sultan-gay-alaudin-khilji
El sultán más gay de la Edad Media: Alaudin Khilji
4.5 (90%) 10 votes

Alaudin Khilji fue el segundo y más importante sultán de su dinastía. Los Khilji, o Khalji, fueron la segunda dinastía islámica que gobernó la India y que controló el Sultanato de Delhi (1). Y se hicieron enemigos acérrimos de los sultanes predecesores.

Si hay algo que caracterizó a la invasión musulmana de la India fue el baño de sangre que se llevó a cabo con la población hindú. Un genocidio poco conocido (2). Además, los supervivientes, por si fuera poco el ver a todos sus familiares y amigos muertos, fueron castrados y esclavizados.  A su vez, la cultura hindú se convirtió en una sombra de la musulmana. No sería hasta el siglo XVIII cuando el ejército hindú de Maratha, unido a los sijs (guerreros) del Punjab, conseguirían deshacerse de la presencia musulmana en sus territorios. Aunque no les duraría mucho, ya que poco después entraron los ingleses.

Pero, ¿cómo llegó Alaudin Khilji a ser sultán?

Se cree que Alaudin Khilji mató a su tío para convertirse en el sultán de Delhi, a finales del siglo XIII (3). El primer intento de revolución contra su tío falló gracias al propio Alaudin Khilji, quien se negó a apoyar a los rebeldes. Pero poco después, tras hacer buenas migas con los dirigentes de los territorios adyacentes (4), consiguió ganarse su confianza.

Con estos apoyos y varios años de preparación, Alaudin Khilji y su hermano organizaron la “gran farsa”. Básicamente, engañaron a su tío para que recibiera a Alaudin en Kara, que estaba suficientemente lejos de la capital. Se supone que iba a regalarle los tesoros y riquezas conquistados. Sin embargo, cuando su tío acudió con poca escolta al punto de encuentro, se llevó unas cuantas puñaladas. Y así, Alaudin se proclamó el nuevo rey de Delhi (5). Esto nos enseña que no hay que fiarse ni de la familia.

Alaudin: una vida con más líos que Hamlet

Ranveer Singh interpretando a Alaudin Khilji, en Padmaavat
Ranveer Singh interpretando a Alaudin Khilji, en Padmaavat. Fuente

Fue el primer sultán musulmán que conquistó la India, donde reinó veinte años hasta su “sospechosa” muerte (6).  Durante sus últimos años de vida, Alaudin se volvió muy receloso de sus compañías. Tanto, que solo confiaba en su querido Malik Kafur, a quien os presentaré después. Esto le permitió a Malik aprovecharse del moribundo y paranoico sultán. De hecho, Alaudin, enfermo, borró del mapa a gran parte de la familia real, bajo la influencia de Malik. Y es que este quería eliminar a posibles rivales en el trono. Sin embargo, la muerte del sultán está rodeada de cierto misterio... Aunque las cuestiones paranormales se las vamos a dejar a los de Cuarto Milenio.

Dejando de lado su muerte, Alaudin destacó por sus increíbles conquistas (7). Gracias a ellas, se hizo llamar el Segundo Alejandro. Con estas conquistas, comenzó la expansión musulmana en la India y se inició la fase imperialista del Sultanato musulmán (8). Alauddin era algo así como el Darth Vader de la época.

El primer reino que conquistó fue el de  Gujarat, conocido por sus riquezas gracias al comercio de la sal. De allí era su esposa más querida (9). A continuación, se propuso asentar el islam como religión oficial en toda la región de Delhi. Así, se centró en la expedición a Ranathambhor (10). No contento con esto, invadió la capital de Mewar tres años después, ciudad a la que bautizó con el nombre de su hijo (11). Porque, ¿qué niño no quiere que su papá le ponga su nombre a uno de los principales enclaves geoestratégicos, verdad? ¡Mucho mejor que un pony! Malwa (12) vino después, y Alaudin se dejó el resto del sur de la India para después del té.

Alaudin, el lobo feroz

Cabe destacar la brutalidad que caracterizó su mandato. De hecho, Alaudin Khilji se debate el premio al “Rey más sádico medieval” junto con Vlad Tepes (13). Ya se ha hablado de la apocalíptica criba que, de forma general, se hizo a los hindúes. Alaudin añadía a esta amable mano su “toque especial”: una sed insaciable de conquista y poder. No obstante, no se puede pensar en Alaudin como en alguien bárbaro y despiadado. ¿No lo eran acaso todos los reyes de la época? Alaudin Khilji no era un descerebrado. Es posible que esta imagen brutal, no sea tan real como pueda parecer. Sino que pertenezca más al ámbito de la propaganda (14).

