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Verdades y mentiras sobre los juegos de gladiadores romanos
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Algunas películas de Hollywood se hicieron eco de la curiosidad e interés que tienen los gladiadores romanos  entre gran parte del público. Dejando en el imaginario colectivo cómo se desarrollaban los juegos de gladiadores, aunque también un retrato bastante distorsionado de la realidad histórica.

¿Es cierto todo lo que se dice sobre los gladiadores romanos?

Para comenzar hay que desmentir que todas las luchas de gladiadores romanos acabaran con la muerte de algún participante. Muy al contrario de lo que pensamos, durante los aproximadamente cinco o seis siglos que duraron los juegos de gladiadores, en contadas ocasiones se llegaron a realizar con el requisito de que fueran a muerte. Es más, hubo emperadores que llegaron a prohibir la muerte de gladiadores.

Juegos de gladiadores romanos

Gladiadores vencedores en la película Gladiator (2000). Fuente

Generalmente eran espectáculos en los que se demostraba la destreza y maestría de los luchadores. Normalmente la muerte sólo podía llegar de forma accidental tras sufrir una herida grave. Se calcula que el riesgo de muerte en cada combate estaba en torno al 5% (1), contando que el promedio de luchas de cada gladiador en un año era de 2 a 3 combates solamente (2).

Reglas de los juegos de gladiadores

Juegos de gladiadores romanos
Mosaico ilustrativo con las figuras de Suma rudis o árbitros. Fuente

Sobre el uso de reglas, la figura del “árbitro” no es exclusiva de los deportes modernos. En los juegos de gladiadores se denominaban suma rudis; solían ser, en la mayoría de combates, dos. Vestían con una túnica blanca y sostenían un palo que utilizaban para la lucha. Su función consistía en que se desarrollara sin trampas y que fuera lo más equilibrado posible. Aunque las reglas del juego las desconocemos casi por completo, sabemos que si un gladiador resbalaba se paraba el juego, si se producía rotura en alguna de las armas o el combate se alargaba demasiado también se paraba para recuperar el arma o el aliento (3).

¿Solo hombres?

Para nada. Está demostrado, como se destaca en este otro artículo, que existían luchas de mujeres al igual que de hombres. En algunos casos tenían más repercusión que las de varones, aunque eran menos frecuentes. No se conocen evidencias anteriores a los juegos romanos y aparecieron a la misma vez que los juegos de gladiadores (s. II a.C.). Solían ser mujeres de baja condición social o esclavas. Lo habitual era que se enfrentaran por parejas pero también participaban en combates colectivos mixtos (4).

Juegos de gladiadores romanos
Relieve de gladiadoras. Fuente

Destaca un relieve de Halicarnaso (Turquía), donde se muestra la lucha de dos mujeres. Acompañando a este, un epígrafe muestra que quedaron empatadas; se llamaban Amazona y Aquilia.

Falsos símbolos

El famoso símbolo de condena al gladiador muerto del “pulgar hacia abajo” no se corresponde en nada al sentido que tenía en su momento. Se desconoce la procedencia sobre esta distorsión. Lo más probable es una interpretación de época moderna que desconocía la información (5) sobre estas ceremonias y usos. Y nosotros todo nos lo creemos.

El final del combate o la derrota se producía cuando el gladiador pedía clemencia. Para ello levantaba el dedo índice tras tirar el escudo. El encargado de dictar sentencia solía ser el político encargado de organizarlos. Cuando tomaba la decisión de conceder el perdón para el gladiador inclinaba el pulgar hacia abajo. Al contrario de lo que nos ha llegado por las películas y series. La  condena a muerte se identificaba con el pulgar en forma horizontal y dirigiéndolo al cuello (6).

Tirando de morbo

Otro mito es la célebre frase: Los que van a morir te saludan. Esta frase fue inventada por Hollywood sobre un hecho peculiar ocurrido en Roma (7). Pero en ningún caso era frecuente ni habitual (8).

La figura de la espada de madera para conceder la libertad es verídica, pero tan solo ocurría para los luchadores esclavos. Para los gladiadores libres se terminaba cuando se cumplía el periodo contratado, que solía ser de cinco años.

Otro gran mito sobre la sociedad romana son los denominados “vomitorios”. Nos ha llegado la imagen de que los romanos los utilizaban con la finalidad de evacuar la comida después de ingerirla para seguir degustando de uno de los placeres de la vida. Realmente es una mala interpretación, los romanos denominaban vomitorios a los pasillos que servían para alcanzar una grada en las grandes infraestructuras públicas como coliseos, teatros o circos (9). Este término perdura en la actualidad utilizándose en espacios públicos dedicados a espectáculos.

Juegos de gladiadores romanos
Cuadro de Louis- Jerome con algunos símbolos mal interpretados Fuente

Una visión diferente

Al contrario de lo que nos han mostrado algunas de las mejores películas de cine, ni eran tan sanguinarios ni tan crueles, salvo excepciones. Las luchas eran parecidas a deportes actuales como los combates de boxeo, de esgrima o de artes marciales. Por desgracia, excluyendo la esgrima, también se disfruta mientras los participantes derraman sangre. La vida de los gladiadores romanos se percibía como una forma de ganarse la vida. En caso de ser esclavos, la vida no era mucho peor que en otros trabajos; los pocos que lograban alcanzar la fama llevaban un nivel de vida muy parecido a las grandes figuras de los deportes actuales. Los gladiadores romanos provocaban verdadero furor entre la gente y algunos ganaban verdaderas fortunas económicas.


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Referencias

(1) Knapp, 2011, pp. 311-330.

(2) Prats, 2015, pp. 27-31.

(3) Prats, 2015, pp. 86-88.

(4) Mañas, 2013, pp. 271-284.

(5) Al parecer se le achaca a la pintura de Jean-Léon Gérôme.

(6) Mañas, 2013, p. 373.

(7) Basándose en una pequeña historia que cuenta Suetonio sobre unos condenados.

(8) Mañas, 2013, pp. 371-372.

(9) https://supercurioso.com/sabes-que-es-y-para-que-servia-el-vomitorium-romano/


Bibliografía

  • Knapp, R., 2011, Los olvidados de Roma: prostitutas, forajidos, esclavos, gladiadores y gente corriente, Ariel, Barcelona.
  • Mañas Bastidas, A., 2013, Gladiadores. El gran espectáculo de Roma, Ariel, Barcelona.
  • Prats, L., 2015, Gladiadores: lucha y espectáculo en la antigua Roma, Edaf, Madrid.

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