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El Grand Tour europeo, el Erasmus de la “casta”
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La costumbre de realizar un viaje para hacer turismo es algo que ya se hacía en el siglo XVIII. Mucho antes de que se pusiesen de moda los Erasmus, el trabajar de au pair o el aprovechar las ofertas que de madrugada ofrecen las compañías low cost, ya existía un Grand Tour europeo.

Plaza Navonna, destino del grand tour europeo, viaje por Europa en la Edad Moderna y Contemporánea
Piazza Navona, Navona. Gaspar van Wittel. 1699. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza Fuente

¿De qué “grupo opresor” estamos hablando?

ingleses en italia de grand tour europeo, viaje por Europa en la Edad Moderna y Contemporánea
Ingleses en la Campiña romana, Carl Spitzweg. 1845. Alte Nationalgalerie. Fuente.

Estos jóvenes de la época pertenecían a la “clase del taco gordo”, chiquillos que podían permitirse realizar largos viajes costeados por sus familias. Estas familias, al fin y al cabo, estaban haciendo una inversión. El juego era perfecto: se libraban de sus hijos y además, éstos podían hacer nuevos contactos que acabarían por aportar beneficios futuros.

En un contexto en el que la sociedad se cuestionaba su realidad más que un máster de la URJC, existía un gran interés por todas las ciencias, reflejado en la realización de diferentes expediciones para conocer otras culturas y lugares. Así, tenemos una serie de itinerarios conocidos con el nombre de Grand Tour, realizados como un viaje de estudios. Esto, con el paso del tiempo, acabó desmadrando convirtiéndose en una ruta hecha por placer (antes de nuestra época la juventud también desfasaba).

Pack de viaje para el Grand Tour europeo

El Grand Tour podía durar desde los seis meses hasta los seis años, prorrogables, por supuesto. Mientras hubiese dinero y ganas…

La casilla de salida del Grand Tour europeo solía ser Reino Unido, con la dificultad que suponía cruzar el canal de la Mancha. Las grandes corrientes y olas pusieron en aprietos a más de un viajero (1).

Viajar sin GPS y ser un “mochilero”. ¡Misión posible!

El principal lugar de desembarco era el puerto de Calais, en Francia (2). Allí seguían su Grand Tour europeo comprando un coche de caballos o una diligencia (movilidad sostenible y generar riqueza, el no va más) (3).

La ruta mainstream del Grand Tour europeo era la que se realizaba por Italia con Florencia, Milán, Turín,  Venecia, Roma, Nápoles y Sicilia como los principales destinos. El objetivo: experimentar un revival de la Antigüedad Clásica (4), siendo Roma el lugar más idóneo para recrearse en el antiguo imperio (5).

águila de los apóstoles
Águila de los Apóstoles con Pórtico romano y vasos de la Biblioteca del Vaticano. Biblioteca Vaticana. c. 1769 Fuente.

En la península italiana, estos viajeros del Grand Tour europeo, se centraban en el estudio del arte, sintetizados en pequeños tratados y diarios.  Por otro lado, no hay que olvidar las obras de artistas como Panini o Piranesi. De ellos son los capriccios, crossovers de todo lo que era contemplado por los “guiris” (6). Un estilo de guías turísticas modernas pero en este Grand Tour europeo. 

Dinero in my pocket, esculturas in da house

galeria de roma
Galería de vistas de la Antigua Roma. Giovanni Paolo Pannini, 1758. Musée du Louvre. Fuente

El top 10 de Italia lo ocupan la Galería de los Uffizi, el Coliseo de Roma, el Panteón de Agripa, el Castel Sant´Angelo, Villa Adriana…; sin olvidar Venecia y las ciudades romanas de Pompeya y Herculano.

Y como el dinero llama al dinero, en los viajes del Grand Tour realizados por estos sitios crecían fenómenos como el coleccionismo. La mayoría de las piezas eran adquiridas de excavaciones arqueológicas (7). Era otra época, no era un saqueo si era en nombre de la cultura.

