Mata Hari, la diosa del striptease y la ¿espía? más famosa de la Primera Guerra Mundial

Mata Hari, la diosa del striptease y la ¿espía? más famosa de la Primera Guerra Mundial
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¿Quién no ha oído hablar de ella? Aquella sensual bailarina erótica, que obnubilaba a todo caballero que osase cruzarse en su camino. Sí, me refiero a ella, a la única, a la inigualable Mata Hari (1). La diosa de la Belle Époque (2). Aquella supuesta princesa de Java (Indonesia). Esa femme fatale, archiconocida en el mundo entero por sus hazañas como espía durante la Primera Guerra Mundial.

Bueno, la fama, la tuvo, la tiene y la tendrá. No cabe ninguna duda. De hecho, fue ejecutada por ello. Pero, ¿cómo se os queda el cuerpo si os digo que, igual, Mata Hari no era tal espía? Desde luego, no una tan buena  e implacable como la Historia ha querido retratar. Demos una vueltecilla por la vida de esta mentirosilla profesional (que eso sí lo era un rato), que se pareció más a la famosa canción de la Pantoja (3), que a las historias de la letal Nikita (4).

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¿Quién fue Mata Hari?

La biografía de Mata Hari da para llenar líneas y más líneas. Entre sus hazañas reales y todo lo que se inventó, ha sido capaz de llenar libros y horas de metraje cinematográfico. ¿Quién no recuerda a Greta Garbo  en la película Mata Hari?

“Yo soy ésa…la perdición de los hombres, la que miente cuando besa”

Llamadme cachonda mental, pero no he podido evitarlo. A veces, la propia historia te lo sirve en bandeja de plata. Si algo fue Mata Hari, es una mentirosa nata (5) y una amante como ella sola, a lo “Panto-canción”. La colega, se inventó su pasado, incluso fue cambiando de versión según le venía el viento (6). También, se bautizó a sí misma con ese nombre por el que todos la conocemos: Mata Hari (7), “la Pupila de la Aurora” (8). Porque lo exótico, estaba muy de moda y era todo un filón a la hora de seducir al personal. Y desde luego, fue una cortesana como la copa de un pino. Por su cama pasaron políticos, aristócratas, militares, empresarios…  (9). ¡Aquello era un no parar!

Mata Hari fotos

Una sabia mujer (10), dijo que el amor es el opio de las mujeres. Y en el caso de Mata Hari, como veremos, así fue. ¡Tanto amorío la llevó a la tumba!

Desde pequeñito se cría el arbolito

Mata Hari era holandesa (11), a pesar de que fue famosa en el mundo entero por sus danzas de los siete velos (12). Aunque se inventó un pasado en la isla de Java (Indonesia), e incluso proclamó que provenía de una familia de brahamanes, la realidad es que era hija de un sombrerero holandés (13). De hecho, se llamaba, realmente, Margaretha Geertruida Zelle.

Y de casta le viene al galgo, porque Mata Hari absorbió como una esponja las fantasías de su papi. Se ve que los vecinos, muy cabroncetes ellos, se cachondeaban de lo lindo del hombre. Le apodaron “el Barón”, por sus extravagancias y sus delirios de grandeza (14). Por ello, la prepotencia, el egocentrismo y la soberbia de Mata Hari no deben extrañarnos (15). ¡Era lo que había mamado!

Como se suele decir, esta familia tenía muchas moscas. Y de tanto pájaro en la cabeza, no se puede esperar nada bueno.

Mata Hari, una “sex symbol” prácticamente desde la cuna

Si a tanta tontería le sumamos la exótica belleza que poseía, heredada de su madre, de ascendencia asiática (16)… ¡Boom! El mito erótico comienza a forjarse, ¡y no es de extrañar que sus mentiras colasen! Todo hijo de vecino se tragó sus fantasías y su pasado exótico.

matahari

Mata Hari fue consciente de sus armas de seducción desde bien temprano. La chiquilla era una autentica Lolita (17). Fue expulsada de la escuela (18) por liarse con el director, ni más ni menos. Al viejete verde, le salió también cara la jugada. Obviamente, quedó destituido del cargo ipso facto (19).

Así, la pequeña  Mata Hari, a pesar de ser feliz, a su extraña manera, tuvo una infancia muy inadecuada (20). Convertida en una mujer objeto desde su niñez, era de esperar el casquivano futuro que le aguardaba.

Soldados del amor. ¡Veo un uniforme y pierdo el norte!

“Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico”.

Esto declaró Mata Hari, ante el tribunal que la juzgó (21), porque la acusaron de haberse acostado con la milicia de media Europa (22).

Mata Hari y su marido, Rudolf MacLeod.

Mata Hari y su marido, Rudolf MacLeod.

