Macedonia. El origen del reino

Según Heródoto, el origen de Macedonia surge en el momento en el que Pérdicas (1), llega junto a sus dos hermanos mayores a Lebea, en la Alta Macedonia. Los tres hermanos, tras un leve conflicto con el gobernador, acabaron estableciéndose en los denominados Jardines de Midas y, tras controlar la zona ocupada, comenzaron sus conquistas (2) para definitivamente establecer la nueva dinastía agreada, denominada así por el nombre del hijo de Pérdicas, Argeo.

Las primeras expansiones macedonias

Expansión de Macedonia hasta Filipo II
Expansión de Macedonia hasta Filipo II. Fuente

Los primeros nueve descendientes del rey mantuvieron el territorio hasta que Alejandro I amplió sus fronteras tras anular la alianza con los persas (3) y unirse a las familias reales de los países vecinos como Molosos, Chaonians o Lyncestis.

El siguiente monarca en expandir el territorio macedonio será Filipo II, quien no solo extendería los territorios sino que transformaría la Macedonia, económica y militarmente en ruinas, en una de las mayores potencias del Mediterráneo.

Filipo El Bárbaro – Filipo II de Macedonia

Desde su llegada al poder Filipo ansiaba llevar a Macedonia al mundo griego, pero sabía que la única forma de conseguirlo sería mediante la fuerza, puesto que sus avances en agricultura, minería y la ampliación de sus relaciones clientelares no había supuesto ningún cambio para su imagen en las ciudades griegas, donde seguía siendo Filipo El bárbaro (4).

Primeros pasos hacia Grecia de Filipo

El primer objetivo de Filipo fue Olinto, puesto que se vio traicionada por la misma al aliarse con Atenas. La pena de la ciudad griega fue la devastación, aunque con ello no consiguió más que crearse nuevos enemigos y mostrar sus intenciones expansionistas.

Siguiendo esta política militar tuvo la opción de intervenir en la Tercera Guerra Sagrada (5) donde, tras vencer a Fócida, consiguió un puesto en el consejo de ciudades griegas.

Atenas contra Macedonia

En 339 a.C. el enfrentamiento entre Atenas y Macedonia era inminente, puesto que Atenas suponía un inconveniente para las ambiciones de Filipo y a su vez este, estaba consiguiendo cada vez más poder en el mundo griego controlando la Liga anfictiónica (6), arrebatándole esa influencia a la ciudad griega.

Con la situación previamente expuesta, el consejo del santuario de Delfos declaró la guerra a Anfisa (7) por cultivar en suelo sagrado, dándose así el estallido de la Cuarta Guerra Sagrada (8). El consejo encargó la dirección del enfrentamiento a Filipo, quien aceptó aprovechando el posible debilitamiento ateniense.

La alianza tebana

Filipo partió hacia el sur para llevar a cabo su cometido conquistando Kithinion y Elatea, desde donde envió una embajada a Tebas para aliarse con ella, pero el mismo día que llegó la embajada enviada por Filipo se presentó la ateniense, enviada y presidida por Demóstenes (9).

En la disputa por conseguir al aliado venció Demóstenes, por lo que Tebas exigió que las tropas macedonias abandonasen su territorio.

La alianza griega contra Macedonia

El grueso del ejército macedonio partió a Tesalia, ciudad aliada para acantonar las tropas, pero en primavera con Alejandro (10) recién llegado al campamento, los planes cambiarían bruscamente.

Filipo junto a su hijo dirigirían al ejército al puesto más fuerte que encontrarían en Beocia para eliminar así la resistencia griega: Queronea.

La Batalla de Queronea

Tras tres días cortando comunicaciones y acabando con los apoyos cercanos a la ciudad elegida, Filipo tomó posición en la llanura de Queronea y, al día siguiente, llegó Alejandro con sus hombres, quienes formaban La Punta (11).

El 8 de agosto de 338 a.C. se enfrentarían las tropas macedonias frente a la alianza tebana y ateniense. La batalla duró casi toda la jornada y se dio por acabada cuando La Punta venció Batallón Sagrado de Tebas (12).

Batalla de Queronea
Batalla de Queronea. Fuente:

Música para los oídos de Alejandro

Los sonoros gritos griegos de guerra «Alalai» junto al sonido de las armaduras formaron un estruendo difícil de olvidar, tanto para los ejércitos como para los ciudadanos de Queronea, cuestión que el príncipe Macedonio no desaprovecharía.

Consecuencias de la derrota griega en la Batalla de Queronea

Filipo descargó su ira contra los tebanos, por haberle rechazado y traicionado, vendiendo a los prisioneros como esclavos y negándose a dar sepultura a los caídos en la batalla de Queronea.

Estos actos infundieron un gran miedo por toda Grecia, pero no mantendría este comportamiento sino que enviaría un correo ofreciendo a Atenas una nueva alianza. Esta culminó el año siguiente, con todas las ciudades griegas excepto Esparta, al formarse la Liga de Corinto (13).

A rey tuerto, rey puesto

Tras tres años pacíficos, empezarían los problemas. El rey Filipo fue asesinado (14) y su sucesor directo, Alejandro III, obtuvo el cargo de rey de Macedonia. Pero esta sucesión sería tomada por sus recientes aliados como una pérdida de poder, tomando al antiguo príncipe como un niño inexperto al que poder traicionar.

Alejandro Magno y Filipo II. Fuente

Primeros desafíos de Alejandro

Los primeros en desafiar al nuevo rey macedonio fueron los tribalos, los cuales serían posteriormente aplastados por Antípatro (15), mientras Alejandro se centraba en recuperar las alianzas griegas.

