La espeleología es un deporte que cada vez más gente practica, deseosos de explorar las profundidades y las entrañas de este nuestro mundo. No será quien escribe estas líneas el que se atreva a dar consejos acerca de la práctica de este deporte. Pero sí se atreverá, con permiso del público lector, a dar un fascinante destino que pone a prueba las habilidades de los espeleólogos: las catacumbas cristianas de Roma.

Tradicionalmente, nos ha llegado hasta nuestros días la imagen de aquellos primeros cristianos que huían de las hordas romanas en busca del refugio de las catacumbas. La literatura y el cine han servido también para alimentar esta imagen pero, ¿qué eran realmente estos lugares?

Una contextualización, una verdad y una leyenda

Como todos sabemos, el cristianismo surgió en Oriente en la primera mitad del siglo I d.C. Tal y como cuenta la tradición, tras la muerte de Cristo, sus discípulos se dispersaron por todo el Imperio Romano, cristianizando a las diferentes poblaciones. Las autoridades romanas eran permisivas con todas las religiones, pero con los cristianos no tuvieron ese filtro. La causa (entre otras) era que este nuevo grupo religioso se negaba a aceptar la divinización del emperador de Roma. Esto significaba una cosa: serios problemas.

De esta forma, surgen las célebres persecuciones contra los cristianos, tales como las de los emperadores Nerón (1) y Domiciano (2). Los cristianos comenzaron a huir y esconderse de las persecuciones. Cosa lógica y normal, cuando a uno lo intentan matar. Pero nunca utilizaron las catacumbas como refugio.

Las catacumbas eran cementerios subterráneos, donde los cristianos comenzaron a enterrarse en comunidad, a finales del siglo II o principios del siglo III d.C. Por tanto, no sirvieron como lugares de refugio, ni de reunión, ni para celebrar los sacramentos (3).

catacumbas cristianas de Roma San Calixto
Catacumbas de San Calixto. Fuente: catacumbasderoma.com

Las catacumbas cristianas de Roma: una ciudad de muertos

Las catacumbas cristianas de Roma se encontraban a las afueras de la propia ciudad, como cualquier otra tumba pagana (4). Se trataba de cementerios que se financiaban mediante una caja común, sufragados por donaciones de particulares o familias de la aristocracia romana. Esto se debe a que poder recibir un entierro digno en la antigua Roma era muy caro, cosa que se solventó comprando terrenos para estas tumbas colectivas (5).

De esta forma, comenzaron a construir las catacumbas, laberintos subterráneos de incontables galerías destinadas a albergar a los muertos y mártires cristianos. Así, los fossores (sepultureros) abrieron galerías y sepulcros en las paredes de todos los tamaños, desde los destinados a los adultos hasta los niños (6).

mártires en las catacumbas cristianas de Roma Eugène Lenepveu
Los mártires en las catacumbas, obra de Eugène Lenepveu. Fuente: La Razón.

Cabe destacar que sí es cierto que en estas cavidades tuvieron lugar rituales religiosos. No obstante, estaban destinados únicamente a las ceremonias previas al entierro de cualquier cristiano (7). Una de esas ceremonias es la denominada dies natalis (día del nacimiento), fecha en la que se honraba a un determinado mártir como aniversario de su muerte, considerado como nacimiento de una nueva vida (8).

Las catacumbas cristianas de Roma: un regalo para la vista

Muchas de las catacumbas que hoy en día podemos visitar en Roma (además, a muy bajo precio con visita guiada), como las de San Calixto o Santa Domitila, nos muestran lo que, sin duda, es una maravillosa expresión artística. En sus paredes y techos podemos apreciar ricas pinturas que adornaban las tumbas más importantes. Así, podemos encontrarnos con escenas referidas al Antiguo Testamento, como la escena de Daniel y los leones, o los jóvenes hebreos en el horno. Y también al Nuevo Testamento, tales como la adoración de los Magos o una comida eucarística.

Pintura de Cristo entre alfa y omega catacumbas pintura románica
Pintura de Cristo entre alfa y omega. Fuente: Wikipedia

Se trata de pinturas simbólicas, como el Cristo entre las letras alfa y omega (primera y última letra del abecedario griego, dando a entender que Cristo es el principio y fin). En ellas, los cristianos no apreciaban su valor plástico, sino su significado, ya que no eran realizadas por artistas, sino por artesanos comunes.

Pintura de panes y paces como símbolo de la eucaristía catacumbas
Pintura de panes y paces como símbolo de la eucaristía. Fuente: Pinterest.

Las catacumbas cristianas de Roma: dos veces lugar turístico

Con la legalización del cristianismo en el Edicto de Milán del año 313, los diferentes papados que pasaban por Roma comenzaron a promocionar visitas a estas catacumbas. Por ejemplo, el obispo Dámaso (siglo IV d.C.) adecentó las tumbas y las iluminó. Además, señalizó las rutas de visita para los peregrinos. No obstante, durante la Edad Media, las catacumbas cayeron en el olvido. Pasaron a ser pasto de la tierra y la piedra. Ya nadie se acordaba de ellas.

No sería hasta el Renacimiento, en los siglos XV y XVI, cuando se redescubrieron y comenzaron a ser excavadas y estudiadas, hasta lo que conocemos hoy (9). De esta forma, se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de peregrinos y turistas. Su atmósfera te envuelve y te dibuja en la mente escenas que te transportan a esos tiempos lejanos.



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) De hecho, Nerón culpó a los cristianos del terrible incendio que asoló la ciudad de Roma durante varios en el año 64 d.C. No obstante, casi dos mil años después, todavía no se sabe a ciencia cierta qué ocurrió realmente esa aciaga noche.

(2) No obstante, no debemos pensar que las persecuciones tuvieron lugar desde el inicio del cristianismo hasta su legalización en el año 313 d.C. Las persecuciones tuvieron lugar en determinados momentos del Imperio Romano, es decir, se alternaban con periodos de tranquilidad religiosa y permisividad. VV.AA., 2010, p. 181.

(3) Marcos, 2016, p. 51.

(4) La razón de no mezclar dentro de unos mismos muros a vivos y muertos respondía a motivos sanitarios. Sólo aquellos considerados héroes o importantes personajes pudieron ser enterrados dentro de la ciudad. Por ejemplo, fue el Senado de Roma el que tuvo que autorizar que los restos del emperador Trajano descansaran en el corazón de la propia ciudad.

(5) Marcos, 2016, p. 51.

(6) Strano, 2005, p. 21.

(7) Masoliver, 2020.

(8) Strano, 2005, p. 18.

(9) Marcos, 2016, p. 57.


Bibliografía

  • Marcos, M. 2016, «Catacumbas de Roma: cementerios subterráneos», National Geographic, nº 146, pp. 46-59.
  • Masoliver, A., 2020, «Mitos y verdades sobre las catacumbas cristianas en Roma», La Razón, 6 de octubre de 2020. [En línea] Disponible en https://www.larazon.es/viajes/20201006/6i43yyl5mfe37enmxsp6b3gz3e.html (7 de enero de 2021).
  • Strano, S., 2005, «En torno a las catacumbas cristianas de Roma», Boletín de Arte, nº 26, pp. 17-36.
  • VV.AA., 2010, Atlas ilustrado de la Antigua Roma: de los orígenes a la caída del imperio, Editorial Susaeta, Madrid.