Aunque no se pueden olvidar sus sorprendentes medidas en cuanto al ejército (15). Estas, fueron dos esencialmente. Por un lado, la dagh: numerar y marcar a los caballos para distinguir los de primera y los de segunda. Y por otro lado, la chehera: algo similar pero con los soldados.

Pero el tema central que nos ocupa, no fueron sus conquistas militares. No, amigos. Tampoco su ferocidad, ni su habilidad táctica. Alaudin era gay. Absolutamente gay. Y de esta polémica es de la que nos vamos a encargar.

Alauddin Khilji y el general Padmavati
El general Padmavati y Alaudin. Fuente

Alaudin: un sultán muy gay

Alaudin no disimulaba su relación con Malik Kafur, quien fue su amante favorito y al que hizo comandante. Malik Kafur tenía como apodo el Cien Dinares. Precio que el sultán pagó por el muchacho, un potosí en aquel entonces.

Aunque a Alaudin le gustaban menores. Sí, de esos por los que te llaman asaltacunas y no les ha cambiado ni la voz. Durante el período de más auge en su gobierno, llegó a tener un harem de cincuenta mil jovencitos imberbes. Estos satisfacían sus deseos estando distribuidos por todos sus territorios. Sin embargo, Alaudin no fue el único que tenía semejante número de chicos a su entera disposición. Algunos años después, otro sultán (16)  llegó a tener ¡ciento ochenta mil!

“Chueca” del siglo XIV: el harem de Alaudin

¿Qué es exactamente un harem? Cuando se piensa en la cultura árabe nos viene enseguida a la mente una sucesión de estancias tapizadas con alfombras árabes, intenso olor a incienso, almohadones y tapices cubriendo cada centímetro. Y, sobre todo, mujeres. Muchachas jóvenes y bellísimas, que bailan danza del vientre, veladas, insinuándose. Y que esperan al sultán, a que llegue a disfrutar de ellas. Si bien es cierto que las mujeres que habitaban el harem (muchas veces adolescentes) eran para uso del sultán o del hombre que fuera, había mucho más.

Alauddin Khilji y Malik Kafur
Alaudin y Malik Kafur. Fuente

El término harem (17), designa tanto a un grupo de concubinas como la propia residencia femenina. Algo así como el gineceo griego. Las jóvenes, la gran mayoría esclavas eslavas, que allí estaban, tenían diversas funciones. Por un lado, darle hijos al señor. Un poco como en El cuento de la criada. Por otro, satisfacerle y entretenerle.

Pero el harem, también hace referencia a lo prohibido (por las leyes del Corán) y era un vehículo de escape. Dicha zona prohibida a la mayor parte de los hombres, estaba custodiada por uno o varios eunucos. En ocasiones, el sultán y sus colegas más cercanos mantenían relaciones sexuales con estos “varones”. ¿Cómo? ¿Gays en el harem musulmán? Bueno, lo cierto es que los eunucos eran considerados un género aparte, pues estaban castrados. Así que, claro, como no eran hombres “completos”, podían ser empotrados sin ningún resquemor.

Como hemos dicho, Alaudin tenía un toy boy favorito: Malik Kafur. Pero, ¿quién era ese hombre?

Malik Kafur: Cien Dinares más sádicos

El sultán Alaudin compró a un joven eunuco (18), de religión hindú, por cien dinares (19). Una cantidad bastante elevada y que solo podría pagar alguien como el sultán.

Malik Kafur (20) pasó casi desapercibido durante los primeros años en su estancia con Alaudin Khilji. Pero, poco a poco, se fue ganando la confianza del sultán… y su corazón. Son muchas las especulaciones sobre el tipo de relación que Alaudin y Malik tenían. Sin embargo, existen numerosos indicios de que, al menos, fue su amante (21). Ya sabéis el dicho, lo que pasa en el harém, se queda en el harém.

Alauddin Khilji y Malik Kafur
Alaudin y Malik. Fuente

Malik se hizo su hueco en la escala del poder del sultanato de Delhi. Y no fue solo por su cara bonita (aunque era muy guapo). Así, pasó a ser el comandante y mano derecha de las expediciones militares. Sin embargo, tuvo que renunciar a su religión para convertirse, forzosamente, al Islam.

