Una reciente visita por el Museo del Prado hizo que me preguntara pero, ¿qué pasa con las mujeres?. Para colmo te tienes que enfrentar a la recurrente respuesta de: “en esa época no habría pintoras buenas”. Pues sí, sí que las hubo, hoy hablaremos sobre las mujeres pintoras del Prado.

Como esto no me terminaba de convencer y me fui bastante indignada, decidí investigar sobre las privilegiadas del Prado. ¿Por qué este nombre?, ¿por qué han conseguido hacerse un hueco, aunque pequeño, 7 cuadros en total en la exposición permanente, entre más de 200 hombres?

Estas mujeres son: Sofonisba Anguissola, Artemisia Gentileschi, Clara Peeters y Margarita Caffi y se enmarcan dentro del los siglos XVI y XVII, es decir, los años del Renacimiento y el Barroco, dos movimientos fundamentales en la Historia del Arte.

Tiempo pasado siempre fue mejor – La vida de las pintoras del Prado

Así es, nuestras protagonistas no tuvieron ninguna dificultad para desempeñar la pintura, es más, fueron educadas para ello. Los primeros interesados en que estas mujeres fueran pintoras eran sus propios padres, que también eran pintores. Y, lo que cuentan de que las mujeres no podían acceder a la cultura…no es del todo cierto. Fueron reconocidas y admiradas en su época por grandes escritores, artistas, reyes incluso por la Iglesia. Tampoco tuvieron que lidiar con los problemas que supuestamente tenía la mujer de su época: ser buena esposa, madre o monja. A nadie le incomodaba o perturbaba que una mujer se dedicase a la pintura. En definitiva, no tuvieron ningún problema por no haber nacido hombre.

La injusta olvidada

Empezaremos por Sofonisba. Esta mujer nació en Cremona (Italia) en el año 1530, su padre, Amílcar era pintor y tanto a ella como a sus hermanas se las educó en el humanismo renacentista. Empezó a estudiar pintura a los 14 años y con 22 años se marchó a Roma donde conoció al propio Miguel Ángel (1). Llegó a España en 1560 para trabajar como dama de honor de la reina Isabel de Valois.

Cinco años después, de su estancia en Madrid, se le encargó el retrato de Felipe II. ¡Sí señor!, el famosísimo cuadro donde el rey aparece vestido de negro y un gorro alto. Pues, este cuadro, lo estudiaron grandes pintores como Rubens, Van Dyck o Velázquez y es conocido por todos nosotros. De esta manera, se convirtió en un ejemplo de pintores italianos en la corte española (2). Fue una gran innovadora al representar a su maestro en un autorretrato y fue muy conocida por su cuadro “El Juego de Ajedrez”, donde aparece ella con sus hermanas. Sofonisba, abandonó España en el año 1571 y se casó con don Francisco de Monacada, con más de 41 años. Cuando falleció su primer marido se volvió a casar con Orazio Lomellino que la recordó a su muerte «como una de las mujeres ilustres del mundo» (3).

El juego del ajedrez por Sofonisba Anguissola
El juego del ajedrez por Sofonisba Anguissola. Fuente

¿Qué pasó con esta gran pintora para que no pasara a la posteridad?, pues muy fácil, tuvo que enfrentarse al gran siglo XIX (4). Después del gran incendio del Alcázar de Madrid (5), los cuadros que decoraban la residencia se apilaron y guardaron. Sus cuadros no vieron la luz hasta la apertura del Museo Nacional del Prado en el año 1819 pero no con su nombre. Sorprendentemente borraron su firma con óleo y catalogaron sus cuadros como pertenecientes a la escuela de Alonso Sánchez Coello. De esta manera se exhibieron en el museo durante 170 años y obviamente en los libros de arte (6).Está claro, Sofonisba fue una mujer libre que hizo y deshizo a su manera. Entonces, ¿por qué no se conoce?, ¿será que la vida de una mujer triunfadora sin ningún tipo de problema no vende?.

