Mata Hari - historia verdadera espía o bailarina
Mata Hari, la diosa del striptease y la ¿espía? más famosa de la Primera Guerra Mundial
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¿Quién no ha oído hablar de ella? Aquella sensual bailarina erótica, que obnubilaba a todo caballero que osase cruzarse en su camino. Sí, me refiero a ella, a la única, a la inigualable Mata Hari (1). La diosa de la Belle Époque (2). Aquella supuesta princesa de Java (Indonesia). Esa femme fatale, archiconocida en el mundo entero por sus hazañas como espía durante la Primera Guerra Mundial.

Bueno, la fama, la tuvo, la tiene y la tendrá. No cabe ninguna duda. De hecho, fue ejecutada por ello. Pero, ¿cómo se os queda el cuerpo si os digo que, igual, Mata Hari no era tal espía? Desde luego, no una tan buena  e implacable como la Historia ha querido retratar. Demos una vueltecilla por la vida de esta mentirosilla profesional (que eso sí lo era un rato), que se pareció más a la famosa canción de la Pantoja (3), que a las historias de la letal Nikita (4).

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¿Quién fue Mata Hari?

La biografía de Mata Hari da para llenar líneas y más líneas. Entre sus hazañas reales y todo lo que se inventó, ha sido capaz de llenar libros y horas de metraje cinematográfico. ¿Quién no recuerda a Greta Garbo  en la película Mata Hari?

“Yo soy ésa…la perdición de los hombres, la que miente cuando besa”

Llamadme cachonda mental, pero no he podido evitarlo. A veces, la propia historia te lo sirve en bandeja de plata. Si algo fue Mata Hari, es una mentirosa nata (5) y una amante como ella sola, a lo “Panto-canción”. La colega, se inventó su pasado, incluso fue cambiando de versión según le venía el viento (6). También, se bautizó a sí misma con ese nombre por el que todos la conocemos: Mata Hari (7), “la Pupila de la Aurora” (8). Porque lo exótico, estaba muy de moda y era todo un filón a la hora de seducir al personal. Y desde luego, fue una cortesana como la copa de un pino. Por su cama pasaron políticos, aristócratas, militares, empresarios…  (9). ¡Aquello era un no parar!

Mata Hari fotos

Una sabia mujer (10), dijo que el amor es el opio de las mujeres. Y en el caso de Mata Hari, como veremos, así fue. ¡Tanto amorío la llevó a la tumba!

Desde pequeñito se cría el arbolito

Mata Hari era holandesa (11), a pesar de que fue famosa en el mundo entero por sus danzas de los siete velos (12). Aunque se inventó un pasado en la isla de Java (Indonesia), e incluso proclamó que provenía de una familia de brahamanes, la realidad es que era hija de un sombrerero holandés (13). De hecho, se llamaba, realmente, Margaretha Geertruida Zelle.

Y de casta le viene al galgo, porque Mata Hari absorbió como una esponja las fantasías de su papi. Se ve que los vecinos, muy cabroncetes ellos, se cachondeaban de lo lindo del hombre. Le apodaron “el Barón”, por sus extravagancias y sus delirios de grandeza (14). Por ello, la prepotencia, el egocentrismo y la soberbia de Mata Hari no deben extrañarnos (15). ¡Era lo que había mamado!

Como se suele decir, esta familia tenía muchas moscas. Y de tanto pájaro en la cabeza, no se puede esperar nada bueno.

Mata Hari, una “sex symbol” prácticamente desde la cuna

Si a tanta tontería le sumamos la exótica belleza que poseía, heredada de su madre, de ascendencia asiática (16)… ¡Boom! El mito erótico comienza a forjarse, ¡y no es de extrañar que sus mentiras colasen! Todo hijo de vecino se tragó sus fantasías y su pasado exótico.

matahari

Mata Hari fue consciente de sus armas de seducción desde bien temprano. La chiquilla era una autentica Lolita (17). Fue expulsada de la escuela (18) por liarse con el director, ni más ni menos. Al viejete verde, le salió también cara la jugada. Obviamente, quedó destituido del cargo ipso facto (19).

Así, la pequeña  Mata Hari, a pesar de ser feliz, a su extraña manera, tuvo una infancia muy inadecuada (20). Convertida en una mujer objeto desde su niñez, era de esperar el casquivano futuro que le aguardaba.

Soldados del amor. ¡Veo un uniforme y pierdo el norte!

“Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico”.

Esto declaró Mata Hari, ante el tribunal que la juzgó (21), porque la acusaron de haberse acostado con la milicia de media Europa (22).

Mata Hari y su marido, Rudolf MacLeod.
Mata Hari y su marido, Rudolf MacLeod.

Si en algo están de acuerdo todas las fuentes, es en la pasión que sentía Mata Hari por los soldados. ¡Se volvía loca de amor por ellos (23)! Así, es natural que contrajese matrimonio con un oficial (24). ¡Uno veinte años mayor que ella (25) y al que ni siquiera conocía!

Y es que nuestra Mata Hari, con 18 añitos, respondió a un anuncio matrimonial del periódico, de este oficial holandés (26). Y tras una primera cita en la que lo encandiló (27), el idilio estaba hecho. Amor a primera vista lo llaman.

¡Que te aguante tu madre!

Sin embargo, el matrimonio resultó un auténtico desastre (28). El holandés era un borracho, un violento y un putero (29). ¡Toda una joyita! Además, como consecuencia de sus correrías, padeció la sífilis, y se la contagió a ella y a los dos hijos que tuvieron (30).

El matrimonio, se trasladó a Indonesia (31), donde ella se refugió en el estudio de la cultura del lugar (32). Sobre todo, se interesó por las danzas nativas (33). Así, el mito de Mata Hari comenzó a fraguarse.

El esposo, ante las nuevas aficiones de Mata Hari, la acusó de viciosa y de perversa. Ella se defendió arremetiendo contra él, por borracho y por violento. ¡Incluso le señaló como culpable de la muerte de su primogénito! Así, el “felices para siempre” se terminó (34). Regresaron a Holanda, se divorciaron y él se quedó con la custodia de la hija que les quedaba viva (35).

Y renació como Mata Hari, la bailarina exótica

Cual ave fénix, Mata Hari resurgió de sus cenizas, envuelta en erotismo y sensualidad. De esta manera, se reinventó a sí misma, dando lugar al mito que todos conocemos.

Me piro a París a seducir a toda Europa

Mata Hari, tras el divorcio y habiendo perdido a su hija, lejos de deprimirse, se largó a París, con una mano delante y otra detrás, a buscarse las habichuelas (36). Y libre de toda atadura, se convirtió en Mata Hari, la bailarina exótica más bella y más famosa de Europa entera.

Mata Hari en su debut, en el Museo de Arte Oriental (Museo Guimet de París), como bailarina de Java (Indondesia).
Mata Hari en su debut, en el Museo de Arte Oriental (Museo Guimet de París).