Si en algo están de acuerdo todas las fuentes, es en la pasión que sentía Mata Hari por los soldados. ¡Se volvía loca de amor por ellos (23)! Así, es natural que contrajese matrimonio con un oficial (24). ¡Uno veinte años mayor que ella (25) y al que ni siquiera conocía!

Y es que nuestra Mata Hari, con 18 añitos, respondió a un anuncio matrimonial del periódico, de este oficial holandés (26). Y tras una primera cita en la que lo encandiló (27), el idilio estaba hecho. Amor a primera vista lo llaman.

¡Que te aguante tu madre!

Sin embargo, el matrimonio resultó un auténtico desastre (28). El holandés era un borracho, un violento y un putero (29). ¡Toda una joyita! Además, como consecuencia de sus correrías, padeció la sífilis, y se la contagió a ella y a los dos hijos que tuvieron (30).

El matrimonio, se trasladó a Indonesia (31), donde ella se refugió en el estudio de la cultura del lugar (32). Sobre todo, se interesó por las danzas nativas (33). Así, el mito de Mata Hari comenzó a fraguarse.

El esposo, ante las nuevas aficiones de Mata Hari, la acusó de viciosa y de perversa. Ella se defendió arremetiendo contra él, por borracho y por violento. ¡Incluso le señaló como culpable de la muerte de su primogénito! Así, el “felices para siempre” se terminó (34). Regresaron a Holanda, se divorciaron y él se quedó con la custodia de la hija que les quedaba viva (35).

Y renació como Mata Hari, la bailarina exótica

Cual ave fénix, Mata Hari resurgió de sus cenizas, envuelta en erotismo y sensualidad. De esta manera, se reinventó a sí misma, dando lugar al mito que todos conocemos.

Me piro a París a seducir a toda Europa

Mata Hari, tras el divorcio y habiendo perdido a su hija, lejos de deprimirse, se largó a París, con una mano delante y otra detrás, a buscarse las habichuelas (36). Y libre de toda atadura, se convirtió en Mata Hari, la bailarina exótica más bella y más famosa de Europa entera.

Mata Hari en su debut, en el Museo de Arte Oriental (Museo Guimet de París), como bailarina de Java (Indondesia).

Mata Hari en su debut, en el Museo de Arte Oriental (Museo Guimet de París).

Debutó (37) por todo lo alto, en el “Museo de Arte Oriental” (38), disfrazada de princesa de Java, cubierta de oro y jade, con velos y con medias de color carne. Y, a pesar de que no sabía bailar (39), su arte para desnudarse progresivamente y para contonearse como es debido, la encumbró a la gloria. Vamos, que se convirtió en la reina del striptease (40). Y tras el éxito de esta función, ¡se marcó un tour por toda Europa y parte del extranjero (41)! Y mientras tanto, “se hacía amiguita” de hombres muy poderosos. Seducía a través de sus actuaciones y también con las fotografías para las que el encantaba posar (42). Durante sus descarados bailes, solo ocultaba al público sus pequeños senos, cubiertos por dos conchas metálicas (43).

Una mentira bien contada se convierte en realidad: la princesa de Java (Indonesia).

Mata Hari se metió por completo en su papel, y aseguraba ser una princesa indonesia. Se vendía como una experta en los bailes tradicionales y otros rituales exóticos hindúes (44). Y oye, ¡que la creyeron! O que estaban con la baba caída, viendo como se desnudaba la mujer, y no le echaron más cuentas a las historias que contaba.

De esta manera, Mata Hari se reinventó a sí misma, como la diva de la Belle Époque. Y además de desnudarse como nadie, también fue una cortesana de renombre, con amantes de postín (45). Era la más sexy, la más atrevida; erotismo en estado puro. Con tanto magnetismo, tampoco le faltaron las imitadoras (46). ¡Todas querían ser Mata Hari!

EL nacimiento de la mujer espía: la agente H-21

Mata Hari imagenesY de repente, entre tanto cachondeo, estalló la Primera Guerra Mundial (47). Y a Mata Hari, la guerra la pilló, como no, bailando. Esta vez, en Berlín (48). Y, caprichos del destino, su amante de turno era el jefe del espionaje alemán (49). Éste, al parecer, introdujo a Mata Hari en el mundo del espionaje internacional, bajo el nombre de Agente H-21 (50). Mata Hari era holandesa, un país neutral en la guerra, y además, era artista. Es decir, que podía moverse a sus anchas de aquí para allá, sin levantar sospechas e ir sonsacando información a los enemigos franceses (51).

Pero Mata Hari era ambiciosa e inconsciente, y contactó con el jefe del Servicio de Espionaje y Contraespionaje Francés (52). Así, se convirtió en una agente doble. Aunque los franceses nunca confiaron en ella, por lo que siguieron sus pasos y la vigilaron de cerca (53). Mata Hari llamaba muchísimo la atención, era terriblemente mentirosa, y además, se encamaba con cualquiera. No era buen currículo para una espía. Finalmente, decidieron tenderle una trampa (54).

