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Imagen de Johan Egerkrans
La mitología nórdica y la aceptación de la muerte definitiva
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La existencia de una vida posterior a la muerte es uno de los temas centrales de la mayoría de religiones. La mitología vikinga no es una excepción, y la acceptación del inevitable destino que es la muerte, juega un papel muy importante. Pero hay un rasgo que hace destacar la creencia vikinga entre las demás, la creencia de que la vida tras la muerte no era eterna.

Empezemos por el principio de la mitología vikinga

Al igual que muchas religiones, la mitología vikinga creía en la existencia de una vida posterior a la muerte. Los espíritus de los difuntos tenían dos posibles destinos: el Valhalla (1), donde eran tratados como héroes, o Helheim (2), el reino de los muertos. Hasta aquí puede parecer que la mitología nórdica sigue los mismos pasos que otras creencias. No obstante, todo cambia con la llegada del Ragnarök. Según la mitología vikinga, este evento es un cataclismo provocado por el enfrentamiento entre dioses y gigantes (3). El desenlace de la batalla destruirá tanto las almas del Valhalla, como a los espíritus de Hel (4).

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Representación de la puerta del Valhalla por el artista Chris Ostrowski. Fuente.

Y es este el hecho que marca la diferencia entre la mitología vikinga o nórdica y otras creencias, al sugerir que el alma no es inmortal y que puede ser destruida. Pero lo que nos interesa de este mito no es el hecho en sí, sino como lo veían los vikingos. Para ellos, el Ragnarök no era algo que les preocupara, por una sencilla razón, estaban convencidos de que era inevitable.

El destino es inevitable, y punto

La mitología viinga deja algo claro, que el destino era completa y absolutamente inamovible. Ni siquiera los dioses eran capaces de cambiar lo que estaba predestinado. El Ragnarök es un buen ejemplo, aunque en el Fáfnismal también se menciona que es inútil resistirse al destino (5). La figura del destino está representada por las Nornas (6). Estas son mujeres encargadas de tejer el destino de los seres que habitan en el cosmos, aunque las fuentes no dejan claro si son ellas las que deciden el destino, o son unas simples mensajeras.

Hay otros ejemplos de cómo el destino influía en los en los habitantes del cosmos, siendo Odín (7) el principal. Odín es un dios al que le gustan principalmente dos cosas: el poder y el conocimiento. Para obtener el poder de las runas, se colgó a si mismo durante nueve días, herido por una lanza (8), y sacrificó uno de sus ojos para poder beber del pozo del conocimiento (9). Además, es frecuente verlo reunido con gigantes o adivinos que sean capaces de ver el futuro, tratando de aprender que le depara el destino, y buscando el modo de evitarlo (10).

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Las tres principales nornas de la mitología nórdica, Urd, Verdandi y Skuld. Fuente

Esto es importante, porque muestra que Odín es consciente de su futuro. Sabe que morirá devorado por Fenrir (11) durante el Ragnarök, igual que sabe lo que ocurrirá tras la batalla.

Pero Odín, en lugar de resignarse y aceptar ese destino, toma la decisión de plantarle cara. A pesar de saber que no puede evitar lo que va a ocurrir, decide reunir en el Valhalla a todos aquellos guerreros que sean dignos de formar parte de su ejército, para que, llegado el momento, le protejan durante su combate contra el gran lobo.

No podemos escoger como morir, pero sí como vivir

Es precisamente esa actitud la que los vikingos consideraban honorable y representan en la mitología vikinga. No era el destino lo que importaba, sino como llegabas hasta él.

«Todo arderá en el Ragnarök, sin importar lo que los dioses o los humanos hagamos. El desenlace de nuestras acciones, nuestro destino, ya está decidido, no importa lo que hagamos. Lo que es importante es la actitud que adoptamos para afrontar dicho destino.» (12)

La creencia de que, incluso tras la muerte, nuestra existencia tiene fecha de caducidad no es muy frecuente. La mayoría de las religiones emplean la vida tras la muerte como una forma de reconfortar a las personas. Pero los vikingos afrontaban la inevitabilidad de la muerte de forma distinta, convirtiéndolo en un desafío. Tal vez no podían esquivar el fatal destino que les aguardaba, pero tenían el control sobre sus propias decisiones. Con un poco de suerte, morirían en el campo de batalla, demostrando a Odin que eran dignos del Valhalla.

Pero, ¿el mundo no resurge tras el Ragnarök?

Es cierto que algunos poemas (13) mencionan que, tras la destrucción provocada por los acontecimientos narrados en el Ragnarök, el mundo resurgirá de sus cenizas, y algunos dioses habrán sobrevivido a la contienda. No obstante, esos poemas están escritos tras la llegada del cristianismo a la región escandinava. Eso plantea la duda de hasta qué punto los textos de la mitología vikinga fueron influenciados por la nueva religión.