Debutó (37) por todo lo alto, en el “Museo de Arte Oriental” (38), disfrazada de princesa de Java, cubierta de oro y jade, con velos y con medias de color carne. Y, a pesar de que no sabía bailar (39), su arte para desnudarse progresivamente y para contonearse como es debido, la encumbró a la gloria. Vamos, que se convirtió en la reina del striptease (40). Y tras el éxito de esta función, ¡se marcó un tour por toda Europa y parte del extranjero (41)! Y mientras tanto, “se hacía amiguita” de hombres muy poderosos. Seducía a través de sus actuaciones y también con las fotografías para las que el encantaba posar (42). Durante sus descarados bailes, solo ocultaba al público sus pequeños senos, cubiertos por dos conchas metálicas (43).

Una mentira bien contada se convierte en realidad: la princesa de Java (Indonesia).

Mata Hari se metió por completo en su papel, y aseguraba ser una princesa indonesia. Se vendía como una experta en los bailes tradicionales y otros rituales exóticos hindúes (44). Y oye, ¡que la creyeron! O que estaban con la baba caída, viendo como se desnudaba la mujer, y no le echaron más cuentas a las historias que contaba.

De esta manera, Mata Hari se reinventó a sí misma, como la diva de la Belle Époque. Y además de desnudarse como nadie, también fue una cortesana de renombre, con amantes de postín (45). Era la más sexy, la más atrevida; erotismo en estado puro. Con tanto magnetismo, tampoco le faltaron las imitadoras (46). ¡Todas querían ser Mata Hari!

EL nacimiento de la mujer espía: la agente H-21

Mata Hari imagenesY de repente, entre tanto cachondeo, estalló la Primera Guerra Mundial (47). Y a Mata Hari, la guerra la pilló, como no, bailando. Esta vez, en Berlín (48). Y, caprichos del destino, su amante de turno era el jefe del espionaje alemán (49). Éste, al parecer, introdujo a Mata Hari en el mundo del espionaje internacional, bajo el nombre de Agente H-21 (50). Mata Hari era holandesa, un país neutral en la guerra, y además, era artista. Es decir, que podía moverse a sus anchas de aquí para allá, sin levantar sospechas e ir sonsacando información a los enemigos franceses (51).

Pero Mata Hari era ambiciosa e inconsciente, y contactó con el jefe del Servicio de Espionaje y Contraespionaje Francés (52). Así, se convirtió en una agente doble. Aunque los franceses nunca confiaron en ella, por lo que siguieron sus pasos y la vigilaron de cerca (53). Mata Hari llamaba muchísimo la atención, era terriblemente mentirosa, y además, se encamaba con cualquiera. No era buen currículo para una espía. Finalmente, decidieron tenderle una trampa (54).

La ejecución de Mata Hari

Los franceses consiguieron interceptar un telegrama alemán, que demostraba que Mata Hari y el Agente H-21 eran la misma persona. Y por lo visto, los alemanes eran conscientes de que los franceses interceptarían el mensaje, por lo que abandonaron a la pobre Mata Hari a su suerte (55). Así, fue detenida por los franceses y condenada a muerte (56). Aunque, sin pruebas concluyentes (57), como veremos. Como ya os advertí, a veces los  líos de alcoba pueden ser muy peligrosos, ¡incluso mortales! Todos esos hombres que la habían amado, acabaron metiéndosela doblada (58).

Espía mujer. Mata Hari muerte.
Mata Hari, el dia de su detención. La ejecución de Mata Hari: fotograma de la película Agente H-21 (1964).

Mata Hari, tras ser  detenida (59) y juzgada (60), murió fusilada (61). Eso si, como no podía ser de otro modo, vestida para la ocasión (62). ¡Genio y figura hasta la sepultura!

Un destino fatal…¡hasta después de muerta!

Lo más triste, es que nadie reclamó su cadáver (63), por lo que su cuerpo fue enviado a la facultad de medicina (64). Allí, se le amputó la cabeza, que estuvo expuesta en un museo parisino (65), ¡hasta que fue robada (66)! ¡Qué mujer! Llamó la atención y dio de qué hablar hasta después de muerta. Al parecer, hasta sus restos fueron objeto de deseo. ¡Cuánto enfermo hay suelto por el mundo!

Realmente, ¿quién era Mata Hari?

Una niñata insensata con delirios de grandeza. Una esposa y madre infeliz. Una supuesta princesa de Java. Una bailarina exótica, con más arte para desnudarse que para bailar. Una espía y una traidora…¿seguro?

¿Era una agente doble, o fue un chivo expiatorio?

Lo cierto, es que el agente francés (67) encargado de vigilar a Mata Hari, el capitán Ladoux, era bastante chapucero (68). Y sus superiores, hasta la coronilla de no obtener resultados, le estaban presionando, para que encontrase alguna red de espías alemanes (69). Francia se estaba desmoralizando, y había que marcarle un tanto a Alemania. Al menos, uno que llamase mucho la atención y que calmase la sed del pueblo. Y así fue como Mata Hari se comió el marrón y se convirtió en la espía más famosa del mundo mundial. Mas que espía, lo que fue es una amante empedernida y una víctima de las circunstancias. Lo que os decía, que tanto amor, te acaba matando.

Cien años después de su ejecución, los documentos pertenecientes a su caso se desclasificaron. Así, se pudo acceder a la transcripción de su interrogatorio, y al dichoso telegrama que interceptaron los franceses (70). Y resulta que no es tan evidente su culpabilidad, sino que, más bien, su ejecución huele a complot y a cabeza de turco. Todo apunta a que fue traicionada por los alemanes, o por los franceses, o por todos ellos (71). Con tanto amante, ¡le acabaron haciendo el lío! Sea como fuere, al revisar el caso, no se encuentran pruebas concluyentes de que Mata Hari fuese la espía más temible de la Primera Guerra Mundial (72). La situación que existía ante la guerra y la prensa de la época, la convirtieron en la mala malísima que había que exterminar (73).

¿Tanto lío por Vadim Maslov, un capitán ruso?

Lo más probable, es que ella no fuese consciente del lío en que andaba metida. Seguramente, sus movimientos tan torpes se debieron (y esto sí que es de traca) a las ganas que tenía de escapar de todo, junto con el que fue el amor de su vida (74). Fue ese amor que sentía por su nuevo amante, un soldado (¡como no!) ruso, el que, de hecho, le empujó a contactar con el Servicio de Espionaje y Contraespionaje francés (75). Y como ya sabéis, a partir de aquí se armó la gorda. Lo que os comentaba, que el amor puede ser el opio de cualquier mujer y atontarla hasta el punto de llevarla a la muerte.

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Fotograma de “Mata Hari” (1931).

¿La verdad irrefutable sobre lo que sucedió?, quizás nunca demos con ella. En cualquier caso, Mata Hari permanecerá en los anales de la Historia, como una de las mujeres más magnéticas. Sin duda, la que más erotismo y más misterio ha suscitado.


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Referencias

(1) Su verdadero nombre era Margaretha Geertruida Zelle, Gretha Zelle para los amigos (1876 – 1917). Agencia Afp, 2017. Amiguet, 2017, Fernández Ventura, 1997. Ferrer, 2017. Hurtado, 2017. Misrahi, 2006, p. 173. Para leer una biografía bastante completa, ver Díaz-Plaja, 1994.

