Las majas de Goya, mujeres que con su característica mantilla española cambiaron el Madrid de su época
Las majas, una tribu urbana en el siglo XVIII
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Hipsters, góticos, culturetas, traperos, swaggers… ciudades como Madrid están llenas de tribus urbanas como estas. Basta con caminar por sus calles para ver como cada uno de estos grupos se identifica con una indumentaria y gustos distintos. Las majas, mujeres como las famosas majas de Goya y su característica mantilla española, se convierten en una de las primeras tribus urbanas. Hoy en día, estas representan rasgos de la personalidad o gustos musicales y culturales. Igualmente, a partir del siglo XVIII, este movimiento supuso cambios estéticos y sociales; además de transformaciones en las identidades de género.

Rebeldes con causa, las majas

Las majas para Goya modelos y mujeres que cambiaron la moda en Madrid
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Las majas formaron parte de una protesta social que surge en torno a 1740. Su principal objetivo fue ir en contra de las tendencias francesas que se habían introducido desde Francia en el reinado de Felipe V (1).

La imagen transgresora de las majas será el resultado del momento en el que viven. Las majas quieren crear un traje nacional que represente a la sociedad española. Su presencia genera una gran transformación en el comportamiento femenino. Pero además, y sobre todo, en las relaciones humanas entre los hombres y mujeres de la época.

Es cierto que durante el siglo XVIII las mujeres siguen actuando como madres y esposas. Pero su función en la vida pública no tiene nada que ver con la gran presencia masculina. ¡Nada nuevo bajo el sol!

Sin embargo, estas mujeres de característica mantilla española, conocidas en la época como majas, dan lugar a cambios en la apariencia exterior. También en las funciones sociales femeninas y su comportamiento. Rompen con algunos estereotipos que habían marcado la vida de las mujeres desde la edad media (2).

Traje típico de las majas modelos de Goya
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El Madrid de la mantilla española

Las majas crean un estilo puramente madrileño y se convierten en las protagonistas de la vida de la ciudad. Se localizan en distintos barrios como Lavapiés, Maravillas, Embajadores o el Rastro (3). Pueden ser consideradas la primera tribu urbana de la época ya que introducen ropas que suponen novedades para la sociedad de la época pero más concretamente para las mujeres, como la mantilla española.

Su conjunto está formado por prendas que no suponen tantas limitaciones para el cuerpo femenino como las modas de épocas anteriores. La primera de sus prendas será el jubón, esta es una prenda muy similar al corsé. Por encima utilizaban una chaquetilla y, como falda, una prenda denominada guardapiés.

La principal novedad que presenta su traje es que no cuenta con el antiguo armazón. Este hasta ahora había sujetado las faldas de las mujeres impidiéndoles el movimiento natural de su cuerpo (4). 

Además, usan complementos característicos como los zapatos bajos o la  mantilla española. Esta se convertirá en un referente para la moda española. Como peinado, se recogían el pelo a modo de redecilla; que nada tenía que ver con las incomodidades de los largos tocados franceses.

Más allá de la estética, la reivindicación de las majas

las majas, mujeres del Madrid moderno y su traje típico
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Este estilo supone cambios en la apariencia de las mujeres. Pero además, las majas, dan lugar a cambios sociales y de comportamiento. Son mujeres que pertenecen a las clases populares y que empiezan a tener presencia en la vida pública de la época como vendedoras o comerciantes.

Ya no son mujeres que se quedan recluidas en casa. Si no que forman parte de la sociedad y lo reflejan mediante sus gestos, indumentaria y comportamientos (5). Suponen una ruptura con los principios femeninos que habían sido establecidos para las mujeres mediante los grandes textos eclesiásticos y morales a lo largo de la Historia.

Definidas como audaces, simpáticas, francas, deslenguadas, desenvueltas y pícaras (6) las majas eran mujeres que se oponían a los principios impuestos. Su moral no era precisamente católica. Sino que estaba más en consonancia con el colectivo. Eran mujeres que no podían controlar sus instintos y se oponían a las imágenes de ángel del hogar y mujer virtuosa. Imagen que en aquel momento se intentaba vender como la moralmente correcta (7). 

Ellas mismas expresaban estos comportamientos en su presencia en los espacios públicos y en las diferentes representaciones teatrales y musicales. Igual que las tribus urbanas actuales utilizan la música y la cultura para difundir sus ideales, este grupo social usaba algunos géneros teatrales o musicales como el sainete o la seguidilla para expresar sus modos y maneras. Así, en la época se decía que se comía, se vestía y se actuaba a la española(8).

Poniendo del revés al Antiguo Régimen con la mantilla española por bandera

Duquesa de Alba vestida a la manera española, como las majas
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El alcance de sus formas era tal que llegaba hasta las altas clases sociales como la aristocracia. Como podemos ver en algunos de los retratos de majas de Goya.

Al igual que Jack retrató a Kate desnuda en el Titanic, Goya representó a su amante “la maja desnuda” en el siglo XVIII. Se dice que la representada era la duquesa de Alba ya que esta obra se ha comparado con la maja vestida de Goya. Se denomina así porque va ataviada con las ropas de la maja como la mantilla española o la chaquetilla. Por otro lado, su postura y gesto también representa la característica personalidad de estos tipos sociales.

Estas mujeres, a las que seguía la aristocracia de la época, parecieron dar la vuelta a la moda. Consiguieron que en  una sociedad tan jerarquizada como la de mediados del siglo XVIII, mujeres de rango superior las imitaran. Como cualquier tribu urbana que podamos encontrarnos hoy en día por las calles de Madrid, las majas fueron más allá de lo estético. Rompieron con los estereotipos marcados para las mujeres y, además, sus comportamientos y maneras fueron representados en los diferentes medios de entretenimiento de la época como el teatro y la música.


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Referencias

(1) Leira, 1997, p. 158

(2) Bolufer Peruga, 1998, p. 200.

(3) Ortega López, 1998, p. 238.

(4) Kany, 1932, p. 127.

(5) Martín Gaite, 1972, p. 32.

(6) Solís, 1889, p. 18.

(7) Zanardi, 2016, p. 149.

(8) Miralles, 2010, p. 33.


Bibliografía

  • Andreu Miralles, X., 2010, “Figuras modernas del deseo: las majas de Ramón de la Cruz y los Orígenes del majismo, Ayer, nº 78, pp. 25-46.
  • Bolufer Peruga, M., 1998, Mujeres e Ilustración: La construcción de la feminidad en la Ilustración española, Institución Alfonso el Magnanim, Valencia.
  • Kany, C., 1932, Life and manners in Madrid (1750-1800), University of California Press, Berkeley California.
  • Leira Sánchez A., 1997 “El vestido en tiempos de Goya”, Anales del Museo Nacional de Antropología, nº 4, pp. 157-188.
  • Martín Gaite, C., 1972, Usos amorosos en el siglo XVIII, Anagrama, Madrid.
  • Ortega López, M., 2000 “Protagonistas anónimas en el siglo XVIII: mujeres burladas, seducidas o abandonadas”, Primer Encuentro entre el Instituto Universitario de Estudios de la Mujer y la New York University de Madrid, Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid, Madrid.
  • Solis, E., 1889, Majas, manolas y chulas: historias, tipos y costumbres de antaño y hogaño, Imprenta Fernando Cao y Domingo Val, Madrid.
  • Zanardi, T., 2016, Framing majism: art and Royal Identity in eighteenth century Spain, The Pennsylvannia State University Press, University Park Pennsylvania.

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