dia de todos los santos difuntos y dia de muertos
¿Qué se celebra el 1 y 2 de noviembre? ¿Por qué se llevan flores a los difuntos?
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Casi todos los occidentales saben que el día 1 de Noviembre se celebra el Día de Todos los Santos. Sean católicos o no. Sin embargo no todos saben qué se celebra exactamente. Muchos, incluso, lo confunden con la festividad del día 2. Este último es llamado Día de los Difuntos o Día de Muertos. El ritual de ir al cementerio a dejar flores se corresponde con ambos indistintamente. De hecho, el segundo es un complemento del primero.

¿Pero por qué esos días? ¿En qué se diferencian el Día de Todos los Santos y el Día de Muertos? ¿Y por qué llevamos flores a los cementerios? ¿Cuál es la importancia histórica de éstos? ¿Te lo has preguntado alguna vez? ¿Sí? ¿No? Bueno, sigue leyendo.

¿Qué se celebra el Día de Todos los Santos? ¿Y el Día de los Muertos?

El día 1 de Noviembre es el Día de Todos los Santos, y hace referencia, como su propio nombre indica, al día dedicado a los santos cristianos. ¿Quiénes eran estos santos y por qué son llamados así? Pues resulta que tras la muerte de Cristo (1), hará unos dos mil años, hubo seguidores suyos que siguieron difundiendo sus enseñanzas. Todos ellos son considerados los primeros cristianos.

Hasta ahí todo bien, pero no olvidemos que por aquellos primeros siglos después de la crucifixión, los que mandaban eran los súper romanos (2). Y claro, eso de seguir una religión al margen de la oficial como que no. Así que cristiano que encontraban, cristiano que mataban. Y torturas gore a tutiplén. Que si Antones a la parrilla por aquí, que si Águedas sin pechos por allá… Y ale, así nacieron los mártires y santos (3), para reconocer las torturas que pasaron estos. Ese día, pues, está dedicado a todos ellos.

santa Águeda
Representación de Santa Águeda con sus pechos cortados sobre una bandeja. FUENTE

Sin embargo, la festividad del Día de Todos los Santos se ha ampliado no sólo a los santos. Para aprovechar bien el puente se honra a los difuntos. Así te paseas por el cementerio. ¡Pero ojo! He aquí la diferencia: el día 1 se honra a algunos difuntos, no a todos, porque es el Día de Todos los Santos, no de todos los difuntos. Junto a los santos se incluye a los difuntos que están en el cielo.

El día 2, el Día de Muertos, en cambio, está dedicado a los que han fallecido hace poco tiempo. O a los que, por sus actos en vida, se cree que están en el purgatorio. También a aquellos que vagan todavía entre nosotros, sin descanso. Además, la celebración de este día 2, a diferencia del 1, no se reduce únicamente al ámbito católico. El Día de Muertos es una festividad cristiana y, por tanto, incluye a ortodoxos y protestantes.

Almas del purgatorio que se honran el día de los muertos, no el día de todos los santos
Pintura “El Purgatorio”, de Cristóbal Rojas. FUENTE

¿Por qué ese día?

La respuesta a esto la tiene, como casi siempre, la Iglesia. Y como los eclesiásticos de antaño no se mataban mucho los cascos, aprovecharon una festividad celta que estaba dedicada al día de muertos. Fue así como el Papa Gregorio IV (4), hará la friolera de un milenio, fijó el 1 de Noviembre como día de honra a nuestros antepasados fallecidos (que descansan en paz) y a los Santos cristianos; o sea, .creó el Día de Todos los Santos ¿Qué? ¿Cómo te quedas? Ni idea ¿verdad?

En cuanto al día 2, su festividad se fijó hace unos mil años, allá por el siglo X. Pero los católicos de Roma no lo adoptaron hasta seis siglos después. Cabe destacar que en su origen, esta festividad comenzó para honrar a personas que debido a su maldad fueron destruidas por Dios en días de Noé (5).

La fiebre del flower power para el Día de Muertos

Sabemos que se acerca Noviembre cuando en la puerta de las floristerías ponen carteles con ofertas y descuentos. Llévate dos ramos y te regalamos uno. ¿Pero por qué esa fiebre flower power en pleno otoño? Pues a decir verdad, si queremos saber a ciencia cierta el motivo, quizás deberíamos preguntar a alguien en concreto.