El victimismo: verdadero enemigo de la mujer

Esto pensaría Artemisia si conociese el motivo por el que ha pasado a la historia. Nacida en Roma en el año 1593, fue hija del pintor Orazio Gentileschi, y una mujer libre y rica. Abandonó a su primer marido y fue famosa por su independencia y sus amantes. Nombrada miembro de la Academia del Disegno de Florencia y de la Academia dei Desiosi de Roma. Pintó junto al gran Velázquez, quién compró para Felipe IV “El Nacimiento de San Juan Bautista”. Este cuadro se ha considerado como una de las obras más delicadas del siglo XVII (7). Artemisia se enriqueció con la compraventa de arte a gran escala (8).

El nacimiento de San Juan Bautista por Artemisia Gentileschi
El nacimiento de San Juan Bautista por Artemisia Gentileschi. Fuente

Para suerte fue violada a los 18 años por su maestro, Agostino Tassi (9). ¿Por qué digo esto?, porque fue este horrible pasaje el que la rescató del olvido para ser conocida como otra pobre mujer oprimida y víctima de una sociedad patriarcal. Lo digo literalmente, si buscas Artemisia Gentileschi, el titular siempre es el mismo “la pintora violada”. Como es normal, Artemisia lo denunció y, para ver si decía la verdad, la sometieron a torturas (10).

Con todo esto, Artemisia se volvió a casar y a divorciar poco después. Marcada por su violación, ha sido constantemente estigmatizada por su odio a los hombres, ¿a quién le suena el cuadro Judith decapitando a Holofernes?. Los expertos en arte siempre han querido ver este cuadro como la representación de un trauma de la pintora (11), sin embargo, nos preguntamos qué trauma tuvieron Caravaggio, Goya, Rubens o Tintoretto que pintaron la misma escena? La respuesta es no. Gentileschi, no sentía ningún rencor hacia los hombres, sino no tendría fama de haber tenido tantos amantes. Ella solo quería ser una buena pintora, la mejor de su época. A Artemisia le gustaba representar heroínas y el desnudo femenino con fin común en el arte barroco: impresionar al espectador y este cuadro es prueba de ello, ¿no creéis?.

Judith decapitando a Holofernes por Artemisia Gentileschi
Judith decapitando a Holofernes por Artemisia Gentileschi. Fuente

¿La reina de los bodegones?

Clara Peeters nació en Amberes (Bélgica) en el año 1594 (12). Apenas se conoce sobre su vida, ni siquiera sabemos si estuvo casada o si su padre era pintor, pero cabe destacar que fue la primer mujer expuesta en el Museo Nacional del Prado. Fue pionera en los bodegones y, además, no tienen nada que envidiar a los de su contemporáneo Caravaggio,  Zurbarán, Monet o Dalí. Es más, Clara Peeters fue la primera en incluir autorretratos en vasos y jarras metálicas e incluso ¡del revés!. Sus cuadros tuvieron una gran difusión geográfica y  llegaron a países como París, Bruselas, Hannover, Hamburgo o Londres.

Bodegón con pescado, vela, alcachofas, cangrejos y gambas por Clara Peeters - pintoras del Prado
Bodegón con pescado, vela, alcachofas, cangrejos y gambas por Clara Peeters. Fuente

 

Fragmento del cuadro "Bodegón con flores" donde se puede apreciar el detalle del autorretrato de Clara Peeters
Fragmento del cuadro «Bodegón con flores» donde se puede apreciar el detalle del autorretrato de Clara Peeters. Fuente

Sin embargo, me llevé una gran sorpresa leyendo su biografía en la página del Museo del Prado. En ella dicen que solo pintaba bodegones porque “fue resultado de las limitaciones impuestas por la cultura de entonces a las mujeres artistas” (13) o, que las mujeres «tenían prohibido el dibujo anatómico, lo que condicionaba su aprendizaje. Por ese motivo, muchas de esas mujeres pintoras se especializaron en la pintura de bodegones» (14), pero si su contemporánea Artemisia Gentileschi o su precedesora Sofonisba Anguissola no tuvieron ningún problema en pintar cuerpos, ¿por qué lo iba a tener Clara?. Aquí huele a gato encerrado… Aún así podemos contemplar hoy en día, como se alzan sus cuatro bodegones, innovando frente a los más de 50, pintados por 29 hombres.