Malik Kafur y su ascenso al poder

Tras la muerte de “su sultán”, Malik Kafur se hizo con el poder y se posicionó como regente. Nombró como sucesor al hijo menor de Alauin, de tres años de edad entonces. Algunos historiadores plantean que fue el propio Malik quien mató al moribundo sultán envenenándolo (22). Además de haberse aprovechado de su debilidad y total confianza en él, para asesinar a un buen número de militares y de nobles adyacentes, y defensores de la dinastía Khilji. En verdad, Malik se vio contaminado por el ansia de territorios y conquistas (23). Por este objetivo, mató, entre otras importantes personalidades, al hermano de Alaudin y arrancó los ojos a dos de los hijos del sultán. ¿Fue Malik, entonces, un estafador que usó el afecto de Alaudin para hacerse con el control del Sultanato? 

Esta cuestión no termina de quedar clara, aunque Malik se apropió del trono durante un breve e intenso mandato. Aunque duró pocos años, el reinado de Malik se caracterizó por una extrema brutalidad (24). Esto provocó la aparición de propaganda donde Malik era representado como un ser diabólico y sádico

The last act of Malik Naib Kafur
The last act of Malik Naib Kafur. Un ejemplo de propaganda contra Malik Kafur. Fuente

Pese a eso, es probable que Malik no fuera mucho peor que el resto de dirigentes de la época: ejecuciones públicas, matanza de todos aquellos que se opusieran a sus directrices y, por supuesto, eliminación de los apoyos al anterior sultán. Otra de las cosas que levantó el rechazo en la gente fue que casó con la viuda de Alaudin y traicionó al propio rey. Asimismo, no era muy bien vista la cercanía íntima que compartía con el muerto reciente, ni que un esclavo (un eunuco nada menos) ostentase tanto poder. 

El final de Malik Kafur

Como a la sed de poder hay que pararle los pies y a Malik ya le tenían bastante ojeriza, los propios guardaespaldas del sultán fallecido lo llevaron a su tumba. Ocurrió de la siguiente forma: Malik envió unos mercenarios a matar a la única persona que quedaba para hacerle frente, Mubarak Khan, el hijo mayor de Alaudin. Este, que se venía oliendo las intenciones del amante de su padre, sobornó a dichos guardas para que hicieran lo propio con Malik Kafur (25).

Con esto aprendemos una importante lección: el dinero lo puede todo. Y, ya sabéis: no os intentéis aprovechar de vuestro sultán moribundo y de su paranoia para haceros con el reino, porque podéis acabar asesinados por la propia gente a la que enviasteis a aniquilar a vuestro rival.

Y, con todo esto, la Historia también nos demuestra que puede haber bonitas historias de amor, mucho mejores que la de Chirstian Grey.


Especial agradecimiento a DevElv por dar permiso para añadir sus ilustraciones. (Especial thanks to DevElv for the illustrations).


¿Ya te vas? ¿Te atreves a descubrir más artículos de Historia que te dejarán con la boca abierta?


Referencias

(1) Entre 1290 y 1320.

(2) Un historiador musulmán, Finishta, fue el primero en hablar de este genocidio poco conocido. Muhammad Casim Hindu Shah (1560-1620) afirmaba en su obra Tarij-i Firishta y el Gulshan-in Ibraim que el dominio musulmán había quitado la vida a más de 400 millones de hindúes durante la ocupación. La población se redujo de 600 a 200 millones a mediados de la década de 1500. No obstante, la peor consecuencia de la invasión musulmana es que cambió por completo a la cultura hindú en estas zonas. Los británicos, en su posterior conquista, hablaban de ellos como “salvajes” y violentos, características que distan mucho de la cultura benévola de conocimiento y aprendizaje.  Estudiosos de este acontecimiento histórico se refieren a este como un genocidio similar al Holocausto judío, con la única salvedad de que el hindú se hizo de forma escalonada y continua durante 800 años.

(3) Alauddin, se vio envuelto en una conspiración contra su tío, Jalaluddin, cuando este era sultán de Delhi y Alauddin ostentaba el cargo de “maestro de ceremonias”.

(4) Algunas ciudades de la actual Pakistán.

(5) Jackson, 2003, p. 177.

(6) Balraj, 2018.

