La literatura siempre ha fascinado al ser humano, a unos más que a otros. Pero la poesía, sin duda, es el ámbito que mejor expresa los sentimientos que los autores guardan en su corazón. Aunque no sea el ámbito que más pasiones desate en la actualidad. Conocemos a muchos poetas y alguna que otra poetisa, la mayoría de religión cristiana. ¿Qué tal si hablamos de la poesía —y una poetisa— de la España musulmana? No te pierdas la historia de la princesa Wallada.

La poesía en al-Ándalus

La poesía en al-Ándalus era la forma literaria más importante. No por menos fue la primera expresión artístico-literaria de los musulmanes. Servía para expresar todo tipo de sentimientos y hazañas (1). La intención de la poesía era conmover y complacer, algo que no todos los poetas llegaban a conseguir.

poesía al-andalus
Reunión andalusí. Fuente: WordPress

En la Península destacó una poesía muy emotiva, generalmente sobre temas como el amor o la naturaleza. Otros temas destacados son la alabanza a su protector, la sátira, elegías (para los muertos) o la poesía báquica (dedicada al vino y sus efectos) (2). La Edad de oro se alcanzó en el siglo XI y la producción literaria llegó a ser enorme. Incluso el propio emir Abderramán I (756-788) llegó a escribir algunos, destacando uno dedicado a… una palmera. Los reyes de las taifas (3) de Sevilla, al-Mutamid, y de Almería, al-Mutasim, también fueron poetas destacados.

El amor en la España musulmana

En la poesía musulmana, el amor y la mujer ocupan un papel destacado. Aunque la mujer haya sido objeto de críticas por parte de algunos autores, otros tantos dedicaron en sus versos bellas palabras a sus amadas, a veces con un alto contenido erótico (4). El poeta se presenta como alguien capaz de hacerlo todo por su musa. Se puede destacar la historia de Qays Ibn al-Mulawwah que, al casarse su amada Layla con otro hombre, llegó a caer en la locura (por eso recibe el nombre de “Majnún”, que significa “loco”). Como podemos ver, las letras del reggaeton siempre hanexistido, aunque haya sido bajo otras formas.

En la España musulmana y, más concretamente en lo que hoy es Andalucía, se desarrolló ampliamente este tipo de poesía. Hay muchas parejas dignas de mención: Abderramán II y Tarub, al-Hakam II y Subh, al-Mutamid e Itimad o Ibn Zaydún y Wallada (5).

Esta poesía expresa sentimientos no muy diferentes a las historias de amor actuales: un enamorado que sufre, que atesora objetos de su amada y que es capaz de soportar humillaciones en defensa de sus sentimientos. El amante llega incluso a someterse a su amada a fin de congraciarla. Otras veces llega al extremo negativo, que es la muerte. La obra más destacada en este sentido es El collar de la paloma de Ibn Hazm.

El collar de la paloma, de Ibn Hazm
El collar de la paloma, de Ibn Hazm. Fuente: Wikipedia

Una ojeada por la mujer andalusí

Hablar de la mujer en el mundo musulmán a veces es complicado, pues sus escasas biografías aparecen siempre ligadas a la vida de un hombre, y siempre al final de sus obras (6). Muchas de ellas son de origen aristocrático.

En teoría, las mujeres debían de estar sujetas a un hombre, estando muy constreñidas en sus acciones. Sin embargo, parece ser que en al-Ándalus esto no era así, y las mujeres gozaban de cierta libertad, llegando a pasear libremente por las calles (7). Su presencia cultural era alta y aparecen como mujeres de letras, como músicas y como expertas en derecho o tradición profética. Todas ellas procedían de familias acomodadas y habían recibido su formación de los varones de su familia, dentro del ámbito doméstico y no de las escuelas. A veces esto no era así y algunos maestros recibían, a solas, a sus alumnas. El caso más espectacular es el de Umm al-Hasan bint Sulayman (8). Vayan a referencias y lean, espectacular.

Estas mujeres no sólo se dedicaron a estas ciencias, sino también a la poesía. Aquí hay que destacar a las esclavas, que aparecen en las tertulias literarias masculinas, recitando poemas, cantando y tocando música. Estas esclavas llegaban a recibir educación para especializarse en este tipo de tareas.

Entre las poetisas más destacadas, encontramos los nombres de Hafsa bint al-Hayy al-Rakuniyya (9) o Wallada.