(2) Con Belle Époque, nos referimos al período histórico europeo comprendido entre el final de la Guerra Franco-Prusiana (1871) y el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914). Dicho período, se caracterizó por la expansión del imperialismo y del capitalismo, así como por una creciente fe en la ciencia y en el progreso. En parte, esta etiqueta de “Belle Époque”, trataba de idealizar y embellecer el período anterior a la Primera Guerra Mundial, como si fuese un “paraíso perdido”. En cuanto a las mujeres, se trato de una época de faldas largas, sombreros apabullantes, zapatos estrechos con tacón alto…todo lo que dificultase el caminar estaba de moda. Así, las mujeres caminaban como objetos frágiles y preciosos. Ver Verlichak, 1996.

Mata-Hari, arrasó en la Belle Époque con sus bailes exóticos, y fue encarnada en el cine por las actrices Greta Garbo, Marlene Dietrich, Jeanne Moreau o su compatriota Sylvia Kristel. Ferrer, 2017.

(3) Me refiero a “Yo soy ésa”, copla compuesta por el trío Quintero, León y Quiroga y que popularizó Juanita Reina. Isabel Pantoja la interpretó, como banda sonora de la película que llevó el mismo nombre que dicha copla: “Yo soy ésa”, de Luis Sanz (1990), protagonizada, junto a Isabel Pantoja, por José Coronado, arquetipo de macho-man y guaperas español donde los haya.

(4) La historia de “Nikita” ha llenado las pantallas, tanto la grande (el cine) como la pequeña (la televisión), en diversas ocasiones. ¡Hasta dio nombre a una canción de Elton John! La primera muestra, fue una película franco-italiana de 1990, dirigida por Luc Besson. Nikita es una joven problemática (sexo, drogas y rock & roll), que acaba con sus huesos en prisión. Pero las autoridades se coscan de que la chica promete, por lo que deciden reclutarla como sicaria, al servicio del gobierno francés. Así, la mujer acaba adoptando una nueva identidad, convirtiéndose en un arma letal.

(5) Ella misma se encargó, durante años, de urdir la inextricable red de rumores y fantasías que envolvieron en una nebulosa a aquella bailarina exótica, apasionada, amante de un batallón de caballeros influyentes y arriesgada espía, hasta que las biografías han podido demostrar que la famosa bailarina hindú, aclamada en París, en Berlín y en Montecarlo, no era más que una mentirosa patológica y una aventurera caída en desgracia. Era una impostora, una mala bailarina y una espía de medio pelo. Fernández Ventura, 1997.

(6) Inventó varias versiones de su pasado. Misrahi, 2006, pp. 173-174.

(7) En malayo, “Mata” es ojo, y “Hari”, mañana, por lo que la traducción literal seria “el ojo de la mañana” o “el ojo del amanecer”; aunque, en malayo, se denomina mata-hari al sol. También puede traducirse como “ojo del día”. Agencia Afp, 2017. Amiguet, 2017. Ferrer, 2017. Schofield, 2017.

(8) Ella lo traducía como “Pupila de la Aurora”, que sonaba mucho más exótico y místico. Contaba que unos sacerdotes la habían adoptado, y eran quienes le habían puesto ese nombre. Fernández Ventura, 1997. Ferrer Valero, 2011. Con dicho nombre, pretendía resaltar el exotismo con el que se rodeó. Llamazares, 2017.

(9) Entre sus amantes había ministros, empresarios y generales. Schofield, 2017. Engrosó su cohorte de amantes con políticos, aristócratas y sobre todo militares. Entre los primeros se encontraba el senador y periodista catalán, Emilio Junoy, director del diario La Publicitat. El político, trató de impedir que Mata-Hari viajara de Madrid a París, donde funcionaba ya una importante red de espionaje. Le propuso huir junto a él a Barcelona. Y cuando la condenaron a muerte, se dirigió a Clemenceau para suplicar el indulto de la bailarina. Pero su intercesión fue inútil, y Mata Hari tuvo que enfrentarse al pelotón de fusilamiento. Amiguet, 2017.

(10) Kate Millet (1934-2017).

(11) Nació en Leeuwarden (la capital de la provincia de Friesland, en el extremo norte del país), el 7 de agosto de 1876, en el seno de una buena familia, de clase media. Agencia Afp, 2017. EFE, 1996. Ferrer, 2017. Ferrer Valero, 2011. Llamazares, 2017. Misrahi, 2006, p. 174.

(12) Amiguet, 2017. Su madre (fallecida cuando la joven Mata-Hari tenía poco más de 15 años), tenía ascendencias javanesas. Mata-Hari utilizó ese exótico origen para iniciar un cúmulo de invenciones acerca de su vida, que no cesaron hasta su muerte. Ferrer Valero, 2011.

Pese a ser holandesa, tenía piel morena, lo que llevó a muchos a considerarla extranjera, exótica. La tomaban por euroasiática, lo que luego habilitó las fantasías que ella misma difundió y utilizó artísticamente sobre su verdadero origen. Peiro, 2017.

(13) Era hija de Adam Zelle, un modesto sombrerero holandés. Amiguet, 2017. Fernández Ventura, 1997. A pesar de que tenía una buena tienda de sombreros, terminó arruinándose. Ferrer, 2017. Llamazares, 2017. Hurtado, 2017. A los 13 años, cuando su padre cayó en la bancarrota y antes de terminar en la calle, fue enviada a vivir con un tío en La Haya. La Nación, 2001. Misrahi, 2006, pp. 173-174.

(14) Fernández Ventura, 1997. Es posible que la actitud de su padre influyera en el carácter de su hija, quien pronto empezó también a mostrar una actitud prepotente ante los demás. Ferrer Valero, 2011. El ambiente familiar no tardó en estimular su imaginación. La Nación, 2001.

(15) Ya en el colegio, donde su padre la matriculó a los seis años, el más caro de la ciudad, fue objeto de burlas por su actitud fuera de lo común. Ferrer Valero, 2011.

Fue enviada a clase, el primer día de curso, en una carretela dorada tirada por dos cabritas blancas. Las compañeras no tardaron en burlarse de ella, pero Mata-Hari, en lugar de venirse abajo, descubrió el placer de verse convertida en el centro de todas las miradas. Fernández Ventura, 1997.

(16) Amiguet, 2017. Ver (12).

(17) Lolita es la famosa novela de Vladimir Nabokov, publicada en 1955. El argumento de la misma, es la obsesión de un hombre maduro por una niña de 12 años (hija de su esposa, la cual morirá trágicamente al descubrir las fantasías tan inapropiadas de su marido). Vamos, que es la historia de un pederasta. La influencia de la novela es tal, que el término “Lolita” se usa para designar a las adolescentes consideradas “muy seductoras”. La novela ha sido llevada a la gran pantalla en dos ocasiones. La primera vez, de la mano de Stanley Kubrick, en 1962. Y en segunda ocasión, en 1997, de la mano de Adrian Lyne, con Jeremy Irons como protagonista.

