El dilema del cura que llegó a ser rey. ¿Guardar la castidad o engrendrar un heredero?

El dilema del cura que llegó a ser rey. ¿Guardar la castidad o engrendrar un heredero?
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Si actualmente, aún existe un fuerte debate por la presencia de la Iglesia católica en determinados ámbitos de la política, si viajáramos al siglo XII, realmente entraríamos en estado de shock: sí, el Reino de Aragón tuvo un rey muy peculiar, un clérigo llamado Ramiro

Ramiro II de Aragón. Fuente

Para agregar más singularidad a todo esto, este clérigo llegó a ser tan importante gracias a la desafortunada muerte de su hermano, el rey de Aragón (1). Contra todo pronóstico, un religioso para nada interesado en la política, tendría que hacerse cargo de todo un reino para no sumirlo en el caos.

Pero legitimarse en el trono no le fue fácil, y conseguir que este huérfano reino volviese a tomar el rumbo correcto, tampoco lo sería. Su hermano, como antiguo rey, se había saltado las leyes de sucesión al no tener hijos y no contemplar la posibilidad de que su hermano monje le sucediese por ser un religioso; decidió un destino muy distinto para su reino. Sin encontrar otra solución, el difunto rey de Aragón no tuvo nada mejor que hacer que ceder todas las tierras de su joven reino a las órdenes militares, con el fin de que estas pudiesen dirigirlas a su muerte.

800px-CampanahuescaInmediatamente, Ramiro, apoyado por la nobleza, tuvo que legitimarse para poder sentarse en el trono. Si Ramiro conseguía ser rey, la dinastía Ramírez (no es tu vecino del 4º), permanecería en el trono del Reino de Aragón. Como políticamente no estaba asentado, tuvo que recorrer de arriba a abajo todo Aragón, para pedir la fidelidad de los nobles más importantes a cambio de regalos y privilegios. Todo fue muy rápido, en menos de un mes Ramiro fue coronado en Zaragoza como Ramiro II (1134-1157), apodado El Monje.

Rebuscó en fórmulas ancestrales para poder salvar el reino en caso de su muerte: debía buscar un sucesor. Había muchas formas de poder hacerlo, no obstante, Ramiro escogió la más extraña, una monarquía teocrática. Esta se basaba en la celebración de un cónclave de religiosos aragoneses que eligiese al rey entre ellos, igual que se elige al papa. Como hijo de la Iglesia, el rey-cura estaba sometido al santo padre, pero no solo él, su reino era también vasallo de los Estados Pontificios desde hacía tiempo. Por lo tanto, al saber que el papa estaría completamente en contra de esta decisión, decidió recular y desechar esta loca idea de gobierno. Una vez más, Ramiro se lo pensó todo mucho mejor intentando buscar otras soluciones.

Demarcaciones políticas de la Península a principios del siglo XII. Fuente

Demarcaciones políticas de la Península a principios del siglo XII. Fuente

Al no tener descendencia por ser un religioso, decidió darle una nueva vuelta a la idea de la sucesión y utilizar otra forma para asegurarla. El nuevo método fue el del “ahijamiento”. Con esta solución, un rey sin descendencia decidía acordar con un rey o noble su fidelidad a cambio de ser su sucesor al trono; Ramiro II eligió al rey de Navarra(2). Su elección fue muy fácil, el navarro pertenecían a la misma familia, lo que daría más fuerza a la dinastía; además, el Reino de Navarra era más débil que el de Aragón, por lo que en ese acuerdo primarían siempre los intereses de Ramiro. Otro posible candidato hubiese sido el rey de Castilla y León (3), que buscaba el título simbólico de emperador, algo que también quería Ramiro. Pero el Reino castellano-leonés era demasiado poderoso y Ramiro II temía que Aragón terminase, en un futuro, absorbido por el poder castellano. Desgraciadamente, otra vez todo se truncó. Su ahijado apoyó al rey de Castilla, uno de los enemigos del rey de Aragón, en sus aspiraciones políticas. Esta alianza no gustó nada a Ramiro II, que decidió eliminar el ahijamiento ante la traición.

Ramiro ya no sabía qué más hacer. Tras haberlo intentado todo, al rey aragonés solo le quedaba una última oportunidad: quebrar (por sus narices) uno de los votos más importantes de todo clérigo, la castidad. Finalmente, cansado de dar tantas vueltas, buscó dentro del ordenamiento jurídico de Aragón y encontró una fórmula por la cual poder casarse, el llamado Matrimonio en Casa(4). Mucho buscó hasta que encontró a una viuda, de 30 años, con tres hijos: Inés de Poitou(5). 

Evidentemente desoyendo la opinión del papa sobre este peculiar matrimonio, decidieron casarse en Jaca en 1135. Ante la conmoción que produjo la noticia de este enlace, el rey dejó muy claro que su condición religiosa no había mermado lo más mínimo diciendo: tomé esposa no por deseo de la carne, sino por la restauración de la sangre y de la estirpe (6).

Poco tiempo después nacía la infanta Petronila, hija de Ramiro e Inés; una de las infantas más esperadas dentro de las tierras aragonesas, quién daría nuevas esperanzas a la dinastía de los Ramírez. Sin embargo, la eterna lucha que tendría que librar esta familia para que su hija pudiese disfrutar de todos sus derechos dinásticos, a los ojos del papa, sería ardua y muy complicada.

Pero esto ya es otra historia.


Referencias

(1) Alfonso I, llamado “El Batallador”, rey de Aragón y Pamplona hasta su muerte en 1134.

(2) García Ramírez (1134-1150), fue elegido rey de Pamplona a la muerte de Alfonso I “El Batallador”.

(3) Alfonso VII (1126-1157), rey de Castilla y León. Fue coronado en 1135 Imperator Totius Hispaniae.

(4) Institución jurídica aragonesa que se basa en capitulaciones matrimoniales. Así en caso de la muerte del heredero, el cónyuge podría reclamar las propiedades del difunto y dejarlas en herencia a sus posibles hijos, aunque sean de un matrimonio anterior o posterior.

(5) Fue la esposa elegida por Ramiro II. Era hermana del duque Guillermo X de Aquitania. Al darle una hija a Ramiro se marchó de Aragón, muriendo en el 1159.

(6) Papeles de Ramiro II de Aragón, legajo nº 108.


Bibliografía

  • Ubieto Arteta, A. 1987, Creación y desarrollo de la Corona de Aragón, Anubar, Zaragoza
  • Anónimo, 1153-1157, Chronica Adefonsi imperatoris
  • Canellas de, T, 1342, Crónica de San Juan de la Peña
  • Ramírez, R., 1134-1157, Documentos de Ramiro II de Aragón, Huesca

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