Un numeroso grupo de jinetes, dos de ellos lucían uniformes de mariscal, se aproximaban a nuestro destacamento avanzando entre la neblina del amanecer. Me ilusioné con la idea de que quizás escoltaran al emperador, a quien me hubiera gustado...
Francia, año 1337. Jean, un campesino, se encuentra trabajando en sus tierras cuando de repente es llamado a gritos por otro compañero suyo: -¡Jean, Jean! Se trata de Marie, acaba de ponerse de parto. Inmediatamente, Jean dejó la hoz con la que...
Parte 1 Los Yinn La tormenta, entrando por el sur, era espeluznante. Luces fantasmagóricas cruzaban las nubes en todas las direcciones, sin emitir un solo sonido. -Mala cosa – Pensó Alhaken ( II de ese nombre )  – al tiempo que...
Gabasa, 1 de diciembre de 1938.  No puedo dormir, supongo que es lo normal cuando van a fusilarte en cuanto se haga de día. ¿Cómo he llegado a esta fría celda? No lo sé. Pero voy a intentar en estas hojas ir...
Me llamo Juliun, que significa “pelo coloreado” en griego. Fui el único miembro de la familia con el pelo anaranjado, por eso me pusieron ese nombre. Nací el 22 de julio del año 488 a.C. en la isla de...
Relato inspirado principalmente en la narración de Tucídides, extraído de su obra “Historia de la guerra del Peloponeso” (IV, 3 – 23; 26 - 41) I El mar se encontraba raso y traslúcido, y las olas se contoneaban gráciles a lo...
—A partir de ahora él será tu señor. Recuerda ser educado siempre que estés en su presencia y llamarle mi señor cuando se dirija a ti. El barón es una persona con enemigos, se requerirá de ti una lealtad...
Don Crisóstomo Expósito del Toro, ¡qué hombre!; de niño nació hijo de puta, pero no piensen que fue por su maldad, no; el neonato surgió de un amorío que el “Marqués del Señorío”, pueblo solaz castellano, mantuvo con Rita,...
Eran apenas las 5 de la mañana de aquel miércoles. Un día, aparentemente, tranquilo en el frente, un día que parecía ser como otro más. Sin ninguna novedad habían realizado el cambio de guardia en aquella helada madrugada. Los...
Francisco de Goya y Lucientes contemplaba el crepúsculo con sus grandes ojos arrobados y un folletín arrugado en el puño, desde la balconada en la casa costera de sus amistades malagueñas. Acontece el verano del 1808. Ya había cumplido...