(18) Peiro, 2017. Sucedió cuando Mata-Hari tenía entre 15 y 16 años, en la Escuela Normal de Lyden, donde fue enviada junto con sus hermanos, tras la ruina del negocio de su padre y la muerte de su madre, en vista de la incapacidad del padre para educarles con sensatez. Amiguet, 2017. Ferrer Valero, 2011. La mayor parte de sus años en Lyden, los pasó huyendo del acoso sexual y de los castigos del director de la institución, un tal Wibrandus Haanstra, quien llegó a arrastrarse a sus pies, a gimotear en público y a escribir horrendas poesías con tal de conseguir sus favores. Fernández Ventura, 1997. Hurtado, 2017.

(19) Peiro, 2017.

(20) Amiguet, 2017.

(21) Amiguet, 2017. Ferrer, 2017. Llamazares, 2017.

(22) Fernández Ventura, 1997.

(23) Mata-Hari siempre afirmó sentirse irresistiblemente atraída por los militares. Llamazares, 2017. La obsesión de Mata-Hari por los uniformes militares es bien conocida para cualquiera que haya hojeado alguna de sus biografías. Fernández Ventura, 1997. Margaretha nunca escondió su predilección por los hombres de armas. Ferrer Valero, 2011.

(24) Con el capitán Rudolf MacLeod (1856-1928), militar destacado en la actual Indonesia, entonces colonia holandesa (las Indias Orientales Neerlandesas). Ferrer, 2017. Schofield, 2017.

(25) Agencia Afp, 2017. Se casaron en 1895, cuando Mata-Hari tenía 19 años. Ferrer, 2017. Ferrer Valero, 2011.

(26) Amiguet, 2017. Ferrer, 2017. Ferrer Valero, 2011. La joven, tenía entonces 18 años y muchas ganas de zafarse de la vigilancia de su tío en La Haya, con quien se había refugiado tras escapar del colegio y del baboso profesor Wibrandus. Ver (18). Una mañana de 1895, encontró este anuncio salvador en el periódico Her Nieuws Van Der Dag: “Oficial destinado en las Indias Orientales holandesas desearía encontrar señorita de buen carácter con fines matrimoniales“. Sólo se pedía una carta con referencias, pero Mata-Hari añadió una fotografía, convencida de impresionar al capitán. Fernández Ventura, 1997. Hurtado, 2017. Llamazares, 2017. Misrahi, 2006, p. 174.

(27) Su primera cita fue un auténtico flechazo. El sensual magnetismo de Mata-Hari conquistó al oficial, al tiempo que ella sucumbió ante el atractivo del uniformado. Amiguet, 2017. La cita galante tuvo lugar a la puerta del Rijsmuseum de Amsterdam, un día de marzo de 1895. Él tenía 39 años, un bigote aparatoso, galones, chaquetilla y sable. Resultó inevitable el coup de foudre. Después del almuerzo, el deseo los condujo a la pasión. “Qué suerte que los dos tengamos el mismo temperamento ardiente”, escribía Mata-Hari en esos días. Tanto ardor, acabó en un embarazo y en una boda precipitada sin los fastos que había soñado el pomposo padre de la novia. Fernández Ventura, 1997.

(28) Fue un matrimonio miserable, un auténtico fracaso. Amiguet, 2017. Llamazares, 2017. Schofield, 2017.

(29) Rudolf resultó ser un intransigente esposo, alcohólico, autoritario, violento, mujeriego (asiduo a los burdeles) y derrochador. Amiguet, 2017. Ferrer, 2017. Ferrer Valero, 2011. La Nación, 2001. Misrahi, 2006, p. 175. Peiro, 2017.

Sometió a la joven Mata-Hari a un infierno de celos y agresiones, motivados, según él, por su absoluta amoralidad y adicción al sexo. “¿Cuándo podré librarme de esta zorra sin que me quite a mis hijos?… ¡Ay! Si tuviera dinero para comprar su consentimiento, pues la maldita hace todo por dinero“, llegó Rudolf MacLeod a escribir a su hermana. Fernández Ventura, 1997. Llamazares, 2017.

(30) Amiguet, 2017. Él le contagió la sífilis y sus dos hijos la heredaron. Norman, el niño, murió a los dos años intoxicado por el mercurio usado para tratarla. Louise, apodada Non, falleció a los 21 por un aneurisma cerebral, aunque se cree que pudo ser consecuencia también de la sífilis. Ferrer, 2017. Sobre la muerte del primogénito, se rumorea  que fue una muerte extraña. Supuestamente, pudo ser envenenado a manos de una niñera desequilibrada. Ferrer Valero, 2011.

(31) MacLeod es nombrado comandante del primer batallón de infantería en Java y allí se trasladan ambos esposos con su hijo Norman. Peiro, 2017. La pareja vivió unos años felices, en los que nació Louise. Tras la muerte de su primogénito, la pareja empezó a deteriorarse. Fernández Ventura, 1997. Ferrer Valero, 2011. Como esposa de un militar, Mata-Hari debe acatar órdenes, pero, como confesaría más tarde, nunca había tenido vocación de ama de casa, por lo que había optado por buscar consuelo fuera del hogar. Amiguet, 2017.

(32) En las Indias Orientales, Mata-Hari se entusiasmó aun más con sus orígenes maternos. Ferrer Valero, 2011. Ella se refugió en el estudio de la cultura javanesa y en especial, del baile. Peiro, 2017.

(33) Fernández Ventura, 1997.

(34) A Mata-Hari las danzas nativas le proporcionaron largas horas de placer, ante el espanto de su marido, que empezó a acusarla de disoluta y viciosa. Lo que antes era hechizo, ahora era perversión, y se desató el infierno conyugal. En una ocasión, MacLeod se quejó a su hermana, justificando su animadversión hacia Mata-Hari. Ver (29). Ella, por su parte, le tachará de borracho y violento, y le culpará de la muerte del hijo, acaecida en circunstancias extrañas. Ver (30). Años más tarde, Mata-Hari declaraba que no mostraba sus pechos totalmente desnudos porque su ex marido, en un ataque de furia, le había arrancado el pezón izquierdo de un mordisco. Fernández Ventura, 1997.

(35) Se divorciaron en 1902, de regreso a su Holanda natal, y él conservó la custodia de la única hija que les quedaba. Peiro, 2017. De vuelta a Europa, la vida disipada en oriente fue la excusa perfecta para arrebatarle la custodia de su hija a Mata-Hari. Ferrer Valero, 2011. Rudolf atacó a su esposa, acusándola de abandono de sus responsabilidades conyugales, y así consiguió arrebatarle a la niña. Ferrer, 2017. La acusó de conducta licenciosa y llegó a publicar anuncios en la prensa en los que afirmaba que iba a dejar de hacerse cargo de sus responsabilidades, entre las que estaba su manutención, condenando a Mata-Hari a la miseria. Amiguet, 2017. Una buena obra sobre el período de su matrimonio, es González-Ruano, 1944.

