron sino que los odios y encontrones aumentaron muchísimo.

Otra cosa importante fue que unos cristianos normandos les declararon la guerra y les quitaron los últimos territorios que tenían los bizantinos en Italia. Esta enemistad con los normandos hay que tenerla en cuenta para el periodo Comneno, porque los normandos se instalaron al lado de Bizancio y los molestaron todo lo que quisieron durante las Cruzadas. Y porque los bizantinos para detenerlos buscaron ayuda de los venecianos dándoles muchísimas cosas (2). Lo que terminó debilitando a los bizantinos y fortaleciendo a los venecianos.

El mundo bizantino Imperio Bizantino Iglesia Ortodoxa
El mundo bizantino. Fuente: La Brújula Verde.

Otro palazo en la cabeza de los bizantinos antes de los Comnenos, fue la llegada de los selyúcidas a Anatolia (3). Pues esta región era un espacio muy importante para las finanzas y la alimentación del Imperio.

La guerra por el poder bizantino

En este momento de caos, muere la emperatriz Teodora. Era la última de la dinastía macedónica, y no dejó heredero al trono. ¿Qué pasaba en estos casos? Pues la aristocracia se daba hostias, hasta que un grupo resultaba ganador y coronaba a su líder. Tal cual, al mejor estilo de Game Of Thrones, la aristocracia empezó una lucha por el poder.

La guerra fue entre la aristocracia terrateniente y la aristocracia urbana. La aristocracia terrateniente era una clase militar que, básicamente, eran los «manda más» en las zonas rurales del Imperio. La aristocracia urbana eran unos ricos, poderosos y petulantes burócratas, que vivan en la capital. La batalla final fue ganada por la aristocracia terrateniente y su líder, Isaac Comneno, fue proclamado emperador (4).

Sí, éste fue el primer Comneno en llegar el poder. Pero cuidado con esto, porque él no fue quien consolidó la dinastía. Su reinado fue muy corto y débil. Tan solo al año lo quitaron y pusieron a otros tantos emperadores. Hasta alguno que otro sin ninguna dinastía que lo apoyara. Ninguno de ellos tuvo mucho éxito. Tendrían que pasar unas cuantas décadas para la llegada definitiva de los Comnenos y la estabilización del Imperio bizantino.

La consolidación del poder de los Comnenos

No fue hasta Alejo I Comneno cuando el poder de esta familia se hizo estable. Y así empezaron a consolidar el Imperio ante el mundo. Obviamente, esto no fue tan fácil. Desde el minuto cero, Alejo tuvo que detener invasiones de turcos, que querían conquistar la misma capital. También de los siempre molestos normandos y de los rebeldes búlgaros (5). Para suerte de nuestros protagonistas, el emperador Comneno pudo hacerse cargo de todo esto y así arrancar la dinastía.

Santa Sofía Constantinopla Alejo I Comneno
Santa Sofía. Fuente: cuadernoweb2esocbs.

Tampoco seamos tan catastróficos. Es cierto todo lo dicho y que el Imperio bizantino estaba pasando por un momento difícil. Pero nunca dejó de ser un espacio de iluminación cultural e influencia para la Europa Occidental (6). Las ciudades bizantinas, en especial la gran y bella Constantinopla, seguían siendo importantes centros de comercio, donde llegaban tanto cristianos como musulmanes (7). Su nombre resonaba en el mundo medieval… Porque para los Comnenos no hubo otro objetivo más claro que aumentar el prestigio y el poder bizantino, ante sus aliados y enemigos.

La sociedad bizantina en la época Comnenos

En la época Comneno, la sociedad bizantina era famosa por ser muy cosmopolita. En las calles de Constantinopla encontrarías montones de italianos, españoles, rusos y eslavos. También germánicos, anglosajones, escandinavos, armenios y geórgicos. Además, había musulmanes de las zonas árabes, turcas, persas, mesopotámicas y egipcias (8).

Y no olvidemos a los judíos. Éstos, a diferencia de en Europa Occidental, no solo no estaban obligados a vivir en barrios específicos, sino que también estaban muy integrados en la sociedad bizantina. Eran aceptados principalmente como mercaderes, prestamistas y trabajadores de la seda por todo el Imperio bizantino (9).

La vida en el Imperio Bizantino sociedad bizantina vida en bizancio
La vida en el Imperio Bizantino. Fuente: La Pequeña Grecia.