Uno de ellos, el Völuspá, menciona que, tras el cataclismo, un dios todopoderoso aparecerá para gobernar con justicia ese nuevo mundo (14). Eso parece indicar una clara influencia del cristianismo en ese texto. Y aunque eso fuera cierto, tampoco serviría para desmontar del todo la teoría de que los nórdicos consideraban que la existencia tenía un final, pues, aunque el mundo vuelva a resurgir de sus cenizas, las almas de los difuntos siguen sin ser mencionadas, por lo que se deduce que estas no reaparecen.

El problema está en que los mitos escandinavos se transmitían de forma oral. Eso supone que no haya quedado registro escrito de los mitos que se contaban al principio, de modo que no podemos saber cuál era la creencia original en la mitología vikinga. En consecuencia, resulta difícil hacer una afirmación absoluta. Pero se puede llegar a la conclusión de que a los vikingos no les preocupaba tanto la muerte o el Más allá, para ellos lo importante era vivir la vida de un modo del que te pudieras sentir orgulloso, pues luego todo terminaba de forma brusca.


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Referencias

(1) Simek, 1993, p. 346. El Valhalla era el lugar al que los héroes caídos en batalla eran llevados por las valquirias. Estaba reservado para aquellos que Odín consideraba dignos de formar parte del ejército que combatiría junto a los dioses durante el Ragnarök.

(2) Simek, 1993, p. 136.  Helheim es el lugar en el que residían las almas que no eran dignas de ser llevadas al Valhalla. No era un lugar de tormento, como sí sería el infierno cristiano, simplemente era un lugar donde residían las almas.

(3) Para saber más sobre la mitología nórdica, podéis consultar mi otro artículo sobre como esta mitología nos habla de los pueblos vikingos aquí: https://khronoshistoria.com/mitologia-nordica/

(4) McCoy, 2016, p. 280. Relato del mito del Ragnarök.

(5) Anónimo, Edda Poética, p. 251

(6) Sturlson, 1986, Edda Prosaica, p. 47. Las nornas son la manifestación del destino. En el Fáfnismal se describe a las nornas como mujeres que dictan el destino de los recién nacidos. El número de nornas que había es desconocido, pues en el Fáfnismal se hace referencia a que hay varias de estas mujeres, descendientes de distintas familias. En la estrofa 14 del Gylfaginning se menciona que las nornas pueden traer tanto buena como mala suerte. La limitación del número de nornas a 3 puede ser debido a la influencia de los mitos grecoromanos, puesto se ha relacionado a las tres nornas con las parcas romanas o las moiras griegas, porque son varios los poemas en los que mencionan un número indeterminado de nornas.

(7) Odín, el cabecilla de los dioses. Es el más poderoso de los Æsir, los dioses de Asgard. Es descrito como un hombre anciano, de blanca barba, y tuerto. Lleva una poderosa lanza, aunque la fuente de su poder es el conocimiento de las runas.

(8) Turville-Petre, 1964, p. 42. Se relata el mito en el que Odín se cuelga a sí mismo para obtener el poder de las runas.

(9) Anónimo, 1986, p. 28. Estrofa en la que se menciona como Odín sacrifica su ojo.

(10) Un ejemplo sería el suceso relatado en los sueños de Baldr. En él, Odín viaja habla con una hechicera para que le explique el significado de los sueños de su hijo.

(11) Fenrir, el gran lobo hijo de Loki, tal y como se menciona en el Gylfaginning. Es hermano de Jormungandr, la gran serpiente que rodea el mundo, y Hel, la giganta que gobierna en Helheim.

(12) Price, 2002. p. 53.

(13) Concretamente el Völuspá y el Vafprúdnismál de la Edda Poética.

(14) «Entonces de arriba viene a juzgar, el fuerte y glorioso, quien todo lo rige» Anónimo. 1984. Edda Poética, p. 36


Bibliografía

  • Anónimo, 1984. Edda Poética, Alianza Editorial, Madrid. Traducido al castellano por Luis Lerate.
  • McCoy, D., 2016, The viking spirit: An introduction to Norse Mythology and Religion. CreateSpace Independent Publishing. Amazon.
  • Simek, R., 1996, Dictionary of Northern Mythology, D. S. Brewer, Cambridge. Traducido al inglés por Angela Hall.
  • Sturlson, S., 1986, Edda Prosaica, Alianza Editorial, Madrid. Traducido al castellano por Luis Lerate.
  • Turville-Petre, 1964, Myth and Religion of The North: The religion of ancient Scandinavia. Greenwood press publishers.