Los tesalios habían construido fortalezas fluviales para evitar el paso de las tropas macedonias, pero Alejandro conseguiría llegar a su capital en dos días y rendirla sin derramar sangre. Tras esta hazaña se dirigió a Tebas, donde demostraría a todo ciudadano griego que no tenía nada que envidiar de su padre.

El amargo recuerdo de la Batalla de Queronea

Al llegar a las puertas de Tebas el ejército formó como lo había hecho en la Batalla de Queronea y Alejandro se vistió con la misma armadura que su padre portó en dicha batalla y para más escarnio, mandó construir un tambor de gigantescas dimensiones para hacer recordar a todo hombre, mujer o niño el estruendo de Queronea.

Esta imagen sirvió para que los tebanos no presentasen batalla y acompañasen a Alejandro a Corinto donde convocó a la Liga panhelénica para que todas las ciudades griegas le nombrasen general de todos los ejércitos como a su padre y, para variar, fue aceptado por todos menos por los espartanos.

Un rey desaparecido y traicionado

En la campaña de pacificación frente a los getas y los tribalos, el rey y sus tropas estuvieron desaparecidos en el camino de vuelta, hecho que sirvió para que surgiese el rumor de que habían caído en una emboscada.

Cuando esta información llegó a Atenas enviaría a Tebas apoyos para su sublevación, la cual se dio en primer lugar contra las guarniciones de Cadmea. Pero en cuanto la información de este desafío llegó a los oídos del rey se dirigió a Tebas y, en menos de dos semanas, se presentó en sus puertas.

El último cartucho tebano – Una batalla más sangrienta que la de Queronea

Tras la declaración final de guerra por parte de los tebanos, Alejandro reunió en tres días a sus tropas y preparó las máquinas de asedio, entre los cuales encontramos también al Tambor.

La batalla fue más sangrienta aún de lo que había sido en Queronea y, tras la llegada de focenses, beocios y platenses (16), los tebanos estaban condenados, pero conocedores de que la clemencia de Alejandro sería nula, lucharon hasta su último aliento.

La ciudad fue dejada en manos de las tropas y, tras vender a más de 8.000 ciudadanos como esclavos, reducida a cenizas. Con esto consiguió que Atenas reafirmarse su alianza, aunque no tan beneficiosa como Alejandro deseaba.

El Tambor cruza el Egeo – El recuerdo de la Batalla de Queronea

Alejandro se dispuso a seguir los planes expansionistas de su padre y llegar a Asia, para lo cual se dirigió inicialmente a la península de Anatolia donde conquistaría ciudad a ciudad. Algunas de ellas como Halicarnaso, Piro o Mileto le presentaron una fuerte resistencia, para las cuales a parte de su ingenio y fuerza militar, quiso recordar a sus tropas antiguas glorias llevando el «Trueno de Queronea«.


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Referencias y bibliografía

Referencias

[1] Uno de los descendientes de Herácles, Hércules según la mitología romana.

[2] Territorios entre el río Haliacmón y el Axio, actualmente río Vardar.

[3] Este acto le hizo ser apodado el filoheleno, aunque se cree que ya su padre había tenido ciertos comportamientos de acercamiento a los griegos frenados por el poder persa.

[4] Concepto de bárbaro, mira definición en el libro de Bárbaros.

[5] Enfrentamiento entre Tebas y Fócida por el control de Delfos datado entre 356 y 346 a.C.

[6] Consejo de tribus griegas inicialmente basado en la religión.

[7] Ciudad griega capital de Fócida, aliada de Atenas.

[8] Enfrentamiento ocurrido de 339 a. C. a 338 a. C. entre Filipo II de Macedonia y la Atenas.

[9] Orador y político ateniense nacido en 384 a.C., dedicado en su amplía mayoría a la crítica del mundo macedonio, falleció en el 322 a.C.

[10] Hijo del tercer matrimonio de Filipo II con Olimpia de Epiro, posteriormente conocido como Alejandro Magno.

[11] Escuadrón de caballería ligera dirigido por Alejandro III.

[12] Unidad militar de élite formada por 150 parejas de combatientes uno mayor de edad y otro más joven que fueron temidos por la ferocidad que luchaban al tener a alguien amado a quien proteger y por el que morir.

[13] Federación de estados griegos creada por Filipo II para conseguir su predominio sobre Grecia y ser nombrado comandante del ejército de la Liga.

[14] Ocurido en la celebración de la boda de su hija con Alejandro de Epiro, hermano de Olimpia, a manos de uno de los miembros de su guardia real, Pausianas.

[15] General de Filipo II que Alejandro Magno heredó y a quién le otorgó el cargo de gobernador de Grecia.

[16] Estos griegos aliados de Macedonia aprovecharon el conflicto para debilitar a Tebas la cual había abusado de su poder durante los años previos al ser la más poderosa.


Bibliografía

  • Gómez Espelosín, J. – Acta Macedónica. Consideraciones sobre la política de Filipo V. Cuadernos de Filología Clásica. Madrid.
  • Heródoto -“Libro VIII Urania”. Los nueve libros de la Hitoria. Páginas: 998-1105
  • Quinto Curcio Rufo. De la vida y acciones de Alexandro El Grande. Mateo Ibañez de Segovia y Orellana. Madrid 1794.
  • Massimo Manfredi, V. – Aléxandros: El hijo del sueño. José Ramón Monreal Salvador. 3ª Edición Barcelona. Grijalbo, 1999.
  • Massimo Manfredi, V. – Aléxandros: Las arenas del Amón. José Ramón Monreal Salvador. 1ª Edición Barcelona. Grijalbo, 1999.
  • Roisman, J. y Worthington I.  – A companion to Ancient Macedonia. 1ª Edición, West Sussex. Wiley-Blackwell, 2010.