El califato abasida fue el más extenso y poderoso de la historia árabe. Su vida fue muy larga, llena de guerras, sangre, traiciones y muertes. Pero, para estos seguidores de Alá, no todo fue estar en el lado oscuro de la fuerza. También, durante su reinado, el mundo árabe vio su momento más brillante. Fueron el centro del arte, la cultura y el conocimiento de su tiempo. No hubo, ni antes ni después, un imperio musulmán que los superara en estos sentidos.

Antes de que todo empiece

No sé si lo sabías, pero los abasidas no fueron los primeros en gobernar el mundo árabe. Antes de nuestros protagonistas, los que mandaban eran unos tales omeyas. ¿Qué hizo que cambiaran los dueños del poder? Resulta que el mundo omeya había crecido un montón y en el Califato ya no vivían solo árabes. La gente de diferentes etnias, que se habían islamizado, querían poder. Los omeyas no los dejaban, solo por no ser de origen árabe (1). Esto hizo que grupos de árabes se molestaran y empezaran a protestar. Los líderes de las protestas eran, nada más ni nada menos, los abasidas.

dinastía abasida
Dinastía Abasida. Fuente.

Pero, ¿quiénes eran los abasidas? Fueron una dinastía de árabes, algo así como una familia, que tenía su origen en un tío de Mahoma. Esto no es un dato sin importancia, porque, en ese tiempo, para ser el que legítimamente mandaba, tenías que ser familiar de Mahoma. El nombre de abasidas se les dio por el jefe de la revolución y el primer gobernador oficial: Abdul-abbas “el sanguinario” (2). Con ese apodo, ya te puedes imaginar lo tierno que era.

Los abasidas se toman el poder

Sigamos con la revolución. Para enfrentar a los omeyas, los abasidas propusieron hacer cambios, una vez llegaran al poder. Así, se ganarían una buena cantidad de aliados. Las reformas militares y administrativas buscaban armar un nuevo orden (3). ¿Qué hicieron? Básicamente, incluir a todos los musulmanes en el ejército y en la administración del califato.

Los abasidas dijeron: ya no importa si eres persa, magrebí, turco o lo que sea, si eres musulmán, eres uno de nosotros (4). Incluso se hicieron amigos de un oponente religioso como los chiís, para derrotar a los omeyas. Literalmente, aplicaron lo de “el enemigo de tu enemigo, es tu amigo”. Los chiíes y lo suníes, haz cuenta que son la versión islámica de los católicos y protestantes. Y sí, como ellos, también se han matado entre sí en diferentes épocas. Esta estrategia los ayudó a tener un gran y poderoso ejército, pues lo llenaron de turcos con ganas de pelear y hacerse ricos.

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El califato. Fuente.

Pero no todo es tan bonito. Una vez mataron a casi todos los omeyas y consiguieron el poder, recordaron que los chiís tenían ideas religiosas muy diferentes. Así, volvieron a ser enemigos (5). Incluso les pareció buena idea eliminar a los viejos líderes árabes que los habían apoyado en la revolución. De esta manera, no tendrían a nadie con mucho poder al lado de ellos (6).

El gran momento del califato abasida

Entonces, ¿cómo fue el califato abasida, ya en su época de gobierno? Déjenme decirles que no todo fue siempre igual, pero, en líneas generales, el primer siglo de los abasidas fue genial. Supieron mezclar de forma maravillosa las cosas positivas de su cultura con las influencias de las culturas vecinas. Fue un mundo islámico, con los valores sociales árabes, la ética persa y la ciencia griega (7).

Esta influencia, cambió incluso la misma organización administrativa del Estado abasida. En esta época se crearon en el califato cargos como los de ministro y gobernador. A los ministros se les llamó visires y a los gobernadores emires. Estos cargos se dieron copiando el funcionamiento de los pueblos persas y bizantinos (8). De esta influencia, los abasidas también aprendieron algo muy importante: el gusto por el lujo desbordado, los banquetes y las fiestas.

La nueva gran capital

Era tanta la influencia persa que los abasidas decidieron pasar la capital de Damasco a Bagdad. ¿Cómo era la ciudad? En una palabra: esplendida. ¿Has leído o visto alguna película sobre Las mil y una noches? Bueno, pues ésta es la época de las mil y una noches. Toda la belleza y riqueza que puedas ver de ese libro, es una pequeña descripción de la Bagdad de esa época (9). En ese momento, solo la gloriosa Constantinopla se le comparaba a Bagdad (10).

las mil y una noches Bagdad abasí
Nos podemos imaginar Bagdad así, como en «Las mil y una noches». Fuente.

Bagdad no solo fue la capital califato abasida. También fue uno de los más importantes centros de cultura y ciencias del mundo en su tiempo. Sus edificios fueron de ensueño. Los sabios de todo el mundo, musulmán y no musulmán, deseaban visitarla y estudiar allí. Fue una ciudad llena de poetas, escritores, artistas y un larguísimo etcétera. ¿Cómo se pagaba todo eso? Bueno, pues resulta que, durante sus primeros cien años, los abasidas lograron controlar las rutas del mercado entre Asia y Europa. Eso los dejó algo así como nadando en monedas de oro y plata. Así que, ¿por qué no gastarse unas cuantas monedas en embellecer la ciudad y pagarle a artistas y sabios de todos lados?