La princesa Wallada, una mujer de muchos versos

Wallada bint al-Mustakfi fue una princesa, hija de Muhammad ibn ‘Abd al-Rahman al-Nasiri. Tome aire, seguimos. De ella se decían muchas cosas, y todas buenas: que era guapa, inteligente, talentosa, sin perder la gracia de comportamiento propia de una princesa de su estirpe. La princesa Wallada Pudo haber nacido a inicios del siglo XI, aunque no se sabe con seguridad. Pronto se quedó huérfana, lo que pudo haber contribuido a convertirse en una mujer independiente (10).

Wallada
Wallada. Fuente: Enti.ma

La princesa Wallada pronto acabaría siento anfitriona en varias reuniones de grandes escritores de la época. Rivalizó con ellos e incluso llegó a superarlos. Además, fue mentora de otra poetisa destacada de la época, Muhya, aunque esta no se portó muy bien con su maestra, pues llegó a insultarla en unos versos. Ya había beefs en el siglo XI, bitches. Parece ser que la princesa Wallada llegó a renegar del velo y no se  llegó a casar nunca. En los hombros de su vestido, cuentan, llevaba bordados unos versos que decían:

Estoy hecha, por Dios, para la gloria,

y avanzo, orgullosa, por mi propio camino.

Ofrezco la mejilla a quien me ama

y doy mis besos a quien los desea. (11)

El amor no correspondido

Y hablando de besos y de amantes, Wallada es conocida especialmente por ser musa y amante de otro de los grandes poetas de la época, Ibn Zaydún. Él le dedicaba poemas amorosos y ella los correspondía. Pero, ¡ay, qué difícil el amor! Ibn Zaydún tenía una esclava, por la que parece que sentía predilección. Los celos estallaron dentro de la princesa Wallada, que llegó a escribirle unos versos tan amables como estos:

Te apodan el hexágono, un calificativo

que, si te abandona la vida, él no lo hará.

Por ser pederasta, sodomita, puñetero,

alcahuete, cornudo y ladrón. (12)

Sin embargo, y a pesar de su nobleza y su saber estar, dio mucho de qué hablar. Ibn Bassam llegó a decir que lo había tirado todo por la borda al permitir que hablaran de ella (“De tu envidia nace mi fama”, pensaría Wallada).

Pudo haber muerto en 1091, en edad ya avanzada.

Conclusión

Como ves, la poesía desde siempre ha sido el vehículo para expresar los más puros sentimientos de los seres humanos. En esta rama destacan tanto hombres como mujeres, destacándose ambos por su gran maestría, si bien a veces su vida pudo ser dura si no encontraban la protección de poderosos y acaudalados mecenas. En el mundo musulmán y, sobre todo en al-Ándalus, la cultura tuvo una vital importancia en la sociedad. Si no fuera por su laboriosa tarea de recopilación y creación, tal vez nuestra sociedad no sería tal y como la conocemos hoy día.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Chejne, 1974, p. 196

(2) Chejne, 1974, pp. 199-200

(3) Taifa. A la caída del califato cordobés, España se dividió en una multiplicidad de pequeños reinos, que reciben el nombre de taifa.

(4) Chejne, 1974, p. 221

(5) Chejne, 1974, p. 222

(6) Garulo Muñoz, 2009, p. 99

(7) Marín, 1992, p. 495

(8) Marín, 1992, p. 500. Para más información de esta mujer, se puede consultar su biografía en: http://dbe.rah.es/biografias/59744/umm-al-hasan-bint-sulayman

(9) Su biografía se pude consultar en: http://dbe.rah.es/biografias/59715/hafsa-bint-al-hayy-al-rakuniyya

(10) Aragón Huerta, 2008, p. 35

(11) Garulo Muñoz, 2009, p. 102

(12) Aragón Huerta, 2008, p. 37


Bibliografía

  • Aragón Huerta, M., 2008, “La princesa omeya Wallada: poetisa, musa y mito en las fuentes árabes”, Revista Jábega, 97, pp. 35-39
  • Chejne, A., 1974, Historia de España Musulmana, Cátedra, Fuenlabrada, Madrid.
  • Garulo Muñoz, T., 2009, “La biografia de Wallada, toda problemas”, Anaquel de Estudios Árabes, 20, pp. 97-116
  • Marín, M., 1992, “Nombres sin voz: la mujer y la cultura en al-Andalus” en Historia de las mujeres (VOL II), Duby y Perrot (dir.), Taurus, Barcelona, pp. 494-504.