La primera tumba con ofrenda floral de la que se tiene constancia data de hace 13.000 años. En Israel. Y a partir de ahí, muchas religiones (entre ellas el cristianismo) la adoptaron como ritual propio (6). Es lo que tienen las modas. Si preguntásemos a ese individuo que depositó aquellas flores en esa tumba, a lo mejor sabríamos la respuesta. Pero como eso es imposible, vamos a buscar la respuesta en el simbolismo.

tumba con flores
Una de las primeras tumbas, con un hombre y un niño, cubiertas de flores. Israel, 13000 años. FUENTE

Ya lo dice el Salmo 103: “Los días del hombre no son sino hierba: crecen como las flores del campo; cuando el viento pasa sobre ellas, desaparecen…” (7). Y es que, querido lector, la vida del hombre es tan efímera como la de una flor recién cortada: está condenada a marchitarse. ¡Pero no nos pongamos melancólicos! Hay teorías más elocuentes que hablan del beneficioso perfume floral. ¿Ya sabes por dónde van los tiros, verdad?

Cementerios: los hogares de los muertos

Toda fiesta tiene un lugar de celebración. Navidad la casa de tus padres. Nochevieja la casa de algún amigo. Y el Día de todos los Santos el cementerio. Incluso si sólo vas ese día del año, te pones hasta el traje de domingo. Hay gente que prefiere ni pisarlos. Y es que, los cementerios son, en la cultura occidental, lugares controvertidos. A algunos les dan tristeza. A otros miedo.

Pero para poder comprender el significado real de estos campos sagrados hay que despegarse de todos los sentimientos. Las primeras necrópolis (como tal) las encontramos en los albores de nuestra Historia. En Egipto, Grecia, Roma. Hará unos 5000 años.  Son lugares concebidos para un fin concreto. Albergar los cuerpos sin vida de aquellos que han fallecido, y darles un “hogar”. Un sitio donde descansar eternamente (8). Como ya hemos dicho, todo debe de tener su sitio.

necropolis
Necrópolis de Kerameikos, la más grande de Grecia. FUENTE

Los cementerios son lugares tranquilos, de reposo y paz. Lugares que, si te acercas a ellos desde la perspectiva adecuada, pueden resultar muy hermosos. Tanto que puedes ir una tarde cualquiera, sin necesidad de que sea el primer día del penúltimo mes del año. Nuestros antiguos veneraban a sus ancestros. Y es que al margen de la religión, no dejan de ser reliquias arqueológicas. Eslabones de una cadena, no sólo de nuestro propio linaje, sino de toda la humanidad.

Influencias culturales

Cuando piensas en un cementerio, lo primero que te viene a la mente es un césped frondoso y una suerte de lápidas de piedra antiguas repartidas por el mismo. Los más románticos añadirán ángeles y cipreses robustos. Y algunos hasta fantasmas e historias de miedo.

Sin embargo, hasta hace poco tiempo, no eran considerados lugares lúgubres o sombríos. Estas imágenes arquetípicas vienen de hace unos 250 años. Es a partir de mediados del siglo XVIII, con el nacimiento del género gótico, cuando surge ese concepto. Lo gótico hace referencia a todo lo macabro, oscuro, siniestro y desconocido. Y por supuesto ¿qué hay más desconocido que la muerte? (9)

La literatura se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para dar rienda suelta a toda clase de temores. Y para rematar, como ya sabéis (y si no os enteráis ahora) en el siglo XIX hubo una oleada de fanatismo por lo sobrenatural. En vez de ir al cine acudían a sesiones de espiritismo (10).

Y claro, el morbo se extendió al escenario favorito de los románticos de la época. Familias adineradas gastaban mucho dinero en construir mausoleos, estatuas y lápidas rocambolescas. Ejemplos de manual son Père Lachaise en París o Highgate en Londres. Lugares tan turísticos como la torre Effel o el Palacio de Buckinham, respectivamente. Lugares de peregrinación y culto a tumbas de grandes mitos como Jim Morrison, Edith Piaf o Chopin en el primero. O Karl Marx o el escritor George Eliot en el segundo (11).

Tumba Marx
Tumba de Karl Marx en Highgate Cemetery (Londres, Reino Unido). FUENTE

Incluso se puso de moda una corriente artística macabra y tétrica. El arte memento mori (recuerda que eres mortal, que vas a morir). Calaveras y demás motivos terroríficos adornaban las lápidas. Todo ello ha llegado hasta nuestros días como una suerte de museos de arte macabro (12).

Lápidas y símbolos

En arte funerario, como en cualquier arte que se precie, el simbolismo es una parte imprescindible. ¿Alguna vez te has fijado en los dibujos que aparecen en algunas lápidas? ¿Has notado que se repiten con frecuencia? Evidentemente, no es una coincidencia. ¿Qué? ¿Te pica la curiosidad? Pues aquí tienes algunos símbolos frecuentes y su significado.