La gran desconocida

La última de nuestras chicas que se mantiene firme en el Museo Nacional del Prado es Teresa Margherita Volò o Margarita Caffi para nosotros. Se cree que nació en Vicenza (Italia) en el año 1662. Hija del pintor Vincenzo Voló (15).  Esta artista era especialista en el género de las flores e influyó en pintores como Arellano o Recco (16). Trabajó para los Medicci en la Toscana y, en Madrid, para la Casa de Austria. Destacó por su imaginación a la hora de inventarse especies de flores. Sobre Margarita no se sabe mucho más, debe ser que no tenía nada interesante en su vida, solamente era una pintora sin problemas.

Florero por Margarita Caffi - pintoras del prado
Florero por Margarita Caffi. Fuente

Siempre nos quedará la duda – Las pintoras del Prado olvidadas

¿Por qué mujeres que no tuvieron problemas de invisibilidad en su época, no fueron obligadas a casarse, ni a tener hijos, lo tienen en la nuestra “avanzada e igualitaria”?. ¿Cuándo se les ha dejado de dar el valor que se merecen?. ¿Por qué han sido ignoradas en los libros de historia?. O peor aún, ¿por qué en algunos aparecen en un pequeño apartado «la aportación de las mujeres en el arte»?.

¿Por qué las artistas que han pasado a la historia han sido reprimidas, han sufrido y tuvieron que reivindicar su papel en la sociedad?. ¿Por qué no han llegado a nuestras días las mujeres que no tuvieron que alzar la voz para que se las oyese, las mujeres libres y triunfadoras?. ¿A caso nos han querido transmitir un pasado peor para la mujer para contentarnos y hacernos creer que hemos avanzado?. ¿Es todo una estrategia para que no nos quejemos porque otras mujeres lo pasaron peor que nosotras?.

Son muchas preguntas y cada uno tendrá su respuesta personal. De la mía no tengo duda: las mujeres no necesitan ser recordadas por caridad, igualdad o por haber tenido una vida triste e injusta, sino por  sus logros y méritos. Estas cuatro mujeres, dejando de lado su vida personal, son un gran ejemplo de innovación en el Arte y por ello, como otras tantas deberían llenar los libros de historia. 


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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Del Río, 2010, p. 20-21.

(2) Jiménez-Blanco, 2019, p. 282.

(3) Del Río, 2010, p. 26-27.

(4) Debemos saber que Felipe II era Austria y en este siglo ya reinaban los Borbones con una diferente ideología.

(5) El incendio del Alcázar de Madrid se produjo en la Navidad del año 1734.

(6) Del Río, 2010, p. 29.

(7) Jiménez-Blanco, 2019, p. 299.

(8) Del Río, 2010, p. 34-38.

(9) Para más información sobre las actas de este juicio, podéis leer este libro, Artemisia Gentileschi, Actes d’un procès pour viol en 1612, Des femmes.

(10) Descoyuntaban los dedos, pero esta práctica era habitual en la época tanto para hombres como para mujeres.

(11) En boca de Francesca Cappelletti (profesora de Historia del Arte en la Universidad de Ferrara): “Desde entonces, siempre se ha buscado interpretar la obra de Gentileschi bajo el único prisma de su violación”.

(12) Del río, 2010, p. 90.

(13) Vergara, 2016, p. 13.

(14) Vergara, 2016, p. 17.

(15) El apellido Caffi sería su apellido de su marido Francesco Caffi. Artista especializado en la pintura de flores y diseño de tapices. Sánchez del Peral, 2006, p. 587-588.

(16) Del Río, 2010, p. 90-91.


Bibliografía

  • Del Río, I., 2010, Mujeres Pintando la Historia, Madrid.
  • El país, «El último enigma de Artemisia Gentileschi» [En línea] Disponible en https://elpais.com/cultura/2018/07/24/actualidad/1532423109_336825.html (29 de septiembre de 2020)
  • Jiménez-Blanco, M.D., 2019, Guía del Prado, Museo Nacional del Prado, Madrid.
  • Sánchez del Peral, J.R., 2006, Enciclopedia Fundación Amigos del Museo del Prado, T.II, Museo Nacional del Prado, Madrid.
  • Vergara, A., 2016, El arte de Clara Peeters, Museo Nacional del Prado, Madrid.