(36) Tras el divorcio, ella se esfumó y reapareció en París, convertida ya en Mata-Hari. Fernández Ventura, 1997. Ferrer Valero, 2011. Peiro, 2017. Llegó a París con 27 años, en noviembre de 1903. Partió en busca de fortuna e hizo intentos fallidos como modelo para el pintor Octave Guillonnet, y también como actriz. Agencia Afp, 2017. También fue dama de compañía y modelo para tiendas. Hurtado, 2017. Empezó a bailar en salones privados, bajo el nombre de Lady MacLeod, antes de hacerse célebre como Mata Hari, con “danzas indias” pese a no saber nada de ellas. Se las imaginaba apoyándose en los recuerdos de cuando vivió con su marido en las islas holandesas. Agencia Afp, 2017. Evocando los bailes de iniciación de las vírgenes javanesas (danzas indonesias), emulaba sus pasos. Amiguet, 2017. Decía que de niña se había iniciado en las danzas sagradas de la India: el devandasisher y el kandaswami. Misrahi, 2006, p. 173.

(37) El 13 de mayo de 1905. Agencia Afp, 2017. Peiro, 2017.

(38) El Museo Guimet de París. Misrahi, 2006, p. 176. Lo hizo ante una sala de espectáculos privada, dentro del museo. Era una función para un público selecto y consistía en escenas en las que el dios hindú Shiva recibía el homenaje de varias princesas, entre ellas, Mata-Hari. Peiro, 2017. Émile Guimet, fundador del museo que auspició a Mata-Hari como mecenas, le abrió su sala de espectáculos para una actuación. La empezó vestida de princesa hindú y la terminó desnuda. Agencia Afp, 2017.

Basta con leer la crónica del 18 de marzo de 1905, de La Presse, para saber que los parisinos quedaron fascinados: “Mata-Hari es Absaras, hermana de las ninfas, de las Ondinas, de las valkirias y de las náyades, creadas por Indra para la perdición de los hombres y de los sabios“. Fernández Ventura, 1997. Cautivó a todos los hombres de París tras el estreno. Llamazares, 2017. La crónica de su debut escrita por Éric Le Nabour, tampoco tiene desperdicio. Misrahi, 2006, p. 176. Ver Le Nabour, 1996, donde el autor relata su versión de la vida de Mata-Hari.

Para saber más sobre esta fase, una buena biografía sobre su metamorfosis en Mata-Hari, es Skinner, 2001.

(39) De acuerdo con la célebre escritora francesa Colette, que asistió al debut, Mata-Hari “no bailaba casi, pero sabía desvestirse progresivamente y mover su largo cuerpo moreno, delgado y orgulloso” (así lo declaró en Le Figaro. La Nación, 2001). Ese fue su gran arte: el striptease muy osado, muy sensual, y un look sexy-erótico que le daba misterio a su atractivo. Peiro, 2017. Lo cierto fue que sus espectáculos se llenaban gracias a sus bailes con escasez de ropa y consiguió mantener un alto nivel de vida al ejercer como cortesana de lujo. Ferrer Valero, 2011.

(40) De una u otra manera ella inventó el striptease como forma de danza. Era una celebridad. Schofield, 2017. Primero introdujo en los escenarios el semidesnudo, y luego el striptease. Misrahi, 2006, p. 174.

(41) Tras el éxito del espectáculo, vinieron las giras de Mata-Hari por toda Europa y un poco más allá: Madrid, Montecarlo, Berlín, Viena, La Haya y El Cairo, se sucedieron una a otra, mientras la sensual artista iba coleccionando “mecenas” en la alta sociedad de la época. Políticos, empresarios, militares, nobles. Entres sus conocidos, estaban el diplomático francés Jules Cambon y el príncipe heredero de Alemania. Peiro, 2017. Así, tuvo protectores ricos y contratos suculentos en las grandes capitales europeas. Fernández Ventura, 1997.

Acabó bailando en los teatros parisinos en boga, desde el Folies-Bergère al Olympia, y en otras capitales europeas. Sólo el director del Odéon la echó por estimar que no sabía bailar. Ganó el juicio contra él, pero esto sentenció su carrera. Agencia Afp, 2017. Tampoco pudo encajar nunca el desprecio de Diághilev, que no se molestó en recibirla, a pesar de que Mata-Hari lo intentó con insistencia. Fernández Ventura, 1997.

La encorsetada y reprimida sociedad europea, sujeta a los convencionalismos de la época, recibi´´o con los brazos abiertos a la artista. Su habilidad para transformar lo que no era sino un simple striptease en una danza pseudorreligiosa, la encumbraron. Amiguet, 2017.

(42) Peiro, 2017.

(43) Amiguet, 2017. Fernández Ventura, 1997. Se supone que a causa de la falta de pezón en uno de ellos, que le arrancó su ex marido de un mordisco. Llamazares, 2017. Ver (34).

(44) Peiro, 2017. Ella fomentaba su leyenda relatando su biografía de mil maneras diferentes, hasta que nadie sabía muy bien quién era ni de dónde salía. Desde presentarse como una princesa proveniente de Java, a ser hija de una “gloriosa bayadera del templo de Kanda Swany” y todo tipo de historias fascinantes fueron la carta de presentación de Mata Hari. Ferrer Valero, 2011. “Mi madre, gloriosa bayadera del templo de Kanda Swany, murió a los catorce años, el día de mi nacimiento. Los sacerdotes me adoptaron y me pusieron Mata-Hari, que quiere decir `pupila de la aurora’“, contaba impávida. Decía que en la pagoda de Shiva, aprendió los sagrados ritos de la danza. Fernández Ventura, 1997. Esta era una de las versiones de su pasado que ofrecía. Misrahi, 2006, pp. 173-174. Decían que dominaba todas las técnicas del Kamasutra, un ejemplar del cual fue encontrado, a su muerte, cuidadosamente anotado en el apartamento en el que vivía. Llamazares, 2017.

(45) Mata Hari vivió en los Campos Eliseos, donde ejerció de cortesana. Entre sus clientes llegó a haber ministros. Agencia Afp, 2017. Numerosos amantes (aristócratas, militares, corredores de bolsa y hasta destacados políticos) desfilaron por su lecho. Amiguet, 2017. Por sus brazos enjoyados y su cama, pasaron infinidad de hombres, todos rendidos a su belleza. Políticos, militares, poetas, compositores, toda la aristocracia de la preguerra, con contadas excepciones, sucumbió a su misterio y a su exotismo. Llamazares, 2017.

(46) Amiguet, 2017.

(47) Conocida como la Gran Guerra, se trató de un conflicto bélico entre 1914 y 1918, en el que estuvieron involucradas todas las grandes potencias industriales y militares de la época, divididas en dos frentes: por un lado, la Tripe Alianza (formada por Alemania y Austria-Hungría, a las que después se unieron Turquía y Bulgaria), y el Triple Entente o Aliados (formado por Francia, Reino Unido, Rusia, Serbia y Bélgica, a los que después se unieron Japón, Italia, Rumanía y Estados Unidos). Ver Macmillan, 2013.

(48) En mayo de 1914 consiguió un contrato para bailar en el Metropol berlinés. Así, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, se encontraba bailando en Berlín. Amiguet, 2017. Fernández Ventura, 1997. Ferrer Valero, 2011. Llamazares, 2017.