La ejecución de Mata Hari

Los franceses consiguieron interceptar un telegrama alemán, que demostraba que Mata Hari y el Agente H-21 eran la misma persona. Y por lo visto, los alemanes eran conscientes de que los franceses interceptarían el mensaje, por lo que abandonaron a la pobre Mata Hari a su suerte (55). Así, fue detenida por los franceses y condenada a muerte (56). Aunque, sin pruebas concluyentes (57), como veremos. Como ya os advertí, a veces los  líos de alcoba pueden ser muy peligrosos, ¡incluso mortales! Todos esos hombres que la habían amado, acabaron metiéndosela doblada (58).

Espía mujer. Mata Hari muerte.

Mata Hari, el dia de su detención. La ejecución de Mata Hari: fotograma de la película Agente H-21 (1964).

Mata Hari, tras ser  detenida (59) y juzgada (60), murió fusilada (61). Eso si, como no podía ser de otro modo, vestida para la ocasión (62). ¡Genio y figura hasta la sepultura!

Un destino fatal…¡hasta después de muerta!

Lo más triste, es que nadie reclamó su cadáver (63), por lo que su cuerpo fue enviado a la facultad de medicina (64). Allí, se le amputó la cabeza, que estuvo expuesta en un museo parisino (65), ¡hasta que fue robada (66)! ¡Qué mujer! Llamó la atención y dio de qué hablar hasta después de muerta. Al parecer, hasta sus restos fueron objeto de deseo. ¡Cuánto enfermo hay suelto por el mundo!

Realmente, ¿quién era Mata Hari?

Una niñata insensata con delirios de grandeza. Una esposa y madre infeliz. Una supuesta princesa de Java. Una bailarina exótica, con más arte para desnudarse que para bailar. Una espía y una traidora…¿seguro?

¿Era una agente doble, o fue un chivo expiatorio?

Lo cierto, es que el agente francés (67) encargado de vigilar a Mata Hari, el capitán Ladoux, era bastante chapucero (68). Y sus superiores, hasta la coronilla de no obtener resultados, le estaban presionando, para que encontrase alguna red de espías alemanes (69). Francia se estaba desmoralizando, y había que marcarle un tanto a Alemania. Al menos, uno que llamase mucho la atención y que calmase la sed del pueblo. Y así fue como Mata Hari se comió el marrón y se convirtió en la espía más famosa del mundo mundial. Mas que espía, lo que fue es una amante empedernida y una víctima de las circunstancias. Lo que os decía, que tanto amor, te acaba matando.

Cien años después de su ejecución, los documentos pertenecientes a su caso se desclasificaron. Así, se pudo acceder a la transcripción de su interrogatorio, y al dichoso telegrama que interceptaron los franceses (70). Y resulta que no es tan evidente su culpabilidad, sino que, más bien, su ejecución huele a complot y a cabeza de turco. Todo apunta a que fue traicionada por los alemanes, o por los franceses, o por todos ellos (71). Con tanto amante, ¡le acabaron haciendo el lío! Sea como fuere, al revisar el caso, no se encuentran pruebas concluyentes de que Mata Hari fuese la espía más temible de la Primera Guerra Mundial (72). La situación que existía ante la guerra y la prensa de la época, la convirtieron en la mala malísima que había que exterminar (73).

¿Tanto lío por Vadim Maslov, un capitán ruso?

Lo más probable, es que ella no fuese consciente del lío en que andaba metida. Seguramente, sus movimientos tan torpes se debieron (y esto sí que es de traca) a las ganas que tenía de escapar de todo, junto con el que fue el amor de su vida (74). Fue ese amor que sentía por su nuevo amante, un soldado (¡como no!) ruso, el que, de hecho, le empujó a contactar con el Servicio de Espionaje y Contraespionaje francés (75). Y como ya sabéis, a partir de aquí se armó la gorda. Lo que os comentaba, que el amor puede ser el opio de cualquier mujer y atontarla hasta el punto de llevarla a la muerte.

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Fotograma de “Mata Hari” (1931).

¿La verdad irrefutable sobre lo que sucedió?, quizás nunca demos con ella. En cualquier caso, Mata Hari permanecerá en los anales de la Historia, como una de las mujeres más magnéticas. Sin duda, la que más erotismo y más misterio ha suscitado.


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Bibliografía y referencias

Para acceder a la bibliografía y referencias usadas en este artículo: https://khronoshistoria.com/byr-mhdsefpgm/

Ana Morillas Cobo

Estudiante de filosofía y escritora. Mis áreas de mayor interés son la filosofía política, la ética en todas sus variantes y la antropología. Actualmente, colaboro en la asociación juvenil de escritores de Mancha Real "Hoja en Blanco". Cinéfila, melómana, devoradora de libros, amante de los animales, defensora del medio ambiente, y de firmes posiciones feministas y marxistas.

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