Las flores son el símbolo por excelencia (y de los más frecuentes). Concretamente la rosa. Si se trata de un capullo, será la tumba de un niño. Si se trata de una rosa en pleno esplendor, será una persona que estaba en plena juventud. Pero si es una rosa marchita la lápida pertenecerá a un anciano. Otro símbolo habitual es una pluma. Suelen estar representadas en movimiento, como el alma que vuela.

La espiga de trigo la esperanza y la resurrección. Las hojas perennes están asociadas a la vida eterna. Los libros a la fe. La almohada al descanso eterno. La antorcha a la vida eterna. La paloma la paz y el espíritu. La cruz (fuera del contexto religioso) el espíritu y la materia. Y religiosamente hablando, el cristianismo.

Lapidas
Ejemplos de lápidas con espigas y palomas. FUENTE-1. FUENTE-2

Estos son solo algunos ejemplos muy comunes, pero por supuesto hay muchos más. Y dependiendo de la zona, la interpretación puede variar (13).

Los cementerios como reflejo de la historia y la cultura

En resumen, podríamos decir que los cementerios son los lugares estrella del Día de Todos los Santos. Y del Día de los Muertos. Lugares a los que acudimos (o no) para honrar a los difuntos. Probablemente muchos de vosotros vayáis hoy o ya lo hayáis hecho. Los más tranquilos ya fuisteis la semana pasada o iréis la que viene. Otros no os acercáis a menos de tres metros de la tapia. Y otros vamos de vez en cuando, para disfrutar de la paz y la belleza que emanan.

No importa el día ni la ofrenda. Lo que importa realmente (e históricamente, que es lo que nos interesa) es que no olvidemos a los que allí se encuentran. Que entendamos la importancia de no descuidar lugares con tanta cultura. Y es que un artículo divulgativo también puede contener su moraleja.

Ya lo dice una frase popular: “quien quiera conocer la historia de un pueblo, que vaya al cementerio”. Porque la historia es lo único que sobrevive, que trasciende, que no muere. Incluso allá donde no hay vida, la historia sigue presente. La Historia es inmortal.


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Referencias

(1) Cristo: viene del griego y significa mesías. Hace referencia a Jesús de Nazaret. Los cristianos lo utilizan como sinónimo de Jesús.

(2) Romanos: los romanos vivieron en Italia hace más de 2000 años. Se dice que los hermanos Rómulo y Remo fundaron la ciudad de Roma en el año 753 a.C. Los romanos llegaron a gobernar una amplia zona ya que se expandieron por el Mediterráneo llegando desde Gran Bretaña a Egipto.

(3) Werner Wilhelm, 1965.

(4) Papa Gregorio IV: fue el 101 ᵉʳ papa de la Iglesia católica, de 827 a 844. Hijo de un patricio romano, ejercía las funciones de presbítero en Roma cuando ocupó el solio pontificio. Elegido Papa poco después de la muerte de Valentín, no fue ordenado obispo hasta el 5 de enero de 828 por esperar la confirmación imperial.

(5) Noé: fue, de acuerdo con el Tanaj y la Biblia, junto con su esposa, sus hijos Sem, Cam y Jafet, y sus nueras, uno de los ocho supervivientes del gran diluvio desatado por Dios para destruir a los descendientes violentos de Adán y Eva.​

(6) Jover Maestre, 1997.

(7) Los salmos  son un conjunto de cinco libros de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío y del Antiguo Testamento. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. También es conocido como Alabanzas o Salterio. Suele encontrarse entre los libros de Job, Proverbios, Cantares.

(8) Jover Maestre, 1997.

(9) García-Berrio, 2006.

(10) Mosse, 1997.

(11) Gómez, 2018.

(12) Aries, 2005.

(13)Cooper, 1986.


Bibliografía

  • Ariés, P., 2005, Historia de la muerte en occidente: desde la Edad Media hasta nuestros días, El Acantilado, Madrid.
  • Werner Wilhelm, J., 1965, Cristianismo primitivo y paideia griega, S.L. Fondo de cultura económica de España, Madrid.
  • Jover Maestra, F. J., 1997, Arqueología de la muerte, Universidad de Alicante: servicio de publicaciones, Alicante.
  • García-Berrio, A., 2006, Los géneros literarios: sistema e historia, Cátedra, Madrid.
  • Gómez, F., 2018, La vuelta al mundo en 80 cementerios, Luciérnaga, Madrid.
  • Mossé, C., 1997, La cultura europea del siglo XIX, Ariel Historia, Barcelona.
  • Cooper, J.C., 1986, Simbolismo. Lenguaje universal, Lidiun, Barcelona.

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