(49) El cónsul alemán en Ámsterdam, llamado Karl Kraemer. Poco tiempo antes, otro de sus amantes había sido el jefe de policía de Berlín. Fernández Ventura, 1997. Ferrer Valero, 2011. Llamazares, 2017.

(50) Kraemer la introdujo, al parecer, en los servicios secretos de su país como la agente H-21. Ferrer Valero, 2011. Llamazares, 2017. Kraemer pensó en ella para sonsacar información a los militares franceses, a cambio de sumas considerables de dinero. Tras el regateo, Mata-Hari aceptó y se convirtió en la agente H-21. Fernández Ventura, 1997. Ferrer Valero, 2011. Kraemer le ofreció 20 mil francos. Algunos biógrafos aseguran que Mata-Hari aceptó el dinero, simplemente, porque lo necesitaba. Hurtado, 2017.

(51) Con su pasaporte holandés, país neutral durante la guerra, cruzaba fronteras sin problemas. Además, su condición de artista le facilitó la posibilidad de actuar como espía. Amiguet, 2017. Ferrer, 2017. Peiro, 2017. Entró en el radar de los servicios inteligentes porque era una mujer de belleza exótica, que viajaba sola, bien educada y que hablaba cinco idiomas. Hurtado, 2017.

(52) Se enamoró de un capitán ruso, Vadim Maslov, de apenas 21 años, a finales de 1916. Peiro, 2017. Se entiende que fue su verdadero amor. Misrahi, 2006, p. 177. Su romance con Vadim Maslov, que cayó herido, la acercó al capitán francés Georges Ladoux. Como no le dejaban visitar a su amante en el hospital en Vittel, se le ofreció como espía (Mata-Hari sabía que Ladoux estaba al frente del Servicio de Espionaje y Contraespionaje francés). Mata-Hari le dijo que conocía al príncipe Guillermo de Alemania, con quien había estado en varias fiestas, y podía sacarle valiosos secretos. A cambio, pedía un millón de francos. Ladoux, un ambicioso oficial, aceptó. Así, Mata-Hari decidió jugar a dos barajas y convertirse en agente doble. Fernández Ventura, 1997. Ferrer Valero, 2011. Hurtado, 2017. Llamazares, 2017. Así inició un ir y venir entre oficiales de distintas las nacionalidades involucradas en el conflicto bélico, con romances incluidos e información entregada a los franceses. Hurtado, 2017.

(53) Ladoux, que nunca confió en ella, se dedicó a seguir todos sus pasos y a vigilarla de cerca. Una mujer que no podía pasar desapercibida, resultaba ser una pésima espía. Si además es propensa a la mentira, al embrollo y a acostarse con cualquier apuesto caballero con tal de que tuviese un par de galones, las cosas podían complicarse mucho. Fernández Ventura, 1997. Ladoux le encomendó varias misiones y la vigiló. En el verano de 1916 aumentaron las sospechas, cuando ella se presentó ante la ‘Segunda oficina’ (servicio de información del ejército francés) para pedir un salvoconducto para ir a Vittel, donde se encontraba herido su amante ruso, ver (52). Allí, Francia construía un aeródromo militar. Lo obtuvo, pero fue el principio de su fin. Agencia Afp, 2017. Durante el juicio a Mata-Hari, nadie creyó que fuese a Vittel a ver a su amante, sino que la acusaron de haber ido al frente a obtener información. Misrahi, 2006, p. 177. Así, Mata-Hari, inconsciente, acabó involucrada en una de las redes de espionaje de la contienda. Alemania en primer lugar y Francia, después, la incorporan en sus filas. Amiguet, 2017. Mata Hari nunca tuvo miedo de las consecuencias de trabajar para ambos bandos. Su orgullo y quizás un punto de inconsciencia la llevaron a pensar que sus amigos y amantes de las altas esferas nunca dejarían que le pasara nada. Ferrer Valero, 2011.

(54) Le Deuxième Bureau (el servicio de información del ejército francés) le tendió una trampa. Francia precisaba de culpables. Amiguet, 2017. Cuando Francia empezó a sospechar de su doble actividad, le puso una trampa en la que Mata Hari cayó de pleno. Ferrer Valero, 2011.

(55) En enero de 1917 los franceses interceptaron un mensaje de Alemania que probaba que H-21 era un agente doble. Según los historiadores, los alemanes sabían que los franceses descifrarían el texto, lo que significa que la abandonaron a su suerte intencionalmente. Agencia Afp, 2017. Hurtado, 2017.

(56) Cuando la división francesa de contraespionaje consiguió descubrir que Mata Hari y el Agente H-21 eran la misma persona, procedieron a su detención, acusándola de espionaje a favor de Alemania. Amiguet, 2017. Ferrer Valero, 2011.

(57) Amiguet, 2017. El teniente y fiscal André Mornet reconoció más tarde que no había suficientes pruebas contra ella. Agencia Afp, 2017. El tribunal francés la acusó de alta traición y la condenó a muerte sin pruebas concluyentes. En parte, para subir los ánimos de un país en guerra, al que se le ofrecía una sensacional ejecución con intenciones edificantes. Fernández Ventura, 1997. En teoría, su crimen era ser una agente pagada por Alemania, recopilar secretos de los oficiales aliados con los que se acostaba, y dárselos a los alemanes. Los periódicos sensacionalistas publicaron que era responsable de la muerte de miles de soldados aliados. Pero las evidencias presentadas en su juicio, y otros documentos, mostraron otra cosa: pudo haber sido un chivo expiatorio. Schofield, 2017.

(58) Pese a estar muy enamorada por aquel entonces del oficial Vadim Maslov, varios años más joven que ella, ver (52), sus intrincados asuntos de alcoba entre Madrid, Amsterdam y París, aceleraron su caída y su detención, acusada de espionaje. A causa de sus muchos embrollos, se vio condenada a morir. El mismo capitán Ladoux, que había pedido para ella la pena capital, reconoció: “La verdad es que como espía fue poca cosa“. Cuando fue interrogada, se volvieron contra ella sus últimas andanzas con la milicia: “Desde junio de 1916 habéis entrado en relación con los militares de todas las nacionalidades que estaban de paso en París. Así el 12 de julio habéis almorzado con el subteniente Hallaure. Del 15 al 18 de julio habéis vivido con el comandante belga De Beaufort. El 30 de julio salisteis con el comandante de Montenegro, Yovilchevich. El 3 de agosto con el subteniente Gasfield y el capitán Maslov. El 4 de agosto os citabais con el capitán italiano Mariani. El 16 almorzabais con los oficiales irlandeses, Plankette y O’Brien, y el 24, con el general Baumgartem“. El listado continuaba y aquí fue cuando Mata-Hari aseguró que amaba a los militares de todos los países y que sólo se acostaba con ellos por placer, no para sacarles información. Fernández Ventura, 1997.