(7) Se hace referencia a las campañas de Gujarat, Ranathambar, Memor, Malumma, Jalore, Wazangal, Mabar y Madurai.

(8) Sobre las conquistas militares de Alauddin, el periodista e historiador indio Deepak Singh recoge varios artículos en su blog donde se detallan las campañas mencionadas. Ver Singh, 2013 y Singh, 2017.

(9) De nombre Kamaladevi, hija del antiguo rey de Gujarat, Karna Dev de la dinastía de los Vaghelas

(10) Victoria en la Segunda Batalla de Panipat dirigida por el general Muhammad Ghori en 1299, en la que se derrocó al gobernante vigente (Hamir Deva).

(11) La ciudad de Chittor pasó a ser Khizrabad, después de ocho meses de intensa batalla, hasta que se rindió en 1303.

(12) Ain-ul-mulk Multani fue el general encargado de capitanear dicha expedición. Los ejércitos del sultán y del rey de Malwar se enfrentaron en una cruenta batalla tras la que las tropas autóctonas fueron asesinadas. En 1305 el Sultán se terminó de acomodar en el territorio.

(13) Más conocido como Vlad Drácula.

(14)  Muhammad Shoaib Chaudhary aborda este asunto en “Who was Alauddin Khilji?” en relación a esa apariencia horrible y feroz que pareció imponerse del sultán, hecho apoyado por el desprecio y el rencor que los pocos indios que quedaban guardaban hacia los musulmanes que los masacraron.

(15) Estas medidas fueron detallas por el profesor de Historia Medieval Sandhya Sharma, de la Universidad de Delhi.

(16) Firuz Shah  Tughlaq.

(17) Para más información, ver Peirce, 2009.

(18) En 1299.

(19) La traducción inmediata de dinar es dinero. En este contexto el dinar era la moneda de cambio de casi todos los países árabes o de su radio de influencia. Aquí se está haciendo referencia al dinar de oro que, como se puede aventurar, era la moneda de valor más alto.

(20)  El nombre original de Malik Kafur era Manik, aunque también se le conoce como Taj al-Din Izz al-Dawla o Nanib.

(21) Sobre el tipo de relación que Malik Kafur y el sultán Alauddin mantenían, cabe destacar un fragmento de la biografía que Ziauddin Barani escribió acerca de Alauddin, y que fue recuperada posteriormente por expertos en estudios LGTB, como Ruth Vanita y Saleem Kidwait:

In those four or five years when the Sultan was losing his memory and his senses, he had fallen deeply and madly in love with the Malik Naib. He had entrusted the responsibility of the government and the control of the servants to this useless, ungrateful, ingratiate, sodomite.”

[“En esos cuatro o cinco años en los que el Sultán estaba perdiendo su memoria y el sentido, se enamoró perdida y locamente de Malik Naib. Le confió la responsabilidad del gobierno y del control de los esclavos a este inútil, desagradecido, ingrato sodomita”]

Esta teoría, sin embargo, ha sido refutada por otros historiadores indios como Banarsi Prasad Saksena. Este estudioso de la Historia de la India asegura que no existía tal afecto por parte del sultán, si bien es cierto que reconoce el hecho de que pudieron mantener relaciones sexuales (siempre y cuando enmarcadas en el contexto de que -como sultán- podía disponer de cualquiera del harén. Y Malik Kafur, como eunuco, debía corresponder).

(22) Algunos historiadores hablan de que fue el propio Malik Kafur quien asesinó a Alauddin. Esta teoría está abalada por los historiadores indios Vanita y Sidwai. Se refieren a ella en la página 132 de su obra Same Sex Love in India. Redings from Literature and History. Esa teoría también es sostenida por un poeta e intelectual del siglo XIV, Ziauddin Barani, quien fue el primero en ponerla sobre la mesa. Sin embargo, el hecho de que tuviese una enfermedad ya avanzada (con indicios de paranoia), hace probable que Malik tan solo le diera un empujoncito a la cercana muerte.

(23) Para no extendernos con las conquistas de Malik Kafur, se recomienda la lectura de Jackson, 2003.

(24) The Companion Blog recogen varias entradas en su blog History Chronicles en torno a esta cuestión. Ver The Companion Blog, 2018.

(25) Sobre la traición de Malik Kafur a Alauddin se anima a la lectura del artículo Chavan, 2018.


Bibliografía

Dejar respuesta

Por favor deja tu comentario
Por favor introduce tu nombre aquí