Esta afición por las antigüedades era en gran parte un postureo. Poseer piezas originales -o copias para los más tiesos- obtenidas en este Grand Tour, reflejaba el prestigio social del propietario de la obra(8) (como tener un iPhone, una mochila Kåken, o unas Air Jordan (9)).

La socialité gabacha y el “descubrimiento de España”

Después de Italia, Francia era el gran destino de los viajeros del Grand Tour europeo. Sin duda, atraía lo influyente de su alta sociedad, consciente de estar en el cuna de la Ilustración y ser uno de los grandes núcleos creadores de arte neoclásico y modernista (10).

Además, su situación estratégica convertía a Francia en un lugar de paso hacia países como España, dentro del Grand Tour. Allí, aumentaron las visitas gracias a la Independencia, no de Cataluña, sino la de los franceses con la guerra de 1808-1813 (11).

España, que no se encontraba precisamente en la Champions League del Grand Tour, se convertirá en un destino muy visitado. Fue el desconocimiento del territorio y la imagen misteriosa y exótica lo que atrajo a los viajeros (12) del Grand Tour.

Bienvenido Mr. Guiri:

lord Byron en Roma
France, Paris, Lord Byron (1788-1824) Contemplación del Coliseo (Lord Byron). James Tilbitts-Willmore (1800-1863). British Library Board. Fuente.

Entre los famosos que nos visitaron podemos destacar al poeta Lord Byron, aristócrata que era un Julio Iglesias en toda regla (13). Eso sí, Byron tiene ejemplos más románticos, como refleja su poema La chica de Cádiz (La Flaca de Jarabe de Palo para los ingleses).

Continuando con nuestros VIPs tenemos a Washington Irving (creador de La Leyenda de Sleepy Hollow). Pasó muchos años en España como embajador, explorando zonas como Granada, y la provincia de Huelva (14).

Por último merece nuestra atención Chateaubriand, escritor de una ambigüedad política digna de Albert Rivera (pero con el casoplón de Pablo Iglesias). Su estancia en España tuvo una gran influencia en su obra (15) (como James RhodesMadrid pero sin Twitter).

El invento del turismo…

El Grand Tour europeo constituye uno de los antecedentes más directos de los viajes culturales; aunque no no estaban exentos del placer y de libertinaje.

Aunque era tralizado principalmente por gente pudiente ha derivado en una cosa más popular… Gracias a estos podemos conectar con ellos por los niveles de interés por otras culturas, por visitar aquellos lugares que no conocemos en Europa, por el postureo viajero o por los destinos elegidos en el continente europeo.

Basilica de san Pedro, destino del grand tour europeo, viaje por Europa en la Edad Moderna y Contemporánea
Interior de la Basílica de San Pedro. Giovanni Paolo Pannini. Circa 1750. MoMA. Fuente

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Referencias

(1) Salgueiro, 2002, p. 292.

(2) Black, 2003, pp. 8-9.

(3) Como cabía todo en la diligencia, los barcos constituían una especie de consigna para estos turistas.

El Westmorland, barco de 1784, hacía la ruta entre Livorno y Londres, pero fue confiscado en Málaga debido a la presencia de un altar con reliquias robado (no se conformaban con el souvenir para la nevera). Ingamells, 1997, p. 267.

(4) Salgueiro, 2002, pp. 302-303.

(5) Soriano Nieto, 2011, p. 274.

(6) Steil, 2014, pp. 54, 103 y 119.

(7) Magadán Díaz, Rivas García, 2014, p. 101

(8) Mora, 2015, pp. 8-9.

(9) Caso aparte es el del escritor Goethe, que tenia como afición darse una vuelta por el Vesubio y coleccionar  fragmentos del volcán, una fascinación por lo catastrófico que plasmaría en su Italienische Reise  (“Viaje a Italia”). Paul, 2002, p. 90.

