¿Qué tienen en común los vikingos con el Bluetooth? Al rey Harald

¿Qué tienen en común los vikingos con el Bluetooth? Al rey Harald
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Vivimos en una sociedad totalmente globalizada, donde la tendencia del uso de anglicismos es cada vez más habitual. Hobby, Crowfunding, Life Style, Online, Shopping, Outfit, Coach o Bluetooth están a la orden del día. ¡Somos muy cool!

Hablando de Bluetooth, ¿sabes qué es? (1). Como seguro que la respuesta es afirmativa, no será necesario detenerse mucho en explicar que es un sistema que posibilita la transmisión de voz y datos entre diferentes dispositivos. O para los que no somos muy entendidos en tecnología, una red inalámbrica para “pasarnos” información sin necesidad de cables… ¡Trendy total! 

¿De dónde viene eso de “Bluetooth”? 

Pero, ¿cuál es el origen de este término?

Sucede que a veces, por el contexto o la raíz semántica, podemos adivinar el significado de muchas de las palabras extranjeras que hemos adoptado; pero aquí el inglés no aclara nada. ¿A quién se le ocurrió llamarle ‘diente azul’ (2) a una tecnología inalámbrica de radiofrecuencia?

Fue a un ingeniero de la compañía estadounidense Intel (3),  inspirándose en un rey vikingo.

El nombre no es aleatorio, o como diría un hipster, algo random. Tiene un sentido metafórico. El rey del cual toma su nombre no es otro que Harald Blåtand (4). Este monarca reinó en Dinamarca durante el siglo I (5) y ha pasado a la historia como el rey que consiguió unificar a las tribus vikingas bajo la religión cristiana.  

Y el poder de Harald los unió…

Harald

Rey Harald Blåtand (958-986). Fuente

Harald unificó durante su reinado a las tribus danesas y noruegas, propagando la conversión al cristianismo. De la misma manera que la tecnología inalámbrica ha servido para unificar la comunicación entre dispositivos muy diferentes. 

Además, permitió la expansión de la fe cristiana favoreció a la Iglesia con  donaciones, y construyó un reino justo y moderno. 

Harald sabía que la Iglesia podía ayudarlo a consolidar y ampliar su poder, pues según la concepción cristiana, el soberano lo era por la gracia de Dios, de tal modo que él sería su representante en la tierra. Sus ansias de poder, no conocían límites.

«El cristianismo se conocía en Escandinavia desde hacía tiempo, pero fue entonces cuando lo adoptaron las élites políticas», así lo señalan arqueólogos de la Universidad de Aarhus (6). 

¡Vamos a volvernos cristianos, que es tendencia!

Según un cronista sajón de la época (7), Harald Blåtand aceptó bautizarse y profesar públicamente la fe cristiana. No sin antes convencerse de que su dios existía. La conversión estuvo motivada por un milagro que se realizó en su presencia.

Un obispo (8) declaró ante el rey que el Único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo y que los ídolos eran demonios y no dioses. El pueblo presente contestó que si Cristo era un dios, sus dioses también lo eran y siempre lo habían demostrado con signos y prodigios. Entonces, Harald le preguntó al obispo si podía obrar algún milagro que evidenciase que el dios cristiano existía.

El obispo asintió, y al día siguiente se le llamó a la fragua, le dieron un trozo de hierro candente y lo llevó ante el rey sin quemarse. Harald, asombrado, decidió entonces que Cristo debía ser adorado también como dios, y que todo el pueblo tenía que prestar atención a la catequesis  y creer sus enseñanzas, ¡con la Iglesia hemos topado!

Harald, ¿“Blåtand” o “Bluetooth”?

Él no era un vikingo al uso, pues no cumplía con el prototipo de hombre nórdico (9). Sus coetáneos lo llamaban ‘Blåtand’, ‘Blå’ por su piel morena y pelo oscuro, y ‘tand’ que significa gran hombre. Nada que ver con el vikingo corriente en el que acostumbramos a pensar: rubio y atlético.

Harald Bluetooth bautizado

El rey Harald siendo bautizado por el monje Poppo (960). Fuente

Pero, además, lo apodaron “Harald Diente azul”, desprendiéndose de ello dos teorías. La primera dice que es porque el rey habría sufrido una enfermedad llamada eritroblastosis fetal (10); esta provocaba que algunos de sus dientes fuesen azulados. La segunda cuenta que Harald era tan aficionado a comer arándanos, que siempre tenía los dientes azules (11). De esta segunda teoría se concluye también que no era muy amigo de la tan desconocida higiene nórdica

En memoria del rey Harald

Casi once siglos más tarde, la compañía multinacional de telecomunicaciones de origen sueco, Ericsson (12), diseñó y patentó el dispositivo Bluetooth. Como hemos comentado, un ingeniero de Intel (13) fue quien escogió el nombre, inspirándose en nuestro protagonista.

La idea del dispositivo era unir productos de compañías de computadoras personales (Intel, Toshiba, IBM) con productos de compañías de teléfonos móviles (Ericsson, Nokia). De la misma manera que Harald unió a las conflictivas tribus vikingas, convirtiéndolas también al cristianismo. 

Lo más curioso, además del nombre, es su logotipo, formado por las runas hagall y berkana (14). Son las equivalentes a H y B respectivamente, y constituyen las iniciales del nombre de Harald Blåtand.  Pero no solo eso, el logotipo es azul, rememorando su afición por lo arándanos.

Origen de Bluetooth

ᚼ (haglaz) como H y ᛒ (berkanan) como B. Fuente

Y así fue como un rey vikingo, revolucionario, novedoso y muy comunicativo, ha tenido el privilegio de dar nombre a Bluetooth,  uno de los inventos más trascendentes de la tecnología moderna.


Biliografía y referencias

Para acceder a la bibliografía y referencias usadas en este artículo: Bilbiografía y referencias

Lucía López Minguez

Graduada en Humanidades por la Universidad de Castilla-La Mancha. Máster en Historia del Arte Contemporáneo español por la UCM y Máster en Formación del Profesorado en la Universidad Alfonso X el Sabio de Madrid. Apasionada de la Historia en general y del Arte en particular. Estudiante de Doctorado en investigación en Humanidades, Artes y Educación.

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