(59) El 13 de febrero de 1917, Mata Hari- fue detenida en el número 103 de la céntrica Avenida de los Campos Elíseos de París. Donde en ese momento estaba el Hotel Palace, en el que la bailarina y aventurera se alojaba por aquel entonces, al razonable precio de 30 francos al día. Rilova, 2017. La encarcelaron en la prisión parisina de Saint-Lazare. Durante su estancia en prisión, escribió a su amante, Vadim Maslov, y a su hija; ninguno recibió dicha correspondencia. Ferrer, 2017. Fue arrestada por el capitán Bouchardon, quien la interrogará en la prisión de Saint-Lazare. Peiro, 2017.

(60) Se trató de un juicio más que dudoso y turbio, a manos de un tribunal militar, los días 24 y 25 de julio de 1917, tras el que fue condenada a muerte. Altafaj, 2001. Ferrer Valero, 2011. Ante el Tribunal de Guerra que la juzgó dijo que solo se acostaba con los militares por placer, no por sacarles información. Ver (58). Pero no la creyeron. Llamazares, 2017. El juicio tuvo lugar en el Palacio de Justicia de París. Su abogado, era uno de sus antiguos amantes: Clunet. Peiro, 2017.

(61) En la mañana del 15 de octubre de 1917, un vehículo militar gris salió de la prisión Saint-Lazare. En él, acompañada por dos monjas y su abogada, iba Mata-Hari, de 41 años. Schofield, 2017. Murió fusilada (por un pelotón de fusilamiento, de doce soldados), en la fortaleza parisina de Vincennes, ese mismo 15 de octubre de 1917, a las 6:15. Martí, 2001. La orden de ejecución de Mata Hari, se exhibe en el Museo Fries en Leeuwarden, Holanda (su ciudad natal). Amiguet, 2017. Fernández Ventura, 1997. Ferrer, 2017. Schofield, 2017. La ejecución de Mata Hari está envuelta de datos no corroborados. Entre ellos que no aceptó taparse los ojos con una venda o que saludó al pelotón con un beso de despedida. Lo cierto fue que cuatro de las 12 balas alcanzaron su cuerpo, una de ellas en su corazón. Murió en el acto. Ferrer Valero, 2011.

(62) Iba ataviada con un abrigo largo y un amplio sombrero. Schofield, 2017. Vestida y maquillada como para una gran ceremonia. Fernández Ventura, 1997. Hasta hay quien dice que bajo el abrigo que llevaba, estaba completamente desnuda. Llamazares, 2017. Vistió sus mejores galas: traje de dos piezas, blusa escotada y medias. Llevaba unos guantes de cabritilla y se cubrió con un abrigo azul a modo de capa. Uno de sus últimos arranques de coquetería le llevó a cubrir su larga cabellera con un sombrero de tres picos. Amiguet, 2017.

(63) Ningún familiar, amigo o amante, se pronunció en su favor tras su fusilamiento. Amiguet, 2017. Fernández Ventura, 1997. Llamazares, 2017. Schofield, 2017.

(64) Amiguet, 2017. El cuerpo de Mata-Hari fue entregado a la escuela de medicina de París, donde se usó en clases de disección. Schofield, 2017. Era algo que se hacía normalmente con los ajusticiados. Ferrer Valero, 2011. Un acto macabro disfrazado de “interés científico”. La Nación, 2001.

(65) En el Museo de Anatomía de París. Amiguet, 2017. Schofield, 2017.

(66) La cabeza de Mata-Hari fue robada años después, se dice que por un admirador. Amiguet, 2017. Durante un inventario, se reportó que había desaparecido. Schofield, 2017. El suceso se produjo en el año 2000. Al hacer un inventario, descubrieron con horror que el cráneo embalsamado de Mata Hari había desaparecido. Nada se sabe todavía de su paradero. La Nación, 2001. Para leer la noticia de la desaparición del cráneo, ver: La Vanguardia, 2000.

(67) El capitán Ladoux. Ver (52) y (53).

(68) Como muchos de los agentes de los servicios secretos de la época. Parecían salidos de las películas cómicas de cine mudo, que triunfaban en aquel entonces. Rilova, 2017. Francia necesitaba chivos expiatorios de los problemas creados por su incompetencia militar frente a los alemanes. Martí, 2001.

(69) Así lo cuenta uno de los biógrafos de Mata-Hari mejor informados: Russell Warren Howe (escritor y periodista inglés). El agente francés encargado de vigilar a Mata Hari, el capitán Ladoux, estaba metido en un buen problema, en las fechas previas a aquel martes 13 de febrero de 1917 (el día de la detención de Mata-Hari). Durante bastantes semanas (como mínimo entre diciembre de 1916 y mediados de enero de 1917), Ladoux había movilizado a varios agentes para que siguieran los pasos a Mata Hari, sospechando que era una agente doble. Ver (53). Algo que el propio Ladoux tenía mucho interés en comprobar, puesto que era él quien había aceptado el ofrecimiento de Mata-Hari de servir a Francia y a los aliados, en calidad de espía. Ver (52). De ese seguimiento, Ladoux no había sacado gran cosa. Salvo gastos considerables, que sus superiores no veían precisamente con buenos ojos. Menos aún, en una Francia donde la esperada victoria no llegaba y lo único que afluía hacia esa atribulada potencia, eran centenares de ataúdes y hombres con diversos grados de espantosa mutilación. (Recordemos que se encontraban en plena Primera Guerra Mundial). Así, Ladoux se veía presionado por sus superiores para que encontrase, y pronto, alguna red de espías alemanes. A ser posible en París. Como relata Russell Warren Howe, el capitán Ladoux no tenía muchos triunfos en la mano en esos momentos. Así que decidió apañar la menos mala de sus bazas: un mensaje cifrado alemán, captado por las radioescuchas instaladas en la torre Eiffel, en el que los alemanes revelaban los movimientos de su agente H 21. No era gran cosa y Ladoux lo sabía. Más que nada, porque esa información venía cifrada en una clave que los criptólogos franceses habían roto tiempo atrás; hecho que los alemanes conocían perfectamente, revelando de ese modo que, en realidad, estaban tendiendo un señuelo. Una cortina de humo para despistar a los agentes franceses y desviarlos así de sus verdaderas redes de espionaje. Por eso,  lo que tenía Ladoux era poca cosa. Pero tenía que servir y, de hecho, sirvió. Con esas endebles pruebas, convirtió a Mata Hari en un perfecto chivo expiatorio de todo lo que se podía achacar a las verdaderas redes de espionaje alemanas que actuaban en Francia y en toda Europa. Los superiores de Ladoux tampoco parecieron tener mayor inconveniente en que aquella exótica bailarina se convirtiera en la diana donde los franceses podrían desahogar su rabia y su frustración por la marcha de la guerra. Rilova, 2017. Para más información, ver Howe, 2001. Mata-Hari fue el chivo expiatorio perfecto, porque su libertinaje hacía fácil etiquetarla como una enemiga de Francia. Schofield, 2017.

