cabezas de iberos muertos por decapitacion
La decapitación entre los iberos; las cabezas como forma de amenaza
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Tristemente, en los últimos años se han hecho habitual ver la decapitación llevada a cabo por algún grupo terrorista. Su misión es básicamente asustar a los enemigos políticos y territoriales mediante el miedo y el horror de la visión de las cabezas cortadas. Pero esto no es algo nuevo para la humanidad. Ya lo llevaban a cabo, por ejemplo, nuestros antecesores en la ocupación de la Península Ibérica, los iberos.  

Política del miedo entre los iberos

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Fuente

Las muestras públicas de cabezas decapitadas, que nos parecen tan incomprensibles en la actualidad, eran el pan nuestro de cada día hace tan solo 2400 años. Las cabezas de los enemigos decapitados, eran expuestas en las entradas de los poblados y en los edificios más importantes de las ciudades.

¿Podéis imaginaros cómo seria entrar en ellos y observar tal panorama? Vamos a intentar entender mejor este comportamiento.

¡Que les corten la cabezas!

Primero debemos saber qué significado tenía la cabeza en la antigüedad. Debía ser importante para justificar la decapitación como un acto simbólico. En la cultura celta, muy cercana a la de los iberos, se pensaba que el alma y la esencia de la persona estaba en la cabeza. Por tanto, quien tenía la cabeza de un enemigo tenía su alma.(1) Por otra parte, los griegos creían que en la cabeza estaba el alma inmortal del hombre mientras que en el cuerpo se encontraba la mortal.(2) Razón más que suficiente para su decapitación.

Los iberos debían tener una creencia similar a la de griegos y celtas, por lo que después de una batalla, cortaban las cabezas de sus enemigos muertos o moribundos. (3) Acto seguido se las  llevaban para exponerlas a las puertas de la ciudad, donde todo el mundo pudiera verlas.

La decapitación y la preparación del trofeo

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Uno de los cráneos localizados el año 2012 en Ullastret. Fuente

Tras la decapitación, la cabeza era bañada en una mezcla de productos aceitosos, (4) que ayudaban conservación de la piel y retrasaban su putrefacción. Después se vaciaba el interior del cráneo y se limpiaba de carne la zona superior de la frente donde se iba a introducir el clavo, el cual serviría para sujetar la cabeza al edificio en el que se quería exponer. Junto a la cabeza se colocaban armas, como espadas o dagas, que pertenecieron al individuo decapitado.

Las cabezas de los caudillos enemigos tenían un trato especial. Como objeto valioso, se guardaban en cajas y eran mostradas solo en ocasiones puntuales e importantes.

Al tratar sus cabezas como simples objetos, se conseguía deshumanizar al enemigo e incluso borrar su recuerdo.

Sin cabeza no existes

Con este comportamiento se buscaba asustar a los enemigos y evitar futuros ataques al territorio utilizando el arma del miedo. Las cabezas cortadas y clavadas simbolizaban el poder del individuo que las tuviera colocadas en su fachada (normalmente miembros de la élite guerrera). En el yacimiento ibérico de Ullastret (Girona), por ejemplo, se ha reconocido la casa de un importante aristócrata a partir de la gran cantidad de cráneos encontrados en ella.

¿Quiénes eran los decapitados?

Como podéis imaginar, es difícil determinar el sexo y la edad de cráneos de hasta 2400 años de antigüedad. Solo podemos tener información, aproximadamente, del 30% de los individuos encontrados. La mayoría de ellos eran hombres de entre 16 y 60 años, por tanto, en edad de combatir.

Un caso interesante es el de un cráneo encontrado en el Puig de Castellar (Santa Coloma de Gramanet). El cráneo pudo pertenecer a una mujer (5) que sufrió este terrible destino. Se ha podido reconocer su sexo gracias a la forma de los huesos, aunque sigue habiendo dudas entre los expertos. En el yacimiento de l’Illa d’en Reixac también se localizó un cráneo trepanado que pudo pertenecer a un individuo femenino.  (6)

Bfff, ¡que bárbaros!

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Reconstrucción de uno de los cráneos encontrados en Ullastret. Fuente

Grandes culturas que consideramos la cuna de la civilización también han usado la decapitación o mutilado cuerpos de enemigos. Al romano Sila le agradó ver las cabezas cortadas de sus enemigos durante su guerra civil contra Mario. Julio César recibió varias cabezas pertenecientes a sus enemigos durante la guerra contra Pompeyo, y en la columna Trajana, podemos ver como varios legionarios muestran la cabeza de soldados enemigos.

En Egipto era habitual que los soldados amputaran las manos de los enemigos abatidos. Así, demostraban cuántos de ellos habían matado durante la batalla. Por lo tanto, esto no va de bárbaros o civilizados. Simplemente, tenemos que mirar la Historia con una mirada diferente, dejando atrás nuestra mentalidad. No debemos juzgar a ninguna cultura utilizando la ética actual.

Nada nuevo bajo el sol

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Legionarios romanos muestran las cabezas decapitadas de sus enemigos. Fuente

El contexto y la sensibilidad en la época de los iberos son muy diferentes a los que tenemos hoy en día. Es difícil, por tanto, equiparar este comportamiento y el que llevan a cabo grupos terroristas y organizaciones criminales en la actualidad. Pero si nos fijamos bien, el objetivo no deja de ser el mismo: causar un gran impacto sobre la población. Cambiar su comportamiento y alterar sus planes haciendo que un conjunto de personas estén sometidas al miedo. Al fin y al cabo, parece que el comportamiento humano no ha cambiado tanto a lo largo del tiempo. Como decía aquel refrán: no hay nada nuevo bajo el sol.


Referencias

(1) De Prado y Rovira, 2015, p. 48.

(2) Rovira, 1998, p. 176.

(3) Esto ha sido muy habitual a lo largo de la Historia. En la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, el Estado Mayor estadounidense tuvo que prohibir a sus soldados que enviaran a sus familias, como si fuera un trofeo, las cabezas decapitadas de soldados japonenses caídos en combate; Vidal y Antela, 2015, p. 38.

(4) Las fuentes clásicas nos hablan de aceite de cedro, pero pruebas bioquímicas han desmentido su uso. Se detectan substancias orgánicas pero se desconoce a que producto pertenecen. De Prado y Rovira, 2015, p. 32.

(5) La existencia de cráneos femeninos como posibles trofeos de guerra, abre la puerta a la posibilidad de que las mujeres lucharan en el campo de batalla, o al menos estuvieran presentes. Pero en ningún momento las fuentes clásicas nos hablan de la presencia de mujeres en los ejércitos íberos.

(6) Agustí y Martín,2006, p. 62.


Bibliografía

  • Agustí, B. y Martín, A., 2006, “Actes de violència en el període iber. El cas d’Ullastret i altres poblats catalans”, Cypsela, nº16, pp. 51-64.
  • De Prado, G. y Rovira, M. C., 2015, Els caps tallats d’Ullastret: Violència ritual al món iber, Museu Arquelògic de Catalunya, Barcelona.
  • Rovira, M. C., 1998, “L’exhibició d’armes i cranis enclavats en els habitats ibers septentrionals”, Cypsela, nº 12, pp. 167-182.
  • Vidal, J. y Antela, B., 2015, Guerra y religión en el mundo antiguo, Libros Pórtico, Zaragoza.

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