Los saberes y el arte en el califato abasida

Las artes y el conocimiento en el mundo abasida no estaban solo en la gran capital. Fue una gran explosión, en general, en todo el califato. De hecho, la misma influencia de los bizantinos, persas y otros grupos musulmanes en la organización militar y del estado, fue lo que ayudo a este florecimiento de conocimiento e ideas nuevas, en el califato abasida (11).

En el califato abasida se estudiaban todos los saberes de la época. Las matemáticas, la astrología, la geografía y la filosofía, por ejemplo, vieron un momento de esplendor. Mientras, en la Europa occidental, se olvidaban de ellas casi que por completo (12).

La Edad de Oro de los abasidas Harun al-Reshid
Califato Abasida o Abasí. Fuente.

No creas que todo esto fue solo por los ríos de dinero. Los abasidas crearon unos tipos de escuelas donde se mejoró la educación. Éstas funcionaban con un sistema de maestros privados y tutores, que trasmitían sus conocimientos a sus aprendices. Y al mismo tiempo, tenían un espacio para dedicarse por completo a sus estudios (13). Al final, estas escuelas se fueron perfeccionando hasta tomar el nombre de madrasas. Claro, nada de esto hubiera sido posible sin los ríos de dinero del califa. Éste patrocinaba de forma muy generosa a todos los sabios y artistas.

Los problemas y el fin de los abasidas

Por ahí dicen que todo lo que sube tiene que caer, y eso también le pasó al califato abasida. Parecerá un mal chiste, pero las cosas que le dieron el poder a los abasidas y los hicieron brillar, al final los terminaron acabando. ¿Se acuerdan que los abasidas llegaron al poder uniéndose con los musulmanes no árabes y creando gobernaciones? Resulta que los otros grupos étnicos nunca se integraron realmente. Y eso hizo que el califato fuera algo así como un grupo de países dentro de un solo país (14). No había nada de unidad.

Por ejemplo, las zonas del Magreb terminaron siendo prácticamente independientes y dominadas por los gobernadores locales (15). De hecho, más dramático aun fue la cuestión del ejército. El gran poderío del ejercito abasida les jugó una mala pasada, pues estaba formado en su mayoría por turcos. Con el tiempo, estos líderes se volvieron más y más poderosos, al punto de tener el poder militar y político de sus regiones.

Incluso los nuevos dirigentes regionales no necesitaron quitar la figura del califa para ser ellos quienes mandaban. El califa abasida se volvió simplemente una figura de decoración (16). Por lo que el califa no fue más que un bonito títere, con algún que otro significado religioso.


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Carnegie Mellon University, 2008, pp. 1-3.

(2) Juvenal, 2004.

(3) Ömer, 1969.

(4) Pérez Blázquez, 2010, pp. 11-13.

(5) Carnegie Mellon University, 2008, pp. 1-3.

(6) Ömer, 1969.

(7) Pérez Blázquez, 2010, pp. 11-13.

(8) Juvenal, 2004. Pérez Blázquez, 2010, pp. 11-13.

(9) Juvenal, 2004.

(10) Juvenal, 2004.

(11) Van Berke, El Cheikh, Kennedy y Osti, 2013.

(12) Van Berke, El Cheikh, Kennedy y Osti, 2013.

(13) Pérez Blázquez, 2010, pp. 11-13.

(14) Carnegie Mellon University, 2008, pp. 1-3. Pay, 2015, pp. 107-112.

(15) Juvenal, 2004.

(16) Carnegie Mellon University, 2008, pp. 3-7. Juvenal, 2004. Pay, 2015, pp. 110-113.


Bibliografía

  • Carnegie Mellon University, 2008, «Rise and Fall: The establishment and first collapse of the Abbasid Caliphate due to ethnic and cultural disparities among its subjects», Qatar.cmu, 26 de noviembre. [En línea] Disponible en: https://web2.qatar.cmu.edu/~breilly2/world/termpapersample.pdf (14 de marzo de 2019).
  • Juvenal, S., 2004, «El Califato de Bagdad (Dinastía abásida: 750- 1528)», Boletín del Grupo de Investigación y Estudios sobre Historia Antigua y Medieval, vol. 2, nº 3, enero – julio de 2004, Mérida. [En línea] Disponible en: http://www.academia.edu/4724928/El_Califato_de_Bagdad_Dinast%C3%ADa_ab%C3%A1sida_750-1528_ (14 de marzo de 2019).
  • Ömer, F., 1969, The Abbasid caliphate: 132/750-170/786, University of Baghdad, Baghdad.
  • Pay, S., 2015, “The Journey of Caliphate from 632 to 1924”, International Journal of Business and Social Science, vol. 6, nº 4, abril de 2015, Center for Promoting Ideas, USA. [En linea] Disponible en: http://www.ijbssnet.com/journals/Vol_6_No_4_April_2015/11.pdf  (14 de marzo de 2019)
  • Pérez Blázquez, A., 2010, “La expansión de un nuevo imperio: el imperio islámico” (Sección Temario de oposiciones de Geografía e Historia), Proyecto Clío 36. [En linea] Disponible en: http://clio.rediris.es/n36/oposicones/tema33.pdf (14 de marzo de 2019).
  • Van Berkel, M., El Cheikh, N. M., Kennedy, H. y Osti, L., 2013, Crisis and continuity at the Abbasid court : formal and informal politics in the Caliphate of al-Muqtadir (295-320 / 908-32), E.J. Brill, Leiden.