Los Comnenos promovieron una sociedad avanzada para su tiempo. La Bizancio del tiempo de los Comnenos era el lugar ideal para buscar fortuna. También para educarse, para habitar por un tiempo o para quedarse del todo. Aunque no fue gratis, sino que fue por su necesidad de mano de obra cualificada (10), más su tradición comercial. A ello se sumaba su cosmovisión de la inmigración y su hospitalidad con el recién llegado (11). En últimas instancias, un habitante bizantino no quien nacía allí, sino quien pagaba impuestos y se beneficiaba de sus leyes y protección (12).

Los visitantes eran desde hombres en busca de suerte y peregrinos de camino a Tierra Santa, hasta ricos comerciantes italianos y grandes reyes escandinavos (13). Disfrutaban de la gran capital. Constantinopla era una ciudad que lo tenía todo. Poseía una economía fuerte, centrada en la seda y el aceite de oliva. Tenía hospitales y baños públicos, también tabernas y albergues (14). Y, sobre todo, un estilo de vida deslumbrante. Era un mundo donde el conocimiento se mezclaba de forma perfecta con los lujos y la satisfacción de los sentidos.

La sociedad de los Comnenos y el mundo occidental

Los Comnenos, desde sus inicios, intentaron acercar el mundo bizantino al mundo occidental. Es decir, al papado y a los reinos católicos. Incluso el papa Urbano II y el emperador Alejo I Comneno tenían planes para reunificar la Iglesia (15). De hecho, de estas ideas nace la Primera Cruzada. Esto porque Alejo I Comneno estaba muy estresado por la presencia de los turcos selyúcidas en sus tierras. Por ello invitó al Papa y otros nobles católicos a que le enviaran ayuda y hombres, para empezar su guerra contra los musulmanes.

Claro, él no esperaba que le enviarían un gigantesco ejercito, venido de todas partes de Europa, con más intenciones de conquistar todo lo que se encontraran, que ayudar al Imperio bizantino. Así esto, en vez de ayudar a la unión, terminó empeorando todo. Porque además, pensemos que entre los cruzados estaban los normandos, enemigos a morir de los bizantinos. Éstos, en su paso, se quedaron con espacios que los bizantinos habían acordado como suyos: como el caso de Antioquía (16).

¡Unamos el mundo cristiano, como Dios manda!

Los esfuerzos de los emperadores Comnenos por unificar la Iglesia ortodoxa de Contantinopla y la católica de Roma, y así acercar los mundos cristianos, fueron muchos. Por ejemplo, se aumentó la traducción de textos griegos al latín. Y también se exportaron técnicas bizantinas, como el tejido de la seda y los mosaicos (17).

De hecho, a nivel político, Manuel I Comneno aumentó el número de funcionarios occidentales y adoptó el deporte de las justas. Además, muchas princesas occidentales fueron traídas para casarse con los miembros de la familia imperial. E incluso la moda de llevar pantalones comenzó a usarse (18). Que era algo que no se conocía en el Imperio bizantino.

Emperadores Comnenos Alejo I Manuel I
Emperadores Comnenos. Fuente: Socialhizo.

Una unión imposible

Pero bueno, todo esto quedó en muy poco. La verdad es que los odios y los roces hicieron que la división entre los bizantinos y los occidentales solo se aumentara. No importaron todos los intentos de los Comnenos. Las diferencias religiosas se hacían cada vez más grandes. Una muy importante fue que el emperador bizantino tenía el máximo poder terrenal y religioso al mismo tiempo. En cambio, los reyes y emperadores católicos solo mandaban en lo terrenal, mientras que el Papa era el «manda más» en lo espiritual, y con mucho poder en lo terrenal también (19). Para unirse a los católicos los emperadores Comnenos tenían que renunciar a su poder espiritual. Cosa que nunca estuvieron dispuestos a hacer.

Además, por el lado del Papa, hubo intentos demasiado fuertes y desesperados por controlar la Iglesia bizantina. Esto terminó alejándolas cada vez más. Porque, recordemos, los bizantinos tenían su propia gente que mandaba en la iglesia y unas costumbres muy particulares. Y el Papa intentó acabar con todo esto y hacerlos obedecer la autoridad y las costumbres de Roma.

Y, finalmente, los terminó de alejar la incapacidad de los señores feudales occidentales de entender el pensamiento bizantino de los Comnenos. Como su tradición diplomática y de inteligencia para evitar guerras contra los musulmanes. Lo que los llevó a ambos grupos a una distancia irreconciliable. Al punto que los reyes y nobles católicos señalaron a los bizantinos de haber traicionado el cristianismo por dialogar con sus enemigos (20).

La gran muralla de Constantinopla Imperio Bizantino
La gran muralla de Constantinopla. Fuente: Wikipedia.