(70) En 2017, el Ministerio de Defensa francés publicó documentos hasta ese entonces secretos, que arrojaron una nueva luz sobre la espía más famosa de todos los tiempos. Entre los documentos liberados, se incluían las transcripciones de sus interrogatorios por parte del servicio de contraespionaje francés en 1917. Algunos se exhiben en una muestra en el Museo Fries, de Leeuwarden, en Holanda (la ciudad natal de Mata-Hari). También está el telegrama enviado a Berlín de un agregado militar alemán en Madrid (von Kalle), que condujo al arresto de Mata-Hari, y que más tarde sirvió como prueba clave en su breve juicio. En él, el oficial da a sus jefes en Berlín los detalles de un tal agente H21. Da direcciones, detalles bancarios e incluso el nombre de la fiel sirvienta de Mata-Hari. Nadie que lo leyera tendría duda de que Mata Hari era el agente H21. El telegrama, interceptado por la inteligencia francesa, está ahora visible en la exhibición en Leeuwarden. Más bien, la traducción oficial del telegrama. Y ahí está la trampa. Según algunos historiadores, el episodio completo del telegrama es sospechoso: los franceses, hacía tiempo que habían descifrado el código con el que fue escrito el mensaje. Los alemanes lo sabían, y aún así, von Kalle envió el telegrama. En otras palabras, querían que los franceses lo leyeran. Ver (69). Así que, según esta teoría, fueron los alemanes los que llevaron a los franceses a arrestar y ejecutar a su propia agente. Esta teoría, es apoyada por Julie Wheelwright. Ver Wheelwright, 1992. Pero hay otra teoría: ¿por qué hay sólo una traducción en los archivos? ¿Dónde está el telegrama original? ¿Pudieron ser los propios franceses los que inventaron el documento para culpar a Mata-Hari? Eso les daría su “espía”. Y la opinión pública estaría satisfecha. Sea como fuere, ambas teorías hacen de Mata Hari una víctima. Tanto alemanes como franceses, creyeron conveniente sacarla de en medio, y eso hicieron. Sin embargo, lo que muestran las trascripciones de junio de 1917 durante su interrogatorio, es que Mata-Hari confesó: le dijo a Bouchardon que sí había sido reclutada por los alemanes, en 1915, en La Haya. Fuera de Francia cuando inició la guerra, ella estaba desesperada por volver a París. Karl Kraemer, cónsul alemán en Ámsterdam, le ofreció los medios, si los ayudaba con cierta información de vez en cuando. Así se creó el agente H21. Ver (49) y (50). Mata Hari insistió en sus interrogatorios en que ella solo quería obtener el dinero y escapar. Dijo que su lealtad estaba con los aliados y que lo había demostrado cuando prometió ayudar a la inteligencia francesa. Pero las evidencias contra ella estaban claras. Schofield, 2017. Entre los documentos desclasificados, también se encuentran los informes del juicio y su correspondencia personal: un conjunto epistolar, que es la guía desesperanzada de un ser humano que se había reinventado. Ferrer, 2017. Hoy en día (desde 2014, con motivo del centenario de la Primera Guerra Mundial), contamos con muchos informes de los servicios de inteligencia de la época en internet, gracias al Archivo Nacional Británico, que los facilitó. Ver Arce, 2014.

(71) Mata-Hari fue víctima de una maquinación, como afirma Léon Schirmann. Ver Schirmann, 1994 y Schirmann, 2001. Teoría también sostenida por Jean-Pierre Turbergue. Ver Turbergue, 2001. Las obras de Schirmann, sirvieron como base a la demanda de revisión de la condena de Mata-Hari (presentada por la Fundación Mata-Hari). Su obra de 2001, se trata de una biografía que denuncia las irregularidades del juicio. El autor anunció que pagaría los costes para abrir el proceso en Francia. El mismo día en que esta nueva biografía de Mata-Hari se presentó en París, dos abogados galos presentaron, también en París, una petición de reabrir el proceso a la ministra de Justicia, Marilène Lebranchu, ante el Ministerio francés de Justicia, apoyados por el alcalde de Leeuwarden, Loekie van Maaren (el ayuntamiento de dicha ciudad holandesa, donde nació Mata-Hari, también se volcó en esta acción), y el Museo de esa localidad. Altafaj, 2001. Estaban convencidos de que los servicios secretos franceses falsificaron las pruebas que sirvieron para condenar a Mata-Hari. Gerk Koopmans, el conservador del Museo de Leeuwarden, que comprende una importante sección dedicada a Mata-Hari, consideró muy alta la probabilidad de que se reabriese el caso, en declaraciones al diario holandés De Telegraaf, a pesar de que la antecesora de Lebranchu, Elisabeth Guigou, rechazó dos peticiones en este sentido, la última en septiembre de 1999. Altafaj, 2001. Lebranchu aceptó abrir el dossier, pero ordenó que el tema fuera revisado por un tribunal de primera instancia. La Nación, 2001. El objetivo, era rehabilitar la memoria de Mata-Hari. Martí, 2001. Schirmann denuncia que las maniobras “patrióticas” prevalecieron sobre la voluntad de hacer justicia en el proceso contra Mata Hari. Rio Negro, 2001. A Mata-Hari la ejecutaron responsabilizándola de la muerte de miles de soldados, pese a todos estos documentos y versiones que la exculpan. Hurtado, 2017. Aunque las transcripciones oficiales de su juicio no se pudieron  conocer hasta 2017, ver (70), en 2001 algunas de ellas aparecieron en Schirmann, 2001. Hurtado, 2017. León Schirmann, un héroe de la Resistencia, de 82 años, agregó otros documentos durante diez años de metódica investigación, en los archivos nacionales de Alemania, Francia y Gran Bretaña. La Nación, 2001.

(72) Hasta hoy, no existen pruebas contundentes que demuestren la acusación a Mata-Hari. Encarcelada, ella siempre negó ser una doble espía y clamaba su amor por Francia, el país que le había recibido. Treinta años después de su muerte, uno de los fiscales de su caso aseguró que “no existía suficiente evidencia para inculparla”. Hurtado, 2017.

(73) En el apogeo de la contienda, cuando ya cientos de miles de soldados se habían dejado la vida en las trincheras en una barbarie de proporciones hasta entonces desconocidas, las autoridades francesas y la prensa de la época ofrecieron al pueblo la cabeza de Mata Hari, que presentaron como una mujer fatal y una espía diabólica que pasó información esencial a los alemanes. La tesis de la manipulación ha sido defendida por un número importante de historiadores y estudiosos del personaje, como el catedrático de Derecho francés Léon Schirmann. Ver (71). Altafaj, 2001. Los diarios dijeron que había confesado en prisión. Las películas, como la protagonizada por Greta Garbo, la mostraron tirando besos al escuadrón de fusilamiento o mostrando un pecho en señal de desafío. Sin embargo, Schirmann rescató del baúl de la censura una serie de artículos de periodistas testigos de la escena de su ejecución. Mata Hari murió protestando su inocencia, ataviada con un discreto vestido negro. “Demostró un coraje sin precedentes, partió con una sonrisa en sus labios como en la época de sus grandes triunfos en la escena“, sostuvo uno de los cronistas. La Nación, 2001. Otras obras que indagan sobre la turbia detención y ejecución de Mata-Hari, son Dumarcet, 2000 y Shipman, 2011.

(74) El capitán ruso, Vadim Maslov.

(75) Ver (52) y (53).


Bibliografía

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