(10) Lavaur, 1987, pp. 71, 74 y 94.

(11) Serrano, 1993, p. 25.

(12) España era un país que pese a su riqueza cultural se encontraba fuera de las principales rutas del Grand Tour, en parte debido a los tópicos (y no tan tópicos) difundidos por Inglaterra y Francia. Ibíd., p. 24.

(13)  Castelar,1873, pp. 6-9, p. 10, 15, 16 y 21.

Siendo adolescente perdió la virginidad con Mary Gray, su enfermera, tuvo un par de historias con sus primas (fue rechazado por una y se enamoró de otra), con su hermanastra, sin olvidar el lío con la prostituta de Londres, o cuando fue el toy-boy de una tal Margarita Cogni, con la que pudo disfrutar de su palacio.

(14) AA.VV., 2015, pp. 16-17 y p. 20, 150 y 151.

(15) En su obra Historia de los templos de España, Chateaubriand destaca aspectos como el azul del cielo, del mar, así como los elementos arquitectónicos, que mezcla con elementos naturales. Miguel-Pueyo, 2009, pp. 71-73.


Bibliografía

  • AA.VV., 2015, De Colón a la Alhambra: Washington Irving en España, Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Sevilla.
  • Black, J., 2003, France and the Grand Tour, Palgrave Macmillan Ed., Hampshire and New York.
  • Castelar, E., 1873, Vida de Lord Byron. La propaganda literaria. Habana. Digitalizado por Universidad de Nuevo León (México), Disponible en: cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020028659/1020028659.PDF (18 de septiembre de 2018).
  • Ingamells, J., 1997, A Dictionary of British and Irish Travellers in Italy, 1701-1800, Yale University Press, New Haven and Londres.
  • Laborde, A., 1806, Voyage pittoresque et historique de l’Espagne, I, Imprimiere Pierre Didot L´Ainé. París. Digitalizado por Biblioteca Nacional de España. Disponible en: http://www.bne.es/es/Micrositios/Guias/Viajes/Comentadas2/detalleimagen5.html (15 de septiembre de 2018).
  • Lavaur, L., 1987,”El siglo del «Grand Tour» (1715-1793) (I)”, Estudios Turísticos, 95, pp. 73-110.
  • Magadán Díaz, M. y Rivas García, J., 2014, Turismo de shopping, Septem Ediciones, Oviedo.
  • Miguel-Pueyo, C., 2009, El color del romanticismo: en busca de un arte total, Peter Lang, Nueva York.
  • Mora, G., 2015, “Arqueología y coleccionismo  en la España de finales del siglo XIX  y principios del XX”, en Recio Martín, R.C. (coord.), Museos y antigüedades. El coleccionismo europeo a finales del siglo XIX, pp. 8-28, Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Servicio de Publicaciones, Madrid.
  • Paul, C., 2002,  “Naples and Vesuvius on the Grand Tour, and : Rome on the Grand Tour, and : Drawing Italy in the Age of the Grand Tour (review)”, Eighteenth-Century Studies 36, 1, pp.  86-92.
  • Salgueiro, V., 2002, “Grand Tour: uma contribuição à historia do viajar por prazer e por amor à cultura”, Revista Brasileira de História, 2, 44, pp. 289-310.
  • Serrano, Mª., 1993, “Viajes Y Viajeros Por la España del siglo XIX”, Geocrítica, XVII, 98. Disponible en: http://www.ub.edu/geocrit/geo98.htm (20 de septiembre de 2018).
  • Soriano Nieto, N., 2011,  “El viaje y lo monstruoso en el Siglo XVIII: por una ética-estética del Grand Tour”, Nómadas, 32, 4, pp. 255-288
  • Steil, L., 2014, The Architectural Capriccio: Memory, Fantasy and Invention, Taylor & Francis Ltd, London.

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