El principo del fin de la dinastía de los Conmenos

El tiempo de los Comnenos no podía terminar de otra forma sino con muchas intrigas y eventos muy sangrientos. Todo empezó cuando murió Manuel I Comneno y dejó a su hijo Juan como emperador. Pero éste era aún muy joven, por lo que el poder real lo tenía su madre. Ésta, embelesada con las atenciones de su amante, lo quería coronar en vez de a su propio hijo. En este tire y afloje de juegos de poder de la madre, apareció un sobrino de Manuel. Un tal Andrónico.

Andrónico era súper popular. Incluso algunos decían que estaba en el mismo lugar de Dios o, por lo menos, solo un poco debajo de Él (21). Entonces, ni corto ni perezoso, dijo que él iba a ser el co-emperador y a todo el mundo le gustó la idea. Claro, esta idea de dos emperadores le duró poco y al rato mandó matar a Juan II, para ser el único dueño del poder.

Muerte de Andrónico Juan II Comneno dinastía de los comnenos
Muerte de Andrónico. Fuente: Wikipedia.

Del regimen del terror al asesinato del último Comneno

El último emperador de los Comnenos era hermoso y arrogante. Era un soldado atlético, educado y seductor, sobre todo con las mujeres que lo amaban. También era frívolo y apasionado; escéptico, embustero y traicionero si era necesario. Todo un conspirador y muy ambicioso (22). Pudo haber sido un gran emperador, al igual que los primeros Comenos, pero al final destacó más por su extrema crueldad y su falta de moral.

El último de los Comnenos implantó un gobierno del terror, tanto con los bizantinos como con los ciudadanos católicos que vivían en el Imperio. El resultado fue sangre, violencia e impresionantes masacres. Esto hizo que una parte importante de la aristocracia se fuera contra él y empezara una guerra civil, para cambiar de emperador.

La muerte lenta y violenta de Andrónico, y con él el fin de la Dinastía de los Comnenos, fue un reflejo de lo que le vendría al mismo Imperio bizantino. Con la desaparición de la última familia de emperadores que buscaron poner a Bizancio como la gran potencia mundial, la estabilidad y el poder del Imperio se fueron al piso, hasta el colapso absoluto. Nunca más los bizantinos volvieron a tener un momento como en la época de los Comnenos. Sus emperadores serían extrañados hasta el último día del Imperio.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Le Goff, 2016, p. 9. La división de la iglesia de Roma y de Constantinopla se dio el años de 1054.

(2) Le Goff, 2016, p. 140. Cabrera, 1998, p. 213.

(3) Cabrera, 1998, p. 211. Los selyúcidas fueron un grupos turcos musulmanes venidos de Asia Central y quienes conquistaron rápidamente una parte importante del espacio bizantino en Anatolia.

(4) Cabrera, 1998, p. 207.

(5) Le Goff, 2016, pp. 12-13.

(6) Farieta, 2009, pp. 94-95.

(7) Le Goff, 2016, p. 51.

(8) Herrerin, 2010, pp. 319 -310.

(9) Herrerin, 2010, p. 322.

(10) Herrerin, 2010, p. 326.

(11) Herrerin, 2010, p. 329.

(12) Herrerin, 2010, p. 329.

(13) Herrerin, 2010, p. 323.

(14) Herrerin, 2010, pp. 328-330.

(15) Herrerin, 2010, pp. 334-335.

(16) Herrerin, 2010, pp. 337-338.

(17) Le Goff, 2016, p. 12.

(18) Herrerin, 2010, pp. 339-340.

(19) Le Goff, 2016, p. 98.

(20) J Herrerin, 2010, pp. 340-341.

(21) Vasiliev, 1945, p. 13.

(22) Vasiliev, 1945, pp. 11-12.


Bibliografía

  • Cabrera, E., 1998, Historia de Bizancio, Ariel, Barcelona.
  • Farieta, G., 2009, Edad Media: Diez siglos de Historia, Grupo Editorial Educar, Bogotá.
  • Herrerin, J., 2010, Bizancio: El Imperio que hizo posible la Europa moderna, Random House Mondadori, Barcelona.
  • Le Goff, J., 2016, La Baja Edad Media, Siglo XXI, Madrid.
  • Vasiliev, A., 1945, Historia del Imperio Bizantino, T. II, De las Cruzadas a la Caída de Constantinopla (1081-1453), Editorial Iberia, Barcelona. [En línea] Disponible en: http://orthodoxmadrid.com/wp-content/uploads/2011/03/3.-historia_bizancio_vasiliev_2.pdf